domingo, 25 de junio de 2017

Sexo casual

Siempre he pensado que las miradas delatan, puedes estar en cualquier sitio y sientes que alguien te mira, cuando volteas boom y no sé si se sea el único pero a veces pienso que a todo el mundo le gusta la vaina.

Es como si nos reconociéramos pero guardamos el secreto, no ha pasado nada, solo sigue tu camino aunque me hubiese gustado romperte el culo y que me chuparas el guevo debajo de un puente o detrás del arbusto que está en el parque.

Esto va mas allá de la calentura, lo sé, algo me dice que es así a lo mejor el instinto o que se yo pero confió plenamente en ello, más que en las aplicaciones para cazar hombres o las paginas web.

Muchos polvos que he tenido han sido gracias a esa mirada, sin complicaciones y con mayor morbo, como si cada uno de los ítems de manhunt o grindr que te interesan en 10 segundos el cerebro los procesa y pasas a un estado de “quiero coger contigo ya”.

Un gesto en la cara basta para afirmar que ambos aceptamos y que nos saludaremos como amigos en plena calle aunque sabes que es el chance para conseguir placer, el tan deseado culito caliente, apretao y húmedo cuando le ponga mi saliva.

La telepatía se activa y el “¿a donde vamos?” se resuelve, “vamos a mi casa”, “por aquí están unos baños cerca”, “súbete a mi carro”, “solo camina detrás de mi, conozco un sitio”.

Sé que tienes 18 años, eres cercano a mi pero siempre nos achantamos aunque esta vez… algo me dice que a donde te lleve iras porque las hormonas te controlan.

Ya me he tropezado con chamos como tú, te he mantenido alejado por respeto a mi prima que es tu novia pero ese algo que tienes, hoy me gustó más.

Esa mirada que me dice que mi prima no es suficiente para apagarte ese fuego cuando me agarro el guevo que empieza a estar morcillón en plena calle y tu te quedas embobado mirandolo.

Me alejo un poco de ti, mucha gente camina alrededor pero tú me seguiste con mi mirada. –Esto esta listo papa-Pensé.

La experiencia me dice que no lo has hecho como manda la ley, hago una llamada y cancelo mis planes. Hoy mi verga te quiere sentir.

Me sigues un par de cuadras hasta que llegamos a mi camioneta, te noto algo asustado y aunque no confíes en mi, somos hombres y la sangre que oxigena nuestro cerebro se fue a otro lado, estas bajo mi control. En mis labios se nota una sonrisa.

-Bueno Maicol ¿Lo has hecho en una camioneta?-Pregunte con unas de mis mejores sonrisas para romper el hielo pero solo obtuve silencio.-Tranquilo que conmigo no te pasará nada que no quieras.

Manejo por la ciudad tratando de descifrar a donde llevarte y tu timidez no me ayuda. Quiero romper el hielo pero la calentura momentánea me tiene el bruto de turno. Acerco mi mano a tu verga y noto que esta dura.

Me estaciono y me bajo de la camioneta, compro cuatro cervezas bien frías en mi licorería habitual y te hago entrega de la tuya. Sigo camino a un punto solitario de la ciudad cerca de la playa y rompo el hielo.

Varias veces habíamos tropezado pero nunca nos habíamos dignado a hablarnos de lleno, hasta que llego el día en el que nuestra calentura accedió por nosotros.

-¿Eres virgen?, no tengas miedo todos pasamos por eso.

-Ehn… no pero tampoco tengo mucha experiencia.

-Eso es lo de menos, tendré el mayor cuidado posible pero necesito saber si estás dispuesto ahora mismo-Solté directamente para luego beber un sorbo de cerveza.

-Es que no sé, me da miedo y apenas te conozco.

-Somos como familia, tu eres novio de mi prima. Quedemos en algo, solo haremos lo que te apetezca, eso si nada de contarle a nadie esto que haremos, mi vida es privada.

-Está bien.

-¿Tienes problema en quedarte unas cuantas horas conmigo?

-No, por hoy ya no tengo clases y mis padres están trabajando.

-Entonces vamos…

Esa criatura que estaba a mi lado parecía traslucida y aun así tenía una chispa, sus ojos marrones, sus facciones debían hacerlo alguien popular entre los chicos y chicas de su universidad. Bastante atlético aunque todavía le faltaba mucho para ser el hombre que yo era.

Llegamos a un hotel bastante alejado del centro de la ciudad, salude al recepcionista amigo mío y pague la habitación.

Yo estaba ansioso pero Maicol se veía nervioso casi a desmayarse. Supongo que esta situación lo saca de su zona de confort, el hotel y tal vez que lo intimido un poco desde que lo conocí me he dado cuenta, lo que si se es que lo haré mío.

Entramos en la habitación, me quite la playera dejando mis abdominales a su vista. Agarro una de sus manos y la pongo en mi pecho para que sienta mis músculos, tímidamente me acaricia aunque yo quiero más.

Lo agarro por la cintura y lo empujo hacia mí, robándole un beso suave hasta que me corresponde y nuestras lenguas empiezan a jugar. Mi verga esta dura y la de él igual, las telas de los jeans no lo disimulan.

Lo llevo a la cama, desabrocho su blue jeans y lo bajo junto a su bóxer. Hago que se siente y me arrodillo frente a la cama para darle la mejor mamada de su vida.

Primero beso sus bolas, capturo su olor y con mi lengua voy recorriendo su verga hasta llegar a su glande con la punta de mi lengua, haciéndolo desear que mi boca rodee completamente su verga.

Mi boca succiona nada mas su glande probando su salado liquido preseminal y voy bajando hasta tragarme la totalidad de su verga. Él cierra los ojos y se recuesta en la cama, gozando de mis caricias orales hasta casi hacerlo terminar pero no lo deje.

Me subí a la cama completamente desnudo y lo invite a disfrutar del sabor de mi verga, que apuntaba hacia el techo con su curva hacia arriba y esas venas que me gustan como se marcan.

Su lengua se poso en mi glande, probando mi sabor y luego trato de meterla toda en su boca lo que le causo una arcada.

-Pruébala poco a poco, como si fuera una chupeta de la que quieres disfrutar su sabor, no te apures.

Comenzó de nuevo y recorrió cada centímetro de mi verga llenándolo de su saliva. Metía la mitad de ella en su boca provocando que gran cantidad de sus babas cayeran en mis bolas, mientras más lo miraba mas crecía mi morbo, tan solo quiero este culo para mí.

Lo tome por la barbilla e hice que viniera hacia mis labios donde saboree mi sabor y mis manos abrían sus nalgas, acariciando su agujerito virgen (sé que me mentía) que esperaba por mí con la punta de mi glande.

Di la vuelta en la cama y quedo él boca arriba, lo besé de nuevo mientras nuestras vergas duras se acariciaban. Mordí su cuello, sus orejas y baje hasta sus tetillas haciéndolo sufrir de ese placentero dolor al morderlas suavemente.

Besé sus pectorales y siguiendo el camino volví a encontrar su verga que reclamaba los placeres de mi boca. Contemple su dureza y de un solo bocado llegue hasta la base de esa verga rojiza haciéndolo gritar.

Subía y bajaba, besaba sus bolas, mordía sus muslos y el solo se rendía al placer. Su cuerpo era blanco y lampiño, piel suave que me hacia adicto a acariciarla.

Mi lengua acariciaba sus bolas y sin más, baje a su perineo que una vez lleno de caricias y saliva, siguió su camino hacia ese hoyito rosadito y estrecho que mi lengua profundizo y luego uno, dos y hasta tres dedos fueron entrando llenos de saliva haciéndolo gemir sin cesar. Sentí como su culo me apretaba los dedos hasta que dilató lo suficiente.

Chupe su verga de nuevo, coloque una almohada bajo su cintura y situé mi pedazo de carne duro y caliente a las puerta de su cueva aun estrecha, jugando con mi pre seminal regándolo en toda su raja.

Ayudado por un lubricante de chocolate, bañe su culito y coloque mi glande en toda la entrada, empujé y encontré resistencia, volví a la carga y logre que mi glande entrará.

-Ay me duele, sácalo por favor-gritaba adolorido Maicol.

-Relájate no hagas fuerzas sino te dolerá más-Dije calmándolo aunque yo estaba en el cielo sintiendo como su estrecho culo me tenía la cabeza del guevo apretada y caliente.

Seguí entrando causándole más dolor pero llegue hasta el final. Espere unos minutos que se acostumbrara siendo una tortura ya que solo quería empezar a darle matraca. Comencé a masturbarle su verga que seguía dura con todo y todo.

Comencé el mete y saca, suave pero conciso haciendo que Maicol tuviese la cara fruncida aunque no decía nada.

-No te resistas, el dolor es lo primero pero tu destino aquí en esta cama es el placer. Grita si tienes que gritar o llora, pero igual terminaras al final pidiendo más hasta que te corras con mi verga adentro.

Sacaba mi glande hasta la puerta y lo metía hasta el fondo, su verga no dejaba de eructar liquido y aprovechando de la curva hacia arriba de mi verga, Maicol conocería los placeres en su máxima expresión del punto G.

Seguimos un buen rato en esa posición hasta que el momento exigió otra. Él chamo ya estaba rendido en los placeres anales y su verga más dura no podía estar, parecía próxima a eyacular.

De un salto caí boca arriba en la cama justo a su lado y con mi verga más dura imposible lo reté a sentarse sobre ella. Llene de lubricante mi verga y le pase el frasco a él.

Coloco una pierna a cada lado y mi verga toco su agujero, agarre su cintura e hice que fuera bajando mientras él tenía la mirada perdida en el techo hasta después que mi verga entro por completo.

-Ahora es que viene lo bueno chamito así que prepárate-Le dije con malicia.

-Despacito flaco por favor.

Al principio deje que el llevará el ritmo que era bastante lento, todo para que su culo siguiera acostumbrándose pero pasados unos minutos me aburrí y comencé a subir mi cintura, haciéndolo desfallecer de placer. Su cara estaba roja y su cuerpo estaba bañado en sudor aunque el aire acondicionado estaba funcionando.

-Así, disfruta la verga de tu macho, abre el culo.

El sonido de la cama, el entrar y salir de mi verga en su culo y de nuestros gemidos reinaban en la habitación.

-Toma carajo-Le gritaba-Yo soy el que te preñará el culo de leche.

Cambiamos de posición y adoptamos la cucharita, aproveche para reventarle el culo a guevo limpio y aunque Maicol no quería seguir en esa posición lo sujete por el pecho y le di hasta que me canse.

Él tomó la iniciativa y se puso en cuatro patas, regalándome una imagen de su culito redondo y su hoyito abierto bastante rojo por el uso que le he dado. Lo agarre de la cintura y se la metí hasta la pata, pegando un brinco Maicol que hizo que se le saliera pero a lo segundos estaba de nuevo esperando por más.

-Que apretadito estas coño de tu madre, quiero seguirte dando guevo hasta que me quede sin leche.

La cama chocaba contra la pared y ese culo cada vez se abría mas para mí. Maicol aunque tímido resulto mejor de lo que esperaba, nada mejor que un neófito que siempre anda caliente y con sed de sexo.

Su respiración acelerada, gotas de sudor paseando por su cuerpo y por el espejo pude ver que de su verga se desprendía un hilo transparente que llegaba a la cama.

Veía salir y entrar toda la extensión de mi verga, junto con unas nalgadas que lo llevaban loco. Seguí unos minutos dándole sin parar, caí encima de él quedando boca abajo en la cama y empecé a darle más duro.

Todos mis ataques iban dirigidos a su punto g, primero lentamente y luego comencé a acelerar. La habitación estaba llena de gemidos que mejor señal de disfrute que esa.

Su culito esta caliente y apretado lo que me volvia loco, sentía como me apretaba y cada embestida se reflejaba en su cara.

Lo puse boca arriba y tome su verga con mi mano, empecé a masturbarla, subía y bajaba rápidamente hasta sentir que casi iba a terminar pero no lo dejaba, así lo hice unas cuantas veces porque me gustaba hacer sufrir a mis victimas.

Acelere mis embestidas, resonando en la habitación la entrada de mi verga en su culo. Sin más la verga de Maicol que había dejado bastante próxima a eyacular hace unos segundos disparaba varias chorros de leches, bañando su cara, pecho y hasta más allá de su cabeza.

Mi verga cada vez iba más rápido y seguía dándole duro a ese culo hasta que no pude aguantar más, cada sacudida me volvía un demente y sentí la delicia de botar mi leche en la profundidad de su culo.

El olor a sexo y las respiraciones agitadas ahora eran los reyes del momento, así estuvimos un rato hasta que salí dentro de él y quedamos echados en la cama, sudados y con la respiración acelerada hasta quedarnos dormidos.

Definitivamente voy a tenerle que pedirle a mi prima que me preste a Maicol, un culito como el suyo no se goza todos los días.

Por eso mi religión son las miradas, esas que dicen quiero todo tu guevo.

FIN

¿Crees en las miradas? Coméntame ;)

domingo, 18 de junio de 2017

El maduro

Joven, ingenuo y con una gran calentura, la receta ideal para que un cincuentón casado termine partiéndole el culo. Todo por un Samsung S4.


∞∞∞
A mis 18 años mi sexualidad era un puto rollo, todos me han dicho que para todos es así pero eso no cambia que en ese momento no sabía realmente que me estaba pasando y no había nadie que me pudiera ayudar, ya había tenido algo con dos chamas pero me faltaba algo más que probar y eso me tenía la cabeza hecha un lio.

Al igual que en la secundaria hay mucho por pretender ser, la ropa, la música, los culos, los deportes y todos aquellos accesorios que los demás quisieran tener, por eso ahora comprendo que la juventud es estúpida así como yo lo fui y en cierta proporción todavía soy.

Sobre mi sexualidad todos mis amigos en ese tiempo eran heterosexuales y era incapaz de decirle algo sobre lo que me estaba pasando. Me atraían y era un infierno poder disimularlo cuando estás jugando básquetbol con algunos panas sin camisa pero me metía en mi papel de macho heterosexual con 5 novias, ¡JA!.

A veces pienso que mi mejor amigo siempre supo, era 4 años mayor que yo y no ha habido alguien que me comprendiera tanto como él pero supongo que decidió callarlo, siempre que hablábamos de ese tema yo terminaba por burlarme del maricón del salón o cualquier insulto que me permitiera protegerme de que se supiera lo que realmente sentía por algunos chamos.

Mis padres (a veces pienso que mi papá no sabe que existo) si se enteraban me iban a internar en un psiquiátrico o algo peor así que no era una opción pedirle consejos, al igual que a otros familiares, por este motivo me refugie en el internet, esa fuente con una gran cantidad de información que me excitaba a grandes proporciones y en contraposición me ponía más tenso y paranoico pero ya mi cuerpo no aguantaba más y quería adentrarme en cosas nuevas por eso un día introduje en google -Cómo conocer hombres gays?-y eso me llevo a otras búsquedas más.

Y así fue como conocí Manhunt, no se la aconsejo a un inexperto en este mundo del sexo entre hombres. La paranoia hizo que abriera un nuevo correo, que inventara unos datos no tan parecido a mí así que me cambie el nombre y puse una foto donde yo salía de espalda con una gorra. Estaba orgulloso de mí mismo y ansioso por descubrir a alguien que me diera lo que estaba buscando.

Al inicio me escribió mucha gente y el típico pásame una foto de tu cara. Yo que estaba recaliente hice lo propio y así mucha gente me rechazo como otros se mantuvieron hablándome muchos días después para igual no quedar en nada.

El bbm era esa aplicación que elegí para dejar mi numero fuera de toda esta gente, así era de desconfiado pero igual de tonto.

Un chamo de 18 años sin nada de experiencia en sexo entre hombres, ni en redes sociales y ni en seguridad personal, porque como todos sabemos en esas redes hay de todo pero la calentura podía más que todo.

Más de uno me rechazó por ser joven lo que me pareció una locura y mi ego se tambaleaba de vez en cuando hasta que un día me escribió Víctor. Lo que me llamo la atención de él fue su edad, siempre he tenido cierto gusto por la gente mayor que yo y en general, la calentura es algo serio.

Hablamos muy poco por Manhunt, fue algo casi directo y a los pocos minutos entablamos una conversación por el Bbm. Hicimos el intercambio de rostro, nombre y él me pidió fotos desnudo cosa que no acepte ya que me daba miedo y aunque estaba demasiado excitado me daba mucho corte hacérmelas.

Cuando vi en el chat un enorme trozo de carne de color rosado con una cabeza roja, venas sobresalientes y una gota transparente saliendo de él, un cumulo de sentimientos envolvieron mi mente y en automático envié dos fotos, una de mi pene y de mi culo. Eso es lo malo de hablar con un extraño mientras te masturbas, pierdes la cordura.

Me dijo que el solo hacía de activo y a diferencia de los demás era mas simpático y menos cortante debido a que escribío un–hola- antes que un insípido –Rol- este carajo sí que me tenía ganado aunque esa herramienta me intimidaba y excitaba a la vez.

Eran unos nervios en el estomago ligados con excitación y una desesperación que me llevo a hacerme la paja más de una vez, hablando con ese hombre por días.

Iniciamos conversaciones por skype ya que el se mostró muy interesado en mi cuando le dije que era virgen, cosa que me había parecido muy raro. Lo que me atraía de él, era ese porte de militar con una personalidad bastante segura y un verbo que cada vez me empujaba a estar con él.

Una de esos tantos días hablando, ya que me escribía siempre, finalmente me propuso estar con él pero él estaba en Caracas y yo en Cumaná. Me invito a su apartamento en Barcelona en el Estado Anzoátegui que me quedaba a dos horas.

Yo tuve que negarme ya que me daba miedo ir por un desconocido y porque dependía del dinero que me daban mis padres y por más que reuniera en una semana no iba poder obtenerlo pero él con mucho gusto se ofreció a pagarme todo.

Al inicio esto me dio mucha inseguridad porque si bien es cierto que estaba demasiado excitado y quería probar algo con un hombre y además que nadie se diera cuenta, no podía confiar en alguien que conocía desde hace poco tiempo y además que me ofreciera esas facilidades. Tuve que negarme.

Me escribió por semanas, no me faltaban nunca los buenos días, un buen provecho y otros en la noche que no eran aptos para menores de edad. Era inevitable no sentirme querido como si el llenara algo que me hacia falta.

Su propuesta giraba por mi cabeza una y otra vez pero no me decidía, algo me decía que no podía confiar en él pero mi excitación cada vez se hacía más grande.

-Mira lo que tengo para ti si accedes a darme ese culito-Una fotografía de un Samsung S4 5 se mostraba en la pantalla de mi celular bastante humilde-Solo para ti ¿lo quieres?.

No me di cuenta como ese exmilitar con su labia de cuidado me envolvió y mis rumbos se veían claros, no pude aguantar, todas las barreras cayeron y mis pajas solo iban dedicadas a una sola persona junto con la esperanza del nuevo juguete que había soñado. Maldito interés.

Me hizo una transferencia a mi cuenta de ahorro para costear el transporte y mucho más, era una locura pero ya estaba dispuesto, nunca en mi vida me habían tratado tan bien y no me sentía tan solo.

En mi casa confiaban en mi, así que puse en practica el plan diseñado donde involucraba a mi mejor amigo con el que siempre me perdía unos días y que también era de confianza para mi mamá, solo deje cabos suelto a mi amigo dejándolo todo en un-Cúbreme-.

Nunca me había sentido tan deseado, no es que fuera feo pero sentirse de esa forma te da confianza y mucho más en este caso. Me estaba presentando en un mundo que no conocía y no hablo sobre el gay sino sobre lo pomposo de las cosas. Todo era un tornado de emociones lo que me tenía más motivado.

EL DÍA

Cuando llegue al terminal, ya me estaba esperando Víctor, sentí que mi corazón se acelero y no pude controlar una erección, el lo notó y no podía aguantar la risa.

A sus 46 años se veía sorprendente, era un aura, una seguridad que lo envolvía todo. Era mucho más alto de lo que pensaba lo que me hacía sentir como un niño a mis casi 19 años.

Quedé impresionado con sus jeans claros bien apretados que no dejaban mucho a la imaginación de esas tremendas piernas, un bultazo y un culo que solo se veía en beisbolistas.

-¿Cómo está la vaina Luis?-Estrecho mi mano y luego nos dimos un abrazo.

-Bien vale, eres mas grande de lo que pensaba-Le dije.

-¿Cómo que no? Soy el mismo de carne y hueso-Rió mientras caminábamos hacia una camioneta azul marino donde luego arrancamos a su apartamento.

Mis miedos se estaban disipando sobre si Víctor me quería secuestrar aunque me excitaba (pensamientos absurdos que venían a mi mente). Siempre dude de sus intenciones ya que no creo que sea tan común encontrar a alguien así.

Yo vivía en una casita bastante humilde y al encontrar este sitio así, me sentí un poco cortado e inseguro. Yo medía un 165 cm y delgado, el casi me lleva 30 centímetros, no saben lo pequeñito y poco seguro que me sentía. Todo era una locura para mi.

Su voz era un poco diferente a la de skype, era más contundente y fuerte, me traía hipnotizado. Cuando entramos a su casa, me lance a besarle como pude y él me correspondió agachándose un poco.

Nuestras lenguas se unieron y fui directo a agarrar su paquete que no estaba duro, el soltó una risa lo que me intimido.-Maldita sea-Pensé, sentía que no sabía nada y lo estaba haciendo todo mal.

Se volteó, dejándome pegado de espaldas a la puerta, agarro mis piernas y abriéndolas me levantó dejándome a su altura aprisionado en un beso suave con lengua. Yo iba a estallar.

De repente me bajo y se alejo de mí-Todavía no, el fin de semana es largo. Vamos a tomarnos algo y a comer que te vas el lunes y apenas hoy es viernes-Asentí.

Yo quede con unas ganas tremendas pero el mandaba. Nos quedamos en el patio trasero y me dio a beber whiskey solamente con hielo, estuvimos hablando un poco de todo porque si algo tenía era una cultura general tremenda.

No sé si eran mis hormonas pero estaba hipnotizado, sus gestos, su forma de hablar, su ropa, su firmeza y muchas cosas más que me impresionaban. Desde que llegue el tuvo el control total de mi y aunque me incomodaba un poco yo me sumergí en su juego. Yo haría lo que quisiera.

Cerca del mediodía llego un chico con unos paquetes de comida y yo pensando que me cocinaría. Comimos, había pedido puros frutos del mar y como hombres que somos devoramos todo lo que había en la mesa como unos animales.

No todos los días se tiene una paella tan exquisita con unos camarones del largo de la palma de tu mano y en abundancia, sin contar los demás.

Él me veía directamente como estudiando todos mis movimientos y una leve sonrisa, de verdad que me tenía ganado, todo estaba preparado para ese momento especial.

Cuando terminamos seguimos hablando, el no se hartaba de saber cosas de mi. Los tragos iban y venían, yo no estaba acostumbrando a beber de esa forma además de lo relajado que estaba. Me olvidé de todo.

Una de las tantas veces que fui al baño, no podía conmigo mismo y Víctor lo notó cuando me tropecé, casi cayendo al piso y con sus rápidos reflejos me sujeto por la cintura.

No pude dejar de aprovechar ese momento para besarlo y agarrar su paquete, soltó una carcajada a todo volumen lo que hizo ponerme rojo como un tomate. –La cague-Pensé.

-Yo no quiero tenerte así, quiero que tengas todos tus sentidos en capacidad para sentir todo lo que te voy a hacer ¿Entendido?-Me separó de su cuerpo. Creo que asentí.

Sentía que todo me daba vueltas, caminaba con él hacia el baño y de verdad que no entraba más alcohol en mi cuerpo.

-No vas a beber más-Ordenó Víctor.

Unos pocos minutos después nos sentamos en la sala, donde había un enorme sillón, observe un enorme reloj, faltaban 15 minutos para las cuatro de la tarde.

-Mejor descansemos un rato-Dijo.

-Todavía estoy un poco mareado-Confesé.

-Ya voy a resolver eso-Fue a la cocina y me trajo una jarra con agua y hielo-Bébete toda la jarra carajito.

-Confiaré en los mayores-Sonreí.

-¿Mayor? Ya vas a ver como este mayor te pondrá mas tarde-Devolvió una sonrisa. Se sentó en el enorme sofá desplegable junto a mí y quedamos pegados. Todavía me preguntaba cómo no habíamos tenido nada hasta hora.

Prendió el televisor y coloco ESPN, estaban dando un partido del Barca vs Madrid. Estuvimos rato viendo el partido mientras me tomaba mi jarra de agua, ya me sentía mejor aunque algo adormilado y eso que veíamos futbol.

Me quede rendido pegado a su cuerpo y rodeado a sus brazos. Me sentía pequeñísimo.

Ya era de noche cuando desperté, sentía sus manos acariciándome el pecho y algo duro restregándose en mi culo, reaccioné enseguida y eche mi cuerpo hacia atrás.

Desabrocho mi jean y empezó a tocar mis nalgas, yo empecé a gemir nunca en mi vida me había sentido así.

Utilizando su fuerza me puso sobre él, empezamos a besarnos mientras sus manos ahora si profundizaban en mi culo ya que mi bóxer y jeans estaban a mitad de mis piernas. Esta sería mi primera vez.

Iba dirigiendo mi cabeza con su mano gigante, le besaba el cuello, oreja, sus enorme, peludos y definidos pectorales y una tetillas rosadas que me tenían loco.

Su olor a macho era algo afrodisiaco pero no fue cuando empujo mi cabeza hacia abajo y encontré lo que estaba realmente deseando.

La cámara web ni las fotografías que me pasaba al celular se acercaban a lo que realmente era esta verga, quede algo sorprendido y ese hombre con esa risa encantadora había desaparecido. La agarre con una mano y sentí su dureza y esa piel suave que lo recubre. Estaba tan dura.

-Agárralo con confianza, son 21 centímetros solo para ti-Me miró con esa mirada fría que desconocía.

Empecé a masturbarlo, realmente era enorme, no podía cerrar mi mano pero lo que me asustaba era lo largo que era y ya estaba demasiado excitado para pensar en dejarlo todo atrás, era mi primer guevo y era monumental.

Acerque mi lengua a su glande y probé ese liquido transparente y salado que salía en abundancia y luego fui probando todo, desde el glande hasta sus bolas sin dejar un sitio sin recorrer, así lo había leído en un foro. Su olor a macho me volvía loco pero su sabor me terminaba de poner la cabeza mala.

El quería que me lo metiera en la boca y yo no me iba a negar, abrí la boca y entró. Pensé que meterse una verga completa era algo fácil pero no sabía lo equivocado que estaba, lo intente bañándolo todo con mi saliva pero no llegaba ni a la mitad. Comerse un conejito no tiene ciencia en comparación a esto.

El me agarro por los hombros y me subió hacia sus labios, llenándome la boca de su saliva en un beso que esta vez si que había sido de puta madre

Yo estaba dominado por él y cuando sentí su presión en mi cabeza para que siguiera con la mamada no me opuse, ya que lo que tenia de inexperiencia lo tenia de ganas así que me fajé a darle placer a mi macho.

Mientras con una mano agarraba aquel aparato, procuraba darle el mayor placer posible y es que mi fantasía era tragármelo todo. El se dejaba hacer, me veía con esos ojos como nadie me había visto, ni siquiera mis novias. Su cara cambiaba con mis succiones y eso me ponía más, así estuvimos un buen rato practicando mis artes felatorias.

Su cara de vicioso era algo que realmente me excitaba. Se levanto del sofá, pude observar bien su musculatura no era alguien marcado pero tenía unos brazos enormes y unos pectorales hermosos, con la mirada me volvía a comer su cuerpo y de nuevo quise ir por lo mío pero él no lo permitió.

-Ponte en 4-soltó de una. Enseguida llego ese pensamiento en mi cabeza, era incomodo adoptar esa posición cuando antes era la chama quien estaba conmigo, me sentí excitado y vulnerable al dejar mi culo a su disposición. Me agarro por la cintura y luego me sorprendió con unos azotes.

Al principio me disgusto pero sentía cierto placer en dejarme tratar de esta forma, nunca me había sentido de esa forma.

Una de sus manos me azotaba mientras la otra deslizaba sus dedos ligeramente por mi espalda y muslos. Era un escalofrió ligado con algo de dolor que me provocaba un placer exagerado.

En ningún momento mi verga se había bajado, estaba entregado y disfrutando todo lo que me hacía. Cuando sentí una lengua por primera vez en mi culo lampiño, especie de corrientes recorrían mi cuerpo dejándome a total disposición, no había vuelta atrás, quería probarlo todo con él.

-Ahhh-Un dedo entro y ya no sentía tanto placer, suavemente entraba y salía, era bastante incomodo para mi, creo que su dedo era muy grueso.

-Solo estamos comenzando así que relájate-Seguía sacando y metiendo su dedo tocando mis paredes anales-No aprietes carajito, así, relájate para que disfrutes-Me dijo con un tono morboso.

Alternaba todas sus maniobras con una paja lenta que me dejaba deseando muchísimo más, sentía como sin querer yo apretaba su dedo dilatador.

El segundo dedo amplifico todo, más dolor pero una sensación indescriptible que realmente empezaba a gustarme. Escupia sobre mi culo varias veces, la sentía caer mis muslos y como jugaba con mi culo, mordía mis nalgas y abofeteaba.

El tercer y un cuarto dedo mas tímido, me hacían sentir estallar y eso que tenia un buen tiempo dilatándome pero la incomodidad seguía aunque el dolor había bajado.

Sin darme cuenta, al segundo de sacar sus dedos estaba volando por los aires. Había metido sus brazos por mi cintura y me alzo llevándome cargado a su habitación mientras mis nalgas volvían a ser sodomizadas por la palma de su mano.

Me lanzó a la cama, era un cuarto bastante oscuro pero de un diseño que me dejo loco de lo lujoso.

-Ahora si te voy a dar lo que querías carajito-Dijo Víctor en un tono autoritario-Ponte en 4-Señalo la esquina de una cama queen-¿Lo ves? Allá esta tu regalo, velo-Señalo el Samsung S4 5S.

Sentí su glande jugar por toda mi raja, ya había llegado el momento. Empujo mi espalda hacia abajo quedando mi culo totalmente elevado y echando mi cuerpo un poco hacia atrás.

Saco un lubricante de una gaveta, echó un chorro en mi culo metiéndome sus dedos aumentando mis limites de elasticidad y luego en su verga donde regó todo para luego hacer esa presión, esos segundos que se vuelven más lento, esa carne dura tratando de entrar.

-Despacio-Le dije cuando todavía no me había metido nada.

Agarro mi cintura con las dos manos y en un solo movimiento me clavó. Estuvo por un buen tiempo sin moverse después de que sentí su pelvis en mis nalgas.

-AAAAAAAHHH-grité tratando de zafarme pero no podía.

-Los muchachitos como tu hay que desvirgarlos así, siénteme todo adentro. Soy tu macho y de aquí no tienes escapatoria-Dijo Víctor.

No recuerdo haber sentido tal dolor en mi vida, el me tenia pegado a su cuerpo y yo solo no podía hacer más que sentir todo aquello con la cara pegada a la cama. Así me mantuvo por un tiempo que se hizo eterno con todo su aparato en mi culo.

-Siéntelo todo-Me decía una y otra vez-Siente las pulsaciones, como te va abriendo para que goce de ti.

Empezó a sacar y meter despacio todo aquello. Yo no encontraba qué hacer, siempre había pensado que esto era más fácil pero solo me quedo aguantar. No podía evitar quejarme, su verga es demasiado grande y me sentía totalmente lleno con unas ganas de cagar como nunca en mi vida.

Entendía a una de mis novias cuando me pedía que se lo sacara pero yo no accedía, ahora estaba en peor posición que ella.

Sus embestidas cada vez se iban acelerando lo que me hacía sentir vulnerable y violado a plenitud. Me tenía dominado totalmente, sentía como su verga se abría paso por mi culo y me hacía sentir cosas que en mi vida había sentido. Creí que iba a estallar con ese trozo de carne perforándome una y otra vez.

-¡Ve el Samsung S4 carajo!-Me daba unas nalgadas, ordenándome varias veces pero yo me sumergía en sus sabanas aguantando y en un movimiento brusco me agarro del pelo, alzando mi cara.

-¡Velo!, ¡velo! Siente mi pipe adentro perrita-Gritaba.

Trate de huir pero yo estaba en desventaja con él y termine siendo cogido más fuerte. Me soltó y maniobrándome, quedé con los brazos en mi espalda atrapados por sus manos y casi que asfixiándome con el colchón.

Era un dolor diferente que inundaba todo mi cuerpo, dejándome a merced de mi violador. Mi elasticidad anal estaba a prueba y temía que me rompiera en cualquier momento.

-Para por favor, más lento-Le suplique.

-¿Lento? Si ya estas abierto aunque este culito aprieta sabroso-Me respondió bastante chulo.

-Es que no me está gustando-Volví a suplicar todavía con media verga adentro.

-Tu sabias que te iba a caer a verga y no cualquiera, así que te aguantas porque bien que quieres que te siga dando duro-Dijo con su voz de sobrao- Además si no te estuviera gustando esto, no estuvieras así-Contesto agarrando mi verga olvidada que estaba durísima.

No sabía qué hacer, yo mismo me traicione no sabía que me estaba pasando. Mi mente decía una y mi cuerpo otro.

Víctor cambio el ritmo y sacaba casi por completo su verga hasta que regresaba todo hacia dentro, era una tortura que no duro mucho y regreso a esas embestidas concisas que me aceleraban la respiración y me hacía sentir miles de cosas a la vez.

-Que culito tan bueno tienes, esto sí es vida-Resoplaba mi violador.

Con una palmada en la nalga hizo cambiarme de posición, me empujo al centro de la cama y montándose también, quede boca arriba, metió una almohada por debajo de mi cuerpo para luego abrir mis piernas quedando de nuevo a su disposición.

Puso su glande en la puerta de mi culo y se hundió de nuevo causándome un sinfín de sensaciones que incluía el dolor y otras cosas más que poco a poco asomaban.

Llegaba más profundo y lo sabía, mis rodillas pegadas a mi pecho le facilitaban el paso. Me deje llevar por todo eso, me quejaba y gemía a la vez.

Víctor me daba cachetadas mientras subía y bajaba el ritmo de penetración, la cama se estremecía al igual que todo mi cuerpo. Estaba perdido recibiendo placer con los ojos cerrados, mi entrega era total.

Víctor se recostó sobre mí y empezó a darme más duro, yo me sentía aprisionado y totalmente dominado por él, mi macho regalándome un raro placer y yo a él. Sentía sus grandes bolas chocar contra mí lo que agregaba un extra excitante.

La cama chocaba contra la pared y mis gemidos eran libre de ser escuchado por quienes quisiera porque lo único que me importaba en ese momento era recibir más placer de ese hombre que me estaba desvirgando.

No podía entender que ese maldito dolor ahora se fuera convirtiendo en algo más, un nivel diferente. Me sentía usado pero por alguna razón me gustaba mucho mas allá de la dosis de placer.

-Dime ¿Quién es tu macho?-Me susurro Víctor al oído entrecortado.

-Eres tú-Respondí.

-Dilo más duro ¿Quién te está rompiendo el culo?

-Tu-Volví a responder.

Levantándose de nuevo y poniendo mis piernas en sus hombros, acelero sus movimientos. Yo solo me dejaba hacer, era tan grande este placer que hace poco tiempo era desconocido que simplemente estaba fuera de mi mismo de las tantas sensaciones.

-Como me gusta este culo apretao tuyo carajito, yo sabía que detrás de esa carita había una perrita como tú que se iba a tragar todo-Me decía Víctor.

El liquido preseminal que salía de mi verga, lo agarro con sus dedos y los dirigió a mi boca, una y otra vez. Mis tetillas también eran su blanco y estaban rojas de lo tanto que las apretaba.

Volvió a cambiar de posición en la cama y yo que estaba todavía hipnotizado por la tremenda cogida que me estaban dando, solo sentí cuando me agarro por una pierna y casi caigo de la cama por lo brusco.

Sentía un vacio y aquella sensación de humedad en mi culo además de unas contracciones pero fue cuestión de segundo cuando de nuevo en la posición de perrito, me penetro.

No tuvo compasión y de nuevo la metió de un solo empujón pero lo que venía era mayor. Sus embestidas eran frenéticas. Sentía arder un poco mi culo pero mayor era el placer de sentirme entregado y dominado por un macho como este.

Si tan solo mi mamá viera a su hijo en 4 recibiendo un tremendo trozo de chorizo por atrás le daría un infarto.

La cama temblaba y es que no podía tener mayor macho que el que estaba taladrándome mi agujero hoy. Sus movimientos eran rápidos y continuos, haciéndome desfallecer ya mi culo estaba totalmente amoldado a su verga.

-Te voy a preñar en tu primera vez perrita-Dijo compungido.

Me agarro de las nalgas y acelero, haciéndome sentir de nuevo adolorido. El sonidos de su cuerpo contra el mío era bestial, un muñequito en comparación a aquel hombre que taladraba sin parar.

-AAAAAAFFFFF NOJODA-Grito ese maduro-SI AFFFFFFFF AFFFFFFF AFFFFFFFFFFafffff afffff aff aff.

Me seguía penetrando, dejándome toda su leche en mi culo. No les negare que estaba molido eran muchas cosas en poco tiempo.

Agarraba mis nalgas y daba empujones con cada contracción de su verga, ahora lentamente sentía como se retiraba y volvía de nuevo, sacando el máximo de placer. Ahora se deslizaba mucho mejor por mi culo.

Cuando saco su verga, inmediatamente sentí esa extraña sensación de estar abierto y ardor además del liquido que corría por mis piernas.

-Quédate así mi perrita y ya sabes que tienes prohibido acabar-Víctor busco su Samsung S4 6S y cuando regreso, empezó a fotografiarme el culo.-Puja que quiero ver como sale-Ordenó.

Seguía con mi culo parado y su leche caía en el piso y parte de la cama, su cara era de malicia pura, cosa que desde que lo conocí en fotos me gusto.

-Sígueme-Me dijo, dándome una nalgada y dándome la mano para que lo acompañara al baño.

Nos metimos bajo la regadera, el agua fría caía en nuestros cuerpos y aprovechamos de enjabonarnos. Lo hacíamos algo incomodo pero era algo que me ponía bastante, Víctor aprovecho de meterme los dedos en el culo para limpiarme bien y temí que me volviera a coger.

Abrí mis piernas y mis manos apoyadas en la pared pero Víctor solo se limito a limpiarme bien. Me dio un mordisco duro en una nalga y luego se levanto. No sucedió gran cosa en el baño, nos secamos y fuimos de nuevo a su cama donde vimos televisión por otro rato.

-Te duele mucho-Preguntó. Ambos desnudos y con su gran mano posada en mi nalga.

-Si-Asentí.

Saco de la gaveta una pomada y en la cama, hizo que me sentara en su abdomen mientras mi cara quedaba viendo sus pies. Con un dedo me echaba la crema pero esto fue eterno, su dedo paseaba en toda mi entrada en círculo, iba lenta pero de nuevo algo se despertaba en mí y en él también.

-Malditas hormonas-Me dolía el culo pero toda esta experiencia me ponía en un estado fuera de lo común.

Su verga empezaba a estar tiesa, la tenía debajo de mí. Sus dedos iban y venían provocándome ese dolor con placer que no había conocido antes de estar con Víctor.

-Ayyy así-Susurraba porque la crema me estaba ayudando, el olor mentolado había llegado a mi nariz.

El siguió y me sentía bastante abierto, con sus dedos hacia círculos y cada vez entraban más lejos. Confieso que me ardía pero no podía negarme a lo que él me hiciera.

Interrumpió el masaje anal y se sentó en la cama, quedando su espalda apoyada al espaldar de la cama. Golpeo la cama indicándome mi lugar y lo seguí sin dudar, toda su enorme herramienta se erguía solo para mí y aquellas bolas colgaban.

-Ahora vas a aprender a mamar como dios manda-Dijo dándome una palmada en la cara. No había pasado ni una desde que me había cogido y Víctor casi que ni se le había bajado.

Con sus dos manos puso mi cara a centímetros para que empezaran mis clases. Me metí el glande en la boca y empecé a lamer como un loco, mi lengua se volvía loca acariciando el trozo de carne que ya estaba bañado en saliva y con ella, masturbaba la parte que no estaba en mi boca, así como una vez leí en internet.

Antes de esto, nunca me había parecido interesante el sexo oral para el que lo hace pero en ese momento, me sentía poderoso al tener mi boca llena de aquello dándole placer a ese macho que tenia al frente. Lo hacía con pasión para que disfrutara al máximo así como veía en las pornos.

-Sin manos-Me ordeno Víctor, que veía hasta la mínima acción.

Solo un pequeño trozo de su verga me entraba en la boca aunque sentía que estaba más propenso a entrar completo así que seguí con mi lengua para darle una mejor sensación. El empezó a darme pequeñas palmadas en los cachetes cosa que me excito más, me sentía pervertido.

Cuando puso su mano izquierda detrás de mi cuello, temí lo peor. Me paralice y el poco a poco iba empujándome hacia adelante para que entrara en mi boca unos centímetros más pero yo no podía aguantar, porque empezaba a toser.

Me separo de su verga, dejándome respirar y unos segundos después su verga invadía mi boca de nuevo, hacia más presión lo que me provocaba arcadas pero él me sostenía con fuerza ya no solamente con una mano.

Llenaba la habitación con mi tos y toda su verga estaba llena de mis babas, el aire no me era suficiente pero ya me entraba gran parte. El volvía a repetir el mismo procedimiento y compungido como estaba, era un muñeco más que me dejaba hacer.

Haciéndome señas, levantándose de nuevo nos acomodamos de tal forma que el quedo fuera de la cama y yo con la cara en toda la orilla, lo esperaba con la boca abierta.

Entraba mucho mejor pero no podía negar que estaba desesperado y si bien estaba excitado, me faltaba el aire y su brusquedad no me ayudaba. Había perdido la noción del tiempo y solo estaba para complacerlo.

Por segundos me sentía molesto por la forma de tratarme pero por otra no podía negarme a las nuevas experiencias y a alguien como él.

Ya había perdido la visión, sus babas bañaban toda mi cara y hasta de mi nariz salían burbujas de aire y aquel liquido viscoso. El tocaba mi cuello como sintiendo por cual parte iba rellenando y yo solo me dejaba hacer.

-Abre más la boca-Ordenó.

Yo seguí sus órdenes esperando que volviera meter aquello pero simplemente oía como se masturbaba y de vez en cuando me daba cachetadas con aquel palo.

-Allí va, abre mas la… bocaAAA AHHH AHHHH AHHH AHH ahh-Gritó.

Yo solo sentí como su leche caía en mi cara que ya estaba mojado y algunas gotas entraban a mi boca para luego sentir de nuevo como era invadido pero ya no tan animal, esperé un tiempo que me pareció eterno y me limpio la cara con su propia ropa.

-Casi que te la comías entera carajito-Rió.

Nos fuimos al baño y mientras el meaba, yo me lavaba mi cara. Cuando terminamos desnudos como estábamos nos fuimos a la cama que estaba hecho un desastre y nos acostamos.

Mi erección se iba bajando lo que el observo y viéndome a la cara dijo-No tienes permiso para acabar todavía-Yo asentí y nos acomodamos.

La mejor parte de aquel día fue cuando me abrazo con sus grandes brazos y quedarme tranquilo en su pecho mientras veíamos la televisión. Creo que eso ha sido una de las mejores cosas de perder la virginidad, ese calor entre las dos personas y de cierta forma me sentía protegido por él.

Era un dormilón, eran la 1 am y no pude aguantar de nuevo. Necesitaba recuperarme de esta vivencia. Dormí.

Me desperté con una llave en el pecho y algo duro, caliente y húmedo que se iba restregando, no era una fantasía.

Ponía su cabeza en toda la entrada y presionaba pero no terminaba de encajar, mis suspiros y esa corriente que va recorriendo tu cuerpo al sentirte de esa forma eran inigualables. Adormilado todavía cada segundo más me despertaba a recibir más placer.

Su cintura se movía jugando en mi perineo y en toda la raja, me sentía desesperado porque aunque me haya dolido ayer también existía cierto nivel de placer y morbo que me tenían irreconocible para mí mismo.

Alzo una de mis piernas con su mano y sentí el aire recorrer por todo mi agujero gracias a la saliva y precum que regaba en cada paseo de su miembro. Cuando volvió a presionar sin querer entrar a mi agujero, esa pequeña excitación por ser penetrado me llevo a echar mi cuerpo hacia atrás.

Yo no veía, solo escuchaba y el sentido del tacto se amplificaba hasta que mi esfínter cedió y la sensación de dolor invadió mi cuerpo de nuevo. Víctor no me soltó y agarrándome más fuerte, fue metiéndome su miembro sin cuidado.

-AAAAAAAY AHHHHH-Solo pude decir.

Toda mi atención se fue a mi culo, cada latido, cada respiración, cada partícula del universo ahora se centraba en mi puto culo, ya no me dolía tanto como ayer pero igual sentía demasiadas cosas en ese único lugar.

Como si fuera a estallar, a romperse mis paredes y esas contracciones que no podía evitar para cerrar mi culo pero no podía hacerlo. Me sentía demasiado lleno de nuevo y cuando empezó a moverse, sabía que debía aguantar porque lo mejor venia después pero que difícil esa espera.

Seguía con mis ojos cerrados e inmovilizado, cada embestida la sentía en todo el cuerpo pero ya no de dolor sino de algo más que hasta hace poco desconocía y sin darme cuenta empecé a gemir.

-Dame mas-Grité.

Su cintura aceitada no se hizo de rogar y lo siguiente que paso fue como casi me desmayaba de placer, la cama se movía y nuestros sudores se empezaban a juntar ignorando la frescura del aire acondicionado.

El placer de las tetillas era algo más que descubrir y sin querer las caricias en esa zona hacia mucho más placentera la penetración de mi macho que tenia un aguante increíble.

-Cabálgame-Me ordeno, interrumpiendo aquella demostración de fuerza y dominación.

Con la respiración agitada, me levante en la cama y aprecie aquel hombre enorme lleno de grandes músculos y con esa cara de malo que me ponía más. Fije la mirada en aquel objetivo, venoso, largo, grueso y con una curva hacia arriba.

Puse mis pies a cada lado y me agache agarrando valentía, perdí un poco el equilibrio pero lo recuperé y puse su cabeza en toda mi entrada para después ir bajando, sintiéndola entera a mi ritmo.

Era infinita y mientras más metía mayor eran las sensaciones. Cuando toque su pelvis sentí cierta emoción dentro de todo aquello que me invadía y causaba cierto dolor ya que iba descubriendo que el sexo no era como las pornos.

Cada posición elevaba ciertas efectos y esta me hacia tragarla entera, haciéndome desfallecer. Mis movimientos empezaron lentos, sintiendo como mi esfínter apretaba la larga verga de mi macho pero iba por más.

No dure mucho tiempo adaptándome a mis clavadas y como si no hubiera un mañana, la locura me había dominado y solo quería placer de esa verga que resbalaba en mi culo haciéndome sentir lo mejor de mi vida.

Las cabalgatas tenían un ritmo celestial que me permitía gozar verdaderamente de esa verga y Víctor me veía asombrado en mi papel pero no tardo mucho en volver a controlar la situación.

Empezó a elevar su cintura y allí fue cuando realmente empecé a ver el cielo, golpeaba mi culo con su verga a toda velocidad y yo no aguantaba tanto placer.

Es indescriptible esa sensación cuando estas siendo cogido a toda velocidad y es demasiado lo que sientes, entras en un lapso donde tu cuerpo se inmoviliza y solo estas para recibir.

Solo podía quedarme en esos instante de locura sintiendo como mi macho me penetraba sin consideración y yo solo no puedo creer en lo que me estaba perdiendo, sentía mi verga dura

Me agarro por la cintura y me lanzo fuera de su cuerpo, en segundos me puso en cuatro y siguió rompiéndome el culo, Víctor a veces me parecía un ser desconocido ya no era dulce o pervertido sino que era un animal sediento de sexo duro.

El contacto de su cuerpo con el mío estremecía toda la cama además de llenarlo de aquel sonido. Yo no podía soportarlo pero a la vez quería mas de todo aquello, estaba fuera de mi mismo, nunca en mi vida había sentido tal cosa.

Por impulso empecé a mover mi culo hacia atrás y con ello entramos en un ritmo que ponía la situación más candente. No se podía negar que Víctor sabía lo que debía hacer conmigo, el estaba destapando toda esa caja de pandora que era mi cuerpo y ahora no había limites para lograr sentir el placer.

Me volteo de nuevo y abrió mis piernas, dejándome casi a orillas de la cama. El había perdido la razón ya no le importaba nada y sus embestidas a toda máquina lo demostraban, yo seguía perdido en la gloria de sentir ese gran pedazo de carne y en mi culo.

-Te voy a preñar carajito-Grito Víctor.

Yo estaba con una parte de mi cuerpo, guindando a orilla de la cama mientras él me sostenía las piernas. Sentí su mano en mi verga que estaba medio dura y empezó a masturbarme de manera muy brusca, sin embargo, sentía que no iba a aguantar mucho.

Trate de quitarle mi verga pero me respondió empujado mi mano y siguió con la faena de seguirme cogiendo mientras me masturbaba.

Lo veía en su cara, ya estaba a punto al igual que yo y en eso acelero sus movimientos haciéndome gemir como no lo había hecho jamás, seguía dándome duro dejándome en claro que era un semental, cayendo gruesas gotas de sudor de su cara y cuerpo, su piel blanca se había tornado mas roja de lo que ya estaba hasta que sentí un golpe conciso y cambio el ritmo, más lento pero duros y así una, dos, tres, cuatro y varias veces más.

Yo sentía la humedad en mi culo y la facilidad con que esa verga ahora se deslizaba de nuevo, me había preñado. Yo ya estaba llegando al punto mientras mi macho seguía con sus embestidas y es que si hay algo que no podía dejar de conocer ya lo conocería.

Como una oleada de electricidad nublo todo en mi cuerpo y sentí esa contracción en mi culo que se cerraba más, aprisionando esa verga mientras un líquido blanco caía en mi abdomen,

-DIOOOSSS-Grité.

La segunda fue más fuerte y la tercera, sin dudas, mucho más. Bañaba la mano de quien seguía masturbándome y me amplificaba todo lo que sentía con su verga en mi culo todavía jugando.

La cuarta y quinta fueron las cúspides del placer, que me hicieron temblar y contraerme como un desequilibrado hasta que fue bajando la dosis y mis contracciones dejándome descargado y sin más que pedir.

Quedé casi que desmayado en la cama con mi leche secándose. Víctor aprovechando mi estado me jalo hacia la cama y se puso sobre mí, poniéndome su verga en toda mi boca.

Trató de meterla entera una y otra vez, haciéndome asfixiar por unos cuantos minutos alternándolo con una paja veloz, era una locura oler mi propio olor y tener esa carne enorme frente a mis ojos, no me acostumbraba.

Se quedo un momento sobre mí, recuperándose y luego acerco sus dedos a mi culo. Fue llevando sus grumos ya no tan espesos a mi boca, dejando en mi cara una capa fina de su leche y en mi boca la mayor parte de mi regalo. Lo tragué aunque tenía un olor a mi culo que me desagrado.

Habíamos estado casi que más de una hora en acción. Yo no salía de mi ensueño de haber encontrado un hombre así y por fin empezar a disfrutar la vida a plenitud con el sexo.

Quedamos de nuevo dormidos, con el olor a macho impregnado en la habitación y nuestros líquidos corporales secándose.

Y esto solo era el comienzo del fin de semana, todavía me quedaba más de dos días, mi culo por abrir y más para disfrutar.

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El lunes cuando llegue a Cumaná estaba molido, aquel macho me había dejado sin fuerzas y adolorido. Tuve que disimular muy bien delante de mi mamá quien me miro como notando algo raro.

Llegue a mi cama y desperté en la noche, me sentía como la primera vez que uno asiste al gimnasio. No solamente el culo me dolía sino las nalgas, las piernas, las costillas, la boca y esa sensación extraña en todo el cuerpo.

Víctor no me escribía como antes pero estaba claro que yo le pertenecía, cada noche tenía un mensaje suyo. Me sentía algo preocupado por esta especie de relación, aunque era lo que quería pero por lo menos me quedo el Samsung S4 que escondía de mi mamá.

Pase dos días en recuperación, no quería saber nada ni de las pajas pero después de ese lapso. Empecé a sentirme más caliente, nuestras fotos y videos teniendo sexo eran reciclados una y otra vez en mis pajas, era una real locura.

-¡QUIERO MAS SEXO! ¡QUIERO MAS SEXO!-Gritaba una voz dentro de mí.

FIN

sábado, 10 de junio de 2017

Policía



Hace un tiempo atrás leí que existía la adicción al sexo, pienso que todos los hombres sufrimos de eso es que nosotros parecemos animales en ese aspecto, todo nuestro esfuerzo todo nuestro control se ha dirigido a eso, el gimnasio, las caminatas, el corte de cabello, la música y hasta lo que decimos. El sexo nos controla.

Desde que nací sé lo que soy. Nadie me convirtió o transformo simplemente fui evolucionando, al principio experimente con chicas y aunque me gustan, como dicen unos panas en la bisexualidad siempre hay un lado al que se inclina más la balanza y mi lado es hacia los hombres.

Al principio solo buscaba una paja o una chupada, luego la metí hasta casi considerarme activo pero las barreras no son lo mío.

Casi llore cuando me metieron una verga por primera vez, para serles sincero no disfrute mucho pero seguí intentando y el día de hoy no creo en roles, solo en el placer.

No voy gritando por la vida que soy bisexual, casi nadie lo sabe a excepción de las personas con las que he estado y dos amigos de toda la vida con los que nos hicimos nuestras primeras pajas con todo material que encontrábamos.

Tengo cuenta en grindr, manhunt y las demás redes por donde consigo amigos sexuales porque mi círculo de amistades y profesional es casi heterosexual.

Aunque tengo una postura abierta al sexo entre hombres, no he permitido que en mi trabajo sepan mis gustos, bueno, solo una persona lo sabe y es mi compañero que también le mete. Muchos lo ven como una debilidad además de que en este campo debes hacerte respetar y tratar en lo posible que no la agarren contigo pero en fin esto no es lo que les voy a contar sino de cómo disfrute una vez usando la fuerza.

Soy Luis y esta es mi historia.

A mis 30 años tengo una empresa junto a mis familiares, mi trabajo principal es ser policía aunque muchos en mi país piensan que no hacemos nada pero la verdad es que nosotros somos los que nos metemos de lleno a echar plomo donde haya que hacerlo porque nuestro deber es luchar contra la inseguridad pero no toman en cuenta el esfuerzo y lo que arriesga uno en su trabajo diariamente.

Uno de esos días que vienen caído del cielo, todo estaba bastante tranquilo aunque algo aburrido porque todo era vigilancia, el cuerpo tenía una caliwueva esa noche

Estaba en unas de las calles más transitadas de la ciudad cuando un carro pasa el control a toda velocidad, 4 cuadras más abajo estaba otro control, en segundos ya estaba en mi moto junto a mi compañero tras él, los demás comunicaban para que lo detuvieran.

Muchos semáforos y un tráfico que no le dio mucha suerte hicieron que más adelante fuera detenido, no estaba borracho ni drogado aunque sí bastante obstinado.

Para bajarlo fue un problema pero tuvo que acceder, de un golpe lo inmovilizamos e hicimos la respectiva revisión. Se había pasado la alcabala además de un semáforo en rojo y casi atropella a una señora así que un buen trato por parte de nosotros no obtendría.

Iván Hernández de 24 años.

No tenía nada novedoso ni en el carro o en su cuerpo, así que solo tendría que pasar una noche por resistirse a la ley y otros agravantes, eso fue lo que le dijimos aunque sabíamos que posiblemente lo dejaríamos ir aunque dejando constancia de lo hecho que traería otros procesos y hasta multa.

Lo hicimos esperar sentado en una acera más de una hora esperando que lo viniera a buscar la supuesta patrulla, cuando fui a hablar con él para ver si era una emergencia que tenia o algo así, la termino de cagar al parecer su odio hacia nosotros los policías era incontenible, me ofreció 100 bs para que se me quitara lo muerto de hambre, tal cual lo escupió. Solo me quedo sonreír amargamente y me fui a hablar con mis compañeros.

-Vamos a métele un susto y listo guevon-Dijo uno de mis compañeros-Con esa cara de hijito de papá lo mas que le puede pasar es que aprenda a no ser un malcriado.

-Claro vale, la noche esta ladillosa además este pendejo se quería burlar de nosotros.

-Si va entonces-Dije pero pero con la sonrisa de maldad adentro, los 6 habíamos quedado de acuerdo.

Minutos más tarde, iba el chamo que se llama Iván esposado detrás de mí.

-Vamos para la policía, vas a pasar la noche allá.

No inventes nada raro que detrás de mi va otra moto, nada de payasadas.

-Coño vale, disculpa la vaina. Podemos arreglar esto de otra forma no hay necesidad de que me lleven para allá. ¿Cuánto quieren tú y tu compañero? ¿500 bs cada uno?.

Busque donde estacionarme para poder hablar bien con Iván y mi compañero cantaba la zona.

-Con que te rompan el culo esta noche me da, hoy eso esta full y hay cada personaje que te llenaran el estomago de leche.

-Seriedad vale, hablo en serio. Yo sé que me pase allá pero todo puede llegar a un acuerdo común que nos beneficie a los 3.

El machito que hace rato estaba reventándose de su prepotencia ya no existía, ahora parecía un chamito llorón, y yo explotaría eso.

-Quédate tranquilo vale, por los años que tengo aquí se que al comienzo empiezan a llorar pero luego de un rato disfrutan bastante, serán como 20 tipos para ti solito-Le dije con total seriedad.

Las lagrimas se le iban saliendo de los ojos y la amargura se le había borrado completamente hace rato.

-Vamos a hacer algo-Una chispa de esperanza nació en el chamo.-Mi novia me dejo hace un mes y no he tenido nada de sexo. Hazme una mamada y nos olvidamos de los 20 tipos en la policía. Tú decides, mi compañero hará lo que yo diga.

-Ehmm pero… yo no soy gay-Dijo con la voz algo ronca.

-Yo tampoco pero necesito desahogarme-Soné desesperado-Tu me haces un favor y yo te hago uno más grande. La vez pasada tuvieron que llevar a un tipo al hospital porque tenía el culo roto todo el mundo se entero.

-Yo tengo novia y no me gustan los hombres para nada.

-Para hacerme una mamada no tienen que gustarte los hombres además yo no tengo ninguna enfermedad y tampoco le diré nada a nadie, estoy igual que tu.

Iván asintió. Le pique el ojo a mi compañero que escucho todo y arrancamos la moto, hacia un lugar a las afuera de la ciudad en donde podíamos estar tranquilamente sin gente que nos perturbara la noche.

El chamo estaba temblando y parecía paranoico, casi no había luz en el sitio y aunque pasara una persona cerca no nos vería.

-Arrodíllate-Le ordené.

El hizo lo propio y su cara daba lástima pero la excitación podía más. Desabroche mi pantalón y lo baje hasta mis botas, mi verga de 20 centímetros no estaba erecta pero ya se veía imponente. Iván abrió los ojos sorprendido y yo solo atine a ponerle la cabeza de mi verga entre los labios.

-Abre la boca y mama guevo, que tienes una deuda pendiente- Mi compañero se rió, mientras ya tenía la verga afuera y se hacia una paja.

Yo estaba más duro que el concreto, este chamo estaba bien bueno con pinta de ir al gimnasio y una boquita para ponerlo a mamar tal cual como lo tenía yo ahorita.

Trataba de meterla hasta el fondo pero este novato no podía ni con la mitad así que unas cuantas veces casi se va en vomito.

-Cuidado con los dientes-Su cara estaba roja y sus ojos algo llorosos, mis bolas estaban mojadas de sus babas lo que hacía todo más morborso.

Unos minutos después ya se había acostumbrado mejor a mamarla y como que le estaba agarrando el gusto cosa que me gusto más.

-Es que se nota que te la pasas mamando guevo porque lo haces del carajo-Le dije excitado aunque irrito a mi perrita de turno pero igual seguía mamando. -Deberías probar esto Javier.

Mi compañero me reemplazo y le fue mejor que a mí porque su verga es algo menor que la mía y menos gruesa lo que ayudo a que Iván pudiera mamar mejor.

-Mierrrda es que la mamas mejor que mi mujer coño e tu madre-Dijo como el vicioso que es-Esa boca tan caliente y esa lengua juguetona me tienen loco. ¿Cómo has podido soportar tanto con esta mamona?.

El chico trataba de sacarse la verga por los insultos pero no lo dejábamos, mis manos mantenían fija su cabeza mientras mi compa iba y venía en su boca. El nos la pagaría todas.

-Vamos a cambiar-Le pique el ojo e hice seña con la mano para cogérnoslo.

Hicimos que se levantara, desabrochándole el pantalón y bajándole todo hasta las rodillas descubriendo que tenía la verga media parada. Mi compa lo agarro de la cintura poniéndolo en 4 y quedando otra vez mi verga negra, venosa y gruesa en su boca. Ya la sabía mamar mejor, se nota que la práctica hace al maestro y sin dudas él quería hacernos acabar pero estábamos lejos de eso.

Ahora un beso negro lo pondría más caliente que antes, es que muero por mi verga en su culo.

-No, eso no. El trato no era ese-Dijo Iván.

-El trato era salvarte de los 20 tipos en tu culo, la estamos pasando bien, tienes la verga parada así que no te reprimas todo lo que hagamos aquí nadie lo sabrá.

Jale su cabeza a mi guevo y no lo deje protestar, no se resistió así que le seguían metiendo lengua y dedo a su culo, un rato después ya estaba listo.

La verga de mi compañero lo atravesó haciendo que pegará un grito.

-Tranquilo, que después viene lo bueno-Le decía mientras mi compañero estaba inmóvil.

Empezó a ir y venir, los gritos se escuchaban pero nosotros hacíamos caso omiso. Un culo caliente y apretado es de lo más rico.

Yo escupía la verga de Javier para lubricar un poco más el área, estábamos excitadísimos. Agarre la verga de Iván y empecé a masturbarla ya que había bajado pero empezó a ponerse dura rápido lo que me gustó.

Creo que no habían pasado 5 minutos cuando mi compa empezó a echar toda su leche dentro de ese culo que yo estaba ansioso por probar.

Era mi turno, ya el camino estaba abierto y lubricado así que a disfrutar.

-Quítate la ropa-Le ordene al chamo.

La coloque en el suelo e hice que se acostara sobre ella. Alce sus piernas y agarrando cada una por los tobillos, coloque mi cabeza morada en toda su entrada, jugando con el semen y tratando de relajar ese culo.

-Con cuidado por favor-Susurro Iván casi llorando.

Fui empujando mi verga lentamente pero hasta el fondo. Iván había cerrado los ojos y de su boca salía un suave lamento. Espere que se acostumbrara un poco y solté una de sus piernas para masturbarlo.

Saque la mitad de mi verga y la metí de nuevo suavemente, repetí varias veces hasta que se acostumbro un poco más. Iván no sabía dónde meterse porque mi verga estaba completa en su culo y ahora salía y entraba, su guevo estaba duro y no podía disimular que le gustaba aunque le doliera.

Me recosté sobre él, quedando en misionero y mordiendo sus tetillas que no habían sido tocadas. Mi lanza entraba dándole placer a ese chico que nunca había probado lo que era tener una verga y menos una buena verga como la mía.

-¿Quieres que te siga cogiendo?

-Nooo… ay… Siii.. sii..

-¿Quién es tu macho?

No respondió así que lance una embestida rápida que lo dejo loco.

-¿Quién es tu macho pendejo?

-uhm.. tu..

-Dilo más duro carajo.

-TUUU

Me arrodillé de nuevo, le agarre una de sus piernas y con la otra lo iba masturbando. Le estaba dando duro, tocando todas sus paredes anales haciéndole gemir como una perra. Los dos estábamos sudados y a punto de echar toda la leche.

-Compa masturba a este pendejo lo más rápido que puedas.

Yo agarre las dos piernas y con mejor apoyo, le empecé a reventar el culo metiéndole desde la cabeza hasta la base de mi verga completa que era más gruesa que lo demás.

Unas cuantas metidas después Iván empezó a echar leche como una fuente, bañándose a sí mismo y retorciéndose como loco, siguiendo sus pasos no aguante más y sintiendo su culo contrayéndose le deje toda mi leche y fuerza adentro. Caí encima de él y unos minutos después nos recompusimos.

Mi compañero estaba excitado de nuevo e hizo que se la chupara de nuevo mientras me vestía, no tardo mucho y le acabo en la boca.

Nos arreglamos todos aunque un poco sucio y partimos de regreso a donde estaba el carro de Iván.

Allá mis compañeros nos esperaban y como si nada hubiese pasado, lo lleve a su carro donde agarró rumbo a no sé dónde.

-Dejaron al pobre chamo arrastrao son unas ratas-Dijo un compañero que se había quedado en el control.

-Primera vez que hago tanta maldad- Todos nos reímos y olvidamos lo sucedido.

FIN

jueves, 8 de junio de 2017

Martes de violación

A mis 32 años mi sexualidad está más que definida aunque no la ando vociferando a gritos como hacen muchos, pienso que en pleno siglo XXI todavía la homofobia existe en gran medida y a veces muchas puertas se cierran.



Yo soy de los que prefiero quedarme callado, ser vital donde estoy, demostrando lo que valgo para que sepan que me gustan los hombres y es algo que es normal, por eso me gusta abrir mentes incluso antes que sepan lo que me gusta.



Dicen que la balanza siempre se inclina hacia un lado, como podrán notar mis gustos van más hacia los hombres y a diferencia de mis amigos que podrían cogerse un poste con tetas, yo soy bastante selectivo.



No quiero abrumarlos con mis gustos solo quiero contarles algo que me paso este año con alguien que se obsesiono conmigo y justamente fue por esto que les estoy contando.



Hola soy Luis Arismendi y esta es mi historia.



La rutina es algo indispensable a esta edad, somos esclavos del horario y terminamos por adaptarnos a un ritmo de vida que no siempre resulta ser el mejor para uno, voy a trabajar luego el gimnasio y todo aquello que forma un orden diario. A las 7:30 am voy saliendo, a las 12:00 almuerzo, llego a la 1:00 pm, paga el recibo e impuestos, maldita sea.



Llego al edificio, saludo al vigilante (que tiene esposa pero le gusta indagar por otros lados), saludo a los vecinos que esten en el ascensor y así llego a mi destino pero sé que a muchos les ha sucedido que ignoran muchas cosas de su entorno, piensan que a la gente que no conocen o saludan por educación no los ven o no los toma en cuenta pero es todo lo contrario.



Mucha gente ya sabes en que trabajas, quienes son tus visitas, la hora de llegada y un sinfín de cosas por más precavido que seas y no simplemente me refiero de esas doñas que hacen mejor trabajo que las cámaras de seguridad.



Yo no tengo problemas con los culitos que llevo a mi apartamento, no creo que sospechen lo que realmente pasa adentro además que de vez en cuando meto a mujeres y amistades para hacer cualquier cosa pero no siempre se tiene el control.



El vecino del quinto piso, era ese problema que ya me estaba haciendo demasiado ruido. No eran sus miradas a las que no les hacía caso o ese pequeño nivel de insinuación demasiado forzada y la que admito que complementaban a un físico que no me gustaba, por eso lo saludaba y nada más pero el insistía.



Siempre he tenido claro algo, una persona te gusta o no te gusta y si es esta última no se te ocurra tener sexo porque si no lo vas a lamentar. Mi erección es fuerte y no me deja mal pero aprendí a las malas que por más caliente que uno este, su abandono es muy probable cuando esa persona tiene simples detalles que no te gustan en la mayoría de los casos.



Yo tenía claro que mi vecino quería que me lo cogiera, era demasiado evidente y hasta mi pana del edificio llamado Nene, lo sabía.



Hace unas semanas hubo una reunión y se acerco a mí, no dejaba de rosarme y hablarme pero lo ignoré, tengo problemas con los panas así pero no quería crear escándalo y él seguía, ya me sentía acosado. Su fachada de vecino buena gente me obligaba a incluirme en algunas temas con otros solo para tener excusas de visitarme.



Una noche recibí un mensaje de él para la recolección de un dinero para algunas reparaciones y que se desvió a otros temas, todo por mi culpa porque no me gusta ser grosero con la gente y cortarlos de una pero ya la estaba pagando.



Tema de política, algunos chismes y por ultimo preguntándome por novia hasta que me propuso claro y preciso que nos acostáramos.



-Disculpa Robert, no eres mi tipo y de verdad que no quiero peo-Mi molestia fue tal que apague el teléfono y me acosté pero no me sirvió de nada y al rato salí a dar unas vueltas por la ciudad.



Cuando regresé al edificio, Robert ese cincuentón que tanto me estaba molestando, paseaba a su perro en el jardín.



-Si eres mala gente-Gritó.

-¿Yo mala gente? Ya estas pasando un límite, quédate tranquilo vecino, así te irá mejor-Le conteste cortante mientras caminaba.

-Así me gustan los hombres, con carácter bien machos-Me guiño un ojo mientras pasaba a su lado.



Al día siguiente, era un sábado cuando prendí el celular y me encontré con una fotografía de su culo en una tanga amarilla, enseguida mi mente viajó a un recuerdo en la página manhunt de la que era asiduo hace unos meses.



Me había dado cuenta que posiblemente yo mismo me había delatado con él ya que estoy tatuado y así como aquella vez, el tampoco había sido de mi agrado y sentí menos atracción por él.



Solo tenía una persona con la que podía hablar sobre este tema y enseguida llame a Nene, él era un panita mucho menor que yo que inicie en el sexo entre hombres y que vivía en el mismo edificio.



Nene me comentaba que Robert, mi vecino, les había comentado hace un tiempo a su madre la que era muy amiga y otra vecina que yo metía demasiados hombres al apartamento lo que le parecía “sospechoso”.



Estos chismes de pasillo conllevo a que su vieja hablará algo preocupada con él ya que siempre se la pasaba conmigo pero como pana es pana, Nene simplemente lo negó y le dijo que quien parecía estar en esos mundos era el vecino que hasta gestos raros tenia.



Sentí bastante molestia porque esta era mi vida y de nadie más, que le importaban a ellos y que mierda que justamente el vecino que no podía controlarse cuando estábamos cerca divulgara estas cosas.



Ese fin de de semana fui a visitar a unos familiares fuera de la ciudad lo que me ayudo a despejarme un poco ya que la situación me tenía bastante molesto, una cosa era un piropo pero sentía que estaba invadiendo mi espacio. Así se deben sentir las chamas cuando les lanzan piropos babosos y le inventan cosas.



El martes como a las 8 pm me volvió a enviar otra foto, con sus dedos en el culo lo que me provoco tomarle una captura y mandarlo al grupo de whatsapp de todo el edificio pero yo no era así iba a ser peor. Tomaría el toro por los cachos.



-Sube ya-Le envié un mensaje en privado.



Tardó bastante en tocar mi puerta pero ya no me importaba. Cerré la puerta y enseguida me fui encima de él dejándolo inmovilizado contra una pared.



-¿No te cansas de joder?-Apreté su cuello pero él no reaccionaba hasta que sentí cierta dureza contra mi pierna.



Me entró el diablo, ya no era Luis sino el diablo y el mismo se lo había buscado y con la mano abierta llena de ira le pegue en la cara.



-Así que eres una perra-Su cara se iba poniendo roja-Ahora me la vas a pegar.



Agarré su playera y la mordí hasta romperla y quedo en el suelo después de hacerla pedazos con mis manos. Vi su cara de miedo.



-Quítatelo- Señale su pantalón corto-Si tu eres tan perra entonces vas a aguantar que te rompa el culo.



El se quedo paralizado pero podía notar su erección, era un bulto tremendo el que se veía.



-Quítatelo te dije-Le grité.



Mi sorpresa fue enorme cuando pude ver como una tanga blanca no podía guardar lo que parecía una verga blanca de 19 centímetros, no pude dejar de soltar una de mis sonrisas amargas. Agarre su pantalón y lo lance lejos.



Su posición denotaba que era una persona descuidada, a sus 50 años con una barriga enorme y un cuerpo que se notaba que nunca había sido entrenado y con esa aura femenina que no podía dejar de notar aunque muchos en el edificio no lo vieran. Se despertó algo en mí.



No me había dado cuenta de mi erección mientras me enfrentaba a Robert y sin esperar más me quite mi bóxer negro dejando a la vista mi herramienta de 21 cm.



Casi se le salían los ojos pero cada vez que me acercaba a él, notaba como se echaba hacia atrás aunque solo era cuestión de un metro o menos.



-Sigueme-Resonó un manotazo en la cara del maduro.



Nos fuimos a la sala, él detrás de mí. Era el sitio ideal para que mis vecinos no pudieran escuchar lo que estaba pasando y me daba mejor maniobra sobre él.



-Agachate- Le solté otro manotazo en medio de la sala y aprovechando que ya estaba en la posición, puse mi verga en su cara tropezando con su nariz y labios.



Su primer reflejo fue agarrarlo con la mano pero dándole otra cachetada y haciéndole seña de negación, me entendió. Dejó las manos abajo.



Mi glande morado botaba unas gotas de presemiminal que eran esparcidas por toda su cara lo que me excitaba más pero no solamente eso, la idea de estar dominando a alguien me ponía bruto.



-Abre la boca-Le di dos toques a su cachete con mi mano.



Él empezó a lamer mi capullo pero yo no quería eso y de un empujón, clavé lo que pude de mi verga y el empezó con unos movimientos más bruscos para tragarse todo pero él no resultaba ser tan buena puta como yo pensaba y a unos pocos minutos me cansé.



Agarré su cabeza por cada lado y comencé a darle el ritmo que quería, fue inevitable no poder sentir y escuchar sus arcadas pero no me importaban. El calor, lo húmedo y el tacto de esa boca me estaban gustando.



En medio de la sala, estábamos los dos cumpliendo una fantasía que sin querer se dio.



-Tu no eres una perra pues, trágatela toda-Le decía mentiéndole mi guevo-Ahora te aguantas.



Robert casi no podía respirar y sus babas bañaban su cara y hasta su verga, todavía no había podido meter toda y esta oportunidad no pasaría sin que eso sucediera pero él era muy susceptible al tragársela.



Nos reacomodamos, senté a Robert en el suelo dejando su espalda pegada a una pared. Él era un desastre de babas pero eso a mí no me importaba.



Lo deje respirar por unos segundos mientras buscaba mi cámara y aprovechando que casi no podía ver por sus lagrimas y otros líquidos la prendí en el sitio ideal para que no se obviara nada.



Volví a la carga y agachándome un poco, clave mi verga embistiéndolo como lo hacía anteriormente, como si fuera un culo. Las arcadas volvían a resonar por toda la sala y sentía como mi verga se mojaban con aquella espesura que salía de su boca.



Dándole algo más de tregua baje el ritmo, ahora solo la metía hasta que llegaba al fondo e inmediatamente la sacaba. Ya esta perrita estaba amaestrada pero debía seguir practicando.



El aplicaba presión en mi piernas tratando de que mis movimientos fueran menos rudos pero yo era más fuerte que él además que su posición lo dejaba en desventaja. Este cabrón me las pagaría.



Era una maravilla ver mis 21 centímetros que desaparecían pero mejor era poder ver como a Robert le costaba pero no podía dejar de hacerlo. Un arranque de furia me volvió a invadir y empecé a cogerme de nuevo ese agujero que no podía hacer nada por resistirse porque la pared entorpecía su esperanza de liberarse.



Creo que no había tratado a nadie de esta forma lo que le daba un toque especial a la velada, mis movimientos cada vez eran más rápidos y debía en momentos calmarme para no soltar la leche.



Estaba perdido en esas sensaciones y ya mi falo se abría paso sin mucha resistencia cuando una arcada bestial nos baño en un liquido con grumos blanco y que comprobé que era avena.



-Que susceptible la perrita, aguanta ahora-Le di un cachetada.



En otras ocasiones pararía todo por el asco pero en esta oportunidad no pude dejar de reír, lo veía en ese rincón casi desfallecido, bañado en todo aquello y mi verga agarraba más dureza. Me desconocía a mi mismo.



-Vamos al baño-Le ordené.



Cuando intento levantarse se resbaló con sus propios líquidos, le lance su pantalón donde pudo pisar y secarse un poco sus pies para agarrar camino al baño.



Lo deje en el baño general y me fui al mío a limpiarme un poco, me miré en el espejo y casi no podía reconocerme de lo sudado y una cierta sonrisa que no podía borrar.



Fui a buscarlo y parecía algo atolondrado, caminaba despacio y con sus respiración todavía agitada, su larga verga yacía morcillona. Esperé que terminara de salir y le señale a donde debía ir.



-No, ya tengo que irme-Me dijo preocupado-Mi mamá me espera.

-¿Irte? Ahora es que estamos comenzando-Le volví a señalar. Mi esclavo bajó la cabeza y fui detrás aprovechando de lanzarle una nalgada que resonó en el pasillo.



Entramos a mi cuarto especial, por lo general siempre esta solo ya que en el apartamento solo vivo yo y como no me gusta tirar en mi habitación lo acondicione para mis maldades frecuentes porque no soy fan de despertar a mis vecinos en la madrugada por los gemidos y golpes.



Lo empujé a la cama, el quedó boca abajo y aproveché de romper la tanga que tenia para luego hacer sonar sus nalgas que cada vez se ponían mas rojas al contacto con la palma de mis manos.



-Ponte en 4-Le ordené.



Fui a mi habitación en busca de un kit que me gustaba utilizar y pase por la sala en busca de la cámara, en segundos estaba de vuelta.



-Manos en la espalda-Le ordené.

-No puedo Luis, es incomodo-Me contesto.

-¿Tu no eres mala? Me hiciste esas insinuaciones para hacerme ahora perder el tiempo-Le grité-Yo te voy a enseñar cómo deben ser las perras.



Agarre sus brazos uno a la vez y los puse en su espalda, él se veía incomodo con su cara pegada al colchón y su cintura levantada siendo lo más normal para un pasivo. Saqué unas esposas con acabados en cuero que me había regalado un amigo en mi cumpleaños y deje sus manos amarradas.



-No voy a creer que eres virgen-Reí.



Acaricie sus nalgas que no estaban mal, tenían carne y provocaba morderlas. Las abrí y escupí en todo el centro, dejando que la saliva bañara toda la raja hasta llegar a sus bolas. Un dedo acariciaba aquello y lo metí en su agujero, comprobé que no era virgen se veía bastante abierto.



Podría jurar que llevó guevo hace pocos días porque al meter el segundo y tercer dedo no había tanta resistencia, escupí un par de veces más. Me puse un condón, bañe mi verga en mi saliva y sin meditarlo, lo clavé de una.



-¡AAAAAAAFFFF!-Gritó.



Él intento sacarse mi carne y yo lo agarre por la cintura pero se resistía, lo dominé lanzándome hacia él y agarrándolo por el pecho. El se movía y hacia esfuerzos pero estaba indefenso.



Sentía como su culo se cerraba y me daba demasiado placer sin apenas embestir. Estuvimos un buen rato en esa posición hasta que empecé a moverme poco a poco.



-Suéltame, no puedo, me duele-Gritaba.

-Tranquila perrita que eso es al principio, ya lo deberías saber o ¿no te ha cogido un macho como yo?-Le susurré al oído.



Intentaba soltarse pero era imposible y ahora menos que mi ritmo agarraba más velocidad, eran lamentos que nadie más escucharían.



-Dios por favor-Gritaba.



Yo seguía suavemente penetrándolo pero no se relajaba y en cierto modo yo lo disfrutaba. El sudor empezaba a caer y el mío se unía con el suyo dejando impregnado el cuarto de aquel olor a macho.



Lo cambie de posiciones y alce una de sus piernas dejándolo de lados mientras yo estaba arrodillado ahora penetrándolo más rápido, el se acostumbraba aunque cuando aumentaba volvía a huir de mi verga.



-Así, disfruta la verga de tu macho… tu las querías ahora aguántala-Le decía.



Su cara estaba roja y sus expresiones lo delataban.



-Abre la boca-Ordené y enseguida un escupitajo la atravesó dejando un poco en su labios.



Cada vez más su esfínter se sentía más relajado y con ello, aumentaba mi velocidad. Cuando lo cambie de posición, liberándolo de las esposas y levante sus pesadas piernas, echándolas hacia adelante, pude ver como mi verga atravesaba su culo completamente lo que me puso la mente mala y lo cogí como se debe coger a una puta.



La cama se movía, Robert gemía sin poder hacer nada y yo solo gozaba de su culo hambriento de verga.



-Aprieta el culo perra-Escupí en su cara-Apriétalo nojoda.



Esto es lo que él quería y yo se lo voy a dar, así no pueda caminar mañana o me denuncie a la policía, que no creo pero hoy me lo cogería por primera y última vez en su vida.



-Dime que eres una perra-Le grité.

-Más lento por favor-Rogó.

-Dime que eres mi perra-Repetí pero no respondió.



Aceleré mis embestidas y las hice más profundas lo que hizo desfallecer de dolor y placer al maduro.



-Vamos dilo coño-Grité y escupí su cara de nuevo.

-Soy tu perra-Susurro.

-Sin pena, siéntete orgulloso de ser mi perra, mi puta-Lo miré a los ojos.

-Soy tu perra-Gritó.

-Más duro-Sonreí.

-Soy tu perra-Volvió a gritar-Soy tu perra, soy tu perra, soy tu perra.



Se veía fuera de sí mismo, todavía podía notar esa resistencia a mi trato pero me gustaba porque se lo había ganado y su verga estaba morcillona, cosa que me daba más morbo por su tamaño y sin querer unas ganas enormes de vaciar mi leche se apoderaron de mi cuerpo.



Brinque sobre Robert quien sorprendido abrió los ojos, abrí mis piernas y me coloque frente a su cara.



-Abre-Soné desesperado.



Puse el glande en su boca, mis manos en su cabeza y empujaba hacia arriba para que la tragara completa, valiendo de mi posición yo también empujaba mi cintura de forma bestial y de nuevo esa sensación volvió a dominarme.



Mi perrita empezó a ahogarse de nuevo pero no me importo hasta que la metí toda en su boca para que se bebiera mi leche, mis contracciones placenteras me hacían estremecer y me movía suave depositando los restos ya en menor proporción.



Cuando la saque, él tosió desesperado y yo aproveche para limpiarme de su cara. Dejándola toda llena de algunos grumos y mucha saliva.



Ambos quedamos con la respiración agitada y yo tarde unos segundos en recuperarme de aquella experiencia tan buena.



Me fui de la habitación dejándolo descansar por un momento mientras me arreglaba y cuando regresé todavía estaba en la cama mirando el techo.



-Ya tienes que irte pero primero algo más-Le dije.

-¿Qué más?-Respondió asustado.

-Tienes que limpiar este desastre, todo esto lo provocaste tu-Reí.



La sumisión que adopto conmigo no la perdió en ningún momento, caminó como un pingüino y limpió su vomito en mi sala y hasta que no estuvo realmente limpio no lo deje irse.



Vamos a ver si así dejaría de romperme los guevos con las ganas de tirar conmigo.



Me pidió que le prestara ropa pero me negué y dijo que se quedaría conmigo hasta que no lo hiciera. Recogí su ropa hecha pedazos y bañada en sus líquidos pero no acepto.



Pasaron unos minutos y seguíamos en la sala, nadie lo había obligado a joderme la paciencia y yo no accedería.



Tuve que enseñarle quien mandaba y aplicándole una llave, termino desnudo en el pasillo solo con sus llaves y su ropa, lo demás no lo sé, por lo menos era tarde.



Pasaron los días y me parecía irreal que no me haya topado con él en el edificio, yo me sentía algo culpable por haber gozado de aquella forma pero no negare que estaba más tranquilo y ahora tenía pruebas para comprometerlo.



Si mal no recuerdo fue un lunes en la noche cuando coincidimos en el ascensor. El no me veía de la misma manera, ahora no podía verme a la cara y yo estire mi mano para levantarla quedando conectadas nuestras miradas.



-Tienes que ver a tu macho a la cara perrita-Di dos golpecitos suaves en su cachete y cuando se abrió la puerta del ascensor en su piso casi brincó dejándome solo.



FIN







Gracias por leerme, a todos los que herí su sensibilidad recuerden que yo coloque en la descripción que esto no era un ¨relato de amor¨ aburrido y repetitivo.



Me han preguntado mucho por el relato La apuesta, lamentablemente perdí los últimos cambios que le había hecho y tuve que empezar a reescribirlo. No es la primera vez que me pasa perder relatos pero salve algo gracias a la nube así que cuando sea el momento de publicarlo lo haré como un todo, o sea, las dos partes.



Un tip ramdon sobre este relato, hace tiempo atrás en twitter circulo una foto de mi vecino con el pedazo de carne en la boca pero muy poca gente sabe que era yo el lechero.


domingo, 4 de junio de 2017

El baño del cine


Nunca me he puesto a pensar mucho sobre mi vida, tal vez sea por eso que algunas veces estoy insatisfecho haga lo que haga. Una celda, esposas y las leyes que tanto me han agobiado gracias a mis padres.

Fumaba, bebía, cogía y todo a escondidas de mis viejos. El régimen militar en mi casa no me permitía vivir como quería así que tengo un postgrado en escapar de la casa, inventar excusa y tergiversar cualquier situación que ponga en peligro mi libertad.

Así transcurrió mi adolescencia con muchos caramelos de mentas, con mudas de ropas en el bolso, colonias y un grupo de trucos. Siendo la sombra de un perfecto hermano mayor que había marcado la ruta de integridad para mí.

A los 17 años no hay algo que moviera más mi mundo que el sexo, desde que tuviera mi primera vez a los 14 años todo giraba sobre el todopoderoso sexo, sexo, sexo y mas sexo. El liceo, la urbanización eran el centro de mis muchas víctimas gracias a la calentura y de mi verbo.

No voy a mentir, no siempre fui tan así, hubo una chama de tantas que logro que no fuera más un animal sino algo más civilizado, tonto, sumiso, cursi y embobado. A los tres meses de esa gran relación me botó para el carajo.

Tras unos cuantos días de sufrimiento porque en la adolescencia todo es amplificado creo que perdí parte del respeto por las chamas, ya no era el chico que llevaba flores al liceo para su novia, ya no era el chico que hacía que muchas murieran de envidia por lo detallista y lo bobo porque no encuentro otra palabra para describir ese tipo de relación en donde los corazones, los te amo y Cupido reinan.

No abrí mi corazón para nadie más ahora era el terror de la urbanización, del liceo, de todo sitio en donde pudiera matar mi calentura. Los chocolates los cambie por condones, los besos de piquito que tanto me daban ahora tenían mucha lengua y nada de vainas cursis en la cama.

Pero no todo fueron tetas y vaginas, entre tantos días que no pude salir de casa por mis esporádicos castigos tuve que buscar otras formas de satisfacer mi sed de sexo y no me refiero a las pajas.

Deivi, el era mi vecino y uno de mis mejores amigos. Se había ganado la confianza de mis padres, el fue el mejor promedio en su liceo y pertenecía a un equipo de Karate lo que una y otra vez, llevo a mis padres a compararme con él y su disciplina.

Lo que no sabían ellos es que mi mejor amigo también era muy disciplinado en cuanto a mamarme la verga. Todavía recuerdo aquella tarde cuando mis padres me dejaron solo un fin de semana.

El alcohol y un porro, hicieron de las suyas. Deivi termino por desinhibirse y llevado por los efectos de las drogas y de la calentura en la adolescencia, los dos estábamos en mi cama desnudos yo con una cerveza en mi mano mientras mi amigo me hacia la mejor mamada de mi vida.

Él entre mis piernas, metiéndose mi verga larga hasta el fondo una y otra vez hasta hacerme acabar. No recuerdo cuanta veces eyacule solo recuerdo que al día siguiente me ardía la verga de tanta acción aunque no pude lograr penetrar a mi amigo.

A mis 30 años todavía recuerdo esa boca en mi verga y como uno de sus dedos se metió en mi culo haciéndome acabar más rápido.

Hace poco me entere gracias al facebook que finalmente había salido del closet y está viviendo en Barquisimeto con su novio.

La etapa universitaria fue un cambio total. Vivir solo en un apartamento es muy ventajoso para un chamo como yo, por fin era libre. Residencia fuera de mi ciudad natal y nadie que me controlara, estaba un poco perdido pero contento.

Aunque las leyes seguían siendo estrictas fuera de casa podía hacer lo que quisiera, mis padres me regalaron un carro y el dinero nunca fue mi limitación.

Si me preguntan por si tome el camino del bien jaja nunca lo hice, el asiento de atrás y mi cama deben tener más manchas de fluidos vaginales que la camilla de un ginecólogo. Rompí corazones y culos como me dio la gana hasta que llego Francis.

Gracias a mi ex y sus malcriadeces, por casualidad encontré eso que me llevo a darle prioridad a una parte de mí que no había sido tocada desde los tiempos de Deivi.

Siempre he escuchado que los homosexuales saben que lo son desde que nacen, a mi me sucede algo diferente mi amigo siempre me atrajo pero me seguían gustando las mujeres y aunque ellas siempre han mandado en mi, también he pensado una y otra vez en satisfacer esa parte que por prejuicios o por costumbre había ignorado.

Nunca se ha repetido lo que he sentido con Deivi y no hablo de amor sino de esa forma del acto que en más de una mujer lo he buscado.



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El cine

La mayoría de las mujeres lo niegan pero cuando se habla de puntualidad ellas son las peores. Unos 20 minutos fácilmente se pueden convertir en una hora y no hay derecho a crítica ni caras o nada que ellas puedan tomar como un reproche.

Repitiéndose la historia de siempre llegue una hora antes para comprar las entradas al cine ya que Francis quería ver cenicienta, película que no tenía nada de ganas de ver pero “el amor” es así.

Como buen novio compre las entradas y quede vagando por el Marina Plaza el único centro comercial de la ciudad que tiene un cine y perfecto para mi ya que puedo fumarme un cigarro tranquilo y frente a la playa mirando los yates que no son míos.

Había comprado entradas para las 9 pm y apenas faltaba una hora para la función, esperanzado que mi novia ya estuviera en la fase de maquillaje y no en la de cabello.

Fui al supermercado que estaba en el mismo centro comercial y me compre una bebida para pasar el rato cuando visualice a una pareja, la chica como de 19 años con su pelo negro liso y una belleza que deslumbraba aunque su novio estaba mucho mejor con esa barbita de unos cuantos días uno jeans y una playera pegados a su cuerpo atlético.

La chica me ignoro por completo y aunque me gustaba se veía algo antipática a diferencia de su novio que las pocas veces que lo vi hice contacto visual y esa mirada me confundió todo.

Hay miradas que dicen, vete a la mierda deja de mirar a mi jeva maldito o esas que dicen quiero coger duro contigo. Como en la vida hay de todo y no me gusta andar de lanzado, pague mi pepsi y me largue.

Sigo en la espera de mi novia rogándoles a todos los santos que no haya dejado la ropa para el final. Es que yo debía haberla buscado a su casa pero es que su papá tiene esa mirada de “tocas la puerta de la casa y te disparo 20 veces”, desde que nos encontró tirando como unos locos en su casa.

Desde esos hechos tan bizarros, tengo prohibida la entrada a su casa y Francis le prometió a su papito que había terminado conmigo.

Si les soy sincero amor como tal, se acabo un tiempo atrás ahora solo veo defectos, a lo único que le sigo teniendo algo de amor son a esas téticas y ese culo que me vuelven loco, estoy seguro que ella está conmigo por el interés y sumado a que el sexo que tenemos es mundial todavía seguimos juntos aunque cuernos hemos llevado, lo sé.

Hace dos semanas desde que nos encontró su papá, desde entonces no hemos tenido nada de nada. Lo único que nos une ahora está fallando y eso me pone de mal humor.

Así que supuestamente hoy viene al cine con sus ”amigas”, viene tarde y de seguro no me va a soltar nada hoy… que arrechera.

Fui a hacer la cola para entrar en la sala y por lo menos agarrar asientos en la parte de arriba. La cola estaba corta, espere unos pocos minutos por si acaso venia una avalancha de niños.

Sentí que alguien me estaba viendo y volteé, era el chico de hace rato, yo con mi arrechera interna y sin querer hacer un contacto visual prolongado, salí de allí.

Hace 15 minutos debíamos entrar a la sala pero ahora es que esta llegado mi novia y con una cara como le decimos por estos lados “de cañon” me saludo.

-¿Por qué me esperaste en la entrada? Mi papá te pudo ver.

-¿Cómo me iba a ver? Si ni siquiera entro acá.

-Yo te dije que hicieras la cola.

-Mi amor la cola estaba demasiado corta-Dije tratando de calmarla-¿no me vas a saludar?.

-Amor, pero es que te dije que me esperaras adentro.

-Dejémoslo así entonces.

Compramos las cotufas y las bebidas, conseguimos dos puestos libres en la parte de arriba y como la vida me estaba jodiendo esa noche volví a hacer contacto visual con el chico de la barba que estaba a dos filas debajo de nosotros.

-Joder, de verdad que me estas jodiendo-Pensé mirando al techo y riendo ya me estaba gustando la vaina.

Entre bostezos transcurría la película, Francis no quería comer nada de lo que me hizo comprar y para serles sincero ya estaba arrecho.

Salí de la sala para ir al baño y fumarme un cigarro, ya las luces de la venta de cotufas estaban apagadas era la última función de la noche.

Entre silencio, oscuridad y olor a cotufa camine por el pasillo desolado y me dirigí al baño.

El olor a meados inundo mi olfato, estaba que reventaba y saque mi verga para lanzar un chorro grueso y amarillento al urinario que me causo placer.

Cuando siento que se abre la puerta y entra ese chico con su playera gris y esos pantalones rotos que le daban un aire más apetitoso. Debía tener unos 5 años menos que yo.

-Dioooos que culo-Pensé.

El chamo se puso en el urinario de al lado ya que solo había dos y sin divisiones. Mi chorro seguía saliendo pero ya yo estaba excitándome y el chamo al lado estaba que sudaba.

Cuando hay que ser serio lo soy pero en estos momentos cuando la presa esta tan cerca, la sangre baja del cerebro a otra parte y la adrenalina fluye.

Me arriesgue, sacudí mi verga y sin guardarla puse mi mano en el culo del chamo. Él todavía orinando lanzo un chorro fuera del urinario por los nervios pero yo sabía lo que él quería.

Le di un beso y empujándolo suavemente nos metimos en uno de los dos cubículos que había.

-Ve como me tienes con tus miradas-Le susurre-Acaso creías que iba a dejar que te fueras así.

Le robe el aire de sus pulmones con un beso y mis manos en sus nalgas. El había dejado la pena, me acariciaba los abdominales con una mano mientras me masturbaba con la otra.

Lo empuje hacia abajo quedando sentado en la poceta y sin más acerque mi guevo a su boca que ya estaba duro. Lo olio desde el glande a las bolas y después se la metió entera.

-AFFFF que rico nojoda-Dije entre gemidos.

La metía lentamente como queriendo obtener todos los sabores de mi verga, cada centímetro entraba y salía con ese ritmo que empezaba a volverme loco.

Chupaba mi frenillo haciéndome desfallecer luego me masturbaba mientras besaba mis bolas. Nojoda que rico estaba sintiendo a este webon con su carita de machito y esa barba que no hacía sino darme más placer.

Me torturaba besándome la verga lentamente y yo lo que quería era sentir su boca húmeda y caliente. Lo agarre por los pelos y le volví a meter mi guevo en su boca, esto es lo que él quería con su mirada poca disimulada, probar un macho de verdad.

No sé como hacía para tragarse 20 centímetros de verga pero lo lograba aunque sus ojos estuviesen llorosos y su barba llena de babas pero es que ni mi novia podía hacer esto.

Este cabrón me tenía mal, con esa carita que me causa más morbo sumado a nuestras novias allá arriba y cualquier persona que pudiera entrar al baño me la ponía más dura.

-Para para sino voy a acabar-Le dije desesperado-Para probar ese culito tuyo que se ve mundial.

-Aquí no vale.

-No me jodas si me la acabas de mamar, déjate coger ya estoy que acabo.

-Pero es que si entra alguien nos va a oír.

-Esta puerta le falta todo el aceite del mundo cualquier vaina paramos, anda vale.

Con mi mano lo empuje y aunque a primeras se resistió, termino por darme la espalda y doblar su espalda. Me relamí los labios y me puse a trabajar.

Así fue como mi lengua acabo en su culo mi primer culo de macho, que clase de culo tenía ese man. Ese sabor a sudor que me gusta me tenía todo malote y unido a sus gemidos como la propia jeva estaba que echaba la leche ahí mismo.

Metí dos dedos en su culo llenos de saliva y jugué con ellos hasta que sentí que había dilatado lo suficiente. Escupí mi mano varias veces para lubricar mi verga.

Con los pantalones en los tobillos y el chamo apoyado de la pared dándome la espalda le fui metiendo toda mi guevo.

-Ayyy despacio que me duele-Me dijo.

-Tranquilo, ya viene lo bueno machito.

Le saque un poco de mi verga y lentamente se la volví a meter, así una y otra vez. Ese culo me apretaba el guevo de una forma tan rica que no podía dejar de disfrutar, sentía que me lo estrangulaba.

-Te estoy tratando como una princesita ¿quieres sentir como cogen los machos?.

-Hazme lo que quieras.

Esas nalgas blancas y sin pelos eran solo para mi, saque mi verga dejando solo el glande en la entrada y volví a la carga.

-¿Te gusta?

-Ayyy si, cógeme.

Saque mi verga de nuevo y apuntando sintiendo su puerta que abría para mí.

-¿seguro?

-SIIII dámelo todo.

Agarre sus nalgas y se la metí adentro pero ahora sin pausas, empecé con un mete y saca contundente que lo dejo respirando agitado apoyado de la pared.

Perdí la cordura, le estaba reventando el culo a punta de guevo, el sonido de nuestros cuerpos en fricción inundaban el baño lo que le daba más morbo a todo.

Como todo postre se acaba en poco tiempo, mis embestidas cada vez iban más rápidas y el acompañando mis movimientos meneaba su cadera hacia atrás.

Tome su verga y sincronizado a mis movimiento empecé a masturbarlo, ya yo no podía aguantar más ese culo tan apretado y tan caliente me tenían loco.

-Mierrda carajito aaaffff AAFF ahh

De mi verga empezaron a salir chorros de leche sin cesar llenándolo por dentro, estaba que me desmayaba encima de él y siguiendo con mí trabajo manual sentí como mi verga era estrangulado mucho más por su culo en varias contracciones.

Toda su leche cayó en la poceta, el piso y un poco quedo en mi mano, una vez recompuestos le di a probar y como todo un guarro, limpio mis dedos con su boca.

Nos arreglamos un poco la ropa, nos lavamos nuestras partes y quedamos como si nada.

Yo estaba que tenía otra erección allí mismo pero ya habíamos tardado demasiado.

-Ve tu primero-Le dije.

-Yo diré que estaba fumándome un cigarro.

-Si va, antes de irme me das tu número-Me dijo el chamo.

-Ok, anótalo y yo te repico.

Cada quien por su lado y tiempo, mi novia no sospecho nada, seguía absorta a la película y me ignoro. Aprovechando que ella no había tocado nada, recupere las energías con las bebidas y las cotufas.

Saliendo del desperdicio de película ahora con una gran sonrisa (el sexo tiene esa influencia en mi persona), mi novia estaba más irritada.

-¿Quieres comer algo amor?-Le pregunte.

-No tranquilo, quiero irme a mi casa.

-Mi amor pero si casi no hemos estado juntos.

-¿Qué hice ahora?.

-Tu lo sabes.

-Coño no soy adivino.

-Bien que lo sabes, no te hagas el loco.

-Te estoy diciendo que no se.

-Nunca te gustan las películas que a mí me gustan.

-¿Me estas jodiendo? Pareces una niña malcriada de 6 años.

-¿Sabes qué? Lárgate, no te quiero más-Grito mientras se iba caminando molesta.

Yo estaba que podía lanzarme por el balcón y caer de pie rompiendo el suelo. El síndrome premenstrual le está sentando de puta madre a Francis.

Baje las escaleras, fui directo a buscar unos tragos bien fuertes para pasar la arrechera en el mismo centro comercial y sentado con la mirada perdida, ignorando a los empleados del local que me veían mi cara demoniaca. Agarre el teléfono coloque el código de bloqueo y leí en los mensajes.

-Soy Dani, me gustaría repetir contigo.

-Si va pana pero quiero repetir hoy mismo-Lo escribí sin pensar.

-Ya es tarde, no tenga carro ni sitio.

-Tranquilo, yo me encargo. Dime tu dirección y te paso buscando.

FIN

Iniciando a mi amigo

Soy Luis y esta es mi historia. Amigos van y vienen pero Nene si bien no era de los más cercanos siempre estuvo allí, su edad no permitía q...