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sábado, 12 de agosto de 2017

El establo y mi virginidad 1/2

TORO

Cuando se es joven no se piensa mucho, ingenuo, estúpido y desmedido, a mi edad no puedo imaginar como pude ser tan… tal vez hayan sido las hormonas las que pudieron haber destruido mi fama de niño bueno y colocar en boca de todos a mi familia.

A mis 24 años la vida del campo es lo mío, como las generaciones pasadas de mi familia seguía trabajando para que el ganado y la siembra de la hacienda siguieran en pie.

Desde que tengo memoria ya cumplía alguna función dentro de las hectáreas de la hacienda y sumado a la escuela, así transcurría mi vida en mi pueblo querido.

Mi gran secreto que a pocos se lo había confesado, es que más de una vez he tenido algo que ver con algunos trabajadores de mi padre y es que siempre me han excitado los hombres aunque eso podría convertirse en un infierno en mi familia, las mentes en los pueblos son menos abiertas y eso me ha obligado a tener una doble vida.

Perdí la virginidad a los 15 años en el establo con José, uno de los hombres de confianza de mi papá que para aquel entonces tenía 32 años.

Un día estaba echándole comida a las gallinas cuando lo vi pasar hacia la parte de atrás del establo y sin más saco su verga y empezó a mear. Lo observe por unas ranuras y quede impresionado con una verga enorme oscurísima y ese líquido potente que salía de ella.

Ahora comprendo que son cosas de la adolescencia, empiezas a sentir esa picazón y pierdes la cabeza. Seguí observando a ese hombre de espalda ancha y unos brazos fuertes que le había dado el campo y sin querer se me paro… el corazón. Se meneo su verga un par de veces y se incorporo.

Yo no sabía qué hacer conmigo mismo, sentí algo que me dominaba pero a la vez ese miedo de que me hubiese visto. Esa noches transcurrieron entre pajas y más pajas.

Los días pasaban y cada vez que veía a José, me parecía más interesante aunque llevaba años trabajando con mi familia nunca lo había visto de esa forma.

De niño siempre le gustaba juguetear conmigo como todos los trabajadores de mi padre pero esa etapa había quedado atrás.

Un día comencé a perseguirlo, la curiosidad me estaba matando. Quería volver a verle la verga cuando meara y eso me tomo bastante tiempo. No sabía que me estaba pasando.

Siempre me escondía entre el monte, las plantaciones o las casuchas de los animales donde estaba José para poder repetir ese momento que tantas veces me provocaban pajas una y otra vez pero era más difícil de lo que yo podía.

Un día por casualidad estaba comiendo en las plantaciones de maíz sentado en una piedra grande un pedazo de pan con queso que le había robado a mi abuela que se hacían aquí mismo.

Había sentido un ruido pero no había visto que era, inmediatamente corrí a esconderme ya que podía ser mi abuela o mi mamá, gatee entre las plantas y quede asombrado.

Pude ver a Claudia, la hija de doña Josefa la cocinera, acostada boca arriba y con las piernas abiertas y entre ellas José mostrándome sus nalgas y sus enormes bolas que bailaban junto a un pedazo de verga.

Para mí eso fue el cielo, la excitación me domino y en segundos ya sentía mi verga dura.

Acostado en el suelo, saque mi verga y sin importar que alguien me viera, comencé a masturbarme con frenesí, segundos después un chorro de liquido espeso salía disparado regando las plantas. Quede en el suelo casi muerto esta situación me estaba sobrepasando.

Para ese entonces no sabía cómo era el sexo, no existía esa facilidad con el porno y lo más cerca, eran las fiestas con las burras que le gustaban a mis amigos y aunque estuve en varias no me atreví aunque admito que fueron morbosas.

Seguí observándolos, Claudia gemía como loca pero José le tapaba la boca con una mano, su ritmo cada vez era más feroz parecía un animal, un toro enfurecido.

Yo seguí excitado y volví a reiniciar otra paja, José se había quitado la camisa y ahora podía ver sus músculos llenos de sudor lo que me estaba excitando mucho más.

No se cuanto tiempo había pasado pero José había sacado su enorme verga llena de liquido y empezó a soltar chorros de leche que cayeron en el cuerpo de Claudia, otras en el suelo lleno de hojas y sus ropas.

-Esta es la última vez José-Dijo Claudia con la respiración agitada-Tu sabes que estoy comprometida.

-No seas así, tú sabes que aquel pendejo no te va a dar lo que yo te doy.

-Aquel pendejo como tú lo llamas me va a sacar de este pueblo, siempre fuimos claros. Esto es un pasatiempo.

Se arreglaron la ropa y aunque habían tenido una buena faena la situación se había puesto tensa, Claudia se fue por un lado y José paso a mi lado, casi me descubre.

Yo espere un momento y luego fui a acostarme donde habían estado cogiendo como animales, con mi verga aun afuera volví a la marcha y con los ojos cerrados termine de nuevo bañándome en mi propia leche.

Esa noche en mi cama me masturbe 2 veces más, imaginaba esa verga parada balanceándose y luego levantada, sentía que podía tocarla y masturbarla. Una vez que llegue a mi último éxtasis me entro el remordimiento.

Como podía ser posible que estando la Claudia con esas tetotas y ese culazo no la había tomado en cuenta solo veía a ese moreno que me tenia loco y no entendía la razón.

Desde ese día mi trato con José empezó a ser diferente, no podía dejar de verlo, me intimidaba y no sabía qué hacer. Yo seguía persiguiéndolo de vez en cuando tratando que mis responsabilidades no se alejaran de él.

Pasaron meses sin nada nuevo pero una mañana lo seguí a una parte alejada del establo, hacia el rio. Mis dotes de espionaje estaban activos hasta que unas gallinas me delataron.

-¿Quién está ahí?-Pregunto el moreno volteando hacia donde yo estaba-Salga que lo escuche-Empuño el machete y se dirigió hacia donde yo estaba.

-No me haga nada señor José, soy yo Toñito-Salí asustado de mi escondite.

-¿Qué haces tú por aquí Toñito?-Dijo José relajando su cara y guardando su machete.

-Es que… yo… iba al río.

-Yo también, la calor esta brava.

Llegamos al río, de inmediato el señor José se quito la camisa y empezó a brincar entre las rocas yo lo seguía. Cada vez nos adentrábamos más a los terrenos vírgenes de la hacienda.

Llegamos a una parte donde las rocas estaban más grandes y el agua más profunda, aunque la corriente no era tan fuerte.

José se quitó todo y salto al rio como un niño.

-¿Qué esperas? Lánzate Toñito el agua esta buena.

-No de seguro esta fría-Me excuse sabiendo que el agua del rio siempre era fría.

-No seas señorita, vente carajo-Gritó José con una sonrisa en sus labios.

-Pero es que…

-No es la primera vez que te bañas conmigo.

Me quite la ropa y mi verga estaba morcillona, corrí hasta la orilla y me lance rápido para disimular.

-¿Cómo has crecido Toñito? Antier eras solo un carajito.

Guarde silencio, mientras lo miraba a la cara y luego por pena miraba hacia los arboles.

Sabes que estoy algo preocupado por ti, por eso estamos aquí he notado que me estas persiguiendo.

Yo quería ahogarme en el rio en ese momento, no encontraba donde meter la cara y el miedo se afinco en mi estomago.

-¿Qué dirá mi papá?-Pensé.

Lagrimas empezaron a correrme por mis cachetes y estoy casi seguro que me puse rojo.

-No, tranquilo no llores. A mí también me gustan los hombres y mucho más las mujeres.

-Mentira, a mi no me gustan.

-Claro que si desde hace tiempo atrás, me andadas persiguiendo para verme el guevo.

-Es que yo…

-No digas nada… conmigo estas seguro pero debes a aprender a disimular. Nadie se puede enterar y eso que hiciste conmigo te pudo meter en algún problema grave.

Yo estaba sorprendido nunca hubiese pensado que José, ese macho con esposa y todo me estuviese diciendo eso.

Lo bese por impulso, un breve beso pero lo hice. –No debí hacerlo-Inmediatamente pensé.

El silencio se hizo, José me quedo mirando al igual que yo a él, sentí miedo.

-No me gustan los besos entre hombres muchacho pero me excitan otras cosas-Dijo José con su cara serena.

-Lo siento.

-Tranquilo, mi esposa no me da na´ ni tampoco mis otras novias-Confesó-Tócame para que veas como ando estos días Toñito.

Puso su mano en mi brazo y fue bajando hasta llegar a mi mano, agarrándola y poniéndola en ese pedazo de carne bajo el agua que ya estaba duro.

Yo no sabía que hacer, mi corazón estaba acelerado y aunque estaba en blanco en ese momento empecé a tocar sus bolas y a pajear su verga.

Sus manos callosas y fuertes empezaron a tocar mi pecho y luego mis nalgas. Una sensación extraña me invadió, una corriente recorria mi cuerpo y aunque resultaba placentero ese nuevo contacto de su cuerpo con el mío me pareció demasiado.

José cruzo sus manos por mi espalda dejándome totalmente pegado a su cuerpo. Nuestras vergas empezaron a endurecerse y nuestros cuerpos a tocarse de una forma que nunca había sentido.

Ese macho amasaba mis nalgas, haciéndome a veces levantarme un poco quedando su verga por debajo de mis bolas.

Cada caricia, ese calor era algo nuevo para mi y por ende excitante a tal punto que estaba dispuesto a hacer lo que ese macho propusiera.

Una piedra que sobresalía del nivel del río fue donde el moreno me ubico para dejarme más alto y hacerme la primera mamada de mi vida.

-Nunca he hecho esto toñito pero como sé que es tu primera vez, quiero que disfrutes.

Se metió mi verga de uno solo haciéndome gemir, se la trago casi entera y yo me sentía desfallecer de placer, se ahogo pero continuo con el trabajo. Subía y bajaba, acariciaba mis bolas y hasta en algunos momentos acariciaba con un dedo la puerta de mi culo.

Yo estaba que reventaba de placer, el chapoteo del agua se hacía más audible por la mamada que me estaba haciendo ese macho. Estaba extasiado y no podía aguantar más, era imposible.

El sexo nunca es como lo imaginamos, todas estas sensaciones me sobrepasaban y simplemente te dejas hacer.

Dejando toda mi verga en su boca no se la saco hasta que el último mililitro de leche no saliera de mi verga. Se hundió en el agua y quede sentado en la piedra, extasiado y todavía loco por ese hombre de metro ochenta y ese cuerpo enorme.

Vino de nuevo hacia mí, como un muñeco me bajo de la piedra y agarrándome una mano, me la puso en su verga que era muy larga y venosa. Yo lo empecé a masturbar al comienzo muy lento y cuando me adapte empecé a hacerlo lo más rápido posible.

Su cara denotaba que estaba gozando, llevábamos unos minutos así cuando agarrándome de los muslos me cargo hasta la orilla y en una piedra que hacía las veces de piso se agacho dejándome encima de él.

Me atrajo hacia él con sus brazos enormes que le había proporcionado el trabajo de campo y juntando nuestras caras nos besamos aunque fue algo incomodo. Yo no sabía besar y él estaba algo paralizado.

Un momento despues José se le notaba otra cara, esa que más tarde comprendí que era sobre estar excitado. Sentía su larguísima verga en mis nalgas, el levantaba su cadera para que su glande se paseara por ella.

Yo parecía un juguete delante de aquel macho que me tenía aprisionado para su búsqueda de placer, sentí su glande en la puerta de mi culo y como después no se movían hacia los lados sino que quería penetrarme en serio.

Yo estaba asustado, mis nervios me empezaron a dominar de nuevo aunque mi verga empezaba a elevarse de nuevo.

Sentía como un líquido mojaba mi puerta trasera, cada vez sentía más presión y el dolor a continuación.

-No por favor, me duele-Le decía casi al oído.

-Quédate tranquilo, después te gustara lo que pasa es que eres virgen-Dijo José fuera de si.

-No no no, me duele mucho-Yo casi lloraba pero José seguía presionando.

-Que apretado estas carajo, uff, este culo esta como me gustan.

-AAAYYY NOOO SUELTAME-Apenas pude decir ya estaba llorando.

-Está bien Toñito-desistió José que tenia la respiración acelerada-Si te la meto no podrás ni caminar y nos meteremos en un peo, mejor mámamela.

Él me había soltado, sentía todavía como mi culo se abría un poco y aunque no me había penetrado me dolía.

Aprovechando que ese macho estaba boca arriba, me situé entre sus piernas y observe esa verga, la agarre con mi mano y no era tan gruesa pero de largo era otra cosa. Apreté su verga desde la base midiéndosela, fueron 3 veces o sea 12 dedos y algo más.

Con mi mano en su base fui en busca de esa verga con mi boca, tenía un sabor salado que tragaba sin reparos aunque casi no podía meterla en mi boca, ni siquiera llegaba a la mitad.

El tomo mi cabeza con su mano y trato de meterla más adentro pero mis ganas de vomitar eran demasiado fuertes además que no podía respirar.

Insistió una y otra vez, en meter su verga completa en mi boca y yo me dejaba hacer, mientras tanto con una de mis manos me hacia una paja. Mis babas bañaban sus bolas y parte de sus piernas.

José abrió sus piernas poniendo el paisaje aun mejor. Sus bolas se veían enormes y su verga más larga aun.

-Méteme un dedo-Dijo desesperado el moreno.

Aprovechando mis babas lo hice, metía mi dedo completo y su expresión fue de un placer mayor. Me metí su verga en mi boca de nuevo dándole placer junto a ese dedo que salía y entraba.

-Así Toñito, que rico lo estás haciendo.

Empecé a tocar sus paredes anales con mis dedos y José no pudo más. Su anillo anal apretó mi dedo, no sabiendo lo que se avecinaba empecé a sentir como empezaron a salir espesos chorros de leches que cayeron en mi boca y luego bañaron su propia verga ya que no podía tragarlos.

Aprovechando el éxtasis del momento empecé a masturbarme de nuevo y apunte mi verga a su abdomen, bañándolo de mi leche.

La imagen de José en el piso y yo echándole mi leche encima todavía la recuerdo como si fuese ayer, su cara de ido y esa corriente que me envolvió cuando yo estaba acabando de nuevo.

Quedamos unos minutos en el suelo abrazados, sin hablar y casi somnolientos hasta que interrumpimos todo para volver al río y quitarnos toda nuestra leche que se había secado.

Volvimos a la parte central de la hacienda cada quien por su lado, nos huimos en la hacienda pero esa noche caí como muerto luego de una paja recordando lo que había pasado.

CONTINUARÁ


El próximo domingo estare publicando la segunda y última parte de mi relato. Espero que te haya gusta y no te olvides de comentar que te parecio. 

sábado, 5 de agosto de 2017

Sometido

El galán de la cuadra que se acostaba con quien quisiera y se llenaba la boca enumerando las chicas que se había cogido, un chico de 28 años con cuerpo de gym, blanquito y con un culo que se veía en un jean a 5 cuadras. El sabia que dominaba a sus amigos y a sus mujeres pero llegaría el momento en que no podría hacer nada para evitar lo que yo quiero para él, cogérmelo.

●●●


"¿Dónde estoy?", "¿Qué hago aquí?" Fueron las primeras preguntas que me hice al despertar, con mis manos y pies atados no se cuanto tiempo llevo dentro de esta bañera solo se que es de noche gracias a una pequeña ventana.


Las piernas y las nalgas me duelen por esta incomoda posición, he tratado de levantarme pero se ha sido inútil, mis manos y pies se encuentran unidos y es casi imposible tratar de hacer algo.


Desde que  desperté he gritado a todo pulmón unas cuantas veces pero nadie me oye y tampoco escucho a nadie. El frio me esta desesperando pero tengo la esperanza de que alguien venga y me ayude. Las ideas para escapar se me están acabando pero ¡demonios ni siquiera puedo levantarme de esta puta bañera! Y esa maldita gota de agua me tiene loco.


Mis pensamientos van y vienen pero aun no encuentro cómo llegue o quién me secuestro, se que iba a salir con mis amigos pero no se si me reuní con ellos no recuerdo un coño. Un "¿Dónde estoy?" Sale de mi boca sin permiso pero no hay respuesta de nadie.


Es difícil saber que hacer en estos casos, al despertar y notar dónde y cómo me encontraba fue imposible no sentir miedo, mi corazón se acelero y sin dudas la desesperación fue participe del momento.


Al oír un carro estacionarse mis gritos no se hacen esperar pero no se si es mi desesperación o han tardado mucho para venir a buscarme "¿y si no vienen a buscarme? ¿Y si no me escuchan? ¿Van a dejar morirme aquí?" mis gritos se hicieron más fuerte pero nada ocurrió, solo era un poco de luz, un leve viento, el frio y yo en el apenas iluminado baño tratando de tranquilizarme.

●●●


Siento un liquido caliente correr en mi cara y pecho que me despierta, fue inevitable sobresaltarme, veo una gran verga apuntándome y luego subo la cara para ver a mi secuestrador un negro alto sin camisa de 50 años con una gran sonrisa de dientes muy blancos.


Si no estuviera amarrado maldito te matara en este preciso momento le dije con agresividad. Mi secuestrador solo dirigió el oscuro chorro de meado a mi boca y como un impulso deje de insultarlo para comenzar con unas arcadas que casi hacen que vomite.


Cuando termino de echar su gran meada con grandes carcajadas suelta un "esto es el comienzo Alex". Me dio la espalda para marcharse y vi un arma sujeta por el jean de mi secuestrador ahora si que empecé a temer lo peor, esto no era una simple broma.


No fue lo suficientemente humillante que me mearan y me dejara allí como un sucio vagabundo, sino que ahora yo tenias ganas de hacer también y ambas necesidades, espere un rato para controlarme y dar chance de que me soltaran pero llego el momento en el que debes ir y mis gritos pidiendo ayuda no se hicieron esperar.



-Oye necesito ir al baño-dije con total seriedad.




-¿Qué quieres que haga?-responde el maldito meón desde otra habitación de la casa.


Mis suplicas no fueron escuchadas y acabe bañado en mi orine y mi mierda (por lo menos estaba desnudo). Pasado un rato mi captor abrió el chorro de la tina y vació tres tobos de aguas sobre mí. Me sentí mas aliviado pero el cansancio y el miedo poco a poco fueron dominándome. Esto no es una simple broma el quiere humillarme y no hay manera de defenderme.



Lo curioso de aquél lugar es que el silencio te podía volver loco solo escuchaba los pasos de mi secuestrador cuando venia hacia mi y el sonido del viento. Los únicos olores que sentía eran los típicos de los baños y los del sudor mío y de mi secuestrador que era bastante fuerte. Después de la primera llegada del negro la puerta del baño nunca se cerró y solo se veía una pared pintada de azul claro, el centro de atención de mi estadía en el baño.




El día fue transcurriendo sin la aparición de mi única distracción, tenia sed, la última que vez que había tomado agua fue cuando hace mucho rato aproveche de los tobos de agua, mi estomago no dejaba de rugir el hambre estaba acechando y ya mi segunda noche había llegado así que sacando cuentas por lo menos tenia 24 horas sin comer, la incomodidad de estar sentado todo un día me llevaba al borde y no era para menos me sentía débil en todas formas.




Mucho rato después aparece mi secuestrador con un pequeño plato de comida caliente nunca imagine sentirme tan atraído por el olor y ganas de que esa comida llegara a mi boca, mi cara cambio al ver lo que llevaba en manos ese loco de verdad que la necesitaba pero el solo quería jugar conmigo.




-Hola-me dijo insinuando el plato de comida y colocándolo en una silla muy cercana a mí. Abandono el lugar.




-Por favor no te vayas de verdad que tengo hambre por favor ¿Qué coño quieres de mi? ¿Quién te mando? No te basta ya con lo que estoy pasando-dije con tono de desesperación y un nudo en la garganta.




Apareció de nuevo en la puerta y se dirigió a una silla que estaba a mis pies, su mirada se centro en mí y con seriedad me dijo-has tardado bastante en poner el asunto sobre la mesa.




-No tengo dinero y mi familia es pobre, mis ahorros son pocos-le dije apresuradamente.




-Yo no quiero dinero, quiero algo mas-dijo mi secuestrador con su primera sonrisa lasciva de la noche.




Fue imposible no tensar todo mi cuerpo. No creía lo que me estaba diciendo no soy gay, estoy loco este tipo no tiene pinta, estoy malinterpretando las cosas.




-¿Cómo?-Le dije con total esperanza de que haya sido un malentendido.




Mi secuestrador tomo el plato de comida y lo acerco a mi cara-¿Quieres comida?- Pregunto haciéndose entender.




Asentí a su pregunta.




-Pues entrégate a mí y todo esto comenzara a cambiar-dijo directamente sin pausas ni desconfianza. El sabía a lo que iba. Tomó un tenedor, lo lleno con comida y lo llevo a mi boca. Si no aceptas mi oferta no comerás más. Dejo el plato en la silla y se acomodo de nuevo a esperar mi respuesta.




No pude mirarlo fijamente después de escuchar su oferta, mi cara se tenso de nuevo y una lágrima empezó a correr por mi mejilla. Mis años de tratar a las mujeres como un objeto fueron apareciendo en mi mente, nunca había creído en el karma, jamás pensé que pagaría por todo el daño, una gran bofetada por el daño hecho.




-Por favor, suéltame piensa como si fueras tu el que estuviera aquí. Yo no quiero hacer esto, no soy gay-le dije llorando sin reservas.




Él había desaparecido, fue tanto lo que llore que no me había dado cuenta que el ya no estaba a mi lado y que se había llevado la comida. Estaba desesperado tenia demasiada hambre pero aun así aguante, llore gran parte de la noche y quede rendido.




En la mañana me sentía enfermo, la sed y el hambre debían ser saciadas y no tenía más alternativa.




-Ey tu, tengo hambre y sed-grite llame como si nada pero no venia el maldito.




Al rato llego con un chamo de no mas de 20 años que se veía fornido y con indiscutible alegría. El secuestrador 1 dijo-Aquí esta te lo presento- El chamo soltó la risa como si fuera divertida mi situación. Me vendaron bien los ojos y cortaron la unión de mis manos con las de los pies, los dos me levantaron y no tardaron mucho en ubicarme a lo que parecía ser una cama.




-Estamos armados y seria estúpido que trataras de escapar-dijo el joven. Me quitaron todas las esposas que agradecí con un apagado gracias y también la venda de mis ojos.




-Bienvenido a tu nueva habitación, este será tu nuevo hogar desde ahora disfrútala, a la derecha esta un baño ¡ah! Y aquella es tu comida esta al lado de la radio-Dijo uno mientras reían. Ambos se fueron y me dejaron solo, fui en busca de la comida y con las manos comí desesperadamente un gran pedazo de carne y pan que bastaron para saciar mi desesperación, luego fui al baño y tome agua del chorro hasta quedar satisfecho.




Reflexionando sobre todo esto mi gran miedo es que mis secuestradores no quieren dañarme eso alivia pero con esta habitación me están dando un cierto tipo de comodidad y de confianza que empieza a aterrarme, una habitación con baño para mi solo y sin ataduras en mis manos y pies, ahora veo mucho mas cerca sus palabras que sonaron en mi cabeza con alerta de peligro “entrégate a mí”, inevitable fue evitar que mi corazón empezara a latir rápidamente con este último pensamiento. No encontré forma de prepararme para lo que venia o como evitarlo en su defecto ya me veía con la gran polla del negro en mi boca atragantándome tal cual como se lo hacia a mis chicas ¡DIABLOS!.




Una habitación de 6x5m medianamente cuidada con un baño limpio, una gran cama con un colchón en muy buen estado, en una de las paredes contrario a la puerta de la habitación un gran armario cerrado con dos candados medianos, un reloj redondo guindado en la pared, ningún paisaje que mirar por ausencia de ventanas y la radio funcionaba pero no hubo forma de saber donde estaba.

Estuve largo tiempo en la regadera pensando en lo que se avecinaba, luego de revisar la habitación completa no me quedo más que colocarme bajo unas sabanas de dibujos animados que me cuidaban del frio, llevaba mi estadía en esta cárcel completamente desnudo.




No pude dormir no había forma de que el sueño me tocara y como distracción visual,  las agujas del reloj en la pared. 



Me sorprendo al ver mi secuestrador maduro que viene hacia mí sin cerrar la puerta colocándose del lado de la cama hacia los armarios dejando la puerta abierta y tentadora.




-¿Cómo esta mi invitado? Ya es hora que saldemos cuentas-dijo con una ligera sonrisa.




No tuve que pensarlo mucho, fui seducido por la idea, impulsivamente y desnudo corrí hacia la puerta buscando alguna salida con la esperanza de encontrarla pero fueron segundos apenas cuando mi segundo secuestrador esperándome en un cruce me esperaba y ya preparado impacto su antebrazo en mi cuello y con total gracia caí al piso, mi caída fue rápida no hubo tiempo ni de respirar y tan rápido como caí dos patadas en el estomago no se hicieron esperar mientras se reían los dos de mi gran estupidez.




-Déjamelo a mi pepe-dijo el secuestrador 1 cambiando su cara a una sonrisa amarga que a cada segundo daba mas terror.




Con la respiración agitada y apretando mis abdominales me arrepentía de mi estupidez lloraba del dolor y fue peor cuando el secuestrador 1 en un arranque de rabia me arrastro tomándome del pelo y llevándome de nuevo hacia la habitación, me alzo como un bebe y me lanzo en la cama como si nada.



- Tráeme las esposas-dijo con tono serio y fui esposado cada brazo en una esquina de la cabecera metálica de la cama.




Tomo con una de sus manos mi cara pero aun así no quise verlo a los ojos y con su mano abierta me dio varias cachetadas mientras gritaba endemoniado"Mirame" y llorando mis ojos se conectaron con los suyos "tienes que entregarte a mi, no hagas mas difícil lo inevitable, tu culo será mío quieras o no ¿entendido? la próxima vez que entre por esa puerta todo será diferente porque así lo quisiste, no esperes lastima de mi tu serás mío y te gustara porque así lo quiero. Serás mi perra, quiero que grites de placer y lamas mi leche". Mientras me decía todo esto mis ojos no paraban de brotar lágrimas, mis esperanzas empezaron a derrumbarse.



Se marcharon de la habitación dejándome a oscuras y adolorido.


●●●

A la mañana siguiente hice todo lo que me pedían, fui llevado por pepe al baño esposado tanto manos y pies, en la regadera mis manos fueron elevadas con un gancho que no había notado y que ayudo a que pepe recorriera con tranquilidad la totalidad de mi cuerpo para lavarlo. El chico resulto ser un profesional colocando enemas y fui humillado con múltiples frases que solo hicieron bajarme el ánimo cada vez más.




Mi desayuno fueron dos teteros llenos de un líquido oscuro y espeso que bebí por necesidad. Pepe jugaba conmigo notaba mi desespero por algo de comer, él sacaba el tetero de repente de mi boca cagándose de la risa como un niño y así pasamos un buen rato.



Antes de las 8 am ya estaba solo en la cama con mis manos sujetas por las esposas y en cada una de mis tobillos un sujetador de color negro que me inmovilizaban mis pies, mi cuerpo quedo dibujando una x en la cama. No fue larga la espera pero ya habían tocado la parte blanda de mi y temblando del miedo solo me dedico a esperar al maldito loco sádico de mi secuestrador y al pervertido de su chupamedias que no dejaba de decirme lo que pasaría en un rato.




"Ya no hay forma de escapar".




A las 9.30 am entro el mayor de mis secuestradores que sin perder el tiempo ni malgastando palabras se quito su pantaloncillo quedándose totalmente desnudo.




Una verga morada con un glande rojizo bastante oscuro contrastando con el tronco y muy venosa se hizo presente, su mano derecha rodeaba el tronco y me asuste porque aun sobraba un gran trozo de verga con un grosor exagerado y curvada hacia arriba.




Se monto encima de mi, luego coloco cada una de sus piernas sus entre mi pecho y acerco su pene a mi cara, con su mano dirigió su miembro a mi nariz donde esparcía la primera gota de liquido preseminal y paso una y otra vez su glande de un olor dulce. 



Mi única forma de evitar era volteando mi cara hacia los lados pero ni eso hizo posible que no pasara la verga por mi cara, el olor no me desagrada pero que la pase por mi cara me hacia sentir humillado y demostrárselo no fue difícil pero solo estaba jugando, eso le gustaba mas.



El olor fue impregnando toda mi cara, él ya no se limito a mi nariz paseaba con parsimonia su cabeza por todos lados hasta que visito mis labios y jugó con ellos un rato hasta que me ordeno abrir la boca. Me resistí no estaba preparado para esto pero fue su cara de demonio y una cachetada que me dejo aturdido lo que me hizo abrir la boca, ya mi miedo hacia él estaba creado y mi cuerpo cansado de todo.




-Pásale la lengua-dijo con todo tranquilo.




Saque mi lengua y fui pasándola por toda su cabeza, primero su rajita donde un pequeño sabor salado llego a mis papilas gustativas y luego por los bordes de su glande donde un sabor levemente salado y amargo fueron arrastrados por mi lengua. Mi gran lucha interna no era simplemente tener una verga en mi boca sino luchar con el asco y precisamente esa verga no estaba limpia.




Introdujo su cabeza a mi boca y empecé a chuparla con ganas quería que se corriera rápido, yo sabia que tenia el poder de excitarlo para eso me tenia aquí encerrado y con una mamada podía salvar mi culo por lo menos por un rato de ser desvirgado.




Mi boca fue llenándose de saliva y la succión iba cada vez con más fuerza pero no aguantó más y metió otro trozo de carne a mi boca, yo solo trataba de apretar mis labios como podía sobre esa gran verga y mi lengua hacia círculos como loco tal cual como me gustaba que lo hicieran muchas de mis mujeres y así fui tratando al resto de su verga que iba entrando pero no contaba que iba a querer meter todo aquello.




El me obligaba a tragar cada vez mas pero no podía y no había forma de evitarlo mis manos estaban amarradas y sentía el pulso de su verga por instantes.




Coloco una mano a cada lado de mi cabeza y empezó a mover su pelvis, no pude evitar toser al inicio, luego se le unió mis ganas de vomitar, mi falta de respiración y mis ojos llorosos, estuvo un largo tiempo torturándome de esa forma pero ahora lo hacia un poco mas lento y aunque igual me costaba por lo menos habia un mínimo alivio.




La calma había llegado pensé para mi mismo cuando saco su verga pero no fue cincos segundos mas tarde cuando la volvió a meter completa a mi boca y la sacaba para repetir una y otra vez la maniobra, si bien podía tomar aire con mas calma las arcadas no pude aguantarlas y sentí como una pequeña parte de mi desayuno invadía mi nariz y boca, hasta allí finalizo la felación con mis vómitos y la leve sonrisa de satisfacción de mi violador.




No estaba a salvo, la tranquilidad momentánea fue el cielo porque la desesperación de no poder respirar por el vomito y su verga en mi boca era lo peor de mi vida.



Acomodo una almohada en la parte baja de mi espalda para luego irse al baño a limpiar su verga. Vi cuando salió con total tranquilidad, busco unas llaves en su pantalón y abrió el gabinete. Con una cuerda delgada sostuvo mis piernas en el aire quedando yo a entera disposición, además limpio los restos de comida que bañaban mi cara y cuello.




Traía en mano una cajita de madera que sitúo a su lado una vez que estaba en la cama observando mi culo. Había sacado un frasco que supuse que era lubricante y un pequeño consolador color carne bastante delgado. Mi culo se contrajo al ver aquello y el noto la presión que hice por el movimiento en mis abdominales.



-Por favor, no-suplique llorando una y otra vez pero como siempre nunca era lo que yo quería.




Sentí su frio dedo en la entrada de mi culo que todavía no comenzaba a hacer presión solo lo frotaba como haciéndome cosquillas cosa que ligeramente logro pero que no quise que lo notara, lo que no pude disimular fue cuando metió el dedo de un solo golpe y que casi me saca un gritito.




El dedo fue dando vueltas una y otra vez por largo tiempo y mi incomodidad era más que evidente, no entiendo por que razón no utilizo mas lubricante se quedo con lo que agarro del comienzo. Un segundo dedo fue introducido al juego, el dolor invadió mi culo pero no era tan fuerte como otros dolores que había experimentado pero igual mi cara y mi cuerpo fueron victimas de la reacción por esa falta de delicadeza. Era demasiado incómodo. 




Sentía los dedos tocar mis paredes una y otra vez la incomodidad iba desapareciendo e iba adaptándome cada vez mas, mi deseo en ese momento era que no me gustara nada de esto pero ese segundo loco hizo que mi verga empezara a vibrar.




Tomo un pene plástico de la caja y lo embadurnó de la crema fría y lo introdujo lento pero sin parar.  Esta nueva sensación no me desagradaba y el lo noto. Viendo como ya no lloraba ni suplicaba fue sacando y metiendo cada vez mas rápido el pene hasta que se oyó de mi boca un gemido bajo pero aun así un gemido que saco de la boca de mi secuestrador una leve sonrisa.




Mi respiración iba en aumento y aunque trataba de evitarlo mi pene se fue poniendo duro no podía ocultarlo ya me estaba entregando a él, esto lo entusiasmo a ir cada vez mas rápido en el ritmo del consolador y como nuevo juego empezó a sacarlo y meterlo completo haciendo que mi cara se frunciera. Esta última forma no me gustaba prefería cuando lo dejaba adentro casi todo y se movía, cada vez que lo sacaba y lo metía de nuevo me estremecía porque la sensación en mi culo era demasiado intensa como al principio de todo esta violación fallida.




Saco otro pene del tamaño del mío, un juguete de 17cm de color carne también y de un grueso normal pero bastante mayor al anterior pene. Lo metió a paso firme a mi culo y esta vez no pude resistir, grite como desfallecido no lo esperaba, me dolía y así se lo hice saber pero el no hacia caso a nada de lo que le decía. No movió el consolador solo lo dejo allí metido hasta el fondo.




-Llamo a pepe, el cual vino emocionado. No quiero que te lo cojas te lo presto un rato para que te diviertas con su boca- dijo guiñándole un ojo al joven de 20 años y se marcho de la habitación.




Si sentía miedo al mamársela al maduro ahora tenia el doble con este chamito, conocía sus mañas pero solo me quedaba esperar que ocurriera todo, no había forma de evitarlo.




Pepe me sorprendió al quitarse la ropa, se notaba que era un joven atleta estaba totalmente definido y su polla no era tan grande como la de su colega pero igual era de buena medida.



De un salto subió a la cama y se acomodo en mi cara -¡Oh no!-Apenas pude decir. Al descapucharse su verga note la nata blanca que rodeaba su cabeza, su olor era mucho mas fuerte y le dije-Noooo-pero el solo me respondió con un "así te gustara mas nena, mi verga esta sazonada solo para ti". 



No abrí mi boca pero el condenado abrió mis labios y paseo sus glande por mis dientes y la metía dentro de mis cachetes y yo aun me resistía, me negaba a que este maldito me humillara.


-Abre la boca o me la pagarás-Gritaba pero yo seguía resistiéndome. Pepe acerco una de sus mano a mi culo y saco el consolador de una para luego meterlo tan rápido como pudo, pegue un grito, esta vez si dolió en serio. "ya por favor ya hare lo que quieras aggg por favor" pero el seguí, sacaba y metía el consolador ya un poco mas suave pero igual mi culo no estaba totalmente acostumbrado hasta que se canso y lo dejo metido hasta el tope.




-Ahora si la vas a mamar maricon de mierda-Dijo pepe con malicia.




Su verga fue recibida por mi boca abierta que de una metió por la mitad. Tuve que succionar lo mas que podía, mi lengua acariciaba su frenillo con rapidez pero el movía su polla de adelante hacia atrás no se quedaba en un solo sitio. 




Pepe adquirió la pose de su colega de hace rato tomo mi cabeza con ambas manos y movía su cadera a la vez que levantaba mi cabeza. Las arcadas empezaron desde el inicio de la mamada una maldita pesadilla estaba viviendo y el solo disfrutando. "Que boquita tan rica" era la frase que me repetía una y otra vez acompañado de sus constantes gemidos hasta que paro todo su juego y por fin me dejo descansar.




Pepe se sitúo entre mis piernas y con una mano se metió mi pene totalmente flácido en su boca y empezó como loco a mamar. Me enfurecía que ese maldito hiciera lo que quiera conmigo, mi verga no duro mucho tiempo dormida y mi resistencia se fue al diablo una mamada lenta me estaba llevando al cielo, mis gemidos empezaron a llenar la habitación especialmente cuando le entraba mi verga completa en la boca, tomaba con su mano mi verga y la masturbaba mientras chupaba la cabeza y cuando estaba llegando al punto de no retorno abandono todo tipo de caricias a mi miembro.


-Así es que vas a tener que aprender a mamarla-dijo pepe una vez liberada mi verga de su boca.




Como no le basto mi verga, recorrió mis tetillas y lamio el sudor de mi cara y del cuello con paciencia disfrutando cada uno de mis sabores, al terminar con esto se fue a mis sobacos donde absorbió lo que pudo y así termino su paseo por mi cuerpo porque apareció el maduro que de forma natural le ordeno-Mamala.




El joven busco con su lengua la cabeza del maduro y empezó mamarla con ganas y muy lentamente se fue metiendo la verga completa como un verdadero profesional, a medida que iba pasando el tiempo la mamada se iba acelerando y quede sorprendido con un rápido mete y saca que hizo que el mayor cerrara los ojos y levantara la cara, de repente le es quitado el biberón a pepe y el negro se dirige a mi con una amplia cara de satisfacción.




Todo sucedió muy rápido, él maduro saco el pene plástico de mi culo, baño su pene en lubricante y posiciono su cabeza en la entrada de mi ano. Pepe se puso sobre mí en forma de 69 y empezó a mamarme la verga muy lentamente observando en primer plano como esa verga entraría.




La verga del negro era casi el doble del ultimo pene que tenia hace momentos en el culo así que era inevitable tener miedo él podría destruir mi aun virgen agujerito mínimamente dilatado. Paseaba su cabeza de arriba abajo llenando mi entrada del frio lubricante, de una presiono y metió la cabeza de su guevo.




"AAAAAAHH" salió de mi boca, "sácamela por favor, sácamela AAAHH", no podía evitar apretar su verga con mi culo me dolía pero el aun así seguía metiendo a momentos una parte de su dura verga. -Relájate campeón-me aconsejo-Si sigues apretando así te va a doler mas haz como si cagaras y veras que lo disfrutara-.Siguiendo su consejo como pude relaje algo, y metió otro trozo mas, no se hizo esperar otro grito de mi parte.




Pasado un tiempo el empezó a introducir y sacar la verga ligeramente, cada vez que la metía un gemido salía de mi boca y no abría los ojos, contraía mi cuerpo con cada movimiento, pepe se salió de encima mío y vio tal espectáculo sentado en la cama haciéndose una paja bastante rápida.




Los movimientos se hicieron a cada instante mas rápido y mis gemidos siguieron sincronizados con sus movimientos, era demasiado para mi, me agarraba por detrás de las rodillas tomando impulso para aumentar sus embestidas. El dolor había bajado y gritaba por gran rato que me tuvo así hasta que empecé a sentir como se levantaba mi pene con firmeza, esto lo excito mas y me culio como poseído por unos instantes hasta que se salió de mi culo. Mi respiración acelerada, una capa de sudor en todo mi cuerpo y mi culo palpitando como fruto del aguante y potencia del negro que se levanto de la cama solo a tomar un poco de agua.




Le pico un ojo a pepe y volvió al ataque pero mas calmado, metía y sacaba por completo su guevo de mi adolorido culo y se mantuvo por un rato hasta que se fastidio y comenzó a darle como al inicio corto y fuerte y empecé a gemir de nuevo al ritmo de sus movimientos. Me tenia agotado pero sediento de mas y aunque por instante le gritaba-Lento por favor- no quería que parara para nada.



 El seguía con sus rápidos movimientos apuntando a diferentes sitios de mi culo que me ponían como loco, mi pene erguido por completo parecía estallar, las gotas de preseminal bajaban por mi verga. Pepe que seguía hipnotizado conmigo con una paja ahora más lenta, se subió a la cama se acerco a mi cara y aprovecho que aun gemía con la boca abierta para terminar en ella y en gran parte de mi cara con grandes gemidos.




Ese macho seguía dándome placer, sus gotas de sudor bañaban mis piernas pero el ritmo nunca era lento, el seguía como loco hasta que con su mano derecha tomo mi verga y empezó a subir y a bajar muy rápido, solo bastaron tres movimientos para terminar abundantemente sobre mi pecho y abdomen, sentía como mi culo apretaba la verga y ya no quería mas esa verga en mi culo.


-Sácala por favor no puedo mas-Comence a decirle casi desfallecido pero los movimientos del negro no pararon en ningún momento solo aumentaron a medida que mis gritos se hacían presentes hasta que sentí como se estremecía sobre mi y sentía mas húmedo de lo normal mi agujero, sentía como si me hubiese cagado.




Esta experiencia fue lo mas extremo que habia vivido. Con los ojos cerrados relaje mi cuerpo y me olvide del mundo ya todo habia acabado.






Fin






Este ha sido uno de los primeros relatos que escribi, espero que te haya gustado.

sábado, 29 de julio de 2017

El regalo



La vida tiene cosas buenas y son para disfrutarlas.


He dicho.


No sé como muchos se niegan a disfrutar del sexo, mi vida sin ello no sería vida. Nada como el palpitar de mi culo cuando la cabeza del guevo está en mi puerta y empieza a entrar, ese dolor que te inmoviliza pero que luego da paso a un placer al que no me puedo negar.


Cuando mi verga se endurece mientras me están dando leña y unas gotas de un líquido transparente empieza a parecer por la rajita de mi glande, mi pareja de turno pasa un dedo y lo lleva a mi boca para luego probar un poco él, son cosas que realmente me vuelven loco.


Los roles son la cosa más estúpida que he escuchado, gozas con un buen pipe en el culo o un buen culo que te apreté la verga hasta botar la leche. Debemos vivir para buscar placer sin limitarnos, algunas cosas duelen al principio pero con la práctica casi que desaparecen.


Me gusta cuando agarro con una mano por los pelos a mi pareja mientras le doy por el culo con todas mis ganas y hago sonar unas nalgadas, que lo hace gemir más duro. Me gusta dominar y que me dominen, pero hacerlo bien sin dañarnos el futuro o el momento.


Y sobre el sexo oral, cuantas bocas no he llenado de leche, muchos chavos casi me vomitan pero luego aprenden a metérsela toda como me gusta y los dientes que a veces interfieren pero he encontrado hasta cierta excitación en el dolor.


El sexo es diverso, cada cabeza es un mundo y tal vez lo más loco para mi es lo más sano para otros, solo sé que me gusta el sexo y si fuera por mi lo haría varias veces todos los días de la semana pero el trabajo, el sujeto y los quehaceres no me dejan.


A veces pienso que todavía no he superado esa parte de la adolescencia en donde todo tiene que ver con sexo. Me gusta hacerme pajas cuando puedo así tenga pareja fija o no. Disfruto de las variantes del sexo, soy adicto al placer.


Por eso de vez en cuando, si el bolsillo lo permite hago reuniones entre panas, eso de ser sociable me ayuda y mucho.


Hace unos días, conocí a Carlos un chamo de 22 años por manhunt. Estuve dándole vueltas varios días hasta que por fin quede con él.


Un chamo flaco bastante agraciado, lo pasaría buscando por el Xpress Mall uno de los centros comerciales de la ciudad, a las 6 de la tarde. El resulto ser una gran sorpresa para mí.


Una vez que pase por él, se monto en mi carro y nos dimos el típico saludos para romper el hielo. No llevábamos ni 5 minutos recorridos cuando se vino hacia mí, desabrocho mi pantalón y se metió mi verga en su boca.


Yo estaba que moría del placer y de los nervios, mamaba de una forma que casi me saca la leche cuando estaba en un semáforo y un señor que estaba en el carril de al lado se quedo sorprendido con esa imagen.


Me provocaba agarrarlo con las dos manos y hundirlo para que se tragara hasta la última gota de mi leche espesa y caliente pero no podía, quería más.


Cuando llegamos a mi urbanización, tuve que despegarlo de mi y como pude, trate de disimular mi erección para bajarnos del carro aunque él me seguía tocando y hasta me robo un beso que me dejo mal de lo rico que fue, tener sexo en los carros me vuelve un demente lo admito.


Bajamos del carro y nos dirigimos al edificio, yo más caliente no podía estar, estaba que me lo cogía allí mismo. Salude al vigilante alto pana mío y nos paramos frente al elevador el cual tardo unos segundo que me parecieron eternos, lo suficiente para darme tiempo a pensar en algo más excitante.


Aprovechando el tiempo, empuje a Carlos a uno de los cuartos de mantenimiento donde Chuchu el vigilante guarda las cosas y cerré la puerta.


Sin más me baje el pantalón y al segundo estaba su boca húmeda en mi guevo que estaba más duro que nunca. Tome su cabeza y empecé a metérsela hasta el fondo, dominándolo completamente. El solo se dejaba hacer así me gustaban estos chamos, que no protestaran y fueran lanzados.


Saque mi guevo y le pegue unas cachetadas en su cara llenándolo todo de saliva y presemen, cosa que le excito y trato de atrapar mi verga con su boca pero no lo deje.


De repente se abrió la puerta y chuchu nos vio en plena acción, el solo levanto su mano y me guiño un ojo, yo solo le sonríe y se fue.


Le llene la boca de guevo hasta la pata y seguí cogiéndosela sin contemplación, había perdido la cabeza con esta situación y estaba que acababa por lo que tuve que parar.


Puse mi mano en su barbilla e hice que subiera a mis labios, nos dimos tremendo besos que de vaina lo dejo sin respiración de lo caliente que estaba y aproveche para meterle mano por debajo del bermuda que tenia. Toque su culito, estaba cerradito y caliente como me gusta. Su verga estaba erecta y aproveche para masturbarlo, me llene la mano de liquido preseminal lo que me excito más aun.


Esta situación me había llevado demasiado lejos, como dicen las mujeres realmente estaba pensando era con la cabeza del guevo.


Le hice seña para que colocara sus manos en un banco de madera que estaba cercano a una pared y baje sus pantalones hasta sus tobillos.


Un culito blanco y lampiño se presento ante mí, yo lo salude con mi lengua que acariciaba sus pliegues y trataba de hundirse mas y mas al igual que dos dedos que no tuvieron que trabajar mucho.


Me levante y escupí mi mano, le eche un poco de saliva en el culo y con otro lapo lubrique mi verga. Coloque el glande en la entrada y le entre de un solo carajazo, haciéndolo gemir.


Su culo estaba caliente y apretadito, como lo esperaba. Agarre su cintura y empecé a darle machete, no sé que me pasaba estaba dominado por la ganas de placer y ese culo me lo estaba dando en serio.


Empujaba una y otra vez haciéndolo gemir de placer, sus nalgas eran pequeñas aunque duritas, las masajeabas y no espere mucho para empezarlas a nalguear.


Hice que se levantara y lo pegue contra una pared, sujetando sus brazos en su espalda quedando atrapado entre mi verga, el sacaba sus nalgas hacia afuera para facilitar la penetración y le di lo que quería, guevo.


El chapoteo de nuestros sexos inundaban el lugar, el sudor corría y nuestras ropas dispersas por el lugar no hacían sino aumentar más el morbo.


Aumente mi ritmo, haciéndolo aullar, no me importaban si alguien se daba cuenta. Quería dejarle el culo bien abierto y mi leche adentro, eso no tardo mucho en ocurrir.


Entre espamos y groserías, lo sujete más fuerte y deposite unos cuantos chorros en su culo, siguiendo con mi ritmo de penetración hasta depositar todo.


Le bese la espalda, solté sus brazos y salí lentamente de su culo. Nuestras piernas estaban chamuscadas de mi crema espesa. Reposamos un par de segundos y luego recompusimos nuestras ropas.


Salimos del cuarto y nos encontramos al vigilante saliendo del ascensor, soltamos la risa y me dijo que me quedara tranquilo.


Carlos y yo entramos al ascensor vacio, allí nos besamos de nuevo y le metí mano por detrás sintiendo mi semen saliendo. Aprovechando que estábamos solos, le baje de nuevo el pantalón, me agache y absorbí mi liquito de su culo que estaba sabroso.


Cuando llegamos a mi piso, estábamos como si nada hubiese ocurrido y nos dirigimos a mi apartamento en donde nos esperaba una noche llena de perversiones.


Abro la puerta casi que corriendo para comenzar con otro polvo que últimamente estoy recaliente…


-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!-Gritaban mis amigos, los coño de madres esos.


FIN


Gracias por leerme, espero que te haya gustado el relato. Todos los domingos estaré publicando uno nuevo. 

Recuerda darle +1 y compartir el relato con tus panas. 


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sábado, 22 de julio de 2017

Leche caliente



LA CASA DE PLAYA

Se escuchaban las olas del mar romper cerca de aquella casa de playa en donde solo queda sentado en un rincón de aquel patio Martin, la única persona que no se había ido a dormir.

Un cigarro tras otro, dos dedos de ron con coca cola en aquel vaso y la pantalla de un celular brillando en aquella oscuridad.

Era el sobreviviente del tercer día luego que no quisiera beber mucho por su falta de sensatez en el primer día de aquella semana santa, en la que despertó al día siguiente en una de las habitaciones sobre su propio vomito. No había sido la primera vez pero esta vez lo lamento bastante ya que justo a su lado estaba Mari, aquella con la que iba a desfogar en esos días de descontrol.

La sabana bañada en porquería y el pelo de aquella flaca de ojos verdes que después de ese incidente no volvió a dormir con él y puso algo de distancia lo que creó un poco de tensión cuando al día siguiente se fue a otra habitación.

Eran las 3: 17 am y seguía escondido en la oscuridad, escribiendo en whatsapp y tuiteando bajo los suaves efectos del alcohol.

Nubes de humos eran arrastrados por la fría brisa del mar junto a esa soledad que le imparte la noche a todo somnoliento.

-¡Aaaahhhh! Me duele-Se escucho sacándolo de la hipnosis a la que estaba siendo sometido por el celular. Volteo su cabeza a varias direcciones pero no logro identificar nada, curioso se levanto y dio unas vueltas pero no lograba distinguir algo que no fuera la brisa, gritos de borrachos y música fuera de aquella casa.

-Soy el único hijo de puta que no va a tirar-Pensó.

Una chispa de calentura llego a su mente y sentándose de nuevo, miró hacia los lados de nuevo, se metió en twitter y colocó una de esas listas privadas en donde aglomeraba las cuentas porno amateur que tanto le gustaban.

En la pantalla apareció una treinteañera morena, de grandes tetas y unas nalgas que provocaban a cualquiera. Detrás de ella estaba un hombre gozando de su cuerpo.

-Que afortunado el guevon ese-Susurró.

Observo la puerta hacia el patio y viendo que todo seguía en plena calma, ya que sus amigos llevaban algo de tiempo que se habían ido a sus habitaciones, colocó su mano sobre su traje de baño en donde ya se distinguía la forma de un miembro grueso.

Fotos y videos aparecían y cada vez tenían un efecto más potente. Eran días de sequia intensa en donde ni una paja para desahogar había tenido porque se había guardado para esta semana donde polvos no le faltarían pero no sabía lo equivocado que estaba.

Se acomodó en la silla y con pericia, sacó su miembro oscuro y grueso por la parte de abajo del traje de baño dándole la libertad necesaria para maniobrarlo como quería.

Su mano bajaba y subía lentamente por ese miembro mientras un video de una milf cabalgando a un hombre al que no se le veía la cara estaba en progreso, cada segundo esa paja cobraba más fuerza.

-Dame más…-Se escuchó proveniente de la casa.

Martin pensando que alguien lo había visto, rápidamente escondió su pene duro y busco la fuente de esas palabras pero todavía sentado en esa silla esperando que se bajara por completo su erección, no encontró a nadie.

Algo asustado y molesto, se levanto luego que estuviera todo en su normalidad y decidió entrar luego de echar un vistazo que no quedara nada de valor en el patio. Cerró la puerta y empezó a revisar las habitaciones de planta baja en donde todos estaban dormidos.

Subió al segundo piso y realizó el mismo procedimiento, nada extraño. Veía a sus panas dormidos, algunos desnudos con sus jevas lo que por momentos le daba morbo y celos. Estaba loco por irse a su habitación y dedicarse una paja con todas las de la ley pero algo más lo impulsaba a revisar.

Algo le llamo la atención del último piso, subió las escaleras con cuidado y escucho un ruido muy ligero de una cama chirriando además de unas voces susurrando.

Aprovechando que las luces estaban apagadas se acerco a la puerta y pegó su oído izquierdo a ella pero no se distinguía quienes eran.

-Laura debería estar durmiendo en esta habitación pero esta allá abajo-Pensó. Su mente en plena madrugada y sobre el ligero efecto del alcohol no sabía siquiera sumar.

Seguían los ruidos bastantes bajos y aunque no podía saber quiénes estaban en plena sesión, un pensamiento morboso acompañado de adrenalina y curiosidad, no le permitieron despegarse de aquel lugar y como un adolescente pajizo sacó su miembro y empezó a masturbarse en pleno pasillo con los ojos cerrados y su oído pegado a la puerta.

Martin dedicaba sus pensamientos a Mari quien recibía sus embestidas en plena piscina pero él no se imaginaba que quienes estaban en esa habitación eran dos de sus amigos que influenciados por el alcohol, habían terminado cogiendo como conejos.

El ruido de la cama cada vez se hacía más fuerte y aquel pajillero, sintió miedo de que alguien se despertara y lo encontrara allí. Estuvo un par de minutos en la misma posición pero el aumento de los gemidos y su conciencia, no permitieron que la adrenalina fuera suficiente, desistió de la paja.

En condiciones normales todos debieran escuchar este espectáculo sexual pero el alcohol y largos días de fiestas tenían sus consecuencias.

Su bulto seguía duro y apuntando hacia arriba probando la resistencia de aquel elástico que no había podido atrapar una parte de aquel glande morado de donde salían unas gotas que ya habían marcado su cárcel.

Bajó las escaleras con cuidado, rogando que nadie lo viera en ese estado y llegando a su habitación con habilidades de espía, abrió la puerta sin hacer nada de ruido e inmediatamente se escucharon unos ronquidos.

-Maldita sea, este hijo de puta-Pensó cerrando la puerta con seguro y fue a cambiarse la ropa mojada guiándose con la luz de su celular.

Cuando disponía a acostarse alumbró a Pepe, su nuevo compañero de cuarto que se había acostado con el short mojado-Este webon hijo de puta-Le reclamó pero estaba en un estado cercano al del coma.

Pepe estaba acostado con la boca abierta, roncando y además estaba ocupando toda la cama para él. Martin cargo con el peso de este cadáver lográndolo ubicar a orillas, luego buscó unas sabanas en un closet de cemento y las coloco de su lado para evitar lo mojado de la cama. Se acostó.

-Debí hacerme la paja en el baño, maldita sea-No podía conciliar el sueño y mucho menos con su amigo al cual le dio varios golpes para despertarlo pero sus intenciones veían frutos por poco tiempo ya que no se despertaba y los ronquidos volvían a los minutos.

Se levanto de la cama de nuevo en busca de sus audífonos y el cargador. El insomnio siempre había sido común en él.

Volvió a la cama, dejo el cargador de un lado y puso música en el teléfono entrando a su burbuja tecnológica de nuevo narrando sus vivencias con pepe en twitter en plena madrugada sin mucha gente que lo leyera.

De nuevo la chispa calenturienta volvió a su mente y viendo a su lado, dio dos golpes a pepe que no reaccionaba.

-Por lo menos-Pensó.

Aquella lista ultra privada de twitter se hizo presente y en cuestión de segundos Martin estaba caliente ahora con el recuerdo de quienes dormían en la parte de arriba y de una rubia con tetas medianas pero paradas que se metía un consolador de color rosado en un video.

La burbuja estaba al máximo, la voz de aquella mujer sonaba a todo volumen aislándolo de Pepe. Escupió su mano y la puso en su verga para adoptar un mayor ritmo.

El sube y baja de ese chorizo en aquella habitación eran absorbidos por los ronquidos mientras los minutos de placer eran concebidos. Cada vez aquella mano aceleraba más.

Una fuente de leche saldría y bañaría a ambos en esa cama, Martin lo sabía pero no le importaba, su placer era sagrado y la comodidad era vital además que le excitaba la idea.

Una boca apareció en esa pantalla tragándose la leche de 4 sujetos que rodeaban a aquella mujer, uno tras otros desesperados por alguien que degustara su semilla blanca y viscosa.

Un pensamiento maligno empezó a dominar a Martin y la aceleración de su mano demostraba que la excitación puede más que cualquier pensamiento racional en algunas situaciones.

Dejo el celular de un lado, cerró sus ojos y de su boca salió un gemido delatador pero no había nadie que lo escuchara. Estaba a segundos de rebasar el punto de no retorno hasta que la idea lo dominó.

Dejo de masturbarse, no podía seguir más. No quería hacerlo así.

Se quito los audífonos, luego su bóxer blanco y agarro su celular. Se levantó de la cama y alumbró la cara de Pepe que seguía dormido.

Con su erección a plenitud y volviendo a una suave paja, se acerco a la cara de su amigo. Colocó su glande sobre el labio inferior, llenándolo de un viscoso y transparente liquido.

Nunca pensó que la imagen de su negra, gruesa y venosa verga llena de líquidos le excitara tanto cuando la paseaba por la cara de su amigo haciéndola resaltar más la blancura de la piel y una barba recortada de varios días.

Lo ponía mal golpear esos cachetes con su dureza y que su preseminal quedara brillando con la luz del celular. En la oscuridad se adivinaba su cara de perversión. Colocaba su glande en las fosas nasales de su amigo, haciéndolo oler, respirar ese aire con su olor.

La piel clara de Pepe le excitaba pero mucho más que fuera un machito quien estuviera con su verga en la cara. Nunca había sentido tal atracción pero le gustaba y se sentía bien haciéndolo.

Metió su verga en aquella boca abierta, chocando directamente con el cachete derecho y luego tratando de impregnarlo todo. El aliente caliente de Pepe y su piel chocando lo volvía loco.

Viéndose limitado desde el piso, alzo una pierna apoyándose de la cama para mejorar la posición de su verga pero no fue suficiente y arrimó el pesado cuerpo de su amigo hacia la orilla.

Aprovechándose de la posición comenzó a meter su verga hasta la garganta, interrumpiendo los ronquidos de su amigo y haciéndole toser pero ya estaba demasiado excitado para asustarse, no huiría por segunda vez esta noche.

La sacaba y metía suave, más duro no podía estar ese miembro. Movía esa verga como le hubiese gustado hacérselo a Mari y a otras más del grupo.

Su cintura se movía como si estuviera cogiéndose un coñito, su amigo empezaba a tener arcadas pero él no paraba. Lanzo su celular a la cama y agarrando por la cabeza con ambas manos a su víctima, se impulsaba mucho mejor.

En su vida no imagino sentir esto, miles de sensaciones amplificadas por una locura de noche.

Agarró su verga y con él glande que estaba sensible se volvía a pasear por la barba, la nariz y todos los lugares posibles dentro de esa boca para comenzar de nuevo con las embestidas feroces.

Cuando sintió que no podía más, la metió completamente en esa boca, traspasando la garganta y haciendo movimientos violentos de vaivén esta vez sin alargar el orgasmo.

Seguía bombeando, el sentía esa proximidad, esa leche subiendo, el tacto de esa boca caliente y la metía mas adentro. Jamás había disfrutado de alguien que se tragara su semilla impulsándolo a la locura.

Una corriente bestial de placer tuvo su génesis en esa verga, un primer chorro salió disparado directamente a la garganta y agarrando esa cabeza como si la de un muñeco se tratara, se la clavó toda.

Sentía como descargaba la leche de casi una semana, espesa, caliente y nutritiva. Podía imaginar cómo cada chorro salía de su verga e iba como leche condensada bajando por su garganta impregnándolo todo.

Sus contracciones eran bestiales, le provocaba gritar pero en la oscuridad solo podía disfrutar del silencioso placer que le causaba esa boca que exprimía cada gota de su fruto.

-Hauahhh lala yula-Salió de la boca de Pepe reaccionando a toda esta violencia. Martin con la respiración todavía agitada saco ese trozo de la boca de su amigo esperando una reprimenda pero solo escucho la bocanada de aire que tomó su amigo, estaba demasiado borracho para reaccionar conscientemente. Estaba dormido.

Le dio dos cachetadas con la mano luego de esperar un par de minutos para ver su reacción pero seguía en coma. En la oscuridad absoluta aprovecho de llenar la cara de su víctima con los restos colgando de babas y leche.

Más satisfecho imposible brinco a la cama y como si nada hubiese ocurrido, un sueño intenso lo invadió. Una de las mejores noches de su vida.

FIN

Gracias a todos mis panas que han leído el relato hasta el final, quería hacerlo más corto pero ni modo jaja 5 páginas a mas de 10.

Como siempre espero que haya gustado, lo he escrito con el mayor cariño y queso posible. Espero que les haya levantado el ÁNIMO.

Si te gusta comenta y si no también. Todas las sugerencias serán bienvenidas.

Recuerda valorar el relato por favor. Sin comentarios ni valoraciones los autores solo somos personas escribiéndole a la nada. Motívenme a escribir más.

Les doy un tip, si crean su usuario en la página no le aparecerán las publicidades y la chica que vive cerca para follar además que pueden guardar sus autores y relatos favoritos.

En mi perfil están las listas de relatos que he publicado y el orden de las sagas además de las próximas publicaciones.

Se me olvidaba…. La escena sexual detrás de la puerta fue uno de los últimos relatos que publiqué, si te apetece ;)

Un abrazo y una tocaita de culo. Hasta el próximo relato.

Se me olvidaba ¡FELIZ AÑO! Jaja les prometo publicar mas seguido.

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Desperté por el ruido del regueton a todo volumen, sin abrir los ojos me invade el olor a macho y a semen.

-Mierrrda la cague-Abrí los ojos y a mi lado estaba pepe.

Unos manchones blancos pero leves se notaban en su cara, yo no sabía dónde meterme y ese olor que apestaba, no me ayudaba para nada a disimular lo que había sucedido anoche. Clave mi cara en la almohada.

-Despiértate pajuo, anoche no querías dormir ahora pagas la penitencia-Hablo Pepe, dándome un manotazo en la espalda.

-Estamos de vacaciones pajuo- Respondí -Déjame en paz guevon.

-¡Que mariquito! Nos vemos, ya son la 1 pm ando hambreado –Cogió una toalla-¿Anoche vomité?-Dijo antes de salir..

-Coño no pero te dormiste sin ropa seca, así estarías ¿Por qué lo preguntas?-Me puse nervioso.

-La boca me sabe rara-Hizo una mueca como probando su propia saliva.

-Ese es el ron que te va a matar pajuo- Reí.

-------Por supuesto que era el ron JAJA -----

FIN

sábado, 15 de julio de 2017

Confesiones sobre la casa de playa

Son las 2 de la tarde y no te acuerdas mucho de anoche, quedas viendo el techo, aprovechando de la comodidad de la cama, disfrutando de ese instante de paz hasta que llega a tu mente que te has portado mal y empiezas a arrepentirte aunque tienes la verga parada.

-Maldita sea el ron-Pensé mientras tapaba mi cara como si eso fuera a cambiar algo.

Mi compañero está al lado, ambos estamos desnudos y mientras más pienso mas recuerdo la locura de anoche. El olor a sexo, a saliva, a macho empiezo a percibirlo como una bomba que exploto frente a mí.

Mi compañero se mueve y queda dándome su culo, ese al que muchas veces había tocado en broma pero nunca de esa forma, besarlo, tocado y otras cosas peo… mejores.

-Si te agarran preso mano, en la cárcel van a hacer fiesta con ese culito-Recordé una de las tantas veces que nos reuníamos y empezamos a echarle vaina a Pablo.

Mi guevo esta duro, una gran carpa se acaba de hacer en las sabanas y mi mente empieza a dar vueltas.

Estuvimos hasta las 2 o 3 de la mañana en la piscina, y es que de semana santa no tenía nada, éramos un grupo de 20 personas en una casa de playa. Era jueves y este era nuestro tercer día de desmadre y como si 30 cajas de frías (cervezas) no hubiesen sido suficientes para seguir la jornada aparecieron unas hermosas botellas de cacique 1800.

Los orientales siempre hemos tenido fama de bebedores y de verdad que a veces abusamos, ya muchos no habían podido con su cuerpo comenzando la noche y otros que ya estaban de seguro metiéndola en caliente en algunas de las habitaciones, lo que si es que estábamos alrededor de 10 sobrevivientes en el agua. Unas 4 chicas y 6 panas, jugando cultura chupistica.

El juego consistía en hacer un círculo, elegíamos un tema en especifico y cada quien iba diciendo sin tartamudear, dudar o lo que sea una palabra que no estuviese repetida. Media hora jugando y ya habíamos acabado con dos botellas, siempre había unos que se jodian mas que otros y dos de mis altos panas no podían seguir, habían perdidos muchas veces y seguidas por que lo que tuvimos que remolcarlos a sus habitaciones.

-Cultura chupistica de djs-Dije-Tiesto.

-David Guetta- Respondió Laura.

-Benny Benassi-Dijo Martin.

-Ruben Rocca-Apenas se le entendió a la flaca que ya estaba en sus límites etílicos.

-Nina kravitz- Respondió Pablo.

-Martin Garrix-Gritó Pepe que estaba bastante ronco.

-Ehhmm Armin… van… -Se quedó pegado el tocayo Luis.

-Trago, trago, trago-Se escucharon de todos los borrachos entre salpiques de agua y otros que trataban de hundirlo-Hasta el fondo mamaguevo.

Y así sucedía una y otra vez, hasta que llegamos al punto que nos fastidiamos y nos empezó a pegar el frio de la madrugada sumado a que todos estábamos borrachos.

Habíamos quedados 5 del grupo dispersos, picando algo y bebiendo agua. Martin se había quedado dormido sentado en una silla y aprovechando que ya estábamos demasiados dañados, subió un grupo a llevarlo a la habitación.

Yo estaba sentado en el borde la piscina con un cigarro en la mano, esperando que se me pasara un poco la borrachera ya que me sentía demasiado, como decimos por estos lares, algo borrao. Pablo que estaba acostado en la grama, es mi mejor amigo y compañero de cuarto y por lo que veía estaba peor que yo.

-Mallldito ¿estas vivo?, no te vayas a dormir ahí-Le eche agua de la piscina-Mira que ya todos se fueron a dormir.

-Estoy bien, deja la ladilla-Rió Pablo.

Espere un rato y me levante, Pablo no se podía levantar. Tuve que apoyarme de una pared para poder controlar mi borrachera y la de él, como pude lo levanté y me dirigí a mi habitación entre tropiezos y escalones que no veía.

Era una casa de tres pisos, nuestra habitación estaba en el primero y cuando llegamos tenía el seguro puesto.

-Coño abran la puerta vale-Toque la puerta, casi que le di una patada pero nadie respondió.

Deje a Pablo que se reía como un demente de mi y no podía ni sostenerse solo. Fui a buscar otra habitación pero ya estaban ocupadas, pude ver a Laura totalmente desnuda al lado de chichi, al parecer el acto había quedado incompleto ellos dos estaban hasta la madre de alcohol.

No les negaré que se me levanto el alma cuando la vi pero si me encargaba de tener algo con Laura se que lo iba a lamentar, con todo y mi borrachera me negué cosa que me pareció un avance de mi mismo, en otros tiempos no hubiese quedado viva.

Subí al segundo piso y esos malditos borrachos por la comodidad no se fueron a sus habitaciones, todos estaban en las habitaciones de otros. Me toco subir otras escaleras con Pablo.

-No le vayas a decir esto mañana a nadie, estoy demasiado borracho-Reía.

En las ultimas escaleras tropezamos y caímos los dos al suelo, la risa de Pablo me tenia irritado provocaba meterle un coñazo. Nos levantamos como pudimos hasta que llegamos a la habitación, lance a Pablo en la cama.

Entre la borrachera, me quite mi short y me lance a la única cama que había en la habitación, caí al lado de Pablo.

-Que no me vomite este pajuo-Le rogué a dios mientras miraba la cara de mi compañero-En ti confió.

Quede viendo el techo, no podía dormirme. El sonido de las olas del mar que entraban por la ventana me estorbaba además que mi compañero se movía mucho y la habitación era algo calurosa.

Espere otro rato dándole chance a Pablo que se durmiera y como no podía dormir, hice lo que siempre hago cuando no puedo hacerlo. Baje mi ropa interior y empecé a cantarme una paja a nombre de las tetas redonditas de Laura y esa boquita de mamadora.

Cerré los ojos y empecé a imaginarla como metía mi verga entre sus tetas y me hacia una paja lenta, luego que se montaba encima de mi y empezaba a cabalgarme como toda una puta. Escupí la palma de mi mano y le di mejor ritmo al asunto.

-¿estás también excitado?-Sentí que susurraban a mi oído.

Yo casi que salto de la cama, pensé que Pablo dormía. Me tape enseguida con una sabana mientras veía que Pablo sacaba su verga por la cremallera del shore y empezaba a hacerse una paja.

-Estamos en confianza, somos panas-La cara de Pablo denotaba que estaba algo perdido pero excitado a la vez.

-Dale pero que quede entre nosotros-Respondí luego de unos cuantos segundos, dándole chance a que la sangre que llenaba mi pene pensara por mi, agarre su mano y la puse en mi verga de más de 20 centímetros. No es que yo tenga muchos límites.

-Esto no Luis, esto es de maricos-Dijo Pablo nervioso- Los muchachos nos pueden ver.

- Dale marico. La puerta tiene seguro y si no hacemos ruido nadie se entera además todo el mundo está borracho-Volví a apretar su mano en mi verga que más dura no podía estar.

Pero… es que yo… -Dudo por un par de minutos-A mí me gustan las mujeres-Dijo mientras su mano seguía apretando mi herramienta.

-Pajeame vale, la tienes toda para ti. Estamos entre panas-Le susurre en el oído.

Comenzó una paja torpe pero luego de unos minutos en la oscuridad, Pablo se quito de mi lado y se sentó en la cama permitiéndole hacer una mejor paja. Yo estaba excitado, no era Laura pero era una mano que me estaba haciendo perder la cabeza.

-Desnúdate y ponte aquí Pablo-Le dije mientras me quitaba la ropa y me acomodaba. Sentados en la cama, frente a frente y con nuestras piernas entrelazadas Pablo me hacia una paja mientras yo se la hacía a él.

Su verga era más chica que la mía y la sensación de tocar la verga de otra persona te crea cierto morbo. Estábamos sudados y Pablo se notaba igual de ido aunque excitado.

Quise aprovecharme más de la situación y aceleré su paja, me escupí dos dedos y con la mano libre fui jugando con sus bolas y perineo, paseándome una y otra vez siempre agregando más saliva hasta que baje lo suficiente para sentir su culo cerradito.

-Eso no vale, no soy marico-Dijo Pablo sin apartarse ni parar la paja.

-Tranquilo vale, esto es para que la paja sea más sabrosa-Le dije acariciando la puerta de su culito en forma de circulo-Esto no lo sabrá nadie.

El cerraba sus ojos, algunas gotas de sudor caían de su frente y su respiración agitada se podía sentir más.

-Ufff eso no vale-Había metido un primer dedo en su culo mientras seguía con su paja.

Yo en ese momento no pensé mucho como amigo, sino como un carajo con ganas de pasarla bien a costilla del alcohol y de un culito ajeno. Le di un beso, mi primero con un hombre luego le bese el cuello y detrás de su oreja mientras metía un segundo dedo.

-¿quieres que te la mame?-Le dije a Pablo aumentando la paja que le estaba haciendo-Respóndeme.

-Si, házmela ya casi no puedo más-Me dijo desesperado.

-Primero házmela a mí y después termino contigo-Lo empuje y acomodándonos en la cama, poniendo mi mano en su cuello, dirigí su cabeza a mi verga.

Cuando iba a decir algo, le metí medio guevo en la boca. El protesto pero después de unos segundos se rindió y empezó a tragarse más o menos la mitad que es lo que se podía meter en la boca. Ya lo tenía más que dominado.

Yo con los ojos cerrados disfrutaba de una mamada, no sé cuánto tiempo estuvo así pero cuando agarro practica, lo hacía casi mejor que mi novia, yo casi estaba que botaba la leche pero esto no me bastaba.

Aprovechando que él estaba como poseído y con los ojos cerrados, me coloque debajo de él y empecé a meterle los dedos mientras le hacia una paja lenta en una posición bastante incómoda pero efectiva.

Llego un momento en que mi amigo abandono mi verga y solo gemía muy bajo pero igual lo hacía. No nos importo nuestros amigos en las otras habitaciones, ya íbamos por lo que íbamos y sin barreras. Siempre había sospechado que mi amigo gustaba de mi.

En la oscuridad estábamos los dos sudados y sintiendo el calor de cada uno, dos supuestos heterosexuales probando el mariconeo a tres tablas.

Me levante de la cama y aunque todo estaba en oscuridad con la poca luz que había note que Pablo me veía a la cara, vi sus ojos y leí esa intensidad de su mirada que solo decía una sola palabra, cógeme.

En 4 patas quedando sus rodilla a orillas de la cama, tome de su cintura y lo lleve un poco más atrás para que quedara mas a mi disposición. Aquel hombre de metro ochenta y que no tenía pero ni una gota de grasa en su cuerpo estaba a mi disposición, unas nalgas duritas y bien formadas se presentaban a mí y yo sí que quería disfrutarlas.

Escupí mi mano, lleve mi saliva a mi verga repitiendo dos veces esta acción y luego lo mismo con esa cueva sin explorar que esperaba por mí. Empuje su espalda hacia abajo, e hice que abriera un poco las piernas aprovechando que Pablo estaba haciendo lo que yo le decía. Sentía sus vellos acariciando mi glande antes de meterla y presioné, no entro fácilmente tuve que intentarlo 3 veces más.

-¡Aaaahhhh! me duele-Pablo intento zafarse-No joda, sácala.

-No seas jeva, solo es la cabecita-Le dije.

-Sácala, me duele de pana, suéltame-Trataba de despegarse y lo agarre por la espalda y sin querer el mismo se la termino de clavar-Noooooo, me duele coño de tu madre, sácala.

Yo lo empuje hacia delante quedando su cuerpo acostado en la cama y el mío sobre él con mis brazos cruzados en su pecho no queriendo soltarlo.

-Suuushh-Le decía al oído mientras mi verga se acomodaba en ese caliente y apretado culo-Relájate mi pana, si sigues así va a seguir doliéndote pajuo.

Forcejeo unas cuantas veces más hasta que no pudo conmigo, estuvimos un rato sin movernos, caían las gotas de sudor y yo jugaba con su cuello.

Fue el mismo quien empezó a echarse hacia atrás para meterse mi verga, cuando lentamente hacia especie de un círculo con mi verga en su culo. Al inicio pensaba que quería escaparse pero cuando sentí unos leves gemidos no pude más que empezar a darle lo que quería, sabía que le dolía y le gustaba a la vez.

Saque mi verga y la volví a meter lentamente haciéndole desfallecer, le quite el control con cada metida de verga que le daba. Lo torturé metiéndole la verga lentamente hasta que nuestra excitación pudo más y se activo el sexo animal.

Volviendo en 4 patas lo agarre por la nalgas y empecé a partirle el culo como dios manda. El no dejaba de morder la almohada para disimular los gemidos los que yo escuchaba perfectamente.

Al día siguiente no podría caminar de la cogida que le estaba metiendo, un macho deportista como lo era Pablo recibiendo guevo de mi, su mejor amigo.

Cuando note que quería echar la leche, le agarre las manos en la espalda y apoyándome seguí penetrándolo. Su culo ya estaba abierto, ninguna de mis novia se había portado tan puta como él, primera vez que probaba un culo y eso me tenia loco.

Cambiamos de posición, me coloque sus musculosas piernas en los hombros, cuando se la metí empezó a gemir muy duro y empecé a taparle la boca con una de mis manos.

Pablo era más susceptible a esta posición y con cada metida, desfallecía. No encontraba qué hacer con tanto placer y supongo que dolor.

-Dame más Luis-Gemía.

Aprovechando que estaba totalmente excitado y descolocado, le empecé a dar más rápido metiendo toda mi verga sin contemplación. Si me iba a portar mal debía hacerlo por lo más alto. El repiqueteo de nuestras pieles inundaba la habitación junto con los sonidos que salían de la boca de mi amigo.

En la misma posición, agarre sus piernas por detrás de las rodillas y las empuje lo mas que podía a su pecho, quedando a mi total disposición todo su agujero para ahora darle duro, Pablo no aguantaba tanto lo que me llevo a seguir jugando con él.

Colocaba mi glande en toda su entrada y la metía muy despacio, iba y venía.

-¿quieres más?-Le decía a Pablo, el me respondía con leves gestos en su cara como esperando que la metiera hasta el fondo pero no lo complací.

Metía mi glande y hacia círculos en su apretado culo dejándolo picado. Ya este no era mi mejor amigo sino una putita, una perra a mi disposición. Su culo envolviéndome el glande y hasta apretándomelo era de los mayores placeres de mi vida.

Cuando meti gran parte de mi verga, echo la cabeza hacia atrás abriendo su boca y soltando todo el aire de sus pulmones esa imagen aunque en la oscuridad nunca se me borrara de mi mente.

Volví con el mete y saca, haciéndolo gemir de nuevo. Metía toda mi verga en ese culo, el mejor puto sexo de mi vida y sin planificar.

Acelere mis movimientos, ese culo apretado era una nueva sensación para mí y aunque encontraba resistencia esto me daba el mayor placer que ni mis novias habían podido darme. Desde ese momento comprendí que una de mis metas en la vida era disfrutar las variantes del sexo, sin tabúes y sin tantas limitaciones.

Mi verga salía y entraba tan rápido de ese culo recién desvirgado y la cara de mi amigo solo decía una cosa cógeme duro. Su verga seguía igual de dura que al inicio, empecé a masturbarla con una de mis manos y sentí como su presemen la había bañado.

-Que rica perrita, estas toda mojadita-Le dije a Pablo.

Sentía sus venas en mis manos y la dureza que tenia, estar masturbando a alguien tan cercano y cogiéndolo a la vez, me puso tan malo que sin querer, empecé a botar toda mi leche en ese culo mientras sentía que casi me desmayaba encima de él, con cada descarga sentía que desfallecía. Segundos después brotaba de la verga de Pablo una gran cantidad de leche que le baño sus abdominales y el pecho.

Me olvide del mundo mientras el orgasmo todavía hacia efecto en mi y poco a poco fui recuperando la cordura.

-Ay maldito, con cuidado-Dijo Pablo cuando casi desmayado había sacado mi verga de su culo.

Yo quede encima de mi amigo, bañándonos en su leche y nuestro sudor. Nuestras respiraciones estaban agitadas y nos dimos un beso corto pero más por cordialidad que por otra cosa.

Y ahora estaba yo, en esta cama a las 2 de la tarde de nuevo excitado y con un culo a mi lado. No sabía cuando nos acomodamos para dormir pero tenía ese recuerdo vivo con Pablo.

Vi ese culo de gimnasio saludándome. Con cuidado acaricie su nalga izquierda y luego metí un dedo en su culo dilatado, sacándolo algo mojado supongo que de mi leche.

Pablo se volteo a verme y también tenía una erección, hicimos contacto visual y de una fuimos de nuevo a probar nuevas cosas.

Así empezaron los juegos con mi mejor amigo Pablo.

Fin


Hola,  gracias por leerme espero que te haya gustado. Recuerda que publico todos los domingos. 

Ayudame a crecer,  comparte los relatos con tus amigos y dale +1.

Chao singones. 

sábado, 8 de julio de 2017

La puta de la lancha

Hola soy Erasmo y esta es mi historia.

A mis 35 años he dado golpe por todas partes, desde muy joven empecé a trabajar, la vida no me había tratado muy bien pero por lo menos ahora estoy algo estable. Aunque intente terminar mi licenciatura un día desistí, el trabajo me limitaba mucho y llegaba cansado a la casa. Estuve trabajando en tiendas, como ayudante de carpintero, pescador y uno que otro tigrito que aparece, me gusta un poco de todo.

No sé si soy gay, bisexual o lo que sea, siempre he estado con mujeres pero mentiría si no he sentido morbo por algunas situaciones con hombres. Esa parte de mi siempre ha sido limitada, solo he estado 4 veces con hombres en comparación con la gran cantidad de mujeres, soy bastante promiscuo no lo negare.

Hace unos años no tenía trabajo y aunque tenía algo ahorrado, las preocupaciones no me dejaban fluir esto sumado a una relación complicada que me impulso a buscar otro panorama.

Así gracias a unos viejos amigos conseguí una lancha que zarparía dentro de dos semanas, sería un mes con una buena paga suficiente para estar libre de trabajo un buen tiempo.

Hace unos años había trabajado en una lancha aunque más grande y sin dudas una de las mejores experiencias, el mar tiene su encanto y el grupo era bastante jodedor lo que hizo todo ese viaje más ameno.

Me quede en una casa de un amigo cerca del puerto y a la hora de salir, estaba a tiempo, 6 de la mañana precisamente. Salude al capitán que ya me habían presentado unos días atrás y 5 compañeros más. Quede impresionado, eran unos machos pero no de esos que aparecen en las revistas o en las pornos sobreproducidas sino unos hombres con piel quemada por el trabajo con unos buenos brazos, y una estampa de animales que nadie se la quitaba.

-Coooñoo tiempo sin verte compadrito- A los minutos de haber llegado entraba el último tripulante, estrechaba su mano con la mía y me picaba un ojo, mi perdición, se llamaba Juancho un negro de 1.90 m que me había cogido hace bastante tiempo atrás –No sabía que pescabas, se que te va a ir bien con nosotros.

-Coño vale igual-Empecé a sudar aunque el saludo fue de los amigos de toda la vida-Claro, yo nací en un pueblo pesquero. Mi ayuda no les va a faltar.

Los días iban corriendo y todo pasaba con total tranquilidad, faltaba unos cuanto más para llegar a la zona de pesca. La lancha no era tan grande pero se podía vivir, las 8 camas en un camarote bastante angosto 4 y 4 en cada lado dejando un pequeño pasillo, una cocina en la parte de abajo, el cuarto para meter el pescado en el hielo y un baño para 8 culos aunque por experiencia se que el mar sirve cuando hay emergencia. Por último la sala de mando donde estaban los equipos de comunicación y control de la lancha.

Aunque los paisajes del mar son muy bellos, llego un momento en donde ver agua 360º por mucho tiempo no era muy favorable, unos mataban el tiempo tratando de pescar algo y algunos como yo que nos quedábamos en el camarote donde había un dvd y un televisor pequeño.

Todo comenzó en la noche del quinto día, estaba fumando recostado de una baranda, todos estábamos bebiendo pero ya los cuerpos estaban pidiendo descanso y el grupo ya se había desintegrado. Juancho apareció bastante perjudicado por el ron, aprovechó que estaba solo para hablarme.

-¿Te acuerdas aquella noche en tu casa? Desde que te vi aquí en la lancha sentí que la verga se me hinchaba por tu culpa-Dijo agarrándose el paquete.

-Eh quieto que aquí no podemos hacer nada, me gustan que las cosas sean privadas no inventes-Le dije con una mirada fija que interrumpí sin querer ya que su paquete me llamaba.

-Tranquilo, nadie se va a enterar dame un mamada, no hay nadie que nos vea ahorita.

-Coño que no vale-Dije con fuerza pero mi verga ya estaba dura, era cuestión de tiempo.

Juancho me quito el cigarro de la boca lanzándolo al mar y agarro mis manos para tratar de inmovilizarme, pero le di resistencia aunque media 20 centímetros más que yo y era más fuerte.

Me inmovilizo contra la pared de madera y restregó su verga con la mía que ya estaba dura.

-¿Para qué te niegas si estas excitado? Déjate llevar-Decía el negro con malicia.

Siguió un largo rato moviendo su cintura haciéndome sentir la dureza de su paquete ya yo estaba rendido, eran 25 centímetros que me habían dolido hace unos años pero que ya estaba dispuesto a probar de nuevo.

Juancho se bajo su pantaloncillo sin problemas, no llevaba mas nada abajo y soltándome me empujo al suelo, aprovecho que estaba contra la pared para meter su verga hasta mi garganta dejándome sin respiración y haciéndome toser hasta el punto de vomitar un poco del alcohol.

Estaba atrapado y no sabía qué hacer, no podía tenerla toda en mi boca, sentía que me ahogaba con sus embestidas. Estaba bañándome en mis vómitos y casi no podía respirar, estaba desesperado pero a él no le importaba. Me tenía sujeto las manos lo que me dejaba a merced de sus movimientos.

-¿Pero qué bien la están pasando y no avisan?-Escuche la voz de David

Juancho me empezó a dar más duro, mi desesperación aumento, quería salirme no solo por mis arcadas sino porque todos se iban a enterar, pero no podía.

Sentí como un líquido llenaba mi boca y Juancho pegaba un grito, estaba acabando en mi boca cosa que nunca había permitido en mi vida.

-Verga muchachos tenemos a una puta en la lancha, vengan a ver-Gritaba David emocionado.

Yo estaba en el suelo todavía con la verga de Juancho en mi boca aunque ya estaba bastante flácida. Todos corrieron a ver y me encontraron. Sin importar que lo bañara en mis babas David tomo el lugar del negro mientras los demás disfrutaban del espectáculo.

-Como la mama la puta-Gemía David.

-Tenía tiempo que no se montaba un marico a la lancha, se acuerdan aquella vez como le llenamos el culo de leche a Fausto.

-Caraaa capitán, ese culo es inolvidable.

David no fue tan animal como Juancho, le gustaba que se la mamara suave pero hasta el fondo lo que me permitía respirar y equilibrarme de la violación oral. Le gustaba acariciarme la cabeza y la barbilla para sentir como me entraba hasta el fondo. Cuando estaba acabando se volvió loco y aumento las embestidas a mi boca hasta que probé su dulce semen.

Los 7 pescadores utilizaron mi boca esa noche, tuve que tragarme sus leches espesas y calientes, me humillaron pero lo que me dio más rabia es que en ningún momento se me bajo mi verga. Y así había comenzado todo…

El capitán que no había bebido ron, viendo mi estado cuando todo terminó me ayudo a quitarme la ropa y me lanzo encima un tobo de agua fría para limpiarme. No sabía qué hora eran ni tampoco me importaba pero ya casi todos dormían, yo me levante y caí en mi catre sin fuerzas.

Al día siguiente me desperté tarde, por la luz del sol lo supe. Me dolía la mandíbula y el sabor a semen estaba pegado a mi paladar.

Salí del camarote dormido porque la ropa estaba en otro sitio, todos me quedaron viendo mientras comían de arriba abajo. Fui a buscar mi ropa y luego subí, a comer.

-Buen día campeón, siéntate con nosotros-Dijo Bardo bastante contento.

-Aquí tienes tú comida-Hablo Juancho que si estaba bastante cabizbajo.

Agarre la comida y no le dije nada, estaba bastante contrariado aunque sentía arrechera contra todos por lo de anoche igual me había gustado. Ese ron tenía algo, lo sé aunque solo me mentía a mí mismo.

Lo malo de estar en una lancha es que siempre vas a tener que socializar así que termine comiendo con todos aunque yo estaba callado, los demás estaban como si nada.

Al atardecer fui al baño y al abrir la puerta, me encontré a Julián uno de los más jóvenes del barco cantándose una paja. Al principio fue la sorpresa pero luego lo mire de arriba y abajo, tratando de disimular, trate de cerrar la puerta pero él me invito a entrar.

Trague saliva y cerré la puerta del baño con mi verga parada. –Maldita sea nojoda-Pensé.

Ese día no ocurrió más nada anormal. Pase el día durmiendo, limpie un poco unas zonas y me quede viendo televisión con dos compañeros más hasta dormir. Ya todo estaba en total normalidad.

A la mañana siguiente desperté con la verga dura, había tenido un sueño erótico en donde el chamo del baño me cogía mientras detrás había una fila de sujetos esperándome y yo no dejaba de eyacular agua de mar. Fue bastante raro.

Los primero días cuando iba a mear siempre lo hacía sacando mi verga por la borda pero ahora aunque me excitaba debía ir al baño. Era una mezcla entre miedo y excitación lo que sentía por esos hombres en la lancha lo que me llevo a ir rompiendo las barreras.

En la noche, habíamos zarpado en una isla que desconocía. Estábamos a dos días de nuestro destino según el capitán, todos estábamos en el camarote viendo una película de acción mientras se pasaban una botella de ron cosa que rechace.

-Dale vale, bebe-Dijo el capitán-Somos un equipo.

Acepte uno tragos aunque bebía con control. La vaina fue que en la película había una escena de sexo bastante larga e impresionante lo que puso a todo el mundo con la verga de punta y yo no fui la excepción.

-Verga tiene unas tetas esa morena para hacerme una paja cubana con ellas-Dijo Bardo un oso canoso pero que debía tener la misma edad que yo.

Yo estaba algo tenso, cuando visualicé que los compañeros tenían la mano dentro de sus interiores y con tremendo bulto. Disimuladamente me arrope y empecé a hacer lo propio aunque lo que realmente me provocaba era chuparle las vergas. Me estaba picando esa excitación tan insana que cuando estaba en tierra me hacia salir de casa y dejar de reprimir ese deseo por el sexo entre hombres.

Julián fue en busca de unos aperitivos y nos estrego uno a cada uno, interrumpiendo el momento pero aunque había comida en la boca todos seguíamos igual de duro, menos el recién llegado que se volvió a acostar en la cama de abajo.

La luz del televisor seguía iluminando el camarote y a Juancho no se le bajaba, lo que me provocaba más excitación. El me veía pero yo disimulaba que veía el televisor. Bajó un poco su pantalón y escupió su mano, se rego la saliva por su cabeza y empezó a masturbarse suavemente.

En un momento no pude disimular y voltee a verlo, el solo me soltó una sonrisa. Mi verga estaba dura pero me sentía atrapado, Nunca en mi vida me había pasado algo así y aunque me excite sé que es una locura.

-Vente putita yo se que la quieres-Se oyó a Juancho decir en la habitación y se escucharon las risas de los demás.

-¿Es que la puta se excito? Yo también necesito alguien que me baje esta calentura-Dijo Beto con su voz ronca sacando la cabeza por fuera de las literas para poder verme. El era uno de los más serios, tenía algo misterioso para mí.

-Para que disimular-Me dije a mí mismo. Yo estaba en el segundo piso justo al lado de Juancho y me baje para meterme ese guevo en mi boca.

El me dejo hacer, besaba sus bolas y lamia su glande para comenzar, luego me puso su verga en mi boca y empecé a mamarla.

-Así mi perrita, tu sabes como hacerlo-Susurraba Juancho que estaba con los ojos cerrados.

Detrás de mí se puso el mocho, un cuarentón de piel rojiza quemada, un blanco de playa dijera un primo.

Me termino de quitar la ropa e intento echar una crema en mi culo pero me resistí, inmediatamente Juancho me sujeto la cabeza y el mocho me hizo una llave.

Beto el hermano de Julián, aprovechando que estaba en esa posición se sentó en su cama y con sus dedos sin ningún cuidado abría mi culo y lo llenaba de vaselina.

-Por el culo no-Trate de soltarme pero no podía, eran 7 contra mí.

-Abre que no es la primera vez que te lo abren puta de mierda-Decía el capitán con verga en mano masturbándose y viendo todo en primer plano.

Sentí algo en mi entrada y enseguida entro la verga del mocho el cual no tenía nada de mocho en su verga, era algo flaca pero de largo es que asustaba.

-¡Ay! Me duele suéltenme malditos-Pero solo se burlaban mas de mi y el mocho aprovechaba para hacerme gritar.

-Aguanta puta. Tienes el culo como a mí me gusta.

Me dolía bastante y no sabía cómo soportar esto. No podía mamar la verga de Juancho solo trataba de esconderme del dolor entre sus bolas y piernas.

-Mocho me toca a mí-Ordeno el capitán-Te voy a enseñar cómo se coge a una puta.

La verga del mocho salió rápidamente para darle paso al capitán, mi respiración estaba agitada y sudaba un poco. Sentí una gran cabeza en la entrada de mi culo, empezó a presionar hasta que la metió.

-Ayyy con cuidado-Grité, había metido todo.

No era tan larga como la pasada sin embargo la sentía en todo su esplendor. Me sentía más lleno y más propenso al dolor aunque esperó unos minutos para darme por el culo.

Cuando la empezó a sacar y meter al inicio no me causaba placer, pero unos minutos después estaba con mi verga parada y tratando de buscar más.

El capitán abría mi culo de una forma que no pude reprimir mas lo que sentía, cuando me estaba cogiendo el mocho realmente me dolía luego que vino este otro macho a darme empecé a volverme loco pero no quería que los demás se dieran cuenta hasta que el aumento el ritmo. Su boca mordía mi espalda mientras me taladraba.

-Así dame duro, me gusta, dame ahí affff-Gritaba.

El capitán iba y venía, sujetándose de mi cintura comenzó a darme más rápido, se escuchaba el repiqueteo de mi culo y su verga.

-AAAAAAAAAFFFF puta de mierda toma, tomaaaaa aafff- Decía el capitán mientras llenaba mi culo de su leche recostado sobre mí.

-Ahora es mi turno de nuevo capi-El mocho aparto a su jefe con una sonrisa.

-Affff así suavecito así-El mocho había metido su verga hasta la pata y la movía, sus movimientos me mantenían excitado.

Agarre mi verga para masturbarme disfrutando de lleno. Cada vez el mocho la metía más rápido, cuando volteo la vista veo a todos masturbándose, estos machos me tenían loco. Mi paja cada vez es más rápida y estaba llegando al punto de no retorno.

-Tu terminas cuando hayas acabado con nosotros-Ordeno Beto que me agarro las manos y las puso en mi espalda para que el mocho las aguantara. Todos rieron.

Había descuidado la verga de Juancho y la agarre de nuevo con mi boca, chupando sus bolas y tragándome parte de ese pedazo de carne.

El mocho me pegaba nalgadas con su mano derecha, me soltó las manos y se pego del otro lado de las camas.

-Ahora métetela tu mismo.

Puse mis manos en las camas para apoyarme y empecé a empujar mi culo hacia atrás. Las sensaciones que sentía me tenían loco, me deje llevar y así pase un buen rato dándome con esa verga. El mocho ya no soportaba mas y vino hacia mí de nuevo a darme guevo con todas sus fuerzas.

-Ohh así mocho carajo, uff- Decía entre gemidos.

Él seguía y yo quería acabar pero cada vez que me tocaba me quitaban la mano de la verga. No pudo aguantar más, como envidiaba a este flaco de brazos fuertes que me tenia pegado, dejo dentro de mi hasta la última gota de leche que tenía en las bolas.

Salió de mí el mocho, y sentí la leche que me corría entre las nalgas y las piernas. David venia desnudo de la cintura para abajo ahora por mí.

Salimos del camarote que era bastante pequeño y nos fuimos afuera. Julián y Beto me tenían mamando arrodillado sus vergas, jugaban con mi boca pegando sus vergas y haciéndomela tragar juntas.

Bardo y David sacaron un colchón, preparando un poco más el ambiente que ya olía a sexo.

-Vente para acá puta que es mi turno, ya estoy que acabo-Dijo David.

Me acosté en el colchón y me abrió las piernas como una puta, sin más la metió toda y empezó a cogerme. Su verga era gorda, iba creciendo su grosor en la base lo que me abría mas el culo, literalmente esta noche seria de ver las estrellas.

-Vamos dame así, me gusta eso, soy tu puta-Le decía.

Poniendo mi pierna derecha en el colchón mientras la otra estaba levantada me tenía con mejor acceso para él. No sé cuantas veces estuve a punto de correrme esa noche sin tocarme pero estuve a punto.

David tenía una cadencia increíble, estos machos sabían cómo coger. Mire hacia un lado y estaba Juancho esperándome con su pitón dura. David había aumentado su cadencia y no hacía más que perderme en mis sensaciones. Segundos después, mi culo ya estaba lleno de su leche, la tercera de la noche.

Bardo lo reemplazo, se escupió la mano y bañó su verga para entrar en mi culo abierto y viscoso. Comenzó fuerte llevando la frecuencia de su compañero anterior y haciéndome alucinar al instante, apoyaba sus dos manos en mi muslo, cogiéndome sin tregua.

-Ve como me tienes Erasmo, un machito como tú y tan puta.

Sus insultos no me hacían sino excitar más, yo estaba dispuesto a hacer la puta de la tripulación, con esta noche que no terminado, ya siento que es la mejor de mi vida. En ningún momento mi verga se relajo, pedía clemencia hacia ella pero la regla era clara, mientras tanto mi liquito preseminal salía a chorros.

El osito treintañero de Bardo, gemía como loco. Se notaba que mi culo lo volvía loco, me dio 6 nalgadas seguidas e hizo que me levantará.

-Quiero cogerte contra la proa-Dijo el oso.

Agarrándome de la madera, masajeo mis nalgas y me metió la verga desde abajo haciéndome doler pero aguante mi castigo. Sus movimientos seguían firmes y los que me habían cogido me veían desde afuera ya que estaban bañándose. Juancho, Julián y Beto me seguían a donde fuera, ellos eran los próximos.

-Así perra, nosotros sabemos que aunque te resistas sabes que te gusta, no te mientas-Grito el capitán.

Bardo no soporto más, seguía cogiéndome duro y gritando soltó sus primeros chorros de semen.

-Quiero que te lo tragues nojoda- Agarrándome rápidamente de la cabeza, la empujo hacia abajo y yo lo segui.

Logre tragarme 3 chorros de leches, y con sus manos en mi cabeza no me dejaba que me la sacara de la boca hasta que terminara, unos minutos después me libero y de un brinco cayó en el mar con los demás que tenían una botella y fumaban.

Yo seguía agitado, sintiendo como sus leches me salían de adentro cuando estaba arrodillado. Miraba a los próximos y no creía que toda esta gente me fuera a coger, es como una fantasía.

-Esto te lo estamos dando con mucho cariño todos nosotros o te lo tragas o te lo tragas- Juancho me agarro del pelo y las orejas para dirigirme al sitio donde mi culo había cagado leche.

Chupe el piso y pase la lengua comiéndome todo lo que había botado, sentí asco pero a la vez mi mente me traicionaba. Juancho me alzo como un niño cargando un muñeco, llevándome a la colchoneta.

Se acostó boca arriba mostrándome su gran cuerpo y su verga negra, gruesa y venosa de 25 centímetros. Sentí miedo pero no todos los días ves algo como eso.

Me agache, sentí su verga en mi raja y aprovechando sus leches puje para sacar un poco y bañar la verga de turno. Con mi mano esparcí todos esos líquidos y miré a los ojos a ese negro que me volvía loco desde que lo conocí

Me senté en esa verga de un solo coñazo y luego me arrepentí, me había empezado a doler pero no es para menos Juancho tiene un guevo que la primera vez que estuve con él tuve que decirles a todos mis compañeros de trabajo e inclusive a mi novia y amigos que tenía problemas de hemorroides para disimular.

Juancho no tenía mucha paciencia, por lo que una vez toda su verga en mi culo empezó a moverse.

-Ay ay ay con cuidado vale-Le decía al negro.

-Las putas complacen a sus machos no se quejan-Replico.

Yo no lo estaba cabalgando, el subía su cintura con un ritmo bestial que me hacia desfallecer. Sus cogidas eran duras, lo sabía y esta noche no es la excepción. Me tuvo bastante rato así, aprisionado muriéndome con embestidas, hasta que tomé el control y era yo el que lo cabalgaba mientras con una de sus sonrisas veía mi cara.

Cuando se canso de la posición hizo que me acostara a su lado, me volteo dándole la espalda y me clavo su verga, llenándome el culo completamente de carne e iba y venía con una rapidez que me tenia muerto.

Con una mano me agarraba una pierna y con la otra me sujetaba, no encontraba que hacer con tanto placer, quería acabar y empecé a masturbarme pero enseguida vino Beto quien se hacia una paja al lado de su hermano a quitarme las manos de mi verga. Me sentía frustrado era tanta la presión que sentía como si me fuera a orinar, era como un calambre el cual no podía hacer nada para solucionar.

Beto me dio a comer su verga y para distraerme acepte, estaba muy dura y botaba mucho seminal, lo mamaba con todas las ganas haciéndolo gemir pero él no quería terminar pronto así que me dejo sin comida.

-Acuéstate-Dijo Juancho. Yo hice lo propio.

Me puso su verga en la boca, casi como un 69 pero yo solo le comía la verga. Metió sus manos por debajo y me apretó, después nos levantamos, yo con la cabeza abajo, su guevo en mi boca y sus bolas bailaban en mi frente.

Yo me agarre de él con todas las fuerzas y el utilizaba una mano para meterme su verga más adentro.

Beto y Julián se reían, no podía creer lo que este macho me estaba haciendo. Yo estaba ahogándome con toda esa verga en mi boca. Juancho caminaba a donde estaban los demás para que me vieran mientras se bañaban.

-Vean como lo tengo-Las manos de Juancho me presionaban mas para que los demás me vieran dominado, una vez pasado el show me llevo al colchón.

Yo estaba boca arriba, abrió mis piernas y me la metió de nuevo como un demonio.

-ASI dame mas, soy tu puta-Le decía.

El me estaba volviendo el culo nada pero me gustaba, sacaba el glande y lo metía de nuevo hasta el fondo haciéndome chillar. Me cerró las piernas y seguía a la carga, me sujetaba de los bordes del colchón como si eso fuera a hacer algo.

Abrió mis piernas peludas de nuevo y empujándolas hacia atrás, mi culo quedo totalmente expuesto y la metió de nuevo.

-Me estas matando maldito affff cógeme duro.

Yo solo gemía, se que fue un largo rato gozando de esa fuente de placer que era mi culo, lo más rico que había hecho en mi vida.

-UFFF agghh ahh aff AFFF-Gritaba Juancho quien estaba acabando en mi culo de forma bestial. Se limpio el sudor con una mano y se levanto.

-Listo por aquí muchachos, ahora les toca batir chicha a ustedes-Dijo Juancho relajado antes de lanzarse al mar.

Julián hizo seña de que me levantara y sumiso me puse en 4 en la colchoneta, esperando que me penetrara. Beto inundo mi boca con su verga que era bastante gruesa aunque no tan larga como la del mocho.

Espere la verga del más joven del barco que jugaba con la leche de los demás y lubricaba su verga. La fue metiendo suave hasta que estuvo toda adentro, sus arremetidas eran para morirse. Beto aprovecho para metérmela en la boca mientras su hermano me violaba, sentía como si me estuviese cagando. Su verga era casi tan larga pero curveada hacia arriba, una navaja pico de loro parecía.

Sus embestidas eran concisas haciéndome desfallecer, uno por la boca y otro por el culo. Julián me cambio de posición quedando boca arriba, agarrándome las piernas y Beto encima de mi cara dándome a comer su verga y corriendo su sudor por mi cara.

-¿Quién iba a imaginar que tú con esa pinta te iba a gustar tanto guevo?-Gritó el mocho desde afuera de la lancha.

Julián me jalo las piernas, quedando yo encima de él, me levanto y se acomodo en el colchón yo encima de él y sus brazos me agarraban de tal forma que quedábamos pecho con pecho. El empezó a subir su cintura y yo a gemir, hasta que paró y sentí que algo más estaba en mi culo.

Alce la vista y estaba Beto encima de mí con una sonrisa maliciosa, no me dio tiempo a protestar cuando metió su glande y yo me quede tranquilo, necesitaba relajarme, ellos lo harían sea como sea. Ya Juancho les había abierto el camino.

Me sentí lleno cuando entraron los dos, pensé que iba a reventar pero todo estaba comenzando. Cuando Beto empezó a moverse sentía como la elasticidad de mi ano empezaba a reclamarme y Julián no se quedo atrás.

Mi culo era destrozado por dos hermanos viciosos que parecían maquinas, los más jóvenes del barco gozaban con mi culo que les permitía saciar todo el morbo que no podían con sus novias.

-Me corroo affff uffff mierda-Gritaba Beto llenándome el culo y la verga de su hermano de leche. Me saco la verga e hizo que se la limpiara mientras su hermano me cogía despacito porque no quería terminar.

Cuando Beto se levanto y se zumbo a la playa, Julián lo siguió hasta la baranda de la lancha y yo detrás de él.

Se acostó en el piso y yo me senté encima de él de nuevo, yo agarrándome de la baranda empecé a subir y a bajar mientas Julián subía su cintura a veces. Unos minutos después ya estábamos sincronizados y se escuchaba mi culo sonando de tanta leche cuando la verga entraba, así estuvimos un rato hasta que me canse.

Julián y yo nos levantamos, el me inclino quedando mi pecho contra la baranda y empezó a sodomizarme como un demonio, su ritmo era bastante fuerte y su resistencia igual, llevábamos rato así y no se cansaba o terminaba, yo quería acabar.

Alzo mi pierna y la coloque en la baranda, siguió dándome duro. Ya no podía mas quería acabar me dolían las bolas.

-Quiero acabar-Le susurre a Julián.

-Todavía no, espera que yo acabe perra-Me respondió y con ello aumento sus embestidas.

-Anda por favor, te hago lo que quiera no aguanto más-Le suplique.

-¿Seguro? Lo que yo quiera.

-Lo que tú quieras pero déjame acabar.

-Serás mi perra cuando estemos en tierra firme.

-No eso no.

-Tú me dijiste lo que quieras

Julián me agarro por la cinturas me empujo al colchón y quede boca arriba, se volvió loco dándome con todas sus fuerzas y sintiendo toda su verga en mi culo. Rebotábamos en el colchón por sus movimientos tan bruscos, agarro mi verga y empezó a masturbarme desencadenando lo inevitable a esta altura.

-AAAAAAAHHHHFFFFFFFFF AAH AFFFF AFFF AAFFFF

-AHHH JAAA AAAA que culo más rico maldición- Decía Julián-Eres mejor que mi novia contigo puedo metértela como quiero y llenarte de leche sin restricciones.

Mi pecho estaba lleno de mi leche y mi culo de 7 tipos más, aunque me sentía sucio cada uno de estos hombres me gustaban, mi gran debilidad.

Me levante y me lancé al mar para refrescarme y a pasar una larga noche junto a mis compañeros. Entre ron, cigarro y sexo disfrutamos esa madrugada.

FIN

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Gracias por leerme. 

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