sábado, 27 de mayo de 2017

El Monumento

Los tragos siempre han sido mis aliados, desde que comenzó mi vida sexual unos cuantos polvos han sido gracias a ellos y no es que sea el más tirador de este mundo pero a mis 24 años llevo unos cuantos polvos.

Desde que entre a la universidad no me preocupo tanto por los estudios como lo hago por unas rumbas y unos culos, en cada fiesta de la que sé me aparezco por allá, esa es la forma en la que he conocido a una gran cantidad de panas y es que cuando toco fondo nadie esta pero siempre me he manejado así, “conozco” a muchos y a la vez a pocos pero mi cara es reconocida por muchos, porque soy pana, soy Marcos el que le gusta la rumba, el loco que siempre parece estar fuera de control y se las sabe todas.

Muchos me llaman mardito o coño e madre de puro “cariño”. Soy un trigueño de ojos marrones claro, 1.75 m de altura bastante velludo, cuerpo definido, coco rapado y con una verga de 23.5 cm.

Soy de los que ha llegado mas de una docenas de veces a clases borracho y otras, un poco drogado, soy aquel que los profesores miran con cierto desprecio por mi falta de interés pero aun así pasa las materias. Soy amigo de todos en cada clase, bueno no de todos pero si de la mayoría.

Como castigo de la vida el viernes que es uno de los días sagrado para mi como todo farandulero, siempre tengo clases hasta tarde, he tratado con mis influencias, con cambios de horarios, de profesores pero casi nunca puedo recuperarlos pero como mi alma es fiestera así reventado como salgo busco en donde es el punto pa’ beber hoy. Donde hay liquido vital posiblemente haya algo de acción y bueno la típica jodedera.

Tengo la mala costumbre de llevar siempre algo de alcohol en la camioneta, aunque muchos la consideran buena costumbre es que siempre hay que estar preparado en Venezuela nunca se sabe una ley seca de emergencia, una subida abrupta de los precios, cierran las licorerías antes de tiempo o peor aun se queman las licorerías (que el señor nos proteja).

Quiero relatarles una de mis historias de unos de esos viernes en los que no se piensa mucho o tal vez se piense mas con la cabeza de abajo y el culo se ve afectado.

Yo vivo en Cumaná, una pequeña ciudad en el oriente venezolano, donde el ron y las frías nunca faltan, y si no hay fiesta en casa de uno de mis conocidos, o la vaina en la discoteca esta fría entonces corremos a pasarla bien en el monumento, una zona frente a la playa, donde los fines de semana se acumulan unos cuantos carros con pinga de sonidos y bueno que comience la fiesta.

Esa vez salimos 4 en busca de movida, Pablo, Carlos, Enrique y yo que nos quedamos tomando unas frías detrás de la camioneta, estábamos casi a orilla de la playa una zona oscura en donde el movimiento esta mas pa` uno, música a todo volumen y unas cuantas jevas dando espectáculos al ritmo de un regueaton de los viejos, con esto me refiero a restregarle las nalgas en el guevo a los tipos con cara de que se la estaban comiendo, resaltando que algunas parejas se perdían y una que otra camioneta en total oscuridad se movian de lo mas raro jaja.

A las dos de la mañana habíamos bailado con algunas chamas que estaban explotadas, Pablo y Carlos se habían perdidos con dos de ellas y quede con Enrique, resulta que nuestros supuestos cuadres fueron a contestar una llamada y… chao. Mentiría si les dijera que no sentí arrechera, me habían dejado con el guevo medio parado es que esas no eran chamas eran unas lobas que sabían como moverlo y lo gozaban.

Enrique había notado mi cambio tanto de humor como de tamaño en la zona de abajo.

-¿Qué paso marico quedaste picao jaja?

-Picao y medio y tu también, le respondí colocando mi mano en su bulto que se notaba bastante grande y por impulso se echo para atrás jaja.

-Deja deja que me puede gustar el jueguito.

-Jaja vamos a ver. Volví a colocarle mi mano pero ahora restregando mi mano en su bulto completo.

-Deja chamo que nos pueden ver ¿tu eres marico?

-Mírame a los ojos y dime que no te gusta jajaja. Dije eso sabiendo que ya Enrique estaba bastante tomado.

Unos segundos de silencio pusieron el ambiente tenso pero a mi no me preocupaba eso si les decía lo que había pasado a media universidad, muchos ya me conocían y muchos le dirían que era jodiendo porque así soy yo.

Enrique tenía 23 años, es un moreno atlético, galán de la universidad. Extrovertido como el solo. Su cara de malo lo hacia bastante atractivo, pero en ese momento parecía un gran muro de concreto, se notaba que la situación le había incomodado.

Enrique se veía incomodo mas no molesto cosa que me daba un acierto en lo que quería para hoy. Fue una cerveza la que nos tomamos y todavía no me había hablado yo tampoco le había insistido.

-Chamo deja la vaina, no te toco mas jaja disculpa por la joda.

-No es la joda Marcos es que estamos en público chamo que va a pensar la gente.

-Nadie nos vio vale.

No se creyó lo que le dije no me mantenía la mirada fija y lo que hizo fue observar todo alrededor y responderme en monosílabos.

En una de esas que fue a buscar una caja de cigarros en la guantera, aprovechando la oscuridad y que la camioneta de ese lado estaba vacía, fui detrás de él y en cuestión de segundo le toque la espalda con un dedo haciéndolo voltear, aproveche ese momento para empujarlo de espalda hacia la camioneta y arrancarle un beso a lo salvaje.

Se resistió y tranco más sus labios, trato de separarse pero yo profundice mi beso y posé mi mano en su paquete que en cuestión de segundo se empezó a poner duro y con ello la resistencia se fue disipando

La lengua que antes estaba rígida no resistió la presión y empezó a moverse por toda mi boca al igual que la mía, nuestros sabores a cerveza, tabaco y algo de maría se unieron. Mordía sus labios y metía mi lengua con sed de Enrique y el me correspondía con las mismas ganas que yo.

Ahora era dueño de su cuello que era recorrido por mi lengua y besado por mis labios. Pequeños mordiscos en la parte baja del cuello que fueron intercambiados de vez en cuando por suaves chupones y besos hasta llegar a su oreja que desato muy suaves aunque notables suspiros en él.

La música, las voces y los pasos cercanos no me hicieron dudar cuando agachado frente a Enrique desabroche su jean y saque aquel guevo duro y ardiente, que desprendía un fuerte olor a macho detalle que me puso más caliente y aproveche para probar con mi lengua aquel líquido que brotaba de la raja de su glande para luego meterme la cabecita que tenia un sabor de los mil demonios. Cuando lanzaba una mirada hacia arriba lo veía con la boca abierta y con la cabeza echada un poco hacia atrás.

Mi lengua recorría de sus bolas bastante proporcionadas, pasando por su palo y llegando a su cabecita donde me centraba en el frenillo haciéndolo a veces contraerse con mis chupones. No pude soportar más y me metí esa verga completa hasta la pata, pero en ese momento paso algo bastante curioso justo entre ese escondite donde estábamos paso un chamo delgado dando traspiés, abriéndose el cierre paso a mi lado y situándose en la orilla empezó a orinar, estaba mas que claro que no se había fijado en nosotros porque estaba hasta el culo de no sabemos que jaja

Había parado la mamada ya que Enrique noto también la situación y se cago (se asusto no piensen mal), hizo seña para que me parara y cuando nuestro corta nota que nutrió una eternidad al mar cumanés se fue, Enrique no espero un segundo y me empujo por los hombros haciéndome arrodillar de nuevo para meterme esa verga venosa y con una tremenda cabezota, hasta el fondo.

En vista que estábamos al aire libre y con tanta gente a nuestro alrededor mi excitación no podía ser mayor, esto de verdad me gustaba, con una de mis manos me hacia la paja mientras con la otra acariciaba las bolas del moreno y su verga gozaba de mis caricias bucales.

Cuando note que iba a acabar me fui a sus bolas que tenían un olor a macho, ensalivándolas hasta más no poder y tratando de meterme las dos en la boca cosa que no pude.

Ya sus pantalones y bóxer estaban en sus tobillos, el gozaba con mi garganta profunda, de vez en cuando pegaba unos pequeños gritos que me indicaba que estaba haciendo todo bien. Aprovechando mis babas que por cierto estaban ensuciando sus ropas, un dedo juguetón fue alcanzando nuevos terrenos cada vez más profundos pero Enrique no reclamo ni trato de parar a ese invitado así que me sentí libre de hacerlo.

Con cada embestida que tanto mi boca como su pelvis hacían ese dedo iba mas adentro hasta que traspaso su esfínter, la reacción fue positiva y por su reacción más placentera. Cuando fui a chuparle las bolas de nuevo maniobrando me adentre por debajo llegando muy cerca de su puerta trasera, sus piernas que ahora estaban mas abiertas me lo permitieron.

-Voltéate. En el fondo sonaba una canción de Daddy Yankee llamada limbo.

Con sus manos y rostro en la camioneta, dejando el culo a mi disposición adentre mi cara en toda la raja sabrosa, era un culo pequeño pero de esos bien formados que se nota que han sido trabajado por algún deporte. Mi mano hacia lo propio con su verga muy despacio mientras mi lengua recorría su raja y de vez en cuando varios de mis dedos acariciaban sus adentros.

Su culo se movía hacia atrás dándome a entender que le gustaban las caricias y que quería más. Mi lengua no llegaba más lejos pero mis dedos ya habían logrados algunos resultados dentro de poco tendría ese culito para mi disposición, mi verga seguía dura con ganas de reventar.

Me levante dejando mi pantalón en los tobillos pero no me importaba, fui por los labios de Enrique que me recibieron con furia, mordiendo, halando, chupándonos, un beso de lo mas apasionado y lo mejor con animo de sexo. Nuestras vergas duras como la piedra se acariciaban bañándose la mía de la saliva que hace segundos había dejado depositaba allí, la calidez era sensacional. Mis manos no dejaban de acariciar esas nalgas duras que me tenían duro, a veces metiendo un dedo para darle más sazón a la situación.

Ya había tenido bastante paciencia y dado suficiente placer, ahora era yo el que quería una boca caliente en mi verga de 23 cm, y así se lo di a entender repitiendo lo que hace minutos el me había hecho, lo empuje por los hombros haciendo que quedara a la altura de mi palo.

Chupó mi cabeza haciéndome sentir rico. La agarro con una mano, masturbándola y chupando por todo mi tronco, pero yo quería más y la metí en su boca. Su lengua se movía cuando mi verga pasaba pero yo quería ir mas adentro y la inexperiencia y el tamaño no ayudaban.

A veces cuando me la mamaba, en vista que su cabeza quedo pegada de la puerta de la camioneta, a una distancia que entre su boca y mi cuerpo habían los centímetros de mi verga o sea 23 cm, trataba de meterla hasta el fondo aprovechando la posición, sus arcadas me tenían demasiado excitado pero viendo que lo que estaba haciendo era una burrada decidí pasar a la verdadera acción.

El estaba apoyado con sus manos en la camioneta y yo detrás con mi verga acariciando la entrada de su culo que subía y bajaba por toda su raja.

-Ten cuidado por favor, dijo Enrique.

Lance dos escupitajos que atinaron a la raja y que aproveche para lubricar un poco más la entrada de su culo. Puse mi cabeza en el sitio, dirigiéndola con una mano mientras que con la otra lo agarraba por la cintura. Fue entrando despacito, muy lento para que no sufriera aunque su cara denotaba algo de dolor. Mi verga fue avanzando hasta llegar a la mitad, ya él no tenia la cabeza volteada hacia un lado tratando de verme si no que apoyaba su frente en la puerta. Me quede un rato que se acostumbrara a mi verga ya que a la mitad se engrosa y mientras esperaba, acariciaba su espalda con las yemas de mis dedos haciéndolo temblar.

No se cuanto espere aunque pareció una eternidad, ni la música notaba solo lo caliente de ese culo que apretaba tan sabroso la mitad de mi verga. Lance otro salivazo y avance un poco, luego la saqué unos milímetros, para empezar de nuevo a meterla poco a poco.

Cuando casi la metí completa, el no aguanto y con sus manos se abrió mas los cachetes de las nalgas quedando apoyando su cuerpo de su frente hasta que mi pelvis toco directamente con su cuerpo.

Comencé con un suave mete y saca que provoco en Enrique unos cuanto jadeos, se sentía tan rico que desee estar por siempre en ese culito tan rico, no me importaba que nos vieran solo quería gozarlo.

En un momento, saque mi verga casi completa dejando adentro solo el glande, para luego meterla de nuevo.

-Ahhhh

Las embestidas cada vez iban agarrando mas rapidez, y llego un momento en el se echaba hacia atrás para metérsela mas adentro nuestro ritmo eran sorpréndete, estaba reventando ese culito de una forma alucinante. Así estuvimos un buen rato.

Enrique no dejo de jadear y pedir más, petición que no deje de cumplir, ese culo se trago mi verga completa. Uno que otro escupitajo de vez en cuando para lubricar y lanzarla completa hasta las bolas.

-Afff así metela así ay más ¡MÁS!

Mi verga iba y venia en aquel sabroso culo, Enrique había perdido todo rastro de pena hace rato y solo quería gozar, pidiéndola y tratando de metérsela mas adentro. Yo seguía dándole con todas las ganas posibles haciéndolo a veces gemir del gusto.

Yo quería seguir cogiéndome ese culo pero es que era demasiado el placer lo que todo aquello me daba, personas pasando a pocos metros de nosotros, bajo la fría noche y aquel culito que desde hace tiempo quería comerme.

Fue tanto lo que me llevo a gozar aquel culito que no pude aguantar más, y elevando el ritmo de mis embestidas, acabe en 8 chorros de leche en el fondo de aquel culo. Me quede pegado a su espalda con la verga aun adentro, y empecé a menear su verga con una de mis manos, sintiendo sus contracciones. Cuando Enrique acabó en pocos segundos en el suelo, en la puerta de la camioneta, en su jean y en el bóxer perdió sus fuerzas quedando sujeto por mí y apoyado de la camioneta. .

Con nuestras respiraciones todavía agitadas, le di algunos besos en la parte de atrás del cuello, hasta que minutos después la adrenalina y la emoción se acabo y nos dimos cuenta de lo que habíamos hecho y en donde lo habíamos hecho. Siempre hay algo de culpa en el placer.

Nos levantamos los bóxers y pantalones, cuando estábamos casi listos aparecio Pablo con Carlos UFFFFFF casi nos agarran.

Enrique y yo nos dimos una mirada de complicidad pero hasta allí quedo todo.

-¿Cómo estuvo todo?. Pregunte.

-Esas tipas eran unas locas, la pasamos de pinga y creo que mejor la pasaron ellas jajaja.

-Por aquí nos dejaron varados pero bien forzando el hígado, ¿será que nos vamos?.

-Vamos…

Unos cuantos minutos después que dejamos a Carlos y Enrique en su casa, quedamos Pablo y yo solos.

-¡Cuéntame! son tan poco disimulados que no pudieron limpiarse el pantalón lleno de tierra.

-jaja A ti no se te pasa nada vale.

-Ni siquiera has revisado tu celular, cuando te llame activaste la llamada y escuche cosas jajaja tuve que hacer tiempo con Carlos para salvarte la vida me la debes.

-Bueno hoy comí sabroso pero no me arrepiento de nada, mas tratare de repetir jaja.

-Lo que te comiste término con el culo reventao, que forma de caminar ajaja

Se me olvidaba decirles que los amigos con buenos culitos son mejores jajajaja y que Pablo hace dos meses se había tirado a Enrique en secreto.

FIN

Espero que te haya gustado el relato y como siempre tratando de que queden mejores. Pueden comentar y dar sus opiniones que serán bien recibidas. ¡Saludos!

domingo, 21 de mayo de 2017

Viernes de aroma para meter la paloma 3/3

Hola soy Luis y te seguiré relatando sobre mi chofer preferido. Recuerda que todos los domingos estaré publicando un relato.



El mensaje del chofer me había dejado pensativo aunque más excitado que otra cosa, fue leerlo y un bulto se hizo bajo mi pantalón. Que buenos recuerdos.

-Epale, ¿Cuándo y dónde?-Respondí el mensaje de texto en segundos.

-El viernes a las 4 ¿te parece?

-A esa hora no puedo pero a las 5.30 si.

-Si quieres te paso buscando y hablamos de una.

-Dale, me puedes pasar buscando por detrás del Cumaná plaza que no hay tanta gente…

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El día llego sorprendentemente rápido y ya estaba yo en una calle algo sola pero conveniente para no ahuyentar al chofer.

A las 5.30 en punto paso buscándome. Aquel hombre sudaba y cada vez que hablábamos cosas sin importancias se trancaba pero al rato de dar vueltas por la ciudad ya estaba mas relajado y una vez que oscureció, se estaciono en el monumento en el que actualmente van ahora unos pocos carros.

….

-Siempre recuerdo ese maldito día no sabes cuanto lo odio pero de una u otra forma siempre término excitado, no sé qué me pasa-Vomito las palabras.

-Tranquilo hermanito, todos disfrutamos sanamente y creo que no hay problemas.

-Es que yo nunca había hecho esto Luis, cuando chamo en una fiesta un amigo me termino haciendo una mamada cuando estaba borracho pero esto que hicimos fue demasiado y aun así me para el guevo.

-Pero es que esto es normal, el sexo es sexo. Tú lo disfrutaste, yo también y no veo algún problema, somos adultos.

-Coño claro que si, mi esposa, mi familia, mis amigos que van a decir si se enteran de todo esto.

-Veme a los ojos. Yo no te voy a dejar mal, tu sabes que soy un hombre sin mariqueras y si bien he tenido mis rollos no voy gritándolo a todo el mundo. En 4 paredes puede pasar de todo pero afuera somos compadres, amigos o lo que quieras. Yo soy bisexual y llevo una vida también algo oculta.

El silencio reino, yo sabía que había jugado mis cartas bien y que no iba a fallar. Una vez que pruebas el sexo entre machos queda un buen sabor de boca.

-Nadie puede enterarse, de verdad, si te ven conmigo es por unos tragos.

-Relájate pajuo, no te voy a echar paja-Dije riéndome de lo enrollado –Si quieres vamos a mi casa y así estamos mas cómodo.

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Entramos al edificio y nos encontramos a Nene quien iba saliendo para una reunión con sus panas y me pico un ojo sin que el chofer lo viera, había captado todo.

El chofer había sudado un mar y eso que fueron unos segundos. Cuando llegamos a mi piso, entramos y cerré la puerta lo empuje contra una pared y lo bese, el trato de resistirse pero no lo deje.

-Aquí somos libres-Dije para calmarlo.

Lo deje sin respiración y con el guevo mas duro imposible. Para ser sincero el maduro estaba un poco desconcertado aunque excitado y eso que no estaba relajado del todo.

Se quedo pegado a la pared mientras yo tenía su verga en mi boca, sintiendo su calidez su sabor y olor de macho.

Tenía hambre de verga y se lo demostré, luego de saborearlo me la metí toda en boca haciéndolo reaccionar. Mis babas bañaban su pantalón pero no me importaba solo quería darle placer.

Me agarraba la cabeza metiéndola hasta el fondo y con un ritmo infernal pero yo soy magister en esas artes. Cuando note que iba a acabar me saque su aparato de la boca y lo deje sudando, con la respiración agitada y pidiendo más.

Se desprendió de sus zapatos, interior y pantalón dejando todo en medio del apartamento y nos fuimos a mi habitación.

Lo agarre desprevenido y lo tumbe en la cama, siempre me gustaba hacer eso. Me zumbe encima de él, lo volví a besar mientras su guevo seguía duro esperando por mas placer.

Nos quedamos sin camisa y fui besando su cuello siguiendo un camino donde mordí sus tetillas haciéndolo gritar y acariciando con mi boca hasta llegar a su guevo que esperaba imponente apuntando hacia arriba.

Termine de quitarme todo y con una mano comprobé la dureza de aquella verga mientras lamia sus bolas para ir subiendo llenando todo de saliva hasta que llegue a su glande y no aguanté mas la tentación me comí todo aquello con ganas, haciéndolo gemir.

Lo tenía en el cielo y fui bajando a sus bolas y más abajo con otros propósitos. Aunque se tenso un pelo seguí con lo mío y terminé por alzar sus piernas pudiendo probar todo su sabor y disfrutar de ese olor a macho que tanto me excita.

Su culo cerrado era mi perversión, le levante las piernas e hice que sus rodillas tocaran su pecho. Me volví loco y con mi lengua trate de abrirlo y llenarlo de mi saliva, debía preparar ese culo de nuevo.

Su cara de placer era indescriptible, su boca ligeramente abierta y como pedía que le volviera a chupar el culo mientras mi barba amplificaba las sensaciones, los dos estábamos más duros que nunca.

El maduro me hizo seña para que le diera un beso en la boca y cuando subí por su cuerpo a dárselo lo que hizo fue inmovilizarme quedando ahora en una llave de la que no podía salir. Me volteo y quede ahora a su disposición.

-El macho aquí soy yo-Dijo con una sonrisa de suficiencia que me asusto.

Me beso los labios en posición de misionero mientras punteaba su verga en mi culo para provocarme. Estas cosas son las que me gustan del sexo, el romanticismo no es lo mío sino volvernos sedientos y perdernos en el camino.

Ahora era yo el que recibía el beso negro mientras agarraba mis piernas con mis brazos para dejarle todo mi agujero a su disposición. Sentía como su barba de tres días acariciaba dándome una sensación más excitante, y su lengua escarbando entre mis pliegues me tenía realmente loco.

Sus dedos iban y venia de vez en cuando aunque conociéndome ya estaba lo suficiente dilatado para él, porque me gusta sentir como las vergas entran en todo su esplendor. Éramos dos desesperados, yo pidiendo su verga y el deseando mi culo.

Volvió a mi labios de nuevo y me arranco todo el aire con esos besos que ahora no denotaban nervios o dudas, ahora si era un macho con otro macho. Coloco su glande en toda mi entrada que estaba húmeda de mi saliva y jugaba con ella arriba y abajo.

-Métela toda-Dije desesperado.

-No es cuando tu digas es cuando yo quiera-Decía el maduro con voz gruesa aunque con algo de risa.

Intentaba meterla pero por maldad no terminaba de empujarla bien, quería desesperarme y jugar conmigo. Volvía una y otra vez, yo volviéndome loco hasta que de una la metió completa.

-¡Aayyy! ¡Asi macho!

Se quedo adentro unos segundos viendo mi expresión de placer y dolor, luego comenzó con el mete y saca, bastante rápido empezando a darme placer y dolor.

El veía mi reacción y eso le excitaba mas, yo gemía mientras el trataba de meter hasta las bolas, parecía una persona distinta, un animal sediento de placer.

-Voltéate-Dijo el chofer con una postura dominante sobre mí, luego metió su pinga hasta el fondo.

-Ayyyy así, dale-Estaba perdido en la excitación, siempre la posición en 4 me ha gustado.

La cama se movía como en un terremoto, gracias a dios no vivía nadie en la parte de abajo porque sino el estruendo seria evidente.

Me la sacaba toda y la metía completa haciendome gemir, luego agarraba mis nalgas y se afincaba para darme duro, no me lo esperaba pero unos segundos después terminaba dentro de mí. Recostándose en mi espalda, quedando los dos acostado en la cama yo encima de él con su verga en mi culo llena de leche, ambos con la respiración agitada. Esta era su venganza.

Un rato después el quedo viendo el techo y yo boca abajo abrazado a una almohada, sintiendo en nuestros cuerpos el viento que entraba por la ventana.

-Ha estado de puta madre-Rompió el hielo el chofer-No entiendo como no disfrute de esto antes.

-Nunca es tarde, espero que tu guevo siga disfrutando conmigo-Le agarre su verga que ya estaba flácida y algo llena de leche mientras reía.

-Claro que si, ese culo me aprieta rico la cabeza del guevo.

-Menos mal que estabas hecho un rollo por culpa mía, yo te veo normal-Le dije sonriendo palpando el terreno.

-No sé, tú me das confianza y créeme estoy hecho un lio pero dentro de 4 paredes todo es más fácil.

-Entonces no habrá problemas si quiero abrirte el culo, la otra noche lo disfrutaste-Dije mientras me volteaba y me agarraba mi guevo que seguía duro.

De inmediato empezó a ponerse gruesa la verga del chofer, no había mejor afirmación que esa.

Fui y lo bese, juntando nuestras vergas. Mi chofer me correspondió y empezó a acariciarme mientras nuestras lenguas jugaban.

-Ponte en 4 que quiero probar de nuevo esas nalgas.

Mordí, acaricie, lamí cada rincón de sus nalgas de su culo haciéndolo gemir y aunque seguía algo cerrado por su poco uso, no fue mucho lo que tarde para que mi glande estuviera abriéndose espacio dentro de él.

-Me duele, despacio mamaguevo-Me imploraba el chofer.

-Yo avanzaba lento pero sin parar.

-¡Ayyy! Me duele, sácala.

-Tranquilo, ya está casi toda adentro, relájate o si no te dolerá más-Faltaba la mitad y yo sentía que me moría del placer con lo apretado y caliente que palpaba mi verga-Ya entro toda, no me moveré para que disfrutes.

De relajado el chofer no tenía nada, aquí no estaba ni el cansancio ni las altas dosis de alcohol para apartar el dolor. Mi guevo está dentro de él y lo está sintiendo en carne viva.

No sé cuánto tiempo espere pero sé que fue bastante para que se acostumbrara.

Empecé a sacar y meter, despacio para no hacerle daño. Saque la mitad de mi verga y lance un escupitajo para lubricar un poco más.

-Me duele, más despacio por favor.

Fui acelerando el ritmo y con ellos los gemidos del chofer aumentaban, agarre su verga y empecé a hacerle una paja que le devolvió la excitación en sí.

-Prueba arriba de mí, tú controlas el ritmo.

-Está bien, me estabas reventando el culo.

-Iba lento, en unos minutos te acostumbraras en serio y me vas a pedir que te de todo el pipe que quieras.

Me acosté boca arriba, y el se sentó en mi pelvis como con miedo, le pase un lubricante que tenía cerca para ayudarlo más y lo utilizo, un par de minuto después ya estaba listo.

Sentó su hoyito en la cabeza de mi verga y empezó a bajar lentamente, su cara lo reflejaba todo unos ojos cerrados, la boca algo abierta, su respiración y hasta la forma en que su culo me apretaba el guevo.

-ush ya está todo adentro-Dijo con la caja desencajada.

-Ahora disfrútala, es toda tuya.

Empezó a moverse despacio y con ello a disfrutarlo, unos minutos después no sé de donde saco tanta voluntad pero realmente parecía que estaba cabalgando un caballo, trataba de metérselo todo y lo más rápido posible. Su ojos hacían contacto con los míos y de verdad que ese macho me excitaba, podría hacerle y dejarme hacer todo lo que quisiera. Nuestra excitación aumentaba y yo de vez cuando lo masturbaba.

Cuando se canso fue mi turno, lo atraje hacia mí y agarrándolo por la espalda alce mi cintura y empecé a darle candela de la buena. El chofer no sabía dónde meterse de tanto placer, sudaba y gritaba sin control. Mi ir y venir eran bestial, no había tregua para ese culo hasta que acabara dentro de él.

-Ay ay.

-Querias guevo, ahora toma tu guevo

Sentí que mi chofer estaba que se venía con lo roces y esto sumado a la cantidad de sudor de los dos, pare en seco haciéndole la maldad.

-¿qué paso?

-Nada, quiero seguir un rato mas disfrutándote.

Me levante y haciéndole seña nos fuimos al baño, entramos a la regadera y abrí la llave para refrescarnos un poco. Lo bese y le agarre las nalgas, enviándole un mensaje que estas eran mía y él lo entendió.

Mientras el agua caía, el se volteo poniendo sus manos en la pared y rozando su culo con mi verga. Entre de nuevo haciéndolo gemir y como una animal empecé a embestirlo, mordiéndole los hombros y la espalda.

El chapoteo del agua del piso y de nuestros cuerpos en movimiento hacían todo más excitante, quería clavarlo y dejarlo sin caminar 6 meses, quería dejarlo preñado con mi leche quería que recordara este macho cuando estuviera con su amante, con su esposa con quien sea.

Comencé a masturbarlo, el se echaba para atrás clavándose el solo ayudándome con los movimientos. No pudo aguantar más y lanzando un gemido, acabo en intensos chorros que fueron a parar al piso del baño, yo aprovechando aceleré mis movimientos sintiendo como se contraía su culo y acabe unos minutos después dentro de él.

Quedamos bajo el agua bastante agotados y una vez recuperados nos bañamos como se debe, el me enjabono a mí y yo a él.

Eran la 10 de la noche y no nos habíamos dado cuenta, prepare unas arepas con guevo corrección con huevo, comimos mientras veíamos un partido de beisbol y nutríamos el cuerpo con algo de cerveza.

No hay nada mejor que el sexo entre machos, sin inhibiciones y sumado a eso que cada sesión supere a las demás porque mi chofer ahora es que está aprendiendo sobre lo excitante del sexo.

FIN

sábado, 13 de mayo de 2017

Viernes de aroma para meter la paloma 2/3



Llegamos como a las 9:00 pm a Cumaná. El chofer estuvo un poco cortado, el remordimiento es una vaina jodida. No podría negar que después del sexo lo que hablamos fue algo más sincero y si se quiere regresábamos hechos amigos con un secreto y un rato despues hasta con otras friitas encimas.

Lo invite a seguir la fiesta en mi apartamento y luego de una mirada que me dejo intrigado, acepto luego de pasar comprando algo de comida.

-Mi amor, el carro se le jodió un caucho y no tengo repuesto. Estoy aquí en la casa de otro chofer que me dio asilo. Mañana salgo para allá temprano. Si claro, sabes que no te fallo. Tranquila estoy bien. No, no estoy tomando. Si, esta bien. Ajam. Bueno si, hablamos ya casi no tengo segundos. Okey. Si. Nojoda claro. esta bien. Ajam. Cuidate mi amor.

-Las cuaimas tienen su encanto-Me dijo el chofer cuando vio mi cara de cagado de la risa.

Ya en mi casa, el madurito sudaba como si estuviera cometiendo un delito el transcurso de estacionamiento hasta el apartamento fue duro para él, todo lo ganado en el carro pareció desvanecerse pero hay que ingeniárselas.

Una vez cerrada la puerta del apartamento, lo empuje contra la pared dejándolo indefenso, como un león a su presa. Lo mordí, le saque la tripa y sucumbió a mis trucos. Lo deje deseando más.

Comimos y seguimos con el ron, y con la fiesta, no tenia apuro todo a su tiempo jugando con su mente y dándole la conversación mas sexual posible con algo de música para animar. Poco a poco provocando hasta que un par de horas despues una ducha sirvió para alegrar lo que tanto había hecho desear de mí maduro, a punta de mordidas y chupadas en las tetillas, enjabonadas de verga y hasta unas chupaditas de rodillas mientras el agua caía volví al ataque directo. No todos los días tienes a un macho bien bueno, robusto, vergon y excitado solo para ti.

Ya en la cama, el cuerpo del chofer yacia desnudo y horinzontal a excepción de su guevo que estaba tan duro y recto apuntando hacia el techo que me provoco sentarme de una pero quería probar algo. Llene mi boca de ron seco y lo bese, al momento no le gusto mucho pero luego de hacerlo una y otra vez lo acepto y hasta los disfruto. Es que el juego con el alcohol está en no emborracharse tanto como la víctima.

-Has sido el polvo más excitante que he echao carajo-Me dijo.

-Me alegra que te haya gustado pero ahora viene lo mejor-Respondí con malicia-Cierra los ojos y disfruta de todo.

Puse mi lengua en su glande dándole besos y luego chupadas para luego meterme toda su verga hasta el fondo haciéndolo retorcer de placer. Quiso agarrarme la cabeza y no lo deje.

-El control lo tengo yo, solo disfruta que hoy terminaras reventado de tanto placer que te daré-Dije viéndolo a los ojos e invitándole otro trago por eso, el mismo se lo sirvió.

Jugué, chupe y ensalive sus bolas hasta más no poder balanceando el placer hasta su asta que también esperaba mi boca caliente y complaciente. Haciéndolo rogar por mis caricias bucales.

Su perineo también era suculento y aunque lo desaprobó al principio entre tanto placer cayeron sus barreras y con ellas mi lengua empezó a penetrar en su ano.

Un juego constante entre besos negro y dedos en su culo entre su verga y bolas en mi boca haciéndolo casi terminal unas cuantas veces. Cuando sentía que casi iba a acabar bajaba mi lengua de nuevo a su culo que estaba a mi disposición ya con las piernas levantadas y en el llego a tener hasta 3 dedos.

-No sé qué coño estás haciendo conmigo… ya va allí no, ufff-El chofer estaba desfalleciendo.

Un macho heterosexual en mi cama con un culo virguito y casi dispuesto a recibir mi verga de 20 cm. Le puse una almohada, le di otro beso con sabor a ron a la vez que me acomodaba en posición de misionero punteando su entrada una que otra vez que ya estaba lubricada con mi saliva y la magia de lubrix.

Cuando mi cabeza entro mi chofer quiso salirse pero no lo deje.

-Relájate hombre, ya verás que te gustará.

-¡Despacio! Me duele coño e madre.

-shhh tranquilo-Le susurre al oído inmovilizándolo y entrando lentamente hasta que metí todo- Poco a poco irá sintiéndose mejor, relájate no te cierres a las nuevas sensaciones.

-afff pero me duele- Gimió el chofer.

Me quede un momento a que se acostumbrara y masturbe su verga que se había puesto flácida.

Empecé a meter y sacar unos centímetros hasta que minutos después subí el ritmo.

-¡Ay! Afff siento que me estoy cagando. Sacala.

-Tranquilo hombre, disfruta las sensaciones, ese es mi pipe que esta completo dentro de ti-Seguía el maduro entre el límite de aceptar o no el placer que poco a poco va aumentando.

Sus gemidos a mi oído me excitaban mas y cuando su verga empezó a levantarse, perdí la cabeza y empecé darle guevo con ganas, que llorara, gozara, gritara e hiciera todo lo que quisiera pero su virgo se quedaba en mi casa si porque si.

Con mi verga dura al 120% comencé a darle duro haciéndolo sudar y desfallecer del gusto. Un macho como aquel denotaba tanta fragilidad cuando le quitaba la verga de su culo, tenia la mirada casi perdida.

Su abdomen y mi mano estaban llenos de su presemen que salía en cantidad.

-¡ay así! Me gusta así-Gritaba el chofer. Yo seguía dándole guevo con ganas para que no olvide nunca lo que es el placer por el culo.

Le hice seña para que se colocara en 4 y le empecé a dar sin compasión haciéndolo sentir un puto esclavo del sexo.

-Que maldito eres, como me tienes así- Decía el chofer entrecortadamente.

Su verga goteaba presemen como una fuente, esas grandes bolas que poseía no daban basto con tanta excitación, su cabeza apoyada en una almohada mostrándome de lado su cara que denotaba extasis. Agarre la media botella de ron y tome de ella luego le eche un chorro en la espalda masajeándosela mientras le metía mi guevo.

Me acosté sobre él y le seguí dando con todo mientras le mordía. Parecía desmayado pero yo sabía que le pasaba, el estaba abrumado de tanto placer. Sacaba mi guevo solo dejando la cabeza adentro y luego metiéndola de una solo hasta el fondo haciéndolo gritar débilmente.

-Viste que si estas disfrutando, más rico no puedes sentir-le susurre al oído y el no respondió-Esto si es verdadero placer entre machos. Sientes como quieres acabar cuando te hago esto-Moví mi cadera de tal forma que toque ese punto que a todos nos gusta.



El se puso algo rojo cuando se lo hice y quiso hablar pero no pudo. Y lo castigue mas haciéndolo sufrir para que no niegue lo que siente su cuerpo que es puro placer.

Minutos intensos hasta que sentí que su culo apretó mi verga una y otra vez. El chofer estaba acabando con el frotamiento de la cama y de mi verga en su culo.

Aproveche el momento y con equilibrio lo puse de lado, alzándole una pierna sin dejar de darle, le sacaría hasta la última gota mientras yo también terminaba en su culo gordo y apretadito.

-Aaaahhhh affffff afff ah-El chofer se fue desvaneciendo hasta quedar dormido.

Esa noche no hizo falta más nada. Los dos en la cama con olor a sexo y saciados.

Al día siguiente, me levante antes que el maduro y fui a ducharme, cuando salí lo encontré sentado en la cama vestido y con una mano en la cara. Su molestia era visible.

-¿Qué me has hecho?, ¿Qué carajos le echaste a la bebida?-El chofer fue hacia mí y me dio un golpe en la cara que casi esquive. Se quedo pensativo unos segundos y retrocedió-No quería darte un coñazo, disculpa, yo no…

El silencio invadió la casa y se marcho sin más. Vi por la ventana cuando salió turbado del edificio dando vueltas en el estacionamiento en busca de su carro para marcharse.

Desde esa vez pasaron bastantes días sin hacer muchas locuras, sentí culpa por él aunque a la vez lo contrario. Para que engañarme si fue una de las experiencias más excitante de mi vida.

Una semanas después …

-Epale Luis, es el chofer. Podemos hablar

domingo, 7 de mayo de 2017

Viernes de aroma para meter la paloma 1/3



Soy Luis un oso de 27 años y esto es unos de mis tantos cuentos…

Un jueves me toco viajar a la ciudad de Carúpano que se encuentra a 3 horas de donde resido, Cumaná. Necesitaba entregar un paquete bastante costoso y obligado por el mal servicio de las empresas, tuve que viajar junto al paquete y entregarlo personalmente cosa que no tomaría ni una hora.

Lo único que me emocionaba del viaje era el dineral que iba a hacer con la venta y la entrega relámpago, una semana que iba mala y se compuso en el último día de trabajo.

Salimos alrededor de las 2 de la tarde, el chofer resulto ser de lo más simpático y pasamos todo el camino hablando junto a otra pasajera, una señora que parecía no tener rollo por disfrutar la vida.

Gracias a la conversación el viaje paso rápido sumado al poco trafico llegamos mucho antes a la ciudad, el chofer quedo conmigo para no regresar solo a Cumaná ya que también vivía allá y por lo general casi no hay pasajeros a esas horas de la tarde.

A las 5:30 ya íbamos de regreso, el terminal de pasajero estaba desierto y la noche acechaba así que el chofer no espero ni 15 minutos en arrancar en un intento fallido de conseguir otros pasajeros más.

Nosotros dos en el carro, contentos, relajados y en buena compañía, nuestro día de trabajo ya casi llegaba a su fin y con buenas recompensas monetarias. Como todo oriental fue muy poco el tiempo para parecer compadres de toda la vida así que una cerveza no faltó para animar el viaje. Es que podrán faltar la farmacias pero un hueco donde vendan las frías nunca. Los sábado chiquitos provocan beber, tomar, echarse los palos para no perder la costumbre y si es con gente alegre mejor.

-Los choferes tienen mujeres en cada destino en el que trabajan.

- No lo voy a negar en Carúpano tengo una con tremendas piernas que me vuelven loco, en Cumaná también tengo otra jeva y la cuaima -Decía con aquella cara de satisfacción.

- verga y de a tres que bárbaro. ¿y se conocen entre si?.

- que yo sepa no y que no se enteren tampoco-Decía mientras nos reíamos.

- A mi me cacharon una vez y me cachetearon frente a todo el mundo-solté entre risas.

- cuando joven también me encontraron con otra pero la experiencia hace al profesional.

- ¡Qué va! después de esa no invente más, me rayaron en la urbanización y las chamas que vivían cerca me huían.

- si yo fuera tu me cogiera a todas las que pudiera y mas con ese porte.

- Mientras este de novio cumplo, si estoy soltero me tiro lo que me pase por el frente-Dije sonriendo.

- Así es hijo hay que disfrutar la vida.

-¡que no falten los culitos carajo!

-¡Salud!

- años sin saber lo que es el culito de una veinteañera-

- yo por eso no tengo problemas tengo un amigo… amiga que de vez en cuando me saca la leche-Le tendí la trampa y por su expresión algo había hecho bien. Un silencio inundo el carro.

-Todo es bueno en la vida-Me contesto el chofer.

-Lo que pasa es que algunos se niegan a disfrutarla, ¿tu la disfrutas?- Le dije con un tono de malicia mirándolo fijamente, observando su próxima reacción.

-Si es placentero y discreto, puedo hacer las veces-Dice el chofer con una leve sonrisa en los labios.

Me acerque un poco a él y puse mi mano en todo su paquete cubierto por un jean negro. Lo que toqué me gusto.

Su cara cambio de nuevo para reflejar miedo pero también note que muy adentro había algo de excitación. Sus ojos marrones gritaban entre si y no. Conozco esa miradas en un hombre si sabes donde tocar, su lado animal dominará todo lo razonable y con sentido común.

Empecé a masajear su bulto hasta sentir la dureza plena de su verga

Solté el botón, abrí el cierre y liberé la bestia aunque fue incomodo. La tela de su ropa interior desapareció también dejándome solo con mi objetivo que estaba esperándome.

-Estás loco-Dijo el chofer indefenso a mis cariños.

El sonido de los carros pasar y el paisaje quedaron en otro plano, ahora el centro del universo era esa verga casi negra como el carbón y de un grosor que nunca pensé que existiría. Es que los maduros con canas y fuertes tienen un yo no sé que.

Empecé a masturbarlo y a hacerle maldades para escuchar gemidos que cada vez me ponían mas excitado, no dure mucho tiempo así. Aprovechando la oscuridad y acomodándome lo mejor posible pegue mi lengua de ese pedazo de pipe que no dejaba de lubricar, como un dispensador de néctar vital, me aferre a mamarlo.

Su sabor salado me gusto, lamí todo ese trozo de carne que no estaba liberado completamente pero que ocupaba toda mi boca.

-Necesito más viajeros como tu-Exclamo el chofer con la respiración algo agitada mientras con una mano me empujaba hacia abajo.

-Y yo necesito mas choferes como tu-Pensé con su pedazo de verga atragantándome.

Nunca había pensado que los policías acostados (muros en la carretera) serian de nuestro agrado siempre lo criticábamos, cuando pasábamos y el chofer no lo veía, mi boca se aferraban mas, lo que resultaba más placentero. Me ayudaban en mi labor que aunque incomoda la excitación lo pudo todo.

Lo salado de su preseminal no lo desperdicie y con la boca totalmente abierta subía y bajaba lo que podía esperando mi recompensa que estaba dispuesto a tragar.

Los brincos en el carro se hicieron más constantes hasta que sentí que paro. El chofer se había metido en una carretera de tierra.

Apago el carro y desesperado de placer, se bajo con los pantalones a medio muslo en la oscuridad.

Yo baje detrás de él, hipnotizado por su carne. En plena oscuridad aunque ayudados ligeramente por la luna, no nos importo nada. Mi biberón volvió a mi boca y con ello los gemidos del moreno quien fuera de si, agarro mi cabeza con fuerza e hizo tragarme, ahora sí, toda su verga haciéndome toser.

No sé como soporté aquello pero lo afronte como todo un hombre con gula, me lo trague todo aquello una y otra vez, babeándome por completo pero excitado por tener un macho así disfrutando frente a mi.

-¡Así! Trágatela toda que es para ti solito.

Y aunque quería tragarme su leche, fresca, espesa y caliente. Él no me dejo.

-Párate compa que ya sé que eres buen mamon ahora quiero probar otros manjares-Dijo esto mientras me empujaba contra el carro, poniendo las manos en el techo -un policía cualquiera-pensé. Yo no lo desobedecí porque yo estaba fuera de mi desde hacia unos cuantos minutos atrás.

Mis manos se apoyaban del techo del carro dejando mi culo a su disposición tal como él quería. Amaso mis nalgas sintiendo lo carnosas que son y luego se fue a jurungar mi agujero con sus dedos.

Acaricio con un dedo mi ano aunque no pudo meterlo.

-Por lo que siento no eres virgen así que mi pipe te entrará hasta el maldito fondo-Dijo susurrando con un toque de maldad.

Me hizo esperar unos segundos mientras buscaba algo en la maleta. Yo moría de excitación.

Sentí una crema en mi culo y con ello dos de sus dedos lubricándome para poco después sentir como su cuerpo cada vez se pegaba mas al mío mientras su pipe grueso abría mi culo.

-Aff así, lento, así-Suplicando clemencia al macho que tenia detrás.

Sentí toda su verga en esa entrada que aunque lenta implacable. Me sentía lleno y de que forma. Empezó a sacarla lentamente y cada vez a meterla un poco más rápido. No hubo grillo en ese monte que compitiera con mis gemidos.

Mis músculos anales cada vez se acostumbraban más, abriéndome las puertas al placer de tener la verga de un macho desconocido dándome duro contra su carro en un lugar que no conocía.

Con mis ojos cerrados recibía los golpes de su pipe en mi culo que hacía eco en el lugar. La rapidez de su cadera era concisa, tenía un objetivo único y era obtener la mayor cantidad de placer posible rompiéndome el culo.

-AHHHH-Gritaba el chofer clavando mas sus dedos a mi cintura y con ello su guevo vomitaba leche en mi culo, sintiendo como se salía ese liquido y caía por los muslos.

El no salía de mí, ahora iba y venía lentamente arrecostando su cabeza de mi hombro y aprovechando esta sensación que me excito más, termine en chorros que caían al suelo y al carro. Casi que caigo desmayado.

Estuvimos unos cuantos minutos recuperándonos sin movernos y en silencio.

Note el riesgo de estar así en esa zona con esta soledad y oscuridad además de cierto arrepentimiento de mi parte, no suelo perder la cabeza así pero no había más nada que perder , sexo es sexo y con más morbo si es de esta forma.

El chofer se compuso, liberándome completamente de ese estado y fue a prender las luces de adentro y saco unas toallitas, de las que agarro unas para él y me paso la caja. Limpio su verga que estaba llena de semen y mierda, yo hice lo mismo.

Cuando estaba sentándome en el carro me mostro el lubricante que utilizo y juntos nos echamos a reír.

Mantequilla cuanto te quiero.

¡Viva el amor entre una verga y un culo!

Gracias por leer el relato y como siempre esperando que te haya gustado. Besos y abrazos con metidas de mano ;-).

sábado, 6 de mayo de 2017

La apuesta 1/2


Hola soy Luis y esta es mi historia.

En pleno siglo XXI todavía existen demasiadas cosas por cambiar, muchas mentes no se han abierto, tal es el caso de mi propia familia. Toda mi vida había sido criado con personas que en ciertas cosas pasaron a ser unos completos desconocidos y creo que muchos de ustedes me comprenderán.

A mis 15 años descubrí el “amor de mi vida”, Juan era uno de mis mejores amigos, estábamos en la misma secundaria y escuela de boxeo desde hace mucho años atrás lo que nos permitía ser bastante cercanos, el acoplamiento y la confianza entre ambos derivo en algo que para mí era inexplorado. El primer amor.

Para ese entonces era difícil describir aquella sensación y necesidad de una persona y mucho más cuando empiezas a sentir más atracción por tu amigo que por tu novia y sientes que nadie en este mundo te comprende. Que solo me sentía para ese entonces, no podía aceptar lo que estaba sintiendo pero a la vez quería todo lo contrario.

Todavía recuerdo como si hubiese sido ayer, en los quince años de Claudia cuando amanecidos y bastante afectados por algunas bebidas, terminamos sentados en aquella plaza donde solo gatos y ruidos de algunas aves nos acompañaban ya que no teníamos para el taxi.

Juan había terminado con su novia en aquella fiesta y como un mal juego de la vida, yo estaba allí para consolarle pero no todas las historias de amor tienen finales felices, ni comienzos bonitos.
Sentados en aquel banco, viéndolo llorar frente a mí y con un insípido rayo de sol que se iba haciendo más grande, aquella soledad de la madrugada que nos arropaba en aquel momento, surgió en mi mente un pequeño sentimiento que me seducía.

-Quiero confesarte algo Juanchito-Era el momento perfecto para demostrarlo aprovechando los efectos del alcohol y tome su barbilla con mi mano para luego robarle aquel beso suave, tierno, alicorado, perfecto y con cierto parecido al primero de tu vida.

El me correspondió y lo tierno se fue esfumando, la pasión y aquella locura presente en momentos como esos, lo volvieron un beso fogoso que se ha convertido en lo mejor de mi vida.

Lentamente quedé acostado en el banco y el sobre mí, probando nuestras bocas totalmente dispuestas a robar todo aquello que sentíamos.

Nuestros cuerpos habían reaccionado y la dureza de nuestras vergas eran evidentes, nuestras manos iban y venían a todos los sitio posibles hasta que en plena calle, nosotros dos, jóvenes, estupidos y libres, sacamos nuestras vergas y comenzamos a restregarnos mientras nuestras bocas seguían unidas.

Nuestros gemidos no se limitaban y no había miedo a nada, había cierta magia en aquel lugar y momento. El tan solo sentir su pene y cuerpo restregándose al mío, nos llevo a un orgasmo sin igual de él primero y segundos después mi turno, bañando nuestras ropas llenas de sudor y quedando por unos cuantos minutos rendidos en aquel lugar hasta que paso el primer carro, sacándonos de nuestro trance.
Después de aquella situación, mis miedos afloraron, habían pasado días donde Juan y yo seguíamos tratándonos igual pero sin decir una palabra alguna sobre esos hechos.

Esa semana me sentía confuso, tanto así que mi propia abuela vio algo en mí que activó su curiosidad pero estaba solo con todo este torbellino de cosas desconocidas que daban vueltas en mi cabeza, no pude confesárselo.

El jueves en el entrenamiento de boxeo, cuando me cambiaba la ropa para empezar a entrenar, entró Juan al baño y siguiendo el ritual habitual, surgió cierta tensión y no solo de mi parte.
Aproveche la ocasión para tratar de hablar sobre lo que había pasado el domingo en la plaza pero todas mis ganas de volver a besarlo, tocarlo y hasta penetrarlo pero ya sabía que eso no podía ser y ese momento lo marcó.

-No soy un marico sidoso como tú, no me vuelvas a hablar más o si no le diré a todos en la escuela-En aquel momento sentí más que tristeza o miedo, yo solo me guiaba por lo que sentía por él y el amor empezaba a doler.

Las ganas de aniquilar el mundo entero me dominaron. Salí del baño y lo ignore pero el destino siempre nos tiene cosas preparadas.

Luego de calentar un rato el entrenador nos llamo a ambos para montarnos en el cuadrilátero, ya que fuimos los primeros de ese turno y nos colocamos los guantes esperando la orden de comenzar.
-Vamos a ver si puedes conmigo mariquito-Susurro Juan con una sonrisa amarga.

Todo pasó muy rápido, golpes vinieron y devolví. Todos los muchachos vinieron hacia nosotros.
-Les ordeno que paren-Gritó el entrenador.

Yo no podía escuchar nada, quería matarlo ahí mismo y el igual, no me dolían los golpes yo solo tenía un objetivo y era matarlo, segundos después mi vista se nublo hasta quedar en la oscuridad.

Así terminaron mis años en mi primera escuela de boxeo, de mi buena relación con mi padre y sobre todo mí salida del closet “oficial” ya que Juan confeso delante de mi padre y el suyo, de que yo era un maricón que lo había intentado besar y hasta tocado cuando realmente pasó más.

Mi versión de los hechos no valió para mi propio padre quien al llegar a la casa hizo de esa noche otro infierno, no me dolieron sus golpes sino las cosas que me decía y que evitaré relatarles porque todavía duelen.

Por alguna extraña razón, en el liceo se corrió el rumor de que me gustaban los hombres, lo que trajo muchas peleas más y ganándome casi la expulsión ya que la defensa propia en caso de ser maricón no aplica, así eran las cosas hace unos pocos años atrás, no se hablaba de bullying sino que todo se resolvía a coñazos en el patio. Mi novia me dejó de hablar.

Trascurrieron los días y sin querer, fui etiquetado y maltratado hasta por mi propio padre que hizo de mi vida más dura, mi propia madre también sufría de sus abusos pero cada golpe se lo justificaba y termine por odiarlos a ambos, por lo que termine viviendo con mi abuela materna quien fue la única persona que me entendió. Agradezco a mi abuela por enseñarme y darme tantas cosas, ya que nunca me falto nada.

Cada paso que daba era estudiado, cada gesto, cada frase y de cierta forma hice de mi mismo una cárcel, di mucha importancia lo que pensaran de mí pero eso a la vez me moldeaba y termine siendo un prototipo de algo que quería. Lo admito, me volví alguien agresivo y frio porque de los golpes se aprenden.

Fui a terapia por un breve tiempo, lo que ayudo a conocerme e ir un poco más allá de mi mismo. Mi abuelita, mi confidente y consejera me impulsó a crecer más, el mejor consejo que me ha podido dar fue que ocupara mi tiempo en cosas productivas y que siempre viera hacia el futuro, yo para ese entonces estaba jodido y me reoriente o reorientaron a ser mejor al punto que todo mi tiempo estaba ocupado, terminé el liceo (secundaria) como uno de los mejores.

Estaba inscrito en otra escuela de boxeo ya que siempre me había gustado y si algo había aprendido es que debía aprender a defenderme. El gimnasio hizo de mi esquelético cuerpo un monstruo para mi edad pero lo que tenia de fibrado era proporcional a lo apático y eso que un tiempo atrás me caracterizaba por ser extrovertido.

Me fui a estudiar a la capital pidiéndome un cambio de vida antes que me lanzara de un puente, mi abuela fue la que me propuso este cambio y cubrió mis gastos. Así llegué a Caracas con las esperanza de poder vivir realmente y culminar mi carrera.

Estaba enfermo y esta etapa me fue curando, desde mucho tiempo atrás tenía la sensación de que no estaba viviendo mi vida como debía, siendo este cambio una oportunidad más de vivir.

Hice amigos y poco a poco sentía que me adaptaba a la activa Caracas. Era el sitio ideal para mí y la universidad fue un mundo abierto para experimentar las cosas que no había podido hacer desde aquel jodido momento a mis 15 años, allí fue donde tuve mi primera vez de la que hablare luego.

Después de eso fue indetenible, Caracas es una ciudad más abierta que Cumaná para mi sexualidad, aunque de mi parte no era muy abierto en ese aspecto pero las ganas no me sobraban.

Estaba recuperando el tiempo, la autoestima perdida y la “practica” en el sexo, así fue como a mis 21 años ya no era aquel quinceañero delgaducho y maricón, ahora era otro con ganas de comerme el mundo.


LA FAMILIA

A 6 años de que mi vida diera un vuelco grandísimo, me sentía preparado para dar cara a la ciudad que me había visto crecer y de una vez por todas ser libre aunque hasta yo mismo estaba lleno de prejuicios.
Eran vacaciones de verano y en mi cuarto año de carrera decidí volver a la ciudad de los recuerdos amargos, mi abuela además de mi mamá llevaban mucho tiempo presionándome para que asistiera a la celebración del cumpleaños de esta última, donde estaría toda la familia cosa que llevaba mucho tiempo sin hacer, todo era mi abuela y mi mamá que de vez en cuando la visitaba.

La familia… esos seres que tienen tu sangre pero nada más. Las miradas que me echaban, los saludos alegres que escondían todo lo falso de mí que se hablaba y retrograda de algunos.

Era el chico raro, yo mismo me reía de las cosas porque todos sabemos que por ser gay no somos raros pero en sus gestos, acciones lo veía claramente. Si algo se hacer es observar a la gente, naci con eso y mi abuelita siempre me lo recordaba.

Recuerdo claramente que por un momento me pegue a una prima, no me estaba adaptando muy bien ya que llevaba unos cuantos años sin tratar a mi familia menos directa y empecé a pasarme un poco con los tragos para no pararle muchas bolas a nadie, necesitaba relajarme y termine bailando por un buen rato.

Entre actualizaciones sobre mi vida y de la típica competencia de logros entre familia, baile y las tantas vueltas en la casa sumado a los tragos sobre tragos, no sé como quede sentado en una silla, frente a la casa en plena madrugada.

Yo era bebedor, corrijo, lo soy y debo admitir que no fui nunca un niño bueno (sin agregar lo que vivi) y dijera mi abuela, fui hasta mala conducta pero en ese momento necesitaba otro ambiente.

Terminé sentado con mi primo Leonel y otras dos personas siguiendo con los tragos pero ahora con una mesa y unas cartas en plena partida de truco.

-Mosca Chuchu que si vuelves a perder le vas a tener que pagar en especie a Luisito-Gritaba a su compañero con una carcajada que ni la música al máximo le hacía competencia.

Entre serios y en bromas los demás nos reímos aunque la malicia de mi primo siempre había sido bastante obvia y esta, no era la excepción.

Yo con ron no soy bueno y enseguida empecé a detallar que unos de los amigos de mi primo me parecía algo sospechoso pero luego desistí de la idea, el alcohol me estaba haciendo efecto, pensé.

Como todos los orientales, el juego llamado truco no se toma a las ligeras y luego de una mala racha para mi primo, ya se notaba alebrestado y tuvimos que cortar por lo sano.

Nos fuimos a la playa para estar más tranquilos y mi primo sacó lo que yo no había ni pensado sacar porque en familia hay que andar con cuidado, un porro que no tenía nada de pequeño.

La madrugada estaba saliendo mejor de lo que yo pensaba ya que siempre estas reuniones eran aburridas para mí.

Empezamos a rotar la vara y con ello venían los efectos. Yo estaba acostumbrado pero al parecer los amigos de mi primo no tanto, creo que ni fumaban cigarros siquiera. A los minutos uno empezaba a cagarse de la risa mientras mi primo y yo nos hacíamos seña, un novato por la vida.

Las restricciones en ese momento se acabaron y entre risas, el sentir de las pequeñas chispas de agua salada que nos llegaba del mar y otras sensaciones más, surgió el tema del sexo. Mi primo a sus 25 años ya tenía un hijo de 6 y es que sabía que era un picaflor de primera.

El negro, uno de los allí presente, contaba como se había tirado a una de las vecinas de la primera calle que me parecieron mas mentiras que polvos, me vi en la obligación de contar una de mis experiencia con una chama llamada Jess de Caracas.

-¿No se supone que eres gay?-Recriminó Chuchu sin ningún tacto.

-Soy bisexual, pero en mis ratos libre soy trans-Dije bromeando -Es joda, solo bisexual. No me vean así, hombres y mujeres, ok.

-No te creo-Dijo mi primo-Aunque pinta de marico no tienes pero no creo que alguien pueda ser bisexual, tal vez le gustan los hombres y esta con mujeres para taparlo.

-¿Qué? Hay gente que le pasa eso pero a mí me gusta tanto mujeres como hombres y si puedo estar con los dos mejor-Sonreí, porque sus caras eran de un desconcierto tremendo.

-¿No me digas que no te gustaría estar con uno de nosotros?-Respondió el negro y los demás lo alentaron.

-No se-Replique cagado de la risa-¿A ti te gustaría?-Surgió un silencio incomodo.

El negro después de estar con una risa todo el rato se quedo pensativo viendo el mar y yo solo podía pensar en que tan mal nos cataloga la gente.

-Negro responde pues-Chuchu lo veía con gesto de discriminación.

-Vamos a hacer una apuesta pero de aquí no sale ¿aceptan?-Propuso mi primo con ese aura de ganador y sus amigos asintieron.

-¿Cuál es? Tú no me vas a joder, así que dime primero-Respondí con una chispa de malicia y excitación.
-Pruébanos que te gustan las mujeres, aquí tengo el número de una amiga dispuesta y si ganas, mis respeto y admiración-Replico para hacerme echarme para atrás.

-Mejor así, si ustedes pierden tiran conmigo pero uno a la vez-Propuse sabiendo que los incomodaría. El silencio reinó en los tres y por un momento pensé que la había cagado.

-Si nosotros ganamos… una mamada nunca esta demás-Dijo mi primo rompiendo a la tensión de sus amigos con una sonrisa-Yo acepto.

-¿Qué dices Chuchu?-Lo miré fijamente.

-Están pasado de maricones, yo paso-Respondió chuchu algo nervioso.

-¡Carajo Chuchu! ¿Tu crees que este guevon se le va a parar la verga delante de una mujer? Esos musculitos son de adorno al igual que el pipe-Grito mi primo.

-Siempre de rompe grupo vale-Respondió el negro-Yo si acepto, tengo un mes sin nada de nada pero solo pongo la condición que todo quede entre nosotros-. Todos asintieron.

-Coño está bien cuerda de pajuos, a mi no me gusta jugarme esas vainas así. Ahorita la barbie acá presente se mete 7 viagras y nos deja mal-Respondió Chuchu arrecho.

-¿Saben qué? Mejor quedémonos tranquilos, no quiero peo después y además con un primo-Le dije consciente que no estaba bien pero a la vez quería aceptar ya que me excitaba la vaina.

-No seas guevon, ya esta verga se cuadro y todos quedamos de acuerdo-Contestó el líder del grupo, mi primo.

-¿Pero que me asegura a mí que si pierdo ustedes cumplen? Estamos borrachos y medios pacheco-Respondí. Todos me vieron con cara de arrechera y conociendo a mi primo no le estaba gustando mi desconfianza si seguíamos así íbamos a terminar peleando.

-Coño está bien pues, somos hombres de palabras pero no quiero peo después-Les dije y al segundo asintieron con una leve sonrisa.

-Mañana en la noche cuadro con Erika y yo mismo seré testigo sin que ella sepa ¿está bien?-hablo mi primo.

-Pero yo tengo otra forma de probárselos-Replique.

Todos estaban con cara de no creerme ni una palabra, ya mi primo que era picado tenía la cara roja de la arrechera que estaba agarrando conmigo y sus amigos también estaban ladillados de mis vueltas pero es que ellos no sabían que tenía mi carta bajo la manga.

Saque mi Iphone, lo desbloquee, me puse a revisar entre la multimedia del teléfono y encontré un video de más de 10 minutos y lo puse a reproducir. Le pase el teléfono a mi primo y me fui a mear directamente en el mar encima de unas rocas.

Los gemidos se escuchaban hasta donde yo estaba, ese video yo lo conocía de pie y cabeza porque yo mismo era el protagonista. Ahora si me iban a conocer completamente porque esa era una amiga que de vez en cuando quedábamos para portarnos realmente mal y hacer videos la ponía más perrita.
Luego de un largo chorro amarillo, sacudí mi verga, la guarde, subí el cierre y di la vuelta para irme a donde esta mi primo y sus dos amigos boquiabiertos con lo que veían.

Nuestras caras aparecían en ese video, ella me cabalgaba como una diabla y yo la grababa, primero me fijaba en su fina cara, sus ojos cerrados y su pelo negro largo para luego ir bajando por toda su silueta, unas tetas enormes que rebotaban pasando por su abdomen plano hasta llegar a mi verga que se clavaba una y otra dentro de ella.

Al rato cambiábamos de posición de perrito y ella nos grababa utilizando un monopodo hasta que el video se cortaba.

-Gane ¿alguien lo duda?-Rompí el silencio.

-Primito no te conocía esos dotes-Reía mi primo incomodo. Chuchu no podía disimular que estaba excitado, en su pantalón se veía y en su cara los cachetes colorados.

-¿Quién paga primero?-Reí.

Todos se miraron, en sus ojos veían que si yo hubiese perdido iba a tener que pagar pero ahora que se ven perdedores no les veo ganas. Ahora las palabras no eran tan fluidas aunque sea para decir una estupidez como hace unos cuantos minutos atrás y eso me daba mala espina además de cierta rabia.

-No va a pasar nada que no quieran, las mejores mamadas las hace un hombre y yo sí que tengo experiencia-Les aplique un discurso seductor-Solo les pido que sea en un sitio tranquilo donde nadie nos moleste y no salga de nosotros 4.

-Pero es que…-Dudo Chuchu.

En eso estábamos cuando aparecieron los primitos que andaban en la casa, eran como 15 pero ningunos pasaba de la mayoría de edad.

Esa interrupción hizo que nos olvidáramos de todo y empezáramos a compartir un poco con ellos, hasta tabaco le dimos para disimular un poco que hace una hora atrás estábamos fumando otra cosa.

Presenciamos el amanecer entre jodederas y mucho alcohol, hasta que a las 7 decidimos que era suficiente. Cuando llegamos a la casa de playa, había hamacas y colchonetas por doquier aunque los viejos ya estaban levantados y haciendo lo suyo en la parte de atrás de la casa.

Mi primo me hizo seña para irnos en su carro y así fue como terminé rumbo a la casa de mis tíos que estaban durmiendo en la casa de playa, lo que nos dejaba el lugar enteramente para los dos. El negro se fue en el carro de chuchu ya que viven cerca, lo que me daba más ventaja a mí.

Si algo me ha enseñado la vida es que a veces lo que son más cerrados al tema de la homosexualidad por lo general tienen ciertos sentimientos ocultos y mi primo lo confirmaba.

Él era el orgullo de todos mis tíos ya que se había tirado a media ciudad aunque ya tenía un hijo y había dejado los estudios para terminar trabajando en la pequeña empresa con su padre.

Cuando llegamos a su casa lo primero que le pedí fue agua, mas alcohol y de mi equipaje había sacado 3 porros del paquete que me había traído de Caracas antes de venir con mi primo. Prendí uno para él y uno para mi, esta shit si le iba a hacer la cabeza explotar.

-Entonces saldamos deudas -Le dije a mi primo que ya estaba en sus límites, se notaba algo ido supongo que por la liga de maría y unas cervezas solera verde pero trataba de disimular.

Yo en cambio, bebía todos los fines y la maría ya no me causaba tanto efecto ya que todos los días fumaba después de llegar de la universidad para relajarme y estudiar o hacer ejercicios antes de dormir.
-Claro menor, una mamada nunca esta demás-Me dijo.

Estábamos en el patio de la casa, donde no nos podía ver nadie y puse mi mano en su paquete, el me vio fijamente con una sonrisa boba, de inmediato le baje el cierre y algo torpe saque una verga morena todavía morcillona.

El ambiente se lleno de ese aroma característico y yo empecé a masturbarlo lentamente, el no me quitaba la mirada de encima.

Sus venas se veían brotadas y mi mano no soltaba aquel pedazo de carne, él se levanto y soltó el botón del Jean, bajándose hasta su ropa interior y dejo frente a mi cara una verga mediana pero bastante gruesa y negra.

Su aroma me sedujo y posé mi lengua en el glande, rodeándoselo todo para hacerlo desesperar, era un paseo que solo se limitaba a saborear todo su palo con la punta de mi lengua.

El quería probar las profundidades de mi boca pero no lo dejaba, simplemente me paseaba en sus bolas, subía delineando cada una de sus venas, luego lo torturaba en el frenillo y rodeaba su glande hasta que probaba ese líquido transparente que me indicaba lo excitado que estaba.

El trataba de agarrarme la cabeza para follarme la boca pero seguía con mi juego, el control lo tenía yo y el no me lo quitaría, las cosquillas en el glande era lo que más le hacía poner cara de excitación pero la lucha por el control era constante. Ya se enteraría que no era una de sus putas o novias.

-¿Vámonos a tu cuarto?-Me levante y lo seguí mientras me iba quitando la camisa y desabrochando el pantalón.

-Vente perrita, sígueme haciendo lo de ahorita-Dijo mi primo.

-Claro que si pero si te gusta lo que te estoy haciendo, déjame a mi ¿te parece?-Susurre en su oído tentando a besarme, cosa que no había sucedido porque yo lo había evitado.

-Esta bien, me tienes loco coño-Respondió con la nota en su punto.

Lo ayude a sacarse su sweater y lo utilice para amarrarle las manos contra la cama, hasta un cargador de teléfono utilice. El se dejaba hacer, su cara denotaba excitación máxima y eso me ponía más malo. Lo termine de desnudar y la habitación se inundo de un olor a macho que me puso peor.

Su piel morena me gustaba al igual que esa barbita de pocos días, sus pectorales me incitaban a morderlos y besarlos, mi primo desde que lo vi al llegar a la ciudad me tenía la mente mala ya que siempre quise probar lo que había debajo de su ropa y no me defraudo.

Me quite el pantalón y mi ropa interior la lance a toda su cara, él se rio y como pudo se la quito de encima, todo estos años de gimnasio quedaron frente a él y por lo que vi en su cara le gusto.

Yo iba a mamarle aquel rolo que lloraba de la emoción al saber que hoy alguien lo iba a complacer como nadie lo había hecho.

Le pasaba la lengua como hace minutos hacia en el patio, llenándolo de saliva y probando todo ese sabor a macho que me ponía mas morboso. Cuando me la metí entera el soltó un gemido que resonó en toda la habitación y desde allí empecé con un mete y saca que lo llevaría a la gloria.

Así estuve unos minutos, comiéndomelo entero hasta sentir ese punto y sus reacciones antes de acabar, paraba y le lamia las bolas además de morderle los muslos pero en cierto punto, me levanté y fui en busca de otro porro, lo prendí y lo absorbí 3 veces para luego ponerle en los labios a mi primo y volverlo más loco.

Volví a la carga, tragándolo hasta la pata y sintiendo su vello púbico en mi rostro, solo escuchaba los gemidos cuando repetía esta acción y su glande se encajaba mucho mas allá de mi garganta regándolo todo de saliva.

Mi primo no dejaba de demostrar lo bien que lo estaba pasando y como quien no quiere la cosa, con una de mis manos fui masajeando sus bolas que ya estaban impregnadas de mi saliva hasta llegar a su perineo donde poco a poco fui avanzando hasta que los aullidos de mi primos aumentaron con mi dedo haciéndole caricias en todo su agujero sin todavía entrar.

El sudor corría por todo su cuerpo en grandes gotas, haciendo de ese moreno un objeto más deseado pero debía tener calma, sin ella, no podría tener a mi primo de la forma en la que yo quería.

En un momento note que todo estaba siendo demasiado para él y paralice toda caricia, vi como reclamaba con la mirada mas pero no quería y me fui a lamer sus pezones oscuros  que ya estaban salados pero igual de sabrosos para mí. Los mordía y de su boca no salían más que esos lamentos unidos con ese placer que lo estaba volviendo loco.

Su verga seguía tan tiesa como antes y con gotas transparentes, rozaba sus bolas y las probé con toda la gula para después metérmelo de nuevo, una y otra vez, a medida que mis dedos iban bajando, sus piernas se abrieron lo que me dio cancha libre para meter el primer dedo completo.

-DIOOOOSSSS primito me estas volviendo loco-Grito sin tapujos.

Al estar consciente de lo que yo estaba haciéndole y luego de no disimular el gusto por ese dedo, empezó a resistirse contradiciéndose pero yo veía más allá en sus ojos.

-Eso no primo-Se tambaleaba entre la duda de un ruego.

-Tranquilo mi primo, somos hombres y nada de esto saldrá de entre nosotros dos-Dije controlándolo.

Baje la intensidad del sexo oral y metí un segundo dedo, mi primo había perdido todo control sobre sí mismo, ahora eran mis dedos y mi boca los que dominaban a aquel macho que por primera vez probaba los placeres dados por otro hombre y que mejor que yo.

En comparación con mi primo, aunque él me llevara unos cuantos años, mi cuerpo era mucho más grande que el suyo, yo sabía que en caso de que mis técnicas no funcionaran yo iba a tener la ventaja física sobre él.

Luego de un buen tiempo mamándosela y haciendo círculos con mis dedos, paré aprovechando que sus piernas estaban abiertas para mí además que se había perdido en las sensaciones cerrando sus ojos, me levante colocándome entre ellas y empecé a rozar mi verga de 23 centimetros en su esfínter. Él se dejo hacer, estaba demasiado perdido para dar vuelta atrás a lo que pasaría.

Coloque una almohada debajo, separe mucho mas su fuertes piernas, escupí mi verga, regué todo el liquido y lo coloque a la puerta de lo que sería nuestro placer. La primera vez de ambos, él con un hombre y yo con un primo así que estábamos en igualdad de condiciones.

Empecé a presionar en esa entrada ensalivada lentamente, su cuerpo se tenso y cerró los ojos, arrugando la cara. Ya la cabeza de hongo estaba adentro así que lo demás seria un poco más fácil.
-No puedo, me duele-Rogaba mi primo sin ganas.

-Tranquilo que ya te dejará de doler, aguanta. Así es que le dices a tus novias ¿no?-Le dije con una sonrisa que el no pudo ver.

-¡AYYY ya va! ¡aguántate!-Rogaba con más ganas y trato de soltarse pero no le daba tregua y seguía entrando lentamente, hasta que mis bolas chocaron por primera vez con su cuerpo.

Como yo soy un chico bueno y cariñoso, espere a que se acostumbrara y me incline hacia él para por primera vez, probar su boca.

Mi primo besaba bien aunque estaba tenso y la presión en mi verga me hacia notarlo más, ese beso fue maravilloso y así estuvimos un buen rato jugando con nuestras lenguas aprovechando de la sensibilidad que nos daba la marihuana.

Me puse en pie de guerra y agarre sus tobillos, dejando ese hueco a mi disposición. Saque lentamente la mitad y la volví a meter, repitiendo la acción una y otras vez.

-No puedo, suéltame ¡aaayyy! Sacala-Gritaba mi primo.

-Tranquilo primito todavía te estás acostumbrando-Le dije mientras no dejaba de probar lo apretado y caliente que estaba ese culo que poco a poco se abría para mí.

Que rico sentir como las paredes aprietan mi miembro y más cuando por inexperiencia de mi primo, lo contrae más. Yo estaba en el cielo, esta es una de las cosas que me gustan de la vida y no solo coger sino que sea un macho vernáculo y reconocido.

-Que caliente tienes ese culo machito, así es como te quería ver, atravesado por mi-Le decía cuando poco a poco su cara de dolor se iba transformando en un hibrido con el placer que le estaba dando desde hace un buen tiempo.

Mis embestidas seguían lentas pero ya metía y sacaba casi toda mi verga con un ritmo lento, ya que ese culito estaba demasiado ajustado para mi y debía adecuarlo a punta de vergazos.

-¿La quieres?-Pregunté dejando solo mi glande dentro de él y moviéndome un poco, para hacerlo sudar.
-No se-Sonó desesperado.

-¿No sabes? Entonces la dejo aquí todo el día-Me salía la vena jodedora.

-Métela-Susurró.

-No te escuche, habla más alto que aquí no hay nadie.

-Metela que no puedo más-Rogó.

Quería darle guevo y guevo tendría, la metí entera para empezar a acelerar sin restricciones, la cama se estremecía y ahora el contacto de mi verga con su cuerpo sonada. No había nada ni nadie que no me permitiera gozar de este culo virgen.

-AHH AHH AHHH DIIOOOSSS -Gemía mi primo.

Ver ese cuerpo a mi merced me ponía más volao y si algo tenía todo el deporte que practicaba era que me daba resistencia y fuerza. Su verga estaba dura y con un hilo de precum que se unía con su abdomen y a la vez con esa capa gruesa de sudor que mojaba la cama e inundaba el cuarto con su olor.
Parecía una maquina, tenía tiempo sin gozar de un culo virgen, era como el regalo de cumpleaños perfecto pero sin cumplir años.

-TACS TACS TACS TACS…-Sonaba la cama.

Ese culito me tenía loco, no me cansare de repetirlo. Se abría para mi dándome todo ese placer indescriptible, podía pasar horas y horas abriéndolo.

Empezó a sonar el celular con el repique asignado a mi mamá o abuela, lo ignoré por 4 veces pero a la quinta tuve que parar para atender, que mala costumbre de interrumpir las cosas sabrosas.

-Hola abue, buen día-Respondí e hice seña a mi primo con un dedo que se callara mientras seguía dentro de él.

-Bien hijito, ¿Dónde estás? Ven a comer y a dormir que no has dormido nada-Contesto mi abuela.

-Tranqui abue, Leo me llevo a comer unas empanadas y estamos durmiendo en las hamacas del patio, yo estoy bien pero el otro está casi que muerto. No te preocupes, descansamos un poco y cuando estemos bien, nos vamos para allá-Conteste mientras el vaivén era lento pero se le escapo un gemido.
-¿Qué fue eso Luisito?-Dijo preocupada.

-Es Leonel que estaba vomitando pero eso es bueno, ya tu sabes que es mejor que saque todo-La pensé como un maestro y aceleré el ritmo.

-Dile que tome mucha agua. Bueno hijito, cuídate y no hagas nada loco ustedes son grandecitos-Dijo mi abuela.

-Tranquila abu, ya estamos acá recuperándonos, chao bendición.

-Dios te bendiga hijito, que la virgen del Valle te proteja-Colgó.

Lance el teléfono a la cama y agarrando de nuevo por las piernas al recién desvirgado, la metí entera sin contemplación y con ritmo acelerado, ya ese culo estaba más abierto y le podía dar en la madre.

Agarré la verga que estaba durísima y empecé a pajearsela mientras yo seguía dándole duro, cuando estaba a punto de caramelo paralizaba mi trabajo masturbatorio y le daba más duro por el culo. Mi primo se volvía loco de tanto placer y las ganas de acabar lo abrumaban pero no se lo iba a permitir.

Lo voltee, siguiendo amarrado y con los brazos estirados pero con sus rodillas en la cama, quedando ese culo parado a mi disposición mientras su cara quedaba pegada a la cama. Volví a escupir en aquel agujero que ya daba muestra de su desvirgamiento y aproveche de tomarle fotografías, una solamente del ano solo y la demás con mi verga entrando.

Lo mejor de todo es que estaba haciendo todo aquello sin que se diera cuenta y como gemía tan duro no pude aguantar la tentación de grabar. Empezando el mete y saca más duro, la grabación comenzó y no solo paseaba el iphone por su culo absorbiendo toda mi verga sino que aproveche de grabar toda aquella posición tan sumisa con su cara llena de sudor, ojos cerrados y los gemidos saliendo de su boca.

 -Toma guevo primito, tomala toda- Las nalgadas resonaban, eran pequeñas pero bien formadas y lo mejor es que eran mías.

El ritmo era bestial y ya lo sentía abierto para mí, me levante en la cama y poniéndome detrás de el con mis piernas separadas como si estuviera montando un caballo, lo embestí con toda mis ganas. Entraba todito mi guevo y me sentía más dominante sobre él que estaba hecho un desastre.

Sentía que en cualquier momento la cama se iba a partir por la mitad ya que crujía y junto con los gemidos de mi primo, esa orquesta celestial me ponía más y más.

-Afff asi primo aaa aaa aaa aaaa aaa, asi-Gemia.

Tuve que parar ya que no quería terminar de esa manera y lo coloque en la posición inicial, con las piernas a los lados y volví a la carga de forma concisa. De nuevo agarre su verga para masturbarla y cuando lo notaba muy cerca, desprendía mi mano de ella acelerando mis embestidas y dejándolo a orillas del éxtasis.

-Ay primito ya vas a ver que esto no se te va a olvidar mas nunca en tu vida-Le gritaba sin importar que alguien nos escuchara.

A los poco minutos volvía a masturbarlo y en cada intento, se iba haciendo más cercano el límite de eyaculación, hasta que varios intentos después, separe mi mano y agarrando sus piernas para apoyarme, aceleré mis movimientos y veo salir unas gotas de color blanco de su pene pero eso no me bastaba y mantenía mi movimiento.

A diferencia de las eyaculaciones donde un volcán explota, esta sería más lenta y alargada por eso mantenía mi ritmo mientras el abdomen de mi primo se iba llenando de ese liquido blanco con cada embestida. Solté sus piernas y agarre su verga masturbándolo rápidamente. 

-AAAHHH AHHHHH AHHHH AHHHHH AHHHHH MIIIII ERRRRDAAAAAHHHH AHHHH-Gritaba mi primo, un chorro llenó su pecho y hasta cara de su propia leche.

Yo estaba cerca y con esas contracciones que todavía sufría el recién deslechado, lo ponían más sensible a mis vergazos y a mí también. Cerré sus piernas y luego las eche hacia su pecho apoyándome completamente en ellas.

-AHHHH ahhh ahhh dioos di… osss-Seguia gritando mi primo ya un poco sin fuerzas.

Yo aceleraba cada vez más, sintiendo mis bolas que son bastante largas con su cuerpo dándole un plus a todo la cogida. La cama se estremecía y no creo que haya existido algún vecino que no escuchara todo esto, las sabanas ya se habían salido del colchón y hasta mi teléfono se había caído al suelo pero a mí me dominaba ese animal que a todos los hombres nos domina en algún momento.

Era un toro, un león, un gorila con su fuerza, su rabia, su sed por botar la leche a su hembra, a ese agujero hambriento que espera que lo rellene una y otra vez hasta que la semilla blanca lo bañe completamente y lograr la satisfacción absoluta.

-No aca…-Murmuró mi primo casi desmayado.

No me importaba un coño, yo haría lo que quisiera así lo había hecho desde el principio y así me mantendría porque yo soy el que manda aquí y ese culo me pertenece no sola esta vez sino  todas las veces que quiera porque una vez que pruebas esto, no se podrá borrar.

Sentirás arrepentimiento, rabia, tristeza y todo lo que te dé la gana pero al tiempo por mas mujeres que tengas siempre tu culo te recordara que existe y que necesita una verga grande y gruesa como la mía.

No pude aguantar más y empecé a preñar ese culito con toda mi espeso, blancuzco y nutritivo semen, lubricando todo su culo mientras yo seguía embistiendo cada vez más lento y es que no quería dejar de sentir esa cueva caliente y apretada que sacaba a relucir mi lado salvaje.

-AAH AH AHH AHHHMM AHMM AHMMM AHMM…-gritaba.

Hasta que no salió el último mililitro de leche, no pude dejar de embestir ese culo húmedo, me acosté encima de mi primo, quedando los dos bañados por su semen mientras mi verga se bajaba e iba saliendo de su guarida.

 Escuchar nuestras respiraciones, sentir el sudor eran regalos de los dioses. Él se quedo dormido y lo desamarre para luego ir a bañarme y fumarme lo poco que quedaba del porro en la hamaca con el silbar del viento en los arboles y algunas aves picando la fruta. El puto paraíso. Me quede dormido…


COBRANDO APUESTAS

Leonel, mi primo, no me podía ver a la cara. Hizo como si nada hubiese pasado pero yo se que hasta el mínimo detalle lo recuerda, siempre es así. Maneja seriamente y no salía ni una palabra de su boca, cosa que no era normal.

-Yo no diré nada-Le dije.

-Es que no ha pasado nada-Dijo con calma.

Seguí sumergido en aquel mundo de torbellinos dentro de su cabeza, estaba en la etapa de no aceptación y no me extrañaría que quisiera joderme en este preciso instante.

-Insisto, yo no diré nada así que tranquilo. Cuando lleguemos, te puedo prestar una crema que te ayudaría-Le propuse.

-Maldita sea marico de la mierda, NO HA PA-SA-DO NADA ¿me entiendes?-Grito mientras golpeaba el volante con una mano.

Yo ni quise moverme pero no pude aguantar una pequeña risa algo disimulado, era menos de media hora de camino y parecían dos horas. Nadie me iba a quitar esta satisfacción de cogerme un culo virgen y de un hetero, casi que me compro un trofeo por esto y eso que me duele el guevo, creo que estuvimos tres horas tirando.

-¿Cómo tendrá el culo mi primo?-Pensé y mi sonrisa se amplio.

-Coño e tu madre mamaguevo, quita esa cara de mierda-Volvió a gritar Leo.

-Deja la vaina tu, tranquilízate que si llegas así al rancho estoy seguro que todo el mundo se va a dar cuenta y vas a tener que disimular como un maldito profesional con tus panitas que me deben todavía-Reí a carcajadas.

Leo orilló el carro de improviso y empezó a lanzarme coñazos, yo como buen atleta como pude lo inmovilice y quedamos un buen rato hasta que lloro y se calmo un poco. Salimos, prendí dos cigarros y nos sentamos en la acera uno al lado del otro, estábamos frente al manso mar y simplemente no nos dijimos nada.

-Quiero que Chuchu y el negro también paguen la apuesta…

Continuará.

Iniciando a mi amigo

Soy Luis y esta es mi historia. Amigos van y vienen pero Nene si bien no era de los más cercanos siempre estuvo allí, su edad no permitía q...