sábado, 29 de julio de 2017

El regalo



La vida tiene cosas buenas y son para disfrutarlas.


He dicho.


No sé como muchos se niegan a disfrutar del sexo, mi vida sin ello no sería vida. Nada como el palpitar de mi culo cuando la cabeza del guevo está en mi puerta y empieza a entrar, ese dolor que te inmoviliza pero que luego da paso a un placer al que no me puedo negar.


Cuando mi verga se endurece mientras me están dando leña y unas gotas de un líquido transparente empieza a parecer por la rajita de mi glande, mi pareja de turno pasa un dedo y lo lleva a mi boca para luego probar un poco él, son cosas que realmente me vuelven loco.


Los roles son la cosa más estúpida que he escuchado, gozas con un buen pipe en el culo o un buen culo que te apreté la verga hasta botar la leche. Debemos vivir para buscar placer sin limitarnos, algunas cosas duelen al principio pero con la práctica casi que desaparecen.


Me gusta cuando agarro con una mano por los pelos a mi pareja mientras le doy por el culo con todas mis ganas y hago sonar unas nalgadas, que lo hace gemir más duro. Me gusta dominar y que me dominen, pero hacerlo bien sin dañarnos el futuro o el momento.


Y sobre el sexo oral, cuantas bocas no he llenado de leche, muchos chavos casi me vomitan pero luego aprenden a metérsela toda como me gusta y los dientes que a veces interfieren pero he encontrado hasta cierta excitación en el dolor.


El sexo es diverso, cada cabeza es un mundo y tal vez lo más loco para mi es lo más sano para otros, solo sé que me gusta el sexo y si fuera por mi lo haría varias veces todos los días de la semana pero el trabajo, el sujeto y los quehaceres no me dejan.


A veces pienso que todavía no he superado esa parte de la adolescencia en donde todo tiene que ver con sexo. Me gusta hacerme pajas cuando puedo así tenga pareja fija o no. Disfruto de las variantes del sexo, soy adicto al placer.


Por eso de vez en cuando, si el bolsillo lo permite hago reuniones entre panas, eso de ser sociable me ayuda y mucho.


Hace unos días, conocí a Carlos un chamo de 22 años por manhunt. Estuve dándole vueltas varios días hasta que por fin quede con él.


Un chamo flaco bastante agraciado, lo pasaría buscando por el Xpress Mall uno de los centros comerciales de la ciudad, a las 6 de la tarde. El resulto ser una gran sorpresa para mí.


Una vez que pase por él, se monto en mi carro y nos dimos el típico saludos para romper el hielo. No llevábamos ni 5 minutos recorridos cuando se vino hacia mí, desabrocho mi pantalón y se metió mi verga en su boca.


Yo estaba que moría del placer y de los nervios, mamaba de una forma que casi me saca la leche cuando estaba en un semáforo y un señor que estaba en el carril de al lado se quedo sorprendido con esa imagen.


Me provocaba agarrarlo con las dos manos y hundirlo para que se tragara hasta la última gota de mi leche espesa y caliente pero no podía, quería más.


Cuando llegamos a mi urbanización, tuve que despegarlo de mi y como pude, trate de disimular mi erección para bajarnos del carro aunque él me seguía tocando y hasta me robo un beso que me dejo mal de lo rico que fue, tener sexo en los carros me vuelve un demente lo admito.


Bajamos del carro y nos dirigimos al edificio, yo más caliente no podía estar, estaba que me lo cogía allí mismo. Salude al vigilante alto pana mío y nos paramos frente al elevador el cual tardo unos segundo que me parecieron eternos, lo suficiente para darme tiempo a pensar en algo más excitante.


Aprovechando el tiempo, empuje a Carlos a uno de los cuartos de mantenimiento donde Chuchu el vigilante guarda las cosas y cerré la puerta.


Sin más me baje el pantalón y al segundo estaba su boca húmeda en mi guevo que estaba más duro que nunca. Tome su cabeza y empecé a metérsela hasta el fondo, dominándolo completamente. El solo se dejaba hacer así me gustaban estos chamos, que no protestaran y fueran lanzados.


Saque mi guevo y le pegue unas cachetadas en su cara llenándolo todo de saliva y presemen, cosa que le excito y trato de atrapar mi verga con su boca pero no lo deje.


De repente se abrió la puerta y chuchu nos vio en plena acción, el solo levanto su mano y me guiño un ojo, yo solo le sonríe y se fue.


Le llene la boca de guevo hasta la pata y seguí cogiéndosela sin contemplación, había perdido la cabeza con esta situación y estaba que acababa por lo que tuve que parar.


Puse mi mano en su barbilla e hice que subiera a mis labios, nos dimos tremendo besos que de vaina lo dejo sin respiración de lo caliente que estaba y aproveche para meterle mano por debajo del bermuda que tenia. Toque su culito, estaba cerradito y caliente como me gusta. Su verga estaba erecta y aproveche para masturbarlo, me llene la mano de liquido preseminal lo que me excito más aun.


Esta situación me había llevado demasiado lejos, como dicen las mujeres realmente estaba pensando era con la cabeza del guevo.


Le hice seña para que colocara sus manos en un banco de madera que estaba cercano a una pared y baje sus pantalones hasta sus tobillos.


Un culito blanco y lampiño se presento ante mí, yo lo salude con mi lengua que acariciaba sus pliegues y trataba de hundirse mas y mas al igual que dos dedos que no tuvieron que trabajar mucho.


Me levante y escupí mi mano, le eche un poco de saliva en el culo y con otro lapo lubrique mi verga. Coloque el glande en la entrada y le entre de un solo carajazo, haciéndolo gemir.


Su culo estaba caliente y apretadito, como lo esperaba. Agarre su cintura y empecé a darle machete, no sé que me pasaba estaba dominado por la ganas de placer y ese culo me lo estaba dando en serio.


Empujaba una y otra vez haciéndolo gemir de placer, sus nalgas eran pequeñas aunque duritas, las masajeabas y no espere mucho para empezarlas a nalguear.


Hice que se levantara y lo pegue contra una pared, sujetando sus brazos en su espalda quedando atrapado entre mi verga, el sacaba sus nalgas hacia afuera para facilitar la penetración y le di lo que quería, guevo.


El chapoteo de nuestros sexos inundaban el lugar, el sudor corría y nuestras ropas dispersas por el lugar no hacían sino aumentar más el morbo.


Aumente mi ritmo, haciéndolo aullar, no me importaban si alguien se daba cuenta. Quería dejarle el culo bien abierto y mi leche adentro, eso no tardo mucho en ocurrir.


Entre espamos y groserías, lo sujete más fuerte y deposite unos cuantos chorros en su culo, siguiendo con mi ritmo de penetración hasta depositar todo.


Le bese la espalda, solté sus brazos y salí lentamente de su culo. Nuestras piernas estaban chamuscadas de mi crema espesa. Reposamos un par de segundos y luego recompusimos nuestras ropas.


Salimos del cuarto y nos encontramos al vigilante saliendo del ascensor, soltamos la risa y me dijo que me quedara tranquilo.


Carlos y yo entramos al ascensor vacio, allí nos besamos de nuevo y le metí mano por detrás sintiendo mi semen saliendo. Aprovechando que estábamos solos, le baje de nuevo el pantalón, me agache y absorbí mi liquito de su culo que estaba sabroso.


Cuando llegamos a mi piso, estábamos como si nada hubiese ocurrido y nos dirigimos a mi apartamento en donde nos esperaba una noche llena de perversiones.


Abro la puerta casi que corriendo para comenzar con otro polvo que últimamente estoy recaliente…


-¡FELIZ CUMPLEAÑOS!-Gritaban mis amigos, los coño de madres esos.


FIN


Gracias por leerme, espero que te haya gustado el relato. Todos los domingos estaré publicando uno nuevo. 

Recuerda darle +1 y compartir el relato con tus panas. 


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sábado, 22 de julio de 2017

Leche caliente



LA CASA DE PLAYA

Se escuchaban las olas del mar romper cerca de aquella casa de playa en donde solo queda sentado en un rincón de aquel patio Martin, la única persona que no se había ido a dormir.

Un cigarro tras otro, dos dedos de ron con coca cola en aquel vaso y la pantalla de un celular brillando en aquella oscuridad.

Era el sobreviviente del tercer día luego que no quisiera beber mucho por su falta de sensatez en el primer día de aquella semana santa, en la que despertó al día siguiente en una de las habitaciones sobre su propio vomito. No había sido la primera vez pero esta vez lo lamento bastante ya que justo a su lado estaba Mari, aquella con la que iba a desfogar en esos días de descontrol.

La sabana bañada en porquería y el pelo de aquella flaca de ojos verdes que después de ese incidente no volvió a dormir con él y puso algo de distancia lo que creó un poco de tensión cuando al día siguiente se fue a otra habitación.

Eran las 3: 17 am y seguía escondido en la oscuridad, escribiendo en whatsapp y tuiteando bajo los suaves efectos del alcohol.

Nubes de humos eran arrastrados por la fría brisa del mar junto a esa soledad que le imparte la noche a todo somnoliento.

-¡Aaaahhhh! Me duele-Se escucho sacándolo de la hipnosis a la que estaba siendo sometido por el celular. Volteo su cabeza a varias direcciones pero no logro identificar nada, curioso se levanto y dio unas vueltas pero no lograba distinguir algo que no fuera la brisa, gritos de borrachos y música fuera de aquella casa.

-Soy el único hijo de puta que no va a tirar-Pensó.

Una chispa de calentura llego a su mente y sentándose de nuevo, miró hacia los lados de nuevo, se metió en twitter y colocó una de esas listas privadas en donde aglomeraba las cuentas porno amateur que tanto le gustaban.

En la pantalla apareció una treinteañera morena, de grandes tetas y unas nalgas que provocaban a cualquiera. Detrás de ella estaba un hombre gozando de su cuerpo.

-Que afortunado el guevon ese-Susurró.

Observo la puerta hacia el patio y viendo que todo seguía en plena calma, ya que sus amigos llevaban algo de tiempo que se habían ido a sus habitaciones, colocó su mano sobre su traje de baño en donde ya se distinguía la forma de un miembro grueso.

Fotos y videos aparecían y cada vez tenían un efecto más potente. Eran días de sequia intensa en donde ni una paja para desahogar había tenido porque se había guardado para esta semana donde polvos no le faltarían pero no sabía lo equivocado que estaba.

Se acomodó en la silla y con pericia, sacó su miembro oscuro y grueso por la parte de abajo del traje de baño dándole la libertad necesaria para maniobrarlo como quería.

Su mano bajaba y subía lentamente por ese miembro mientras un video de una milf cabalgando a un hombre al que no se le veía la cara estaba en progreso, cada segundo esa paja cobraba más fuerza.

-Dame más…-Se escuchó proveniente de la casa.

Martin pensando que alguien lo había visto, rápidamente escondió su pene duro y busco la fuente de esas palabras pero todavía sentado en esa silla esperando que se bajara por completo su erección, no encontró a nadie.

Algo asustado y molesto, se levanto luego que estuviera todo en su normalidad y decidió entrar luego de echar un vistazo que no quedara nada de valor en el patio. Cerró la puerta y empezó a revisar las habitaciones de planta baja en donde todos estaban dormidos.

Subió al segundo piso y realizó el mismo procedimiento, nada extraño. Veía a sus panas dormidos, algunos desnudos con sus jevas lo que por momentos le daba morbo y celos. Estaba loco por irse a su habitación y dedicarse una paja con todas las de la ley pero algo más lo impulsaba a revisar.

Algo le llamo la atención del último piso, subió las escaleras con cuidado y escucho un ruido muy ligero de una cama chirriando además de unas voces susurrando.

Aprovechando que las luces estaban apagadas se acerco a la puerta y pegó su oído izquierdo a ella pero no se distinguía quienes eran.

-Laura debería estar durmiendo en esta habitación pero esta allá abajo-Pensó. Su mente en plena madrugada y sobre el ligero efecto del alcohol no sabía siquiera sumar.

Seguían los ruidos bastantes bajos y aunque no podía saber quiénes estaban en plena sesión, un pensamiento morboso acompañado de adrenalina y curiosidad, no le permitieron despegarse de aquel lugar y como un adolescente pajizo sacó su miembro y empezó a masturbarse en pleno pasillo con los ojos cerrados y su oído pegado a la puerta.

Martin dedicaba sus pensamientos a Mari quien recibía sus embestidas en plena piscina pero él no se imaginaba que quienes estaban en esa habitación eran dos de sus amigos que influenciados por el alcohol, habían terminado cogiendo como conejos.

El ruido de la cama cada vez se hacía más fuerte y aquel pajillero, sintió miedo de que alguien se despertara y lo encontrara allí. Estuvo un par de minutos en la misma posición pero el aumento de los gemidos y su conciencia, no permitieron que la adrenalina fuera suficiente, desistió de la paja.

En condiciones normales todos debieran escuchar este espectáculo sexual pero el alcohol y largos días de fiestas tenían sus consecuencias.

Su bulto seguía duro y apuntando hacia arriba probando la resistencia de aquel elástico que no había podido atrapar una parte de aquel glande morado de donde salían unas gotas que ya habían marcado su cárcel.

Bajó las escaleras con cuidado, rogando que nadie lo viera en ese estado y llegando a su habitación con habilidades de espía, abrió la puerta sin hacer nada de ruido e inmediatamente se escucharon unos ronquidos.

-Maldita sea, este hijo de puta-Pensó cerrando la puerta con seguro y fue a cambiarse la ropa mojada guiándose con la luz de su celular.

Cuando disponía a acostarse alumbró a Pepe, su nuevo compañero de cuarto que se había acostado con el short mojado-Este webon hijo de puta-Le reclamó pero estaba en un estado cercano al del coma.

Pepe estaba acostado con la boca abierta, roncando y además estaba ocupando toda la cama para él. Martin cargo con el peso de este cadáver lográndolo ubicar a orillas, luego buscó unas sabanas en un closet de cemento y las coloco de su lado para evitar lo mojado de la cama. Se acostó.

-Debí hacerme la paja en el baño, maldita sea-No podía conciliar el sueño y mucho menos con su amigo al cual le dio varios golpes para despertarlo pero sus intenciones veían frutos por poco tiempo ya que no se despertaba y los ronquidos volvían a los minutos.

Se levanto de la cama de nuevo en busca de sus audífonos y el cargador. El insomnio siempre había sido común en él.

Volvió a la cama, dejo el cargador de un lado y puso música en el teléfono entrando a su burbuja tecnológica de nuevo narrando sus vivencias con pepe en twitter en plena madrugada sin mucha gente que lo leyera.

De nuevo la chispa calenturienta volvió a su mente y viendo a su lado, dio dos golpes a pepe que no reaccionaba.

-Por lo menos-Pensó.

Aquella lista ultra privada de twitter se hizo presente y en cuestión de segundos Martin estaba caliente ahora con el recuerdo de quienes dormían en la parte de arriba y de una rubia con tetas medianas pero paradas que se metía un consolador de color rosado en un video.

La burbuja estaba al máximo, la voz de aquella mujer sonaba a todo volumen aislándolo de Pepe. Escupió su mano y la puso en su verga para adoptar un mayor ritmo.

El sube y baja de ese chorizo en aquella habitación eran absorbidos por los ronquidos mientras los minutos de placer eran concebidos. Cada vez aquella mano aceleraba más.

Una fuente de leche saldría y bañaría a ambos en esa cama, Martin lo sabía pero no le importaba, su placer era sagrado y la comodidad era vital además que le excitaba la idea.

Una boca apareció en esa pantalla tragándose la leche de 4 sujetos que rodeaban a aquella mujer, uno tras otros desesperados por alguien que degustara su semilla blanca y viscosa.

Un pensamiento maligno empezó a dominar a Martin y la aceleración de su mano demostraba que la excitación puede más que cualquier pensamiento racional en algunas situaciones.

Dejo el celular de un lado, cerró sus ojos y de su boca salió un gemido delatador pero no había nadie que lo escuchara. Estaba a segundos de rebasar el punto de no retorno hasta que la idea lo dominó.

Dejo de masturbarse, no podía seguir más. No quería hacerlo así.

Se quito los audífonos, luego su bóxer blanco y agarro su celular. Se levantó de la cama y alumbró la cara de Pepe que seguía dormido.

Con su erección a plenitud y volviendo a una suave paja, se acerco a la cara de su amigo. Colocó su glande sobre el labio inferior, llenándolo de un viscoso y transparente liquido.

Nunca pensó que la imagen de su negra, gruesa y venosa verga llena de líquidos le excitara tanto cuando la paseaba por la cara de su amigo haciéndola resaltar más la blancura de la piel y una barba recortada de varios días.

Lo ponía mal golpear esos cachetes con su dureza y que su preseminal quedara brillando con la luz del celular. En la oscuridad se adivinaba su cara de perversión. Colocaba su glande en las fosas nasales de su amigo, haciéndolo oler, respirar ese aire con su olor.

La piel clara de Pepe le excitaba pero mucho más que fuera un machito quien estuviera con su verga en la cara. Nunca había sentido tal atracción pero le gustaba y se sentía bien haciéndolo.

Metió su verga en aquella boca abierta, chocando directamente con el cachete derecho y luego tratando de impregnarlo todo. El aliente caliente de Pepe y su piel chocando lo volvía loco.

Viéndose limitado desde el piso, alzo una pierna apoyándose de la cama para mejorar la posición de su verga pero no fue suficiente y arrimó el pesado cuerpo de su amigo hacia la orilla.

Aprovechándose de la posición comenzó a meter su verga hasta la garganta, interrumpiendo los ronquidos de su amigo y haciéndole toser pero ya estaba demasiado excitado para asustarse, no huiría por segunda vez esta noche.

La sacaba y metía suave, más duro no podía estar ese miembro. Movía esa verga como le hubiese gustado hacérselo a Mari y a otras más del grupo.

Su cintura se movía como si estuviera cogiéndose un coñito, su amigo empezaba a tener arcadas pero él no paraba. Lanzo su celular a la cama y agarrando por la cabeza con ambas manos a su víctima, se impulsaba mucho mejor.

En su vida no imagino sentir esto, miles de sensaciones amplificadas por una locura de noche.

Agarró su verga y con él glande que estaba sensible se volvía a pasear por la barba, la nariz y todos los lugares posibles dentro de esa boca para comenzar de nuevo con las embestidas feroces.

Cuando sintió que no podía más, la metió completamente en esa boca, traspasando la garganta y haciendo movimientos violentos de vaivén esta vez sin alargar el orgasmo.

Seguía bombeando, el sentía esa proximidad, esa leche subiendo, el tacto de esa boca caliente y la metía mas adentro. Jamás había disfrutado de alguien que se tragara su semilla impulsándolo a la locura.

Una corriente bestial de placer tuvo su génesis en esa verga, un primer chorro salió disparado directamente a la garganta y agarrando esa cabeza como si la de un muñeco se tratara, se la clavó toda.

Sentía como descargaba la leche de casi una semana, espesa, caliente y nutritiva. Podía imaginar cómo cada chorro salía de su verga e iba como leche condensada bajando por su garganta impregnándolo todo.

Sus contracciones eran bestiales, le provocaba gritar pero en la oscuridad solo podía disfrutar del silencioso placer que le causaba esa boca que exprimía cada gota de su fruto.

-Hauahhh lala yula-Salió de la boca de Pepe reaccionando a toda esta violencia. Martin con la respiración todavía agitada saco ese trozo de la boca de su amigo esperando una reprimenda pero solo escucho la bocanada de aire que tomó su amigo, estaba demasiado borracho para reaccionar conscientemente. Estaba dormido.

Le dio dos cachetadas con la mano luego de esperar un par de minutos para ver su reacción pero seguía en coma. En la oscuridad absoluta aprovecho de llenar la cara de su víctima con los restos colgando de babas y leche.

Más satisfecho imposible brinco a la cama y como si nada hubiese ocurrido, un sueño intenso lo invadió. Una de las mejores noches de su vida.

FIN

Gracias a todos mis panas que han leído el relato hasta el final, quería hacerlo más corto pero ni modo jaja 5 páginas a mas de 10.

Como siempre espero que haya gustado, lo he escrito con el mayor cariño y queso posible. Espero que les haya levantado el ÁNIMO.

Si te gusta comenta y si no también. Todas las sugerencias serán bienvenidas.

Recuerda valorar el relato por favor. Sin comentarios ni valoraciones los autores solo somos personas escribiéndole a la nada. Motívenme a escribir más.

Les doy un tip, si crean su usuario en la página no le aparecerán las publicidades y la chica que vive cerca para follar además que pueden guardar sus autores y relatos favoritos.

En mi perfil están las listas de relatos que he publicado y el orden de las sagas además de las próximas publicaciones.

Se me olvidaba…. La escena sexual detrás de la puerta fue uno de los últimos relatos que publiqué, si te apetece ;)

Un abrazo y una tocaita de culo. Hasta el próximo relato.

Se me olvidaba ¡FELIZ AÑO! Jaja les prometo publicar mas seguido.

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Desperté por el ruido del regueton a todo volumen, sin abrir los ojos me invade el olor a macho y a semen.

-Mierrrda la cague-Abrí los ojos y a mi lado estaba pepe.

Unos manchones blancos pero leves se notaban en su cara, yo no sabía dónde meterme y ese olor que apestaba, no me ayudaba para nada a disimular lo que había sucedido anoche. Clave mi cara en la almohada.

-Despiértate pajuo, anoche no querías dormir ahora pagas la penitencia-Hablo Pepe, dándome un manotazo en la espalda.

-Estamos de vacaciones pajuo- Respondí -Déjame en paz guevon.

-¡Que mariquito! Nos vemos, ya son la 1 pm ando hambreado –Cogió una toalla-¿Anoche vomité?-Dijo antes de salir..

-Coño no pero te dormiste sin ropa seca, así estarías ¿Por qué lo preguntas?-Me puse nervioso.

-La boca me sabe rara-Hizo una mueca como probando su propia saliva.

-Ese es el ron que te va a matar pajuo- Reí.

-------Por supuesto que era el ron JAJA -----

FIN

sábado, 15 de julio de 2017

Confesiones sobre la casa de playa

Son las 2 de la tarde y no te acuerdas mucho de anoche, quedas viendo el techo, aprovechando de la comodidad de la cama, disfrutando de ese instante de paz hasta que llega a tu mente que te has portado mal y empiezas a arrepentirte aunque tienes la verga parada.

-Maldita sea el ron-Pensé mientras tapaba mi cara como si eso fuera a cambiar algo.

Mi compañero está al lado, ambos estamos desnudos y mientras más pienso mas recuerdo la locura de anoche. El olor a sexo, a saliva, a macho empiezo a percibirlo como una bomba que exploto frente a mí.

Mi compañero se mueve y queda dándome su culo, ese al que muchas veces había tocado en broma pero nunca de esa forma, besarlo, tocado y otras cosas peo… mejores.

-Si te agarran preso mano, en la cárcel van a hacer fiesta con ese culito-Recordé una de las tantas veces que nos reuníamos y empezamos a echarle vaina a Pablo.

Mi guevo esta duro, una gran carpa se acaba de hacer en las sabanas y mi mente empieza a dar vueltas.

Estuvimos hasta las 2 o 3 de la mañana en la piscina, y es que de semana santa no tenía nada, éramos un grupo de 20 personas en una casa de playa. Era jueves y este era nuestro tercer día de desmadre y como si 30 cajas de frías (cervezas) no hubiesen sido suficientes para seguir la jornada aparecieron unas hermosas botellas de cacique 1800.

Los orientales siempre hemos tenido fama de bebedores y de verdad que a veces abusamos, ya muchos no habían podido con su cuerpo comenzando la noche y otros que ya estaban de seguro metiéndola en caliente en algunas de las habitaciones, lo que si es que estábamos alrededor de 10 sobrevivientes en el agua. Unas 4 chicas y 6 panas, jugando cultura chupistica.

El juego consistía en hacer un círculo, elegíamos un tema en especifico y cada quien iba diciendo sin tartamudear, dudar o lo que sea una palabra que no estuviese repetida. Media hora jugando y ya habíamos acabado con dos botellas, siempre había unos que se jodian mas que otros y dos de mis altos panas no podían seguir, habían perdidos muchas veces y seguidas por que lo que tuvimos que remolcarlos a sus habitaciones.

-Cultura chupistica de djs-Dije-Tiesto.

-David Guetta- Respondió Laura.

-Benny Benassi-Dijo Martin.

-Ruben Rocca-Apenas se le entendió a la flaca que ya estaba en sus límites etílicos.

-Nina kravitz- Respondió Pablo.

-Martin Garrix-Gritó Pepe que estaba bastante ronco.

-Ehhmm Armin… van… -Se quedó pegado el tocayo Luis.

-Trago, trago, trago-Se escucharon de todos los borrachos entre salpiques de agua y otros que trataban de hundirlo-Hasta el fondo mamaguevo.

Y así sucedía una y otra vez, hasta que llegamos al punto que nos fastidiamos y nos empezó a pegar el frio de la madrugada sumado a que todos estábamos borrachos.

Habíamos quedados 5 del grupo dispersos, picando algo y bebiendo agua. Martin se había quedado dormido sentado en una silla y aprovechando que ya estábamos demasiados dañados, subió un grupo a llevarlo a la habitación.

Yo estaba sentado en el borde la piscina con un cigarro en la mano, esperando que se me pasara un poco la borrachera ya que me sentía demasiado, como decimos por estos lares, algo borrao. Pablo que estaba acostado en la grama, es mi mejor amigo y compañero de cuarto y por lo que veía estaba peor que yo.

-Mallldito ¿estas vivo?, no te vayas a dormir ahí-Le eche agua de la piscina-Mira que ya todos se fueron a dormir.

-Estoy bien, deja la ladilla-Rió Pablo.

Espere un rato y me levante, Pablo no se podía levantar. Tuve que apoyarme de una pared para poder controlar mi borrachera y la de él, como pude lo levanté y me dirigí a mi habitación entre tropiezos y escalones que no veía.

Era una casa de tres pisos, nuestra habitación estaba en el primero y cuando llegamos tenía el seguro puesto.

-Coño abran la puerta vale-Toque la puerta, casi que le di una patada pero nadie respondió.

Deje a Pablo que se reía como un demente de mi y no podía ni sostenerse solo. Fui a buscar otra habitación pero ya estaban ocupadas, pude ver a Laura totalmente desnuda al lado de chichi, al parecer el acto había quedado incompleto ellos dos estaban hasta la madre de alcohol.

No les negaré que se me levanto el alma cuando la vi pero si me encargaba de tener algo con Laura se que lo iba a lamentar, con todo y mi borrachera me negué cosa que me pareció un avance de mi mismo, en otros tiempos no hubiese quedado viva.

Subí al segundo piso y esos malditos borrachos por la comodidad no se fueron a sus habitaciones, todos estaban en las habitaciones de otros. Me toco subir otras escaleras con Pablo.

-No le vayas a decir esto mañana a nadie, estoy demasiado borracho-Reía.

En las ultimas escaleras tropezamos y caímos los dos al suelo, la risa de Pablo me tenia irritado provocaba meterle un coñazo. Nos levantamos como pudimos hasta que llegamos a la habitación, lance a Pablo en la cama.

Entre la borrachera, me quite mi short y me lance a la única cama que había en la habitación, caí al lado de Pablo.

-Que no me vomite este pajuo-Le rogué a dios mientras miraba la cara de mi compañero-En ti confió.

Quede viendo el techo, no podía dormirme. El sonido de las olas del mar que entraban por la ventana me estorbaba además que mi compañero se movía mucho y la habitación era algo calurosa.

Espere otro rato dándole chance a Pablo que se durmiera y como no podía dormir, hice lo que siempre hago cuando no puedo hacerlo. Baje mi ropa interior y empecé a cantarme una paja a nombre de las tetas redonditas de Laura y esa boquita de mamadora.

Cerré los ojos y empecé a imaginarla como metía mi verga entre sus tetas y me hacia una paja lenta, luego que se montaba encima de mi y empezaba a cabalgarme como toda una puta. Escupí la palma de mi mano y le di mejor ritmo al asunto.

-¿estás también excitado?-Sentí que susurraban a mi oído.

Yo casi que salto de la cama, pensé que Pablo dormía. Me tape enseguida con una sabana mientras veía que Pablo sacaba su verga por la cremallera del shore y empezaba a hacerse una paja.

-Estamos en confianza, somos panas-La cara de Pablo denotaba que estaba algo perdido pero excitado a la vez.

-Dale pero que quede entre nosotros-Respondí luego de unos cuantos segundos, dándole chance a que la sangre que llenaba mi pene pensara por mi, agarre su mano y la puse en mi verga de más de 20 centímetros. No es que yo tenga muchos límites.

-Esto no Luis, esto es de maricos-Dijo Pablo nervioso- Los muchachos nos pueden ver.

- Dale marico. La puerta tiene seguro y si no hacemos ruido nadie se entera además todo el mundo está borracho-Volví a apretar su mano en mi verga que más dura no podía estar.

Pero… es que yo… -Dudo por un par de minutos-A mí me gustan las mujeres-Dijo mientras su mano seguía apretando mi herramienta.

-Pajeame vale, la tienes toda para ti. Estamos entre panas-Le susurre en el oído.

Comenzó una paja torpe pero luego de unos minutos en la oscuridad, Pablo se quito de mi lado y se sentó en la cama permitiéndole hacer una mejor paja. Yo estaba excitado, no era Laura pero era una mano que me estaba haciendo perder la cabeza.

-Desnúdate y ponte aquí Pablo-Le dije mientras me quitaba la ropa y me acomodaba. Sentados en la cama, frente a frente y con nuestras piernas entrelazadas Pablo me hacia una paja mientras yo se la hacía a él.

Su verga era más chica que la mía y la sensación de tocar la verga de otra persona te crea cierto morbo. Estábamos sudados y Pablo se notaba igual de ido aunque excitado.

Quise aprovecharme más de la situación y aceleré su paja, me escupí dos dedos y con la mano libre fui jugando con sus bolas y perineo, paseándome una y otra vez siempre agregando más saliva hasta que baje lo suficiente para sentir su culo cerradito.

-Eso no vale, no soy marico-Dijo Pablo sin apartarse ni parar la paja.

-Tranquilo vale, esto es para que la paja sea más sabrosa-Le dije acariciando la puerta de su culito en forma de circulo-Esto no lo sabrá nadie.

El cerraba sus ojos, algunas gotas de sudor caían de su frente y su respiración agitada se podía sentir más.

-Ufff eso no vale-Había metido un primer dedo en su culo mientras seguía con su paja.

Yo en ese momento no pensé mucho como amigo, sino como un carajo con ganas de pasarla bien a costilla del alcohol y de un culito ajeno. Le di un beso, mi primero con un hombre luego le bese el cuello y detrás de su oreja mientras metía un segundo dedo.

-¿quieres que te la mame?-Le dije a Pablo aumentando la paja que le estaba haciendo-Respóndeme.

-Si, házmela ya casi no puedo más-Me dijo desesperado.

-Primero házmela a mí y después termino contigo-Lo empuje y acomodándonos en la cama, poniendo mi mano en su cuello, dirigí su cabeza a mi verga.

Cuando iba a decir algo, le metí medio guevo en la boca. El protesto pero después de unos segundos se rindió y empezó a tragarse más o menos la mitad que es lo que se podía meter en la boca. Ya lo tenía más que dominado.

Yo con los ojos cerrados disfrutaba de una mamada, no sé cuánto tiempo estuvo así pero cuando agarro practica, lo hacía casi mejor que mi novia, yo casi estaba que botaba la leche pero esto no me bastaba.

Aprovechando que él estaba como poseído y con los ojos cerrados, me coloque debajo de él y empecé a meterle los dedos mientras le hacia una paja lenta en una posición bastante incómoda pero efectiva.

Llego un momento en que mi amigo abandono mi verga y solo gemía muy bajo pero igual lo hacía. No nos importo nuestros amigos en las otras habitaciones, ya íbamos por lo que íbamos y sin barreras. Siempre había sospechado que mi amigo gustaba de mi.

En la oscuridad estábamos los dos sudados y sintiendo el calor de cada uno, dos supuestos heterosexuales probando el mariconeo a tres tablas.

Me levante de la cama y aunque todo estaba en oscuridad con la poca luz que había note que Pablo me veía a la cara, vi sus ojos y leí esa intensidad de su mirada que solo decía una sola palabra, cógeme.

En 4 patas quedando sus rodilla a orillas de la cama, tome de su cintura y lo lleve un poco más atrás para que quedara mas a mi disposición. Aquel hombre de metro ochenta y que no tenía pero ni una gota de grasa en su cuerpo estaba a mi disposición, unas nalgas duritas y bien formadas se presentaban a mí y yo sí que quería disfrutarlas.

Escupí mi mano, lleve mi saliva a mi verga repitiendo dos veces esta acción y luego lo mismo con esa cueva sin explorar que esperaba por mí. Empuje su espalda hacia abajo, e hice que abriera un poco las piernas aprovechando que Pablo estaba haciendo lo que yo le decía. Sentía sus vellos acariciando mi glande antes de meterla y presioné, no entro fácilmente tuve que intentarlo 3 veces más.

-¡Aaaahhhh! me duele-Pablo intento zafarse-No joda, sácala.

-No seas jeva, solo es la cabecita-Le dije.

-Sácala, me duele de pana, suéltame-Trataba de despegarse y lo agarre por la espalda y sin querer el mismo se la termino de clavar-Noooooo, me duele coño de tu madre, sácala.

Yo lo empuje hacia delante quedando su cuerpo acostado en la cama y el mío sobre él con mis brazos cruzados en su pecho no queriendo soltarlo.

-Suuushh-Le decía al oído mientras mi verga se acomodaba en ese caliente y apretado culo-Relájate mi pana, si sigues así va a seguir doliéndote pajuo.

Forcejeo unas cuantas veces más hasta que no pudo conmigo, estuvimos un rato sin movernos, caían las gotas de sudor y yo jugaba con su cuello.

Fue el mismo quien empezó a echarse hacia atrás para meterse mi verga, cuando lentamente hacia especie de un círculo con mi verga en su culo. Al inicio pensaba que quería escaparse pero cuando sentí unos leves gemidos no pude más que empezar a darle lo que quería, sabía que le dolía y le gustaba a la vez.

Saque mi verga y la volví a meter lentamente haciéndole desfallecer, le quite el control con cada metida de verga que le daba. Lo torturé metiéndole la verga lentamente hasta que nuestra excitación pudo más y se activo el sexo animal.

Volviendo en 4 patas lo agarre por la nalgas y empecé a partirle el culo como dios manda. El no dejaba de morder la almohada para disimular los gemidos los que yo escuchaba perfectamente.

Al día siguiente no podría caminar de la cogida que le estaba metiendo, un macho deportista como lo era Pablo recibiendo guevo de mi, su mejor amigo.

Cuando note que quería echar la leche, le agarre las manos en la espalda y apoyándome seguí penetrándolo. Su culo ya estaba abierto, ninguna de mis novia se había portado tan puta como él, primera vez que probaba un culo y eso me tenia loco.

Cambiamos de posición, me coloque sus musculosas piernas en los hombros, cuando se la metí empezó a gemir muy duro y empecé a taparle la boca con una de mis manos.

Pablo era más susceptible a esta posición y con cada metida, desfallecía. No encontraba qué hacer con tanto placer y supongo que dolor.

-Dame más Luis-Gemía.

Aprovechando que estaba totalmente excitado y descolocado, le empecé a dar más rápido metiendo toda mi verga sin contemplación. Si me iba a portar mal debía hacerlo por lo más alto. El repiqueteo de nuestras pieles inundaba la habitación junto con los sonidos que salían de la boca de mi amigo.

En la misma posición, agarre sus piernas por detrás de las rodillas y las empuje lo mas que podía a su pecho, quedando a mi total disposición todo su agujero para ahora darle duro, Pablo no aguantaba tanto lo que me llevo a seguir jugando con él.

Colocaba mi glande en toda su entrada y la metía muy despacio, iba y venía.

-¿quieres más?-Le decía a Pablo, el me respondía con leves gestos en su cara como esperando que la metiera hasta el fondo pero no lo complací.

Metía mi glande y hacia círculos en su apretado culo dejándolo picado. Ya este no era mi mejor amigo sino una putita, una perra a mi disposición. Su culo envolviéndome el glande y hasta apretándomelo era de los mayores placeres de mi vida.

Cuando meti gran parte de mi verga, echo la cabeza hacia atrás abriendo su boca y soltando todo el aire de sus pulmones esa imagen aunque en la oscuridad nunca se me borrara de mi mente.

Volví con el mete y saca, haciéndolo gemir de nuevo. Metía toda mi verga en ese culo, el mejor puto sexo de mi vida y sin planificar.

Acelere mis movimientos, ese culo apretado era una nueva sensación para mí y aunque encontraba resistencia esto me daba el mayor placer que ni mis novias habían podido darme. Desde ese momento comprendí que una de mis metas en la vida era disfrutar las variantes del sexo, sin tabúes y sin tantas limitaciones.

Mi verga salía y entraba tan rápido de ese culo recién desvirgado y la cara de mi amigo solo decía una cosa cógeme duro. Su verga seguía igual de dura que al inicio, empecé a masturbarla con una de mis manos y sentí como su presemen la había bañado.

-Que rica perrita, estas toda mojadita-Le dije a Pablo.

Sentía sus venas en mis manos y la dureza que tenia, estar masturbando a alguien tan cercano y cogiéndolo a la vez, me puso tan malo que sin querer, empecé a botar toda mi leche en ese culo mientras sentía que casi me desmayaba encima de él, con cada descarga sentía que desfallecía. Segundos después brotaba de la verga de Pablo una gran cantidad de leche que le baño sus abdominales y el pecho.

Me olvide del mundo mientras el orgasmo todavía hacia efecto en mi y poco a poco fui recuperando la cordura.

-Ay maldito, con cuidado-Dijo Pablo cuando casi desmayado había sacado mi verga de su culo.

Yo quede encima de mi amigo, bañándonos en su leche y nuestro sudor. Nuestras respiraciones estaban agitadas y nos dimos un beso corto pero más por cordialidad que por otra cosa.

Y ahora estaba yo, en esta cama a las 2 de la tarde de nuevo excitado y con un culo a mi lado. No sabía cuando nos acomodamos para dormir pero tenía ese recuerdo vivo con Pablo.

Vi ese culo de gimnasio saludándome. Con cuidado acaricie su nalga izquierda y luego metí un dedo en su culo dilatado, sacándolo algo mojado supongo que de mi leche.

Pablo se volteo a verme y también tenía una erección, hicimos contacto visual y de una fuimos de nuevo a probar nuevas cosas.

Así empezaron los juegos con mi mejor amigo Pablo.

Fin


Hola,  gracias por leerme espero que te haya gustado. Recuerda que publico todos los domingos. 

Ayudame a crecer,  comparte los relatos con tus amigos y dale +1.

Chao singones. 

sábado, 8 de julio de 2017

La puta de la lancha

Hola soy Erasmo y esta es mi historia.

A mis 35 años he dado golpe por todas partes, desde muy joven empecé a trabajar, la vida no me había tratado muy bien pero por lo menos ahora estoy algo estable. Aunque intente terminar mi licenciatura un día desistí, el trabajo me limitaba mucho y llegaba cansado a la casa. Estuve trabajando en tiendas, como ayudante de carpintero, pescador y uno que otro tigrito que aparece, me gusta un poco de todo.

No sé si soy gay, bisexual o lo que sea, siempre he estado con mujeres pero mentiría si no he sentido morbo por algunas situaciones con hombres. Esa parte de mi siempre ha sido limitada, solo he estado 4 veces con hombres en comparación con la gran cantidad de mujeres, soy bastante promiscuo no lo negare.

Hace unos años no tenía trabajo y aunque tenía algo ahorrado, las preocupaciones no me dejaban fluir esto sumado a una relación complicada que me impulso a buscar otro panorama.

Así gracias a unos viejos amigos conseguí una lancha que zarparía dentro de dos semanas, sería un mes con una buena paga suficiente para estar libre de trabajo un buen tiempo.

Hace unos años había trabajado en una lancha aunque más grande y sin dudas una de las mejores experiencias, el mar tiene su encanto y el grupo era bastante jodedor lo que hizo todo ese viaje más ameno.

Me quede en una casa de un amigo cerca del puerto y a la hora de salir, estaba a tiempo, 6 de la mañana precisamente. Salude al capitán que ya me habían presentado unos días atrás y 5 compañeros más. Quede impresionado, eran unos machos pero no de esos que aparecen en las revistas o en las pornos sobreproducidas sino unos hombres con piel quemada por el trabajo con unos buenos brazos, y una estampa de animales que nadie se la quitaba.

-Coooñoo tiempo sin verte compadrito- A los minutos de haber llegado entraba el último tripulante, estrechaba su mano con la mía y me picaba un ojo, mi perdición, se llamaba Juancho un negro de 1.90 m que me había cogido hace bastante tiempo atrás –No sabía que pescabas, se que te va a ir bien con nosotros.

-Coño vale igual-Empecé a sudar aunque el saludo fue de los amigos de toda la vida-Claro, yo nací en un pueblo pesquero. Mi ayuda no les va a faltar.

Los días iban corriendo y todo pasaba con total tranquilidad, faltaba unos cuanto más para llegar a la zona de pesca. La lancha no era tan grande pero se podía vivir, las 8 camas en un camarote bastante angosto 4 y 4 en cada lado dejando un pequeño pasillo, una cocina en la parte de abajo, el cuarto para meter el pescado en el hielo y un baño para 8 culos aunque por experiencia se que el mar sirve cuando hay emergencia. Por último la sala de mando donde estaban los equipos de comunicación y control de la lancha.

Aunque los paisajes del mar son muy bellos, llego un momento en donde ver agua 360º por mucho tiempo no era muy favorable, unos mataban el tiempo tratando de pescar algo y algunos como yo que nos quedábamos en el camarote donde había un dvd y un televisor pequeño.

Todo comenzó en la noche del quinto día, estaba fumando recostado de una baranda, todos estábamos bebiendo pero ya los cuerpos estaban pidiendo descanso y el grupo ya se había desintegrado. Juancho apareció bastante perjudicado por el ron, aprovechó que estaba solo para hablarme.

-¿Te acuerdas aquella noche en tu casa? Desde que te vi aquí en la lancha sentí que la verga se me hinchaba por tu culpa-Dijo agarrándose el paquete.

-Eh quieto que aquí no podemos hacer nada, me gustan que las cosas sean privadas no inventes-Le dije con una mirada fija que interrumpí sin querer ya que su paquete me llamaba.

-Tranquilo, nadie se va a enterar dame un mamada, no hay nadie que nos vea ahorita.

-Coño que no vale-Dije con fuerza pero mi verga ya estaba dura, era cuestión de tiempo.

Juancho me quito el cigarro de la boca lanzándolo al mar y agarro mis manos para tratar de inmovilizarme, pero le di resistencia aunque media 20 centímetros más que yo y era más fuerte.

Me inmovilizo contra la pared de madera y restregó su verga con la mía que ya estaba dura.

-¿Para qué te niegas si estas excitado? Déjate llevar-Decía el negro con malicia.

Siguió un largo rato moviendo su cintura haciéndome sentir la dureza de su paquete ya yo estaba rendido, eran 25 centímetros que me habían dolido hace unos años pero que ya estaba dispuesto a probar de nuevo.

Juancho se bajo su pantaloncillo sin problemas, no llevaba mas nada abajo y soltándome me empujo al suelo, aprovecho que estaba contra la pared para meter su verga hasta mi garganta dejándome sin respiración y haciéndome toser hasta el punto de vomitar un poco del alcohol.

Estaba atrapado y no sabía qué hacer, no podía tenerla toda en mi boca, sentía que me ahogaba con sus embestidas. Estaba bañándome en mis vómitos y casi no podía respirar, estaba desesperado pero a él no le importaba. Me tenía sujeto las manos lo que me dejaba a merced de sus movimientos.

-¿Pero qué bien la están pasando y no avisan?-Escuche la voz de David

Juancho me empezó a dar más duro, mi desesperación aumento, quería salirme no solo por mis arcadas sino porque todos se iban a enterar, pero no podía.

Sentí como un líquido llenaba mi boca y Juancho pegaba un grito, estaba acabando en mi boca cosa que nunca había permitido en mi vida.

-Verga muchachos tenemos a una puta en la lancha, vengan a ver-Gritaba David emocionado.

Yo estaba en el suelo todavía con la verga de Juancho en mi boca aunque ya estaba bastante flácida. Todos corrieron a ver y me encontraron. Sin importar que lo bañara en mis babas David tomo el lugar del negro mientras los demás disfrutaban del espectáculo.

-Como la mama la puta-Gemía David.

-Tenía tiempo que no se montaba un marico a la lancha, se acuerdan aquella vez como le llenamos el culo de leche a Fausto.

-Caraaa capitán, ese culo es inolvidable.

David no fue tan animal como Juancho, le gustaba que se la mamara suave pero hasta el fondo lo que me permitía respirar y equilibrarme de la violación oral. Le gustaba acariciarme la cabeza y la barbilla para sentir como me entraba hasta el fondo. Cuando estaba acabando se volvió loco y aumento las embestidas a mi boca hasta que probé su dulce semen.

Los 7 pescadores utilizaron mi boca esa noche, tuve que tragarme sus leches espesas y calientes, me humillaron pero lo que me dio más rabia es que en ningún momento se me bajo mi verga. Y así había comenzado todo…

El capitán que no había bebido ron, viendo mi estado cuando todo terminó me ayudo a quitarme la ropa y me lanzo encima un tobo de agua fría para limpiarme. No sabía qué hora eran ni tampoco me importaba pero ya casi todos dormían, yo me levante y caí en mi catre sin fuerzas.

Al día siguiente me desperté tarde, por la luz del sol lo supe. Me dolía la mandíbula y el sabor a semen estaba pegado a mi paladar.

Salí del camarote dormido porque la ropa estaba en otro sitio, todos me quedaron viendo mientras comían de arriba abajo. Fui a buscar mi ropa y luego subí, a comer.

-Buen día campeón, siéntate con nosotros-Dijo Bardo bastante contento.

-Aquí tienes tú comida-Hablo Juancho que si estaba bastante cabizbajo.

Agarre la comida y no le dije nada, estaba bastante contrariado aunque sentía arrechera contra todos por lo de anoche igual me había gustado. Ese ron tenía algo, lo sé aunque solo me mentía a mí mismo.

Lo malo de estar en una lancha es que siempre vas a tener que socializar así que termine comiendo con todos aunque yo estaba callado, los demás estaban como si nada.

Al atardecer fui al baño y al abrir la puerta, me encontré a Julián uno de los más jóvenes del barco cantándose una paja. Al principio fue la sorpresa pero luego lo mire de arriba y abajo, tratando de disimular, trate de cerrar la puerta pero él me invito a entrar.

Trague saliva y cerré la puerta del baño con mi verga parada. –Maldita sea nojoda-Pensé.

Ese día no ocurrió más nada anormal. Pase el día durmiendo, limpie un poco unas zonas y me quede viendo televisión con dos compañeros más hasta dormir. Ya todo estaba en total normalidad.

A la mañana siguiente desperté con la verga dura, había tenido un sueño erótico en donde el chamo del baño me cogía mientras detrás había una fila de sujetos esperándome y yo no dejaba de eyacular agua de mar. Fue bastante raro.

Los primero días cuando iba a mear siempre lo hacía sacando mi verga por la borda pero ahora aunque me excitaba debía ir al baño. Era una mezcla entre miedo y excitación lo que sentía por esos hombres en la lancha lo que me llevo a ir rompiendo las barreras.

En la noche, habíamos zarpado en una isla que desconocía. Estábamos a dos días de nuestro destino según el capitán, todos estábamos en el camarote viendo una película de acción mientras se pasaban una botella de ron cosa que rechace.

-Dale vale, bebe-Dijo el capitán-Somos un equipo.

Acepte uno tragos aunque bebía con control. La vaina fue que en la película había una escena de sexo bastante larga e impresionante lo que puso a todo el mundo con la verga de punta y yo no fui la excepción.

-Verga tiene unas tetas esa morena para hacerme una paja cubana con ellas-Dijo Bardo un oso canoso pero que debía tener la misma edad que yo.

Yo estaba algo tenso, cuando visualicé que los compañeros tenían la mano dentro de sus interiores y con tremendo bulto. Disimuladamente me arrope y empecé a hacer lo propio aunque lo que realmente me provocaba era chuparle las vergas. Me estaba picando esa excitación tan insana que cuando estaba en tierra me hacia salir de casa y dejar de reprimir ese deseo por el sexo entre hombres.

Julián fue en busca de unos aperitivos y nos estrego uno a cada uno, interrumpiendo el momento pero aunque había comida en la boca todos seguíamos igual de duro, menos el recién llegado que se volvió a acostar en la cama de abajo.

La luz del televisor seguía iluminando el camarote y a Juancho no se le bajaba, lo que me provocaba más excitación. El me veía pero yo disimulaba que veía el televisor. Bajó un poco su pantalón y escupió su mano, se rego la saliva por su cabeza y empezó a masturbarse suavemente.

En un momento no pude disimular y voltee a verlo, el solo me soltó una sonrisa. Mi verga estaba dura pero me sentía atrapado, Nunca en mi vida me había pasado algo así y aunque me excite sé que es una locura.

-Vente putita yo se que la quieres-Se oyó a Juancho decir en la habitación y se escucharon las risas de los demás.

-¿Es que la puta se excito? Yo también necesito alguien que me baje esta calentura-Dijo Beto con su voz ronca sacando la cabeza por fuera de las literas para poder verme. El era uno de los más serios, tenía algo misterioso para mí.

-Para que disimular-Me dije a mí mismo. Yo estaba en el segundo piso justo al lado de Juancho y me baje para meterme ese guevo en mi boca.

El me dejo hacer, besaba sus bolas y lamia su glande para comenzar, luego me puso su verga en mi boca y empecé a mamarla.

-Así mi perrita, tu sabes como hacerlo-Susurraba Juancho que estaba con los ojos cerrados.

Detrás de mí se puso el mocho, un cuarentón de piel rojiza quemada, un blanco de playa dijera un primo.

Me termino de quitar la ropa e intento echar una crema en mi culo pero me resistí, inmediatamente Juancho me sujeto la cabeza y el mocho me hizo una llave.

Beto el hermano de Julián, aprovechando que estaba en esa posición se sentó en su cama y con sus dedos sin ningún cuidado abría mi culo y lo llenaba de vaselina.

-Por el culo no-Trate de soltarme pero no podía, eran 7 contra mí.

-Abre que no es la primera vez que te lo abren puta de mierda-Decía el capitán con verga en mano masturbándose y viendo todo en primer plano.

Sentí algo en mi entrada y enseguida entro la verga del mocho el cual no tenía nada de mocho en su verga, era algo flaca pero de largo es que asustaba.

-¡Ay! Me duele suéltenme malditos-Pero solo se burlaban mas de mi y el mocho aprovechaba para hacerme gritar.

-Aguanta puta. Tienes el culo como a mí me gusta.

Me dolía bastante y no sabía cómo soportar esto. No podía mamar la verga de Juancho solo trataba de esconderme del dolor entre sus bolas y piernas.

-Mocho me toca a mí-Ordeno el capitán-Te voy a enseñar cómo se coge a una puta.

La verga del mocho salió rápidamente para darle paso al capitán, mi respiración estaba agitada y sudaba un poco. Sentí una gran cabeza en la entrada de mi culo, empezó a presionar hasta que la metió.

-Ayyy con cuidado-Grité, había metido todo.

No era tan larga como la pasada sin embargo la sentía en todo su esplendor. Me sentía más lleno y más propenso al dolor aunque esperó unos minutos para darme por el culo.

Cuando la empezó a sacar y meter al inicio no me causaba placer, pero unos minutos después estaba con mi verga parada y tratando de buscar más.

El capitán abría mi culo de una forma que no pude reprimir mas lo que sentía, cuando me estaba cogiendo el mocho realmente me dolía luego que vino este otro macho a darme empecé a volverme loco pero no quería que los demás se dieran cuenta hasta que el aumento el ritmo. Su boca mordía mi espalda mientras me taladraba.

-Así dame duro, me gusta, dame ahí affff-Gritaba.

El capitán iba y venía, sujetándose de mi cintura comenzó a darme más rápido, se escuchaba el repiqueteo de mi culo y su verga.

-AAAAAAAAAFFFF puta de mierda toma, tomaaaaa aafff- Decía el capitán mientras llenaba mi culo de su leche recostado sobre mí.

-Ahora es mi turno de nuevo capi-El mocho aparto a su jefe con una sonrisa.

-Affff así suavecito así-El mocho había metido su verga hasta la pata y la movía, sus movimientos me mantenían excitado.

Agarre mi verga para masturbarme disfrutando de lleno. Cada vez el mocho la metía más rápido, cuando volteo la vista veo a todos masturbándose, estos machos me tenían loco. Mi paja cada vez es más rápida y estaba llegando al punto de no retorno.

-Tu terminas cuando hayas acabado con nosotros-Ordeno Beto que me agarro las manos y las puso en mi espalda para que el mocho las aguantara. Todos rieron.

Había descuidado la verga de Juancho y la agarre de nuevo con mi boca, chupando sus bolas y tragándome parte de ese pedazo de carne.

El mocho me pegaba nalgadas con su mano derecha, me soltó las manos y se pego del otro lado de las camas.

-Ahora métetela tu mismo.

Puse mis manos en las camas para apoyarme y empecé a empujar mi culo hacia atrás. Las sensaciones que sentía me tenían loco, me deje llevar y así pase un buen rato dándome con esa verga. El mocho ya no soportaba mas y vino hacia mí de nuevo a darme guevo con todas sus fuerzas.

-Ohh así mocho carajo, uff- Decía entre gemidos.

Él seguía y yo quería acabar pero cada vez que me tocaba me quitaban la mano de la verga. No pudo aguantar más, como envidiaba a este flaco de brazos fuertes que me tenia pegado, dejo dentro de mi hasta la última gota de leche que tenía en las bolas.

Salió de mí el mocho, y sentí la leche que me corría entre las nalgas y las piernas. David venia desnudo de la cintura para abajo ahora por mí.

Salimos del camarote que era bastante pequeño y nos fuimos afuera. Julián y Beto me tenían mamando arrodillado sus vergas, jugaban con mi boca pegando sus vergas y haciéndomela tragar juntas.

Bardo y David sacaron un colchón, preparando un poco más el ambiente que ya olía a sexo.

-Vente para acá puta que es mi turno, ya estoy que acabo-Dijo David.

Me acosté en el colchón y me abrió las piernas como una puta, sin más la metió toda y empezó a cogerme. Su verga era gorda, iba creciendo su grosor en la base lo que me abría mas el culo, literalmente esta noche seria de ver las estrellas.

-Vamos dame así, me gusta eso, soy tu puta-Le decía.

Poniendo mi pierna derecha en el colchón mientras la otra estaba levantada me tenía con mejor acceso para él. No sé cuantas veces estuve a punto de correrme esa noche sin tocarme pero estuve a punto.

David tenía una cadencia increíble, estos machos sabían cómo coger. Mire hacia un lado y estaba Juancho esperándome con su pitón dura. David había aumentado su cadencia y no hacía más que perderme en mis sensaciones. Segundos después, mi culo ya estaba lleno de su leche, la tercera de la noche.

Bardo lo reemplazo, se escupió la mano y bañó su verga para entrar en mi culo abierto y viscoso. Comenzó fuerte llevando la frecuencia de su compañero anterior y haciéndome alucinar al instante, apoyaba sus dos manos en mi muslo, cogiéndome sin tregua.

-Ve como me tienes Erasmo, un machito como tú y tan puta.

Sus insultos no me hacían sino excitar más, yo estaba dispuesto a hacer la puta de la tripulación, con esta noche que no terminado, ya siento que es la mejor de mi vida. En ningún momento mi verga se relajo, pedía clemencia hacia ella pero la regla era clara, mientras tanto mi liquito preseminal salía a chorros.

El osito treintañero de Bardo, gemía como loco. Se notaba que mi culo lo volvía loco, me dio 6 nalgadas seguidas e hizo que me levantará.

-Quiero cogerte contra la proa-Dijo el oso.

Agarrándome de la madera, masajeo mis nalgas y me metió la verga desde abajo haciéndome doler pero aguante mi castigo. Sus movimientos seguían firmes y los que me habían cogido me veían desde afuera ya que estaban bañándose. Juancho, Julián y Beto me seguían a donde fuera, ellos eran los próximos.

-Así perra, nosotros sabemos que aunque te resistas sabes que te gusta, no te mientas-Grito el capitán.

Bardo no soporto más, seguía cogiéndome duro y gritando soltó sus primeros chorros de semen.

-Quiero que te lo tragues nojoda- Agarrándome rápidamente de la cabeza, la empujo hacia abajo y yo lo segui.

Logre tragarme 3 chorros de leches, y con sus manos en mi cabeza no me dejaba que me la sacara de la boca hasta que terminara, unos minutos después me libero y de un brinco cayó en el mar con los demás que tenían una botella y fumaban.

Yo seguía agitado, sintiendo como sus leches me salían de adentro cuando estaba arrodillado. Miraba a los próximos y no creía que toda esta gente me fuera a coger, es como una fantasía.

-Esto te lo estamos dando con mucho cariño todos nosotros o te lo tragas o te lo tragas- Juancho me agarro del pelo y las orejas para dirigirme al sitio donde mi culo había cagado leche.

Chupe el piso y pase la lengua comiéndome todo lo que había botado, sentí asco pero a la vez mi mente me traicionaba. Juancho me alzo como un niño cargando un muñeco, llevándome a la colchoneta.

Se acostó boca arriba mostrándome su gran cuerpo y su verga negra, gruesa y venosa de 25 centímetros. Sentí miedo pero no todos los días ves algo como eso.

Me agache, sentí su verga en mi raja y aprovechando sus leches puje para sacar un poco y bañar la verga de turno. Con mi mano esparcí todos esos líquidos y miré a los ojos a ese negro que me volvía loco desde que lo conocí

Me senté en esa verga de un solo coñazo y luego me arrepentí, me había empezado a doler pero no es para menos Juancho tiene un guevo que la primera vez que estuve con él tuve que decirles a todos mis compañeros de trabajo e inclusive a mi novia y amigos que tenía problemas de hemorroides para disimular.

Juancho no tenía mucha paciencia, por lo que una vez toda su verga en mi culo empezó a moverse.

-Ay ay ay con cuidado vale-Le decía al negro.

-Las putas complacen a sus machos no se quejan-Replico.

Yo no lo estaba cabalgando, el subía su cintura con un ritmo bestial que me hacia desfallecer. Sus cogidas eran duras, lo sabía y esta noche no es la excepción. Me tuvo bastante rato así, aprisionado muriéndome con embestidas, hasta que tomé el control y era yo el que lo cabalgaba mientras con una de sus sonrisas veía mi cara.

Cuando se canso de la posición hizo que me acostara a su lado, me volteo dándole la espalda y me clavo su verga, llenándome el culo completamente de carne e iba y venía con una rapidez que me tenia muerto.

Con una mano me agarraba una pierna y con la otra me sujetaba, no encontraba que hacer con tanto placer, quería acabar y empecé a masturbarme pero enseguida vino Beto quien se hacia una paja al lado de su hermano a quitarme las manos de mi verga. Me sentía frustrado era tanta la presión que sentía como si me fuera a orinar, era como un calambre el cual no podía hacer nada para solucionar.

Beto me dio a comer su verga y para distraerme acepte, estaba muy dura y botaba mucho seminal, lo mamaba con todas las ganas haciéndolo gemir pero él no quería terminar pronto así que me dejo sin comida.

-Acuéstate-Dijo Juancho. Yo hice lo propio.

Me puso su verga en la boca, casi como un 69 pero yo solo le comía la verga. Metió sus manos por debajo y me apretó, después nos levantamos, yo con la cabeza abajo, su guevo en mi boca y sus bolas bailaban en mi frente.

Yo me agarre de él con todas las fuerzas y el utilizaba una mano para meterme su verga más adentro.

Beto y Julián se reían, no podía creer lo que este macho me estaba haciendo. Yo estaba ahogándome con toda esa verga en mi boca. Juancho caminaba a donde estaban los demás para que me vieran mientras se bañaban.

-Vean como lo tengo-Las manos de Juancho me presionaban mas para que los demás me vieran dominado, una vez pasado el show me llevo al colchón.

Yo estaba boca arriba, abrió mis piernas y me la metió de nuevo como un demonio.

-ASI dame mas, soy tu puta-Le decía.

El me estaba volviendo el culo nada pero me gustaba, sacaba el glande y lo metía de nuevo hasta el fondo haciéndome chillar. Me cerró las piernas y seguía a la carga, me sujetaba de los bordes del colchón como si eso fuera a hacer algo.

Abrió mis piernas peludas de nuevo y empujándolas hacia atrás, mi culo quedo totalmente expuesto y la metió de nuevo.

-Me estas matando maldito affff cógeme duro.

Yo solo gemía, se que fue un largo rato gozando de esa fuente de placer que era mi culo, lo más rico que había hecho en mi vida.

-UFFF agghh ahh aff AFFF-Gritaba Juancho quien estaba acabando en mi culo de forma bestial. Se limpio el sudor con una mano y se levanto.

-Listo por aquí muchachos, ahora les toca batir chicha a ustedes-Dijo Juancho relajado antes de lanzarse al mar.

Julián hizo seña de que me levantara y sumiso me puse en 4 en la colchoneta, esperando que me penetrara. Beto inundo mi boca con su verga que era bastante gruesa aunque no tan larga como la del mocho.

Espere la verga del más joven del barco que jugaba con la leche de los demás y lubricaba su verga. La fue metiendo suave hasta que estuvo toda adentro, sus arremetidas eran para morirse. Beto aprovecho para metérmela en la boca mientras su hermano me violaba, sentía como si me estuviese cagando. Su verga era casi tan larga pero curveada hacia arriba, una navaja pico de loro parecía.

Sus embestidas eran concisas haciéndome desfallecer, uno por la boca y otro por el culo. Julián me cambio de posición quedando boca arriba, agarrándome las piernas y Beto encima de mi cara dándome a comer su verga y corriendo su sudor por mi cara.

-¿Quién iba a imaginar que tú con esa pinta te iba a gustar tanto guevo?-Gritó el mocho desde afuera de la lancha.

Julián me jalo las piernas, quedando yo encima de él, me levanto y se acomodo en el colchón yo encima de él y sus brazos me agarraban de tal forma que quedábamos pecho con pecho. El empezó a subir su cintura y yo a gemir, hasta que paró y sentí que algo más estaba en mi culo.

Alce la vista y estaba Beto encima de mí con una sonrisa maliciosa, no me dio tiempo a protestar cuando metió su glande y yo me quede tranquilo, necesitaba relajarme, ellos lo harían sea como sea. Ya Juancho les había abierto el camino.

Me sentí lleno cuando entraron los dos, pensé que iba a reventar pero todo estaba comenzando. Cuando Beto empezó a moverse sentía como la elasticidad de mi ano empezaba a reclamarme y Julián no se quedo atrás.

Mi culo era destrozado por dos hermanos viciosos que parecían maquinas, los más jóvenes del barco gozaban con mi culo que les permitía saciar todo el morbo que no podían con sus novias.

-Me corroo affff uffff mierda-Gritaba Beto llenándome el culo y la verga de su hermano de leche. Me saco la verga e hizo que se la limpiara mientras su hermano me cogía despacito porque no quería terminar.

Cuando Beto se levanto y se zumbo a la playa, Julián lo siguió hasta la baranda de la lancha y yo detrás de él.

Se acostó en el piso y yo me senté encima de él de nuevo, yo agarrándome de la baranda empecé a subir y a bajar mientas Julián subía su cintura a veces. Unos minutos después ya estábamos sincronizados y se escuchaba mi culo sonando de tanta leche cuando la verga entraba, así estuvimos un rato hasta que me canse.

Julián y yo nos levantamos, el me inclino quedando mi pecho contra la baranda y empezó a sodomizarme como un demonio, su ritmo era bastante fuerte y su resistencia igual, llevábamos rato así y no se cansaba o terminaba, yo quería acabar.

Alzo mi pierna y la coloque en la baranda, siguió dándome duro. Ya no podía mas quería acabar me dolían las bolas.

-Quiero acabar-Le susurre a Julián.

-Todavía no, espera que yo acabe perra-Me respondió y con ello aumento sus embestidas.

-Anda por favor, te hago lo que quiera no aguanto más-Le suplique.

-¿Seguro? Lo que yo quiera.

-Lo que tú quieras pero déjame acabar.

-Serás mi perra cuando estemos en tierra firme.

-No eso no.

-Tú me dijiste lo que quieras

Julián me agarro por la cinturas me empujo al colchón y quede boca arriba, se volvió loco dándome con todas sus fuerzas y sintiendo toda su verga en mi culo. Rebotábamos en el colchón por sus movimientos tan bruscos, agarro mi verga y empezó a masturbarme desencadenando lo inevitable a esta altura.

-AAAAAAAHHHHFFFFFFFFF AAH AFFFF AFFF AAFFFF

-AHHH JAAA AAAA que culo más rico maldición- Decía Julián-Eres mejor que mi novia contigo puedo metértela como quiero y llenarte de leche sin restricciones.

Mi pecho estaba lleno de mi leche y mi culo de 7 tipos más, aunque me sentía sucio cada uno de estos hombres me gustaban, mi gran debilidad.

Me levante y me lancé al mar para refrescarme y a pasar una larga noche junto a mis compañeros. Entre ron, cigarro y sexo disfrutamos esa madrugada.

FIN

Comenta si te gustó el relato y recuerda que puedes hacer +1 o agregarme aun círculo. 

Gracias por leerme. 

jueves, 6 de julio de 2017

La cárcel 3/3



Unos altaneros, otros llorando, inexpresivos y hasta riéndose habían entrado a la cárcel en su primer desfile que resultó bastante alegre, Diego se vio reflejado en uno de los jóvenes que pasaba frente a su celda.

Siempre pasaba lo mismo, llegaba la carne fresca, comenzaba el proceso de selección y la pesadillas para uno la protección para otros, las semanas confirmaban este patrón, cada quien agarraba su parte del nuevo rebaño, los nuevos reclusos, quienes cambiarían su vida como ya a muchos nos había ocurrido.

Y yo seguía aquí atrapado en la monotonía, hace un par de días me había mirado en un espejo, ya no era el mismo.

Unas grandes ojeras, bastante demacrado y estaba consciente de mi pérdida de peso. La blancura de mi piel resaltaba más todos estos rasgos.

Lo único positivo de esos últimos días fue que diablo, el jefe de la cárcel, había conseguido a otra víctima a la cual romperle el culo y se había olvidado de mí pero igual estaba a sus órdenes.

La única persona que se preocupaba por mi era Chiquitín, mis viejos amigos habían desaparecido y mi madre abandonado así que estaba en manos de él.

Nunca pensé que sería tan débil, hace unos meses atrás trataba a todos como una mierda y creía tener el control de todo pero ahora era al revés.

Chiquitín se estaba haciendo cargo del dinero de mi vacuna (un monto que todos los presos debíamos pagar para la protección) sino podría correr con la putísima suerte de irme muchísimo peor.

En mi mente estaba algo bastante claro cuando llegue aquí y es que no me gustaban los hombres, después de que diablo y su grupo me violaran se había remarcado esto pero el destino me estaba jugando sucio. Mi miedo era un presagio.

Aunque Chiquitín quería entablar una relación conmigo, yo me negué. Le repetí una y otra vez que no me gustan los hombres y que no disfruto con ellos pero él fue claro al decirme que así no quisiera terminaría cogiendo con él.

Todavía recuerdo cuando nos besamos en su cama y toda esa sensación de protección que genero ese momento que de una u otra forma hizo mella en mí pero aun así no podía, nunca había pensado que le tendría miedo al sexo.

Una noche pasó lo que debía pasar, ese gigante me jalo de la cama y de un empujón me lanzo a la suya, se monto sobre mí y no venia por las buenas ya eso lo había intentado, reconozco que soy un cabeza dura.

Si algo debo agradecerle a mi compañero de celda es que siempre fue sincero sino la situación en la que estoy ahora no sería tan buena dentro de lo que cabe.

Me había inmovilizado con su peso y fuerza, rompió mi franelilla y me quito lo demás en segundos. Yo había tratado de escaparme pero él es una mole lo que facilitaba todo el trabajo.

Aquel cincuentón ya no era mi amigo, ya no era mi protector su semblante había cambiado y desde hacía unos días sabia que se estaba cansado de mi fragilidad, de mis negaciones y egoísmo.

Me volteo en la cama y con los pantalones a medio bajar dejo a su disposición lo que quería de mi. Mis lágrimas caían y yo estaba en silencio.

-Si grito será peor-Pensé.

Esta no era la verga de Diablo ni de cerca, trataba de apartarme pero yo sabía muy adentro que debía hacerlo aunque no podía imaginarme con esa verga dentro de mí.

Sus dedos empezaron a entrar en mi culo llenos de saliva, primero uno hasta llegar a 4 lo que me provoco bastante dolor. Pareció eterna mi preparación.

-Esto lo hago por tu bien carajito, yo te salvare de ti mismo-Susurro Chiquitín quien estaba obstinado.

Puso su verga en mi entrada y empezó a jugar con su glande en mi entrada, de un lado a otro pero no paso mucho hasta que de un intento entro el glande.

-AAAYYYY-Grite y luego mordí el colchón.

No había dejado de entrar, en menos de un minuto ya estaban 25 cm hasta el fondo y no era lo largo sino lo grueso lo que realmente me estaba causando daños.

Me sentía estallar, con el dolor y las paredes de mi culo estirándose a cada segundo y unas ganas de cagar me inundaron pero no podía hacer nada.

Chiquitín estuvo aplastándome con su gran cuerpo mientras su verga estaba adentro de mi, hasta que unos minutos después empezó con el mete y saca que desataron mis gritos.

Cada persona en la cárcel debió escucharme, la forma en la que esa verga abría mi culo no me dejo guardar nada para mí.

Todavía recuerdo mis contracciones cada vez que esa verga abría mi culo de manera lenta pero concisa. Él no me dio descanso y aunque no fue tan brusco como Diablo sentí morir.

Chiquitín se corrió en mi culo, todo eso fue para mí una eternidad. Quedo dormido encima de mí con su verga adentro aunque yo no podía conciliar el sueño, me sentía como una puta.

No podía acostumbrarme a sentir la humedad en mi culo y como se habian abierto las paredes. Me ardía pero era algo soportable nada comparado con el primer momento de la penetración.

Después de 3 noches, se repitió la misma situación diariamente hasta que el dolor se fue borrando de esa manera tan maldita y hay algo que no puedo dejar de confesar, perdí todo placer en el sexo. Más que un acto que se disfruta, el sexo paso a ser algo que solo debía hacerse.

Hubo un día que desperté con la conmoción de los presos, algo se avecinaba y yo no sabía la razón. Había amanecido como dicen por allí con las sabanas pegadas a los cachetes aunque chiquitín no me había usado en la noche.

-Buen día-Me había sacado de mi letargo chiquitín- Levántate que el día de hoy será largo.

-¿Más largo?-dije totalmente contrariado-¿Qué se supone que se hará hoy? ¿Nos vamos pa la playa?.

-No Diego, no has tenido la dicha de conocer lo que pasa cuando llega un violador. Dentro de la cárcel es día de fiesta cuando llega un violador, eso ya lo sabes y también todo el mundo. Hoy es la venganza de los pranes a lo que a su criterio merecen un trato peor.

Estaba un poco agitado porque no sabía del todo como iba a resultar, empecé a reflexionar y como siempre caí en cuenta que mi vida estuvo tan llena de caminos por alcanzar que no vi cuando agarre el camino equivocado y la convertí en una simple mierda.

Por eso estoy aquí, porque algunos errores se pagan caros y aquí estoy yo mis deudas.

Un mes después del encuentro con Diablo ya no sabía quién era, me sentía sucio siempre tenía la sensación de que los demás sabían lo que pasaba aunque de hecho lo ignoraban porque es algo normal aquí.

Me aislé casi de todo y digo casi porque chiquitín fue el único que pudo mantenerse conmigo.

Hoy me hundiría en la miseria por estas leyes de la cárcel, si tuviese la oportunidad de apretar un botón para hacer estallar esta mierda, la volaría conmigo mismo adentro.

-Los guardias han avisado que hoy viene un violador, hoy debes ser fuerte porque lo que veras no será fácil-Dijo Chiquitín con su cara seria-El violo a un familiar cercano a un pran.

-¿Entonces lo van a matar?-pregunte inocentemente.

-Si, le llegará su hora pero todavía no.

VIOLACIÓN

Los guardias habían desaparecido, no había ni uno a la vista, el patio estaba inundado de presos como nunca haciendo filas obedeciendo al que tiene el verdadero poder.

El violador debía ser sodomizado por todos, eso es pan de cada día y no solo en las cárceles de Venezuela.

Un hombre blanco, de 40 años, bastante flaco y de pelo castaño yacía inmovilizado por una cuerda en su cintura, estaba boca abajo y sus manos amarradas descansaban en su espalda.

Una mesa modificada estaba siendo utilizada para dejar su boca y culo a disposición de todos.

Se notaban los moretones en sus costillas, piernas y cara de los muchos golpes, sus ojos rojos, la cara llena de líquidos viscosos y su culo abierto asemejaba un volcán de donde brotaba un líquido blancuzco.

Hace un par de horas era un culo virgen que ni siquiera había probado un dedo, a las 11 de la mañana ya lo habían utilizado más de 100 personas.

La cámara de un teléfono grababa como un mulato con una verga enorme no dejaba respirar al violador, las babas habían hecho un charco en el suelo y se habían unido con la leche que había depositado hace segundos.

Su cara roja y sus muecas reflejaban la desesperación pero no tenia manos para defenderse solo debía soportar.

Cuando chiquitín se acerco al sujeto, todos empezaron a gritar elevando los ánimos de los que esperaban en la fila. El morbo y la perversión ya no era simplemente algo de las celdas sino de los pasillos y del patio interno.

Ese hombre con cuerpo de aquellos que trabajan en el campo debido a su espalda ancha y unos brazos enormes, de apodo Chiquitín, sabía que él era el espectáculo y se notaba que lo disfrutaba.

Con semblante relajado, casi inexpresivo y con paso seguro, desabrocho sus pantalones y los dejo en el suelo, dejando ver una carpa monstruosa.

Luego bajo un bóxers rojo y apareció un pedazo de carne de 25 centímetros y que no podía ser rodeado por sus propias manos.

Se masturbo unos segundos, coloco un preservativo que estrangulaba su verga, lanzo un escupitajo y luego fue en busca de ese culo.

-Chiquitín, chiquitín, chiquitín-Todos gritaban.

Su glande se había colocado en el dilatado ano del hombre, empujo media verga y se escucho al ahora violado gritar con toda sus fuerzas y bajaban lagrimas por sus cachetes, luego entro la mitad faltante y sus gritos fueron minimizados por la multitud de presos que disfrutaban.

Esa enorme verga empezó a salir una y otra vez de ese culo que aunque ya había albergado decenas pero ninguna de la magnitud de Chiquitín por lo que la dilatación todavía no era suficiente para albergar tan monstruosa verga.

Un maracucho coloco su verga en la boca para tapar los gritos, elevando el desespero del ahora violado que trataba de soltarse sin ningún resultado.

Minutos después Chiquitín había tomado un ritmo bastante violento y de la nariz del violado salían mocos y otros flujos, volviendo una pesadilla para aquel hombre que ya casi no reaccionaba, se había forzado tanto en obtener bocanadas de aires pero eran casi imposibles.

Fueron 20 minutos con la verga monstruosas en su culo hasta que Chiquitín pego un grito y acelero las embestidas, luego se saco el preservativo lleno de líquidos blancos y descargo todo el contenido en la espalda de su víctima.

Fueron un par de horas las que espere para llegar a mi turno, yo estaba sorprendido con el espectáculo que había dado Chiquitín, nunca lo había visto de esa forma.

Ahora no me preocupaba tanto aquel preso sino que yo también debía ser parte de todo esto, Chiquitín me había dado una viagra porque si no lo hacía, podía meterme en más problemas.

No sé como me atrevi, ni como lo hice. Me había puesto un short previendo la situación, escogí su boca y sus babas asquerosas en contacto con mi verga que después me resultaron excitantes, utilice su boca como utilizaba a mis novias y como llevaba muchos días sin eyacular, acabe en su garganta dejándolo sin respiración.

Desde que había entrado en la cárcel no había podido ni siquiera gozar de una paja y ahora como una putada de dios, sentí placer.

Diablo y su grupo me veían como un pedazo de carne, se hablaban por lo bajo y reían pero no sé cómo logre no dejarme intimidar.

Me largue con el corazón acelerado y fui a mi cama donde no pude aguantar más.

Los gritos, su asfixia y su desesperación quedaron en mi cabeza. Recordé cada vez que Diablo y Chiquitín me habían hecho a quien estaba siendo utilizado por todos en la cárcel.

Me hundí más…

Esa noche mi compañero no me bajo a su cama. El sabía el estado en el que estaba y agradecí a dios que esa noche no me tocara.

Últimamente me mantenía inexpresivo a todo aunque la amargura me fue dominando.

Si hace unos meses atrás me hubiese dicho que iba a tener una pareja hombre e iba a estar en la cárcel iba a preferir un tiro en la sien pero cuando la vida te quiebra todo lo que era empieza a tambalear.

Y como la vida no me había tratado lo suficientemente mal. Unos meses después, mi compañero de celda fue trasladado a Miranda donde residía su familia.

Me había sumido en la impotencia cuando me entere de todo esto, sufría de ataques de pánico pero solo me quedo ser fuerte.

El era lo más parecido a un amigo y sumado a esto, ya no tenía un protector que a cambio de favores sexuales me facilitará las cosas. Era una locura, el mismo que me violaba me ayudaba.

Gracias a él, Diablo había dejado de buscarme y ahora gracias a mi mismo, estaba perdido en esta maldita cárcel sin nadie.

-Espero que te vaya bien Diego, no te aconsejare porque nunca me escuchas así que chao-Dijo con la cara algo descompuestas y dejo en mis manos una cepillo de dientes con lo que parecía ser una hojilla, improvisando un chuzo.

Como era de esperar mis miedos florecían de nuevo, sin protección y sin dinero quede a merced del grupo de Diablo. Pase a ser parte literalmente de las putas.

Diablo era el pran de esta cárcel y aunque tenía enemigos igual contaba con la mayor cantidad de aliados, armas y drogas. Muchos de los guardias estaban comprados por él, maldita sea el dinero.

Y así fue como pensé que quede en la celda de “Caraca”, uno de los tantos súbditos. El mismo me había elegido cuando llegue con mis cosas y no sabía que carajos hacer.

Debía tener 23 años y para serles sincero no era agraciado, un flaco, de piel oscura, alto y cuando hablaba denotaba su poca educación pero la vida me había deparado esto.

Sin llegar la noche me había puesto a mamársela, tenía una verga normal pero su dureza y una curva hacia arriba me dificultaban el trabajo.

La rudeza con la que utilizaba mi boca me provocaban arcadas y con ellas un sinfín de babas. A diferencia de Chiquitín le gustaba jugar con su verga en mi cara. Lo bueno es que no pasaba mucho tiempo hasta que llegaba su leche directa a mi garganta y sentí alivio.

Ese mismo día en la noche me obligo a chupársela de nuevo y siguiendo sus órdenes tuve que probar un porro, el cual fue como un golpe en la cabeza, me perdí entre su verga hasta de nuevo hacerlo acabar.

Por recompensa a mis servicios antes de irse dejo en mis manos dos porros y un encendedor.

Todo esto había sido un paseo con lo que venía, esa celda se había convertido en un puticlub. Aunque la cárcel necesitaba más celda ya que en algunos lugares convivían más de 10 presos, yo tenía esa celda para mi.

A todas horas venían los amigos de Diablo y aunque había pensado que esa celda era la de Caraca me equivoque, el solo se encargaba de la puta preferida de Diablo el cual nunca me volvió a tocar, para eso les pagaba a los guardias para pasar prepagos que le hacían todos los servicios y cuando se antojaba de un culo virgen buscaba entre la carne fresca.

Debía pasar casi todo el día desnudo dispuesto a lo que me hicieran. Sé que todos tenemos una opción pero hacer resistencia solo era agravar la situación, cuando mi primera violación casi no podía dormir del dolor no solo en mi culo sino en todo mi cuerpo.

Entre en un estado de depresión y eso sumado a las drogas que cada día me metía empeoraba todo.

Era la puta especial para ellos y no lo digo por simplemente decirlo realmente es así, mi cara, mi contextura y hasta mis bellos, me hicieron el platillo más apetecible.

Yo solo me dejaba hacer, cada vez necesitaba más de la anestesia que me provocaban las drogas. Fui convirtiéndome en un maestro del sexo ya que todos los días pasaban no menos de 20 personas por mi boca, culo o ambas.

Debía cumplir un cronograma que incluían las comida, aseo y hasta hacer ejercicios. A diferencia de otros reclusos que los habían convertidos prácticamente en mujeres yo debía parecer, actuar y ser un hombre pero dispuesto a saciar la sed.

Nunca volví a sentir una erección mientras tenia sexo a menos que me obligaran a tenerla como había pasado muy pocas veces o en las mañanas al despertar.

La idea de todo era humillarme como el hombre que era aunque yo solo era un cuerpo dispuesto a todo, un espíritu partido.

Su excitación se basaba en mi miseria, en mi dejadez en la rudeza de sus vergas cuando me penetraban y yo no podía hacer más que gritar.

Hubo una vez que mas de 10 sujetos, no recuerdo bien, me rodearon. Era un fin de semana y uno de ellos estaba cumpliendo años, entre whiskey, sexo y mucha droga se celebró.

Fue en el baño, yo estaba arrodillado en el piso bajo los efectos de una raya de cocaína esperando que la fiesta comenzara.

Esos hombres me hicieron mamarles sus vergas hasta el cansancio, mientras uno me penetraba otro me daba de comer y mis manos masturbaban a los otros por turnos.

Había prendido que mientras más placer le diera más rápido terminaría, esa era mi nueva ley.

Acostado en un banco, hacían rayas de cocaína en mi cuerpo y las absorbían con sus narices. A mí me hacían oler constantemente desde sus vergas lo que me provocaba una sensación que he pensado que disfrute.

Entre alcohol, coca y marihuana transcurrió la fiesta. No sé cuantas veces hice acabar a esos hombres pero recuerdo la sensación de la leche pegada a mi piel y saliendo de mi culo.

Luego que esos hombres me utilizaron, yo estaba demasiado borrado me habían hecho consumir mucho no recuerdo muy bien por esto mismo, tal vez haya sido mi imaginación pero me vienen imágenes de dos guardias que me utilizaron como favor por la fiesta, no recuerdo sus caras pero me vienen dos personas en uniforme.

Situaciones como estas se repitieron una y otra vez, era intocable pero a la vez estaba perdido.

Me hice adicto a la cocaína y todos los días obtenía mi dosis, estaba acostumbrado al sexo y a donde quisieran que fuera iba para tenerlo.

Las conversaciones que tenia con prácticamente mis dueños eran como “mamela”, “tomate la leche” o “abre ese culo” algunos travestis hablaban conmigo en descansos pero nada en profundidad.

Como todos los excesos y la sed por poder nunca trae paz, mucho había durado esa tranquilidad.

Había comenzado la guerra entre el grupo de Diablo y Paco, fueron dos días de tiroteo, puñaladas y peleas. Caraca murió y muchos de los que habían estado conmigo.

Diablo había sido derrocado, murió de más de 50 tiros, su enemigo le pidió a los integrantes que trabajaran para él pero se negaron.

Esto originó que la pelea siguiera por varios días más pero todo esto termino por fortalecer a Paco.

Yo yacía encerrado en la celda, pasando los efectos de la abstinencia a la coca. Gracias a Daniela una travesti que me ayudó a pasar todo este proceso no fui víctima de toda esta guerra.

Todavía recuerdo que sudaba muchísimo, el malestar en el cuerpo era muy fuerte, todo yo estaba sumido en un mundo donde el nerviosismo, la paranoia y hasta los ataques de pánico me tenían descontrolado.

Cuando la cárcel se tranquilizo, yo todavía estaba pasando todo esto. No sabía lo que me pasaba hasta después cuando Pacho, mi nuevo compañero de celda me explico todo tiempo después.

Actualmente la única droga que consumo de vez en cuando es maría que causa menos estragos en mí y en mi celda puedo estar más tranquilo, a veces tengo sexo con Pacho por gusto pero paso más de un año para que ocurriera.

No es un bruto haciéndolo y con él empecé a sentir el verdadero placer. A veces sigo intercambiando favores sexuales con algunos presos pero de mutuo acuerdo.

He terminado teniendo relaciones en el baño lo que nunca pensé que haría, perdí la timidez y aunque era un hombre empecé a utilizar mi culo o boca a mi favor.

A sus 42 años, Pacho es pana de Paco el nuevo pran, mi compañero de celda me aconseja bastante y somos como una pareja. Mi vida ha mejorado un poco supongo que por las decisiones que tomo en base a todos los tropiezos.

Nunca había confesado esto pero hubo un momento que pensé en suicidarme, en agarrar el arma de los amigos de Diablo y dispararme pero no sé por qué razón no lo hice.

Ahora soy uno más en estas paredes, lo acepto y se que estas rejas te cambian por completo. Solo puedo aconsejarle esto a los que andan por malos caminos, cuiden sus vidas.

Yo también pensé que me estaba comiendo el mundo y nunca me pasaría nada, que haría lo que quisiera y después terminaría en una isla del Caribe gastando millones.

Pero la realidad es otra y no saben cuánto me arrepiento de destruirme a mí mismo y a mi familia.

Hoy en día ayudo a los nuevos reclusos en caso de violación y aunque es imposible evitarlas, los consejos y algunos trucos pueden cambiar vidas.

Aquí les deje parte de mi mismo, espero que sirva de algo.

FIN

domingo, 2 de julio de 2017

La cárcel 2/3



Nos acostumbraron a los cuentos de hadas desde pequeños, una falsa vida perfecta hasta que chocamos con una inmensa pared y solo nos queda levantar los pedazos del piso para seguir nuestro camino.



Esto no es una historia de amor.                                       No apto para personas sensibles.



----------------Jueves…----------------



Esa mañana muchos no pudieron disimular verme, todos estaban al tanto que hoy era el plazo, hasta los guardias lo sabían. Todos expectantes, últimamente no había mucho que comentar y yo por imbécil llegue desafiando, todos sabían lo loco que estaba por comportarme así, aquí existen unas reglas y hay que respetarlas nadie ganaba el mando en ese lugar sino era con pistolas y un grupo grande de personas.

Desde el balcón frente a mi celda estaba distraído observando un partido de futbolito entre presos, hasta que sentí una mirada intensa que hizo virar mi vista hacia una de las celdas de abajo en la parte izquierda. Dos ojos penetrantes de una persona de 30 años estatura normal y de contextura flaca según veía no me quitaban la vista de encima. Lo ignoré.

Ese día quería estar solo, y el patio me sirvió que aunque pequeño se podía ver un pedazo del cielo azul sin una nube.

-Epale. Soy Arturo Campos-Dijo el sujeto sacándome de mis pensamientos de libertad -Espero que sea un placer tenerte aquí con nosotros.

Sentí que algo estaba mal, algo no me cuadraba de este carajo, tenía una cara de niño y un poco inexpresivo pero en sus ojos, en cada palabra había algo que me intimidaba. Pensé que en caso de peligro yo podría hacerle papilla. A mis 24 años, era bastante atlético aunque la primera noche y en el baño simplemente no pude hacer nada.

-Eres el nuevo y famoso-Dijo Arturo en plan de joda-Aunque tu cara me es conocida no sé si ya te había visto.

-Llevo menos de una semana aquí-Le dije mientras lo veía aunque siempre esquivando su penetrante mirada-Estoy en la celda con Chiquitín, no sé si lo conoces.

-Como no conocerlo, el es una de las personalidades de aquí-Exclamó Arturo-¿Te conto porque lo llaman Chiquitín?.

-No, ¿Por qué?-Pregunté.

-Jajaja tiene una verga de burro-Dijo rápidamente Arturo-Muchos no se la han aguantado que hasta han terminado en la enfermería, por lo que veo no es tu caso.

Me sentí aliviado…

Arturo me había sacado las palabras que chiquitín no me había sacado en 3 días, seguí conversando largo rato.

Ya en la noche, el ritmo en la celda era igual. Chiquitín ignorándome y yo en mi mundo. Aunque mi compañero en algún momento hizo para hablarme pero desistió. Me dormí.

A altas hora de la noche, me desperté sobresaltado, mis brazos habían sido inmovilizados por los tipos de la primera noche. –Maldita sea otra vez no-Grité cuando caí en cuenta.

Trate de soltarme pero sin ningún resultado batalle con ellos hasta que un trapo mojado tapo mi boca y nariz.

Desperté en un sitio desconocido aunque cuando recobre completamente la razón identifique que era un depósito. Estaba boca abajo lo que dificultaba mi visión además de la poca iluminación.

Mis manos estaban amarradas y mis piernas también. Estaba encima de una colchoneta bastante delgada y mugrienta.

Para que negar que sentía miedo, más indefenso no podía sentirme. Mi corazón empezó a bombear más rápido cuando sentí unos pasos acercándose.

Era Arturo, junto con los dos que habían ido a visitarme a la celda el primer día.

-Hola David, te ves incomodo así- Salió de la boca de Arturo.

-Váyanse para la mierda-Grite.

-Todos comienzan tan gallitos como tú -Su voz se perdió en el silencio de la cárcel hecho ecos.

Con un cuchillo me rajaron la camisa, luego fue el turno del short y sin mucho esfuerzo mis bóxers quedaron en el suelo hecho nada quedando totalmente desnudo, me obligaron a colocarme de rodilla con las manos amarradas a mi espalda. Nunca había sentido tanto miedo.

-Chupa-Dijo Arturo alias el Diablo con una verga monumental aunque delgada y que todavía estaba levantándose.

Yo me quede inmóvil. En ese instante prefería morir que humillarme de esa forma a pesar del miedo que sentía.

-No lo haré maldito-grite.

-tienes 5 segundo o no respondo-Dijo Arturo elevando la voz, los demás compañeros reian-5, 4, 3, 2, 1…

Me tumbaron en el colchón boca abajo con mis piernas separadas, mi corazón no había latido más fuerte.

-Si no quieres preliminares entonces te voy a complacer-Dijo diablo.

Sentía como un objeto estaba posado en mi culo. Era su verga que ahora si estaba dura.

-Suéltame maldito-Le grite casi llorando.

El glande intento entrar a la fuerza pero uno tras otro intento no pudo entrar en mi culo, gracias a dios. Luego sentí otra vez movimiento y un líquido en mi culo. Ahora estaba detrás de mí el sujeto que me sujetaba cuando entraron en mi celda que tenía un espagueti como verga.

-AAAHHH no por favor-grite con toda mi alma.

Puso su glande en toda la entrada acariciando de arriba hacia abajo cosa que le excitaba regando la saliva. Luego tomo de nuevo su verga y la coloco en todo el centro de mi culo que se resistía a abrirse. Presionó un poco y se resbalo, intento de nuevo y paso solo el glande cosa que facilitaba lo demás.

Su glande entro en mi culo y no paro de entrar lo demás poco a poco. Sentía morir de dolor. Mis manos permanecían amarradas, y simplemente no podía hacer más que gritar.

La penetración no paró en ningún momento, esa verga seguía hasta el fondo y aunque cerraba los ojos como forma de huir a lo inevitable, el dolor estaba.

Entraba una y otra vez, sentía como mi culo se abría y no podía hacer nada. Mis lágrimas salían y en ese momento vino a mi mente Chiquitín, estaba totalmente arrepentido de no haber aceptado sus consejos y su propuesta.

No sé en qué momento termino mi primer violador pero cuando Diablo metió su verga, me saco de ese estado en el que está tu cuerpo pero tu mente lejos.

-AAAAYYY NO POR FAVOR NO.

Sentía como ahora mi culo estaba realmente abierto, todo lo anterior había sido una simple preparación. Con su verga a medio meter, espero un rato pero las sutilezas no eran para siempre.

No sé que me hecho en el culo pero luego de eso fue entrando lentamente haciéndome sentir dolor hasta más no poder. Cada ir y venir se hacía más rápido y fue tanto para mí que me perdí en el camino. Fue la noche más larga de mi vida, me cogió sin descanso una y otra vez, no recuerdo cuantos golpes me dieron ni cuantas veces gozaron de mí.

Desperté en la tarde entre pesadillas y dolores, estaba en la enfermería. Me quede un rato largo mirando el techo como quien mira mucho algo para desaparecer. Aunque trataba de negar lo que me había pasado no podía estar más presente. Sentía rabia, vergüenza, tristeza y mil cosas más.

-Buenas David, por fin despertaste. Esta mañana te curamos un poco pero no despertaste-Dijo una enfermera de curvas pronunciadas, con ojos verdes y que parecía simpática.

La mire pidiéndole piedad y en algún lugar de su mirada la encontré.

Estuve cuatros días en la enfermería, había quedado destrozado no solo de la violación sino de los golpes que me daban cuando me negaba a mamárselas.

Cuando regrese a mi celda, ya podía caminar algo normal por el dolor que gracias a las cremas que me habían dado dentro de unos días desapareceran.

En el camino hacia mi celda, no pude levantar la mirada sentía como todos me miraban, viendo lo poco que habían dejado de mi.

Cuando vi a Chiquitín los ojos se me habían aguado quise darle un abrazo pero no podía, simplemente no podía sin embargo el comprendió mi mirada.

Me dio un abrazo de esos llenos de energía y confort, lloré hasta más no poder en su pecho, ya no habían barreras necesitaba desahogarme.

-Ya verás que todo pasará, yo te ayudaré-Susurraba chiquitín.

-Ya me siento mejor, lo suficiente para matarlo.

-No hable asi David, descansa y luego veremos. Duerme abajo estos días-Dijo mi compañero.

-No, tranquilo. Ya estoy bien, yo puedo dormir arriba pero gracias.

-Como tú quieras. Oye David… yo no quería que esto pasara, hable con él pero ya todo era inevitable. Cuando llegue a la cárcel yo sufrí también aunque no tanto como tú.

-Tranquilo, yo se que tu quisiste protegerme pero yo soy muy terco y a veces no escucho a nadie.

-Nada de esto es fácil, somos víctimas de nuestros miedos en este lugar.

El día paso sin sobresaltos, la costumbre en la cárcel hizo que mi violación no fuera la gran noticia lo que me ayudo un poco a pasar el rato.

En la tarde el chinche, uno de los sujetos que me violo fue a buscarme a la celda.

-Epale belleza, vente conmigo-Decía refiriéndose a mí.

-No, ya va él se queda aquí. Hablaré con Diablo-Dijo mi compañero que se fue junto con él chinche.

Un rato después regreso Chiquitín con mala cara, nunca lo había visto así. El siempre ha tenido una cara seria, bastante callado y poco expresivo en general, pero esta vez tenía malas noticias.

-Quise hacer más pero diablo te quiere en su celda ya.

Sentí mi piel helarse y mi pulso acelerarse. Me sentía tan débil, tan frágil, tan…

-Te juro que nos vengaremos…

Como muerto en vida fui a su celda y solo estaba diablo. Estaba en la cama con su verga erecta esperándome, yo no quería más golpes, y sin esperar me metí su verga en la boca. -Mientras más placer más rápido terminara-Pensé.

Me dio asco y casi lo vomito por el sabor, unos minutos después me había acostumbrado al sabor ahora el problema era sus manos en mi cabeza. No sabía qué hacer, entraba cada vez más y mis ganas de vomitar no podían ser mayores, todo sumado a los golpes que me daba cuando mis dientes raspaban su verga.

Grandes cantidades de babas bañaban su verga y si no fuera porque últimamente no he comido, ya mi almuerzo estuviera en su vientre y verga.

Solo era un hueco donde meter su verga y no disfruté pero ni un minuto de aquello que me pareció eterno. No podía respirar y las ganas de vomitar acrecentaban el rechazo.

No sé si fueron 5 minutos o 2 horas, pero di gracias a dios cuando termino en mi garganta y luego me dejo a un lado.

-Ya puedes irte de aquí-Dijo diablo todavía extasiado.

------------------

El anochecer me tenia inquieto desde aquella noche fatal, casi no podía dormir, las imágenes volvían una y otra vez a mi cabeza, siempre me dormía entre los ronquidos de los demás y esta no fue la excepción.

Esa misma noche desperté entre lágrimas y quejidos, chiquitín se había despertado e intentaba tranquilizarme. Lo que quedaba de noche la pase con mi compañero en la parte de abajo de la litera.

En la mañana desperté entre sus brazos y su calor. Me quede viendo su cara y sintiendo su respiración por un largo rato. Desde que había entrado a la cárcel no sentía tanta serenidad y seguridad como en ese momento.

Cuando se despertó Chiquitín, nuestras miradas se encontraron. Yo quería levantarme al sentirme descubierto pero no pude, estaba entre la pared y mi gran compañero.

No podía hacer nada, mantenerle la mirada era una provocación en la que caí y sin miedo empecé a besarle, al principio un poco tímido, después el me impulso a hacerlo como yo lo hacía con mis novias. Se puso sobre mí, sentí su dureza y seguimos besándonos.



Continuará







Hola, lo prometido es deuda. Espero no herir sensibilidades, quise hacer algo más allá de mis anécdotas y típicas historias de sexo.

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