domingo, 27 de agosto de 2017

Primer contacto sexual



Hoy soy Cristian y esta es parte de mi historia.



Las clases habían sido tan estresantes para lo que iba de semestre que esta fiesta en especifico eran lo mejor que nos podía pasar a nosotros. Entre bailes en plena calle con los amigos, el alcohol y la jodedera típica de los carnavales fue pasando la noche.

Pasado de las 12 sentí una mirada sobre mí, de esas que llaman tu atención y haces contacto directo, y allí estaba él, con una sonrisa invitándome a que fuera. Me sentí tentado pero desistí de la idea, no quería malas jugadas en mis vacaciones y en un pueblo que poco conozco.

No sé si les ha pasado que ven a un carajo con pinta de macho, con esa seguridad, con ese aplomo al caminar que podría tener a todas las carajas a sus pies y uno lo que siente es ganas de tenerlo en 4 patas recibiendo pipe de manera brutal. Eso me pasaba con él pero yo soy un maldito cortado, se que algún día prenderé en candela al closet y las cenizas las utilizare como pimienta pero así estoy desde hace tiempo, 20 años no vividos plenamente.

Terminada la canción apareció él, llamo a una amiga de mi grupo para saludarla y sentí algo de alegría, se estaban abriendo las puertas del cielo. Unos ojazos marrones claros penetrantes, una tremenda sonrisa y se veía atlético. -Que bueno son estos pueblos- exclame para mí mismo, mientras me lo presentaban. Se llama Freddy.

Él siguió con nosotros la rumba, ese carajo me tenía tentando. Cada movimiento para acercarse a mí y sus jugarretas como buen oriental estaban provocándome que quisiera cogérmelo allí mismo frente a todos. Pero mis instintos animales no podían salir a flote aunque quería meterle mi guevo de 19 cm hasta el fondo de un solo empujón y darle con todas mis ganas hasta que me vaciara en su culo, pero no, debía ser responsable. Me aparte del grupo, buscando serenidad. No sabía lo que pasaba, si era que el humo que estaba en el ambiente era de una droga que me estaba volviendo loco, o era el alcohol no sé, pero es que este chamo me tiene casi eyaculando en los pantalones.

El sabía lo que hacía, cuando minutos atrás bailando “de forma descuidada” pego sus nalgas a mi verga y al ritmo del baile con todos presente, de manera disimulada me las meneo en todo el paquete.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAA maldita sea-pensé.

Allí estaba yo, recostado de una pared fumándome un cigarro como el propio estúpido mientras veía a todos bailar y con eso me refería a mirarlo disimuladamente. Dos cigarros seguidos después me despedí de todos, me iba a la casa de unos familiares, igual dentro de poco amanecería.

Iba por la calle echando madres, si bien mi bisexualidad es conocida por algunos de mis amigos, esa forma de acercarse me intimidaba, me hacía sentir culpable, sacaba cosas de mí que me hacia irreconocible o totalmente reconocible para mí mismo. En aquel entonces no tenía mucha experiencia.

Dos cuadras después oí que me llamaban pero ignore. Estaba centrado en mí, en esa negación y después lo contrario, en ese miedo que me tengo en esa pelea interna cuando haces algo y todo se vuelve una tormenta, así era yo.

-Me regalas uno-dijo Freddy, colocándose a mi lado como si me conociera de toda la vida.

No supe cómo reaccionar, entre acelerado y torpe fui a sacar un cigarro pero la caja se me resbalo y con reflejos el agarro la caja a pocos centímetro de mi mano.

-¿Nervioso?, no tengas miedo pana, yo no te voy a comer-Dijo Freddy dibujando una sonrisa en su cara.

No podía decir nada, me había comido la lengua, que arrechera sentía en ese instante estaba que me partía la cara con mi propio puño. ¿Por qué soy tan bobo?.

-Imbécil-Me llame a mi mismo en voz baja por reflejo.

-¿Cómo?-dijo el moreno.

-Tranquilo era para mí mismo -Dije yo.

-Entonces te acompaño en tu silencio-Mientras seguía sonriendo. Yo estaba hecho mierda.

Mi cara seguía al frente, menos mal que era moreno y casi no se nota lo rojo de la cara y él seguía allí, aunque ahora silbando una canción que no reconozco y yo sin poder mirarle a la cara pero algo más relajado.

-Yo sé que te gusto ya eso lo dejaste claro con tu comportamiento y no sé porque eres tan enrollado, a mí también me gustas y te invito a pasarla bien como adultos sin rollos-Dijo Freddy con una voz calmada y seria que no mostraba la excitación de la fiesta de hace unos minutos.

Sin una respuesta de mi parte, pasando por una calle oscura me empujo contra una pared y me robo un beso, un suave y único beso, luego me miro a los ojos y no vio rechazo ahora si fue en serio y yo correspondí. El sabor a cerveza, su colonia, su forma de sujetarme una mano mientras con la otra sin ningún tipo de frenos empezó a tantear mi mercancía me estaban quitando todos los frenos.

Yo no me quede quieto había pasado una mano por debajo de su camisa y sentía sus abdominales luego aproveche de palpar sus prominentes nalgas. Así estuvimos unos minutos hasta que oímos grupos de personas que se acercaban.

-Vamos a mi casa-me dijo.

-guíame- respondí mientras arreglaba mi paquete dentro del blue jeans.

Si les soy sincero a partir de ese momento las agujas del reloj se dispararon. El tiempo parecía ir más rápido de lo normal.

Nuestras ganas eran tremendas cada calle o rincón oscuro era para nosotros el sitio ideal para desatar nuestra calentura y que forma de besarnos, de tocar y masajear lo que cada uno había ofrecido para el otro.

Borracho por el alcohol y de lujuria, la llave para abrir la puerta entro de una. Fue como si esa habitación nos llamara, a los segundos ya estábamos sobre la cama y sin camisa.

Yo encima de él, besándole el cuello, las orejas, mordiéndole los labios, restregando paquete con paquete y tocando cada uno de sus músculos duros. Que ganas de devorarlo tenia, ya no era yo, era a eso que tanto le tenía miedo a un instinto animal con un solo propósito, sexo duro, sin complicación y la mayor cantidad de placer.

En un cerrar y abrir de ojos, caí a la cama empujado por Freddy. Sus dientes en mis tetillas y sus manos amasando lo ya duro. El no quería perder mucho tiempo, bajo besando y chupando mis abdominales hasta llegar a mi verga que estaba dura bajo la tela del jeans. Me dio una mirada mientras soltaba los botones para liberar mi guevo que más duro no podía estar.

-Así me gustan las vergas-Dijo Freddy cuando la saco del jeans.

Sacándome la ropa completamente, quería hacerme sufrir, beso mis muslos, mis pies, mis rodillas, mis bolas hasta que paso su lengua por todo la raja de mi verga sorbiendo las gotas de preseminal que salían de ella, que escalofríos sentí en ese momento, que ganas de clavársela completa hasta la garganta sentí. Con su mano en la parte más baja de mi verga apretándola con firmeza y su lengua recorriendo los límites del glande con el tronco, y a veces haciéndome sufrir con aquellos chupones que ejercía en el frenillo.

affff.

Acariciaba desde las bolas hasta la punta de mi guevo, llenando todo de saliva, probando todo mi sabor, recorriendo cada sitio, no quedo nada por probar. Yo moría de placer, no hay algo más placentero que te la mamen con devoción.

Que rica se sentía su lengua acariciando mis bolas, con toda mi verga hasta el fondo. Su boca subía y bajaba, humedeciendo todo. Yo elevaba mi cintura buscando placer, lo húmedo y caliente de aquella boca me tenía loco, en especial su profundidad.

Con una seña le dije que subiera, quería probar mi sabor en su boca y así lo hizo, sin despegar su boca de mi cuerpo jugando con mi ombligo, lamiendo mis abdominales, haciéndome gritar por el daño placentero que le hacía a mis tetillas y besando mi cuello hasta llegar a mi boca. Mis manos acariciando cada una de sus nalgas que apenas estaban descubiertas por su jean, su piel ligeramente bañada de sudor y nuestras vergas bañándose en líquido preseminal y parte de su saliva. El calor de nuestros cuerpos y la sed por las sensaciones.

Él se ofreció a mí en cuatro patas, ver ese culo me hacia delirar. Tome un poco de lubrix que él había sacado de una gaveta y metí uno de mis dedos hasta el fondo como había visto en las pornos y leído en internet. Metí dos de mis dedos con lubricante y le di vueltas para lubricar más. Ese culo estaba preparado, -este chamo sabe a lo que iba-pensé.

Freddy destapo un condón y como un profesional me lo puso con la boca, que vaina mas buena era este chamo. Adopto de nuevo su posición inicial y abrió sus nalgas con las manos.

Puse un poco de lubricante a la punta de mi verga y no espere más. Coloque mis manos en su cintura para tener firmeza. El glande toco la entrada de su culo ejercí presión hasta que entro la punta, ahora es que venía lo bueno.

Fui entrando lentamente sin parar hasta que llegue a la mitad de mi verga, espere unos segundos y volví a la carga, hasta que sus nalgas chocaron conmigo. Un leve gemido había salido de su boca.

Muchos niegan su lado animal pero ese impulso a tirar como unos salvajes no lo puedo negar, me gusta y aunque tenía que controlarme, no era yo en ese momento, metí y saqué mi guevo de uno solo.

-Que culo tan rico tienes-le dije.

El en respuesta hecho su cuerpo hacia atrás, clavándosela toda y volteo la cara con una sonrisa que hizo que me aprovechara de él. Saque media verga y se la clave de una, el en respuesta dio un gemido y se volvió a echar hacia atrás.

Si lo que quieres es guevo entonces toma guevo-Le dije con una gran sonrisa ya sin pena.

Agarre su cintura y comencé a meterla y sacarla más rápido, sus gemidos inundaron la habitación.

Cada metida lo hacía estremecer y yo no paraba por nada de este mundo. Yo le daría lo que él quería.

-Quieres que te parta el culo, toma-Le gritaba.

Sentía como ese culo me apretaba, como cada una de sus contracciones me hacían sentir placer y yo quería que sintiera todo. Sacaba mi verga solo dejando la cabeza adentro y arremetiendo hasta el fondo, estaba perdido entre el alcohol, nuestros sudores entre la sed del sexo y el animal interno, no pensaba en mas nada sino en metérsela más adentro, en saciar la sed y sentir más y más.

Ahora Freddy estaba en la cama boca arriba y yo dentro de sus piernas en misionero, la forma en que su respiración agitada sonaba en mis oídos me excitaban más. Cuerpo contra cuerpo y yo queriendo meter hasta las bolas dentro de ese culo. Sus gemidos se escuchaban en toda la habitación y yo jugaba con mi pipe en su culo guiando la sinfónica que salía de su boca debido a la penetración.

Alce sus piernas y deje el glande en su entrada para meterla completa y comenzar a culear a toda máquina de nuevo. Él estaba poseído con los ojos cerrados, gimiendo y haciéndose una paja monumental. Lo ayudé con eso, escupí su verga y empecé a meneársela mientras le taladraba el culo.

-Para para para no quiero terminar- Dijo Freddy.

Pero el no impidió lo contrario empecé a hacérsela más rápida y un grito ahogado salió de su boca mientras bañaba su abdomen y pecho con crema blanca recién batida, quedando con la respiración agitada en la cama y con una cara de fragilidad que me excitaba más. Masajee su leche en su cuerpo y le di un poco de mi dedo, que casi se lo traga completo con todo y mano.

Salí de su culo y me acosté a su lado con mi verga aun parada, él vio mi estado y vino por mí. Quitó el condon y luego beso mis bolas y mi verga, jugando con mi tronco por su cara y llenándosela de presemen.

Dicen que los ojos son la ventana del alma y yo lo confirmo, con mi guevo en la boca hasta el fondo su mirada denotaba solo una cosa, lujuria y más lujuria. Como solemos hablar mis amigos heterosexuales y yo de nuestros ligues, tenía una cara de perra que no se le quita ni con agua bendita.

Freddy vio mi reacción y no soltó mi verga hasta que cada chorro fue soltado en su garganta y se trago todo con devoción. Limpio cada centímetro de mi sexo y luego fue en busca de mi boca para pasarme los líquidos, los cuales trague sin problemas. Nos abrazamos y me hundí en la oscuridad.

Al día siguiente desperté desnudo en un cuarto que no conocía, estuve unos minutos dándole vueltas a la situación y llegue a la conclusión que tuve sexo con un moreno del cual no recordaba el nombre, casi a oscuras sin nadie a mi lado no recordaba mucho aunque el dolor de cabeza y el sabor en mi boca delataba lo que había ocurrido. Hundí mi cabeza en la almohada reprochándome la falta de consciencia. Luego de aceptar la locura que había hecho solo me quedo buscar mi ropa pero no se veía por ningún lado y salí de la habitación.

Visualice mi ropa encima de un mueble y sin hacer ruido me dirigí hacia allá pero mi gran susto fue cuando apareció un señor como de 50 años totalmente desnudo y con tremenda manguera colgándole y saludándome a tres metros con una cara como de “te pille, yo sé lo que hiciste anoche”.

-Maldita sea, maldita sea, MALDITA SEA-pensé-mírale la cara no la anaconda.

No estaba muerto aunque tampoco de parranda xD.



Continuará. 

Un agarrón de nalga para ti que llegaste al final jaja espero que te haya gustado. Puedes dejar tus impresiones en los comentarios y recuerda valorar los relatos. El viernes publicaré otro. 

sábado, 19 de agosto de 2017

El establo y mi virginidad 2/2



El establo y mi virginidad

*****

Actualmente se que cometí una imprudencia, yo era el hijo del jefe y José solo un trabajador, él perdería mucho más que yo si se descubría lo del río por eso había tomado una nueva actitud conmigo.

Lo días fueron pasando y quería estar con José pero él se negaba. Yo debía disimular que quería algo con él pero era tan difícil, lo que me llevo a ignorarlo aunque lo que sentía adentro era un fuego que me estaba quemando.

Esas imágenes en el río no me abandonaban, imaginaba de nuevo su guevo duro y ahora no solo en mi boca sino en mi culo, cada vez que pensaba en esa vez terminaba botando la leche.

Casi un mes de aquel momento tan excitante en el rio, yo estaba bastante frustrado con José y eso hizo que mi excitación subiera y que las pajas ya no fueran suficientes.

Unos de eso días, creo que era martes entré al establo a echarle comida a los caballos y burros, me encontré a ese treintañero que me había quitado el sueño, andaba sin camisa mostrando sus pectorales llenos de pelos y aquellos músculos en sus brazos.

Yo no quería mirarlo, él me descolocaba es como si mi excitación no la calmaran mis pajas y el tenia la cura para ese sobrecalentamiento que estaba sintiendo pero hasta no tenerlo solo elevaba lo que estaba sintiendo.

-Buen día Toñito-Dijo José bastante amigable pero no consiguió respuesta de mi parte-No seas así carajito, tu sabes que es una locura.

-Si tu jefe se entera también es capaz de matarme a mí, me dijiste algo en el río y pensé que lo mantendrías.

-Toñito recuerda pueblo chiquito, infierno grande.

-Nadie se debe enterar, eso está más que claro, ojala que no sintiera esto pero ya estoy cansado y siempre que te veo término haciéndome una paja- Salió de mi boca y quede sorprendido de ello.

El ambiente estaba tenso, yo seguí con lo mío, le echaba la comida a los animales y lanzaba las cosas en su lugar. José me observaba pero era incapaz de decirme algo más.

El día transcurrió lento aunque los trabajadores iban y venían haciendo su trabajo con más entusiasmo que nunca ya que faltaba un día para las fiestas del pueblo.

Ese mismo día, acabando la faena se acerco a mi José con una gran sonrisa dejándome algo desconcertado.

-Prepárate que mañana, nos vemos a las 11 de la noche en el establo abandonado cerca del río.

-Está bien, nos vemos-Disimulando lo que sentía porque realmente quería brincar sobre él aunque lo único que brinco fue mi verga.

Mi cara seguía algo seria aunque una muy leve sonrisa me delato, directamente fui a mi cuarto y brinque como loco. Cerré la puerta y sin importar que mis padre o abuela me llamaran, me tumbe en la cama y empecé a menearme mi verga con una mano y con la otra me acariciaba el culo, hasta que acabe bañándome en semen, pecho y hasta la cara.

Había llegado el día luego de una noche sobre exaltada con sueños que me dejaron mas excitado en la mañana. Había soñado con un toro furioso violando a un caballo que no podía escapar pero no podía recordar todo y algo con una vaca joven.

Al despertar, una emoción corría por mi cuerpo aunque trataba de mantenerme sereno.

Salí con mis amigos del liceo un rato, luego mi madre y abuela quisieron que fuera a la misa cosa que me hizo mucho más lento el día y eso sumado a los quehaceres de siempre que me estaban desesperando, tenía que acomodarme bien la verga a ratos para que nadie notara la excitación que cargaba ese día.

Al anochecer mis padres salieron al pueblo a disfrutar de las fiestas, mi abuela se había quedado conmigo lo que complicaba un poco las cosas ya que yo había inventado que estaba enfermo.

A las 10:55 pm salí casi que volando por la ventana, cuando llegue al establo no había nadie. El silencio de la noche elevaba mis pensamientos y pensaba que José no llegaría.

Fue un largo rato el que espere casi dormido hasta que escuche unos pasos, me escondí y viendo por una rendija apenas pude ver a José sudado y algo agitado.

-Aquí estoy-Le dije.

-Toñito que alivio, disculpa que haya llegado tarde no encontraba como escaparme de la fiesta-Dijo con la respiración agitada.

-Yo acabo de llegar, tranquilo-Mentí.

Con la poca claridad que nos daba la luna, pude notar que venía con una camisa con algunos botones desabrochados y una franelilla abajo. Estaba bastante sudado y tenía un olor que me servía de afrodisiaco aunque no lo necesitaba.

Nos acercamos y sin esperar nos dimos un beso, que no tenía nada de delicado sino lo contrario. Nuestras lenguas jugaban como locas y hasta algunas mordidas a los labios lo que me ponía mas a su merced. Pude notar el sabor a ron en la boca de José.

Con sus grandes y fuertes manos empezó a tocar por debajo de mi pantaloncillo mis nalgas y con un dedo la entrada de mi ano.

Yo acariciaba su abdomen, los músculos de su brazo que tanto me excitaban y su verga que salía por encima del jeans botando el líquido preseminal.

José estaba fuera de sí, me empujo a una pared de madera y agarrándome de los muslos me levanto, empezando a restregarme su paquete en el mío que ya estaba duro.

Sus besos salvajes me tenían casi sin respiración, yo desabroche su jeans para acariciar mejor aquel pedazo de carne largo y caliente que tanto había deseado.

Me soltó para bajar su pantalón y ropa interior completamente, yo hice lo mismo. Con sus manos me empujo hacia abajo, tuve que arrodillarme hasta tropezar con su verga que tenía un olor fuerte a sudor.

Esa noche José no era el mismo, aquella vez en el rio estaba excitado pero mantenía cierta serenidad que me tranquilizo pero esta vez era diferente, esta vez si venia por mí boca y mi culo deseoso de ser desvirgado.

Me la metí en la boca, probé el salado de su sudor y pre seminal lo que me excito más.

Comencé a masturbarlo con mi mano mientras mamaba la parte de su verga que podía tener en mi boca. José cada vez aumentaba su ritmo dejándome a veces sin respiración y no podía ni quería huir de ese macho.

Hizo que me levantara y me dio un beso tan sabroso que me hizo dejar atrás al inocente Toñito. Tomo de mi mano y me dirigió a un cuartico donde antes estaba la reserva de comida para los animales aunque todavía quedaban algunos sacos, yo mientras tanto con mi otra mano le masturbaba la verga.

Masturbaba aquella enorme verga llena de mis babas que palpitaba, ya el momento de la verdad se estaba acercando y yo no hacía más que desearlo.

-Mámamela-Ordenó José-Si quieres ser mi perra entonces vas a tener que aprender.

Ya en el pequeño cuarto, me volví a arrodillar y volví a meterla. Mis babas corrían por sus bolas y mi cuello, trataba de meterla lo más adentro posible para darle placer a mi macho.

José me agarro por la parte de atrás del cuello y empezó a meter su verga, ahora sí, hasta el fondo lo que me estaba provocando arcadas.

-Así, una buena perra tiene que tragársela toda-Me decía mientras gozaba de mi boca inexperta.

Ese macho estaba fuera de sí mismo, metía su verga lentamente hasta el fondo y luego la sacaba sintiendo cada rincón de esa verga en mi boca y garganta por un rato.

Saco su verga de mi boca y con sus manos, hizo que me colocara en los sacos que servían de cama dejando mi culo parado y listo para que me cogiera.

Pensaba que me iba a penetrar pero no, era su lengua ahora la que besaba mis nalgas, sentía como su lengua quería entrar más y más en mi, sentía su barba raspándome las nalgas y sus dedos que llenos de su saliva iban y venían en mi agujero.

Me levanto para darnos otro beso con sabor a culo pero inmediatamente me empujo, caí en los sacos y luego el encima de mí. Nos volvimos a besar sintiendo esas cosquillas en la lengua que me volvían loco. Luego quito mi camisa al igual que la de él y empezó a morderme y mamarme las tetillas casi haciéndome gritar de dolor y placer.

Beso cada rincón de mi pecho, axilas, abdominales hasta llegar a mi verga que seguía tan dura como al principio. Abrió más mis piernas, coloco especie de una grasa que saco de un lado de los sacos y la puso en mi culo y acomodándose, enseguida sentí su lanza apuntando a mi culito virgen.

Aunque estaba excitado no les puedo negar que estaba muy nervioso, había soñado una y otra vez que él me desvirgaba pero la realidad era diferente y José estaba fuera de sí.

Iba metiéndola lentamente haciéndome sentir un dolor casi insoportable y aunque trate de alejarme el me sujeto fuerte, inmovilizándome hasta que su verga llego a cierto punto que realmente me sentía lleno y con bastante dolor.

-sácalo José, me duele demasiado.

-Tú querías guevo entonces vas a tener guevo así llores y patalees-Susurro a mi oído con autoridad.

Sentí su pelvis chocar con mis nalgas, no podía hacer nada, estaba absorto al placer extraño y ese dolor que hacia mi cuerpo convulsionar. Nuestros cuerpos estaban bastantes sudados y eso que apenas estaba comenzando.

-Ay José, con cuidado…. Ay-Gemía.

Sentía como su verga entraba y salía lentamente pero igual me dolía, cada movimiento amplificaba las sensaciones, José empezó a masturbarme hasta que sintió que mi verga estaba dura de nuevo y comenzó a ir y venir más rápido.

Agarro unas de mis piernas y levantándola siguió con sus embestidas, yo estaba sintiendo toda esa verga de mi macho en mi culo. Nunca había sentido algo asi, a pesar de sentir dolor lo mezclaba con ese placer tan extremo y solo queria estar a merced de ese macho.

-Ay José ay, ufff

Agarro mis dos piernas y las unió, aumentando la fricción haciéndome gemir más fuerte. Este macho me estaba volviendo loco.

-Te gusta Toñito, yo sabía que te iba a gustar, de ahora en adelante vas a hacer mi puta

-Si, me gusta tu verga, me gusta ¡ay!

-Yo sabía que tu iba a ser mi puta, vas a tener que poner el culo y tomar mi leche cuando yo quiera-Decía José fuera de sí mismo-Ponte en 4.

Agarro mis nalgas, apretándomelas fuertes y de una metió su verga.

-AHHHHH JOSÉ

-Tu querías guevo ahora aguanta que esta noche te voy a coger las veces que quiera y como quiera.

El establo se llenaba de los sonidos de la pelvis del moreno con las nalgas mías, estaba como un toro José.

Las sensaciones eran tan fuertes y habían sido tan prolongadas por ese macho que sentía que yo iba a acabar sin tocarme.

Mis brazos no pudieron resistir más por la fuerza de penetración y caí directamente contra los sacos y con la cintura levemente levantada dándole mejor acceso a José que estaba hecho un loco en mi culo.

-Ay así José así, me vas a matar.

Mis nalgas revotaban contra su pelvis, algo incomodo por el tamaño de la herramienta pero a la vez placentero. José no bajaba la velocidad en ningún momento y de verdad sentía que iba a acabar.

Sus movimientos eran tan bruscos que me agarraba de los sacos para no chocar contra la pared.

-¿Quién está ahí?-Se escucho la voz de Teodoro el vigilante de la hacienda.

José me tapo la boca con una de sus manos y me dejo su guevo adentro, se acostó encima de mí y con una tela que había cerca nos tapo.

Me seguía penetrando suavemente sin hacer nada de ruido, los perros llevaban ratos ladrando y aunque estábamos excitados también estábamos nerviosos.

De repente se abrió la puerta del cuarto donde estábamos y Teodoro levantó la tela.

-Pero que carajos ¡TOÑITO! ¡JOSÉ!.

-Yo te lo puedo explicar-Respondió José que de un salto ya estaba frente al vigilante.

-Yo… noo…-Balbucee.

-Coño Teodoro, yo sé que es…

-Yo no quiero que me expliques nada-Interrumpió Teodoro agarrándose el guevo duro debajo de su jean-Tengo rato escuchándolos y quiero unirme a cambio de no decir nada.

José al principio se quedo sorprendido pero luego agarro la mano de Teodoro y la puso en su verga que estaba lleno de nuestros líquidos mientras lo masturbaban, el saco la verga del vigilante que según lo que pude ver por la poca luz era impresionante tenía un glande enorme rojizo.

-Hazle un cariñito con la boca José-Ordeno Teodoro.

Pensándolo un momento, mi macho se agacho y se metió esa verga en la boca.

Yo aproveche también y me coloque al lado de mi desvirgador, para mamar juntos esa cabeza impresionante y luego yo chupaba las bolas mientras él se encargaba del tronco.

-Este machito que se cogía las empleadas en el monte y ahora me anda mamando el guevo. Que putas son ustedes-Gemía Teodoro.

-Cuidao con lo que dices Teodoro-Replico José.

-Tranquilo Joseito, yo no diré que eres un maricon-Respondió Teodoro.

Ese macho cincuentón con su piel rojiza se veía imponente frente a nosotros, el campo lo había transformado en una mole.

José algo molesto acostó al vigilante en los sacos y le saco el pantalón, la mamada seguía en un dueto aunque luego de un momento bastante largo nos retiramos para que no acabara.

-Encárgate de las tetillas Toñito-Me ordeno José. Yo no sabía mucho pero me convertí en un bebe y hasta le mordí unas cuantas veces lo que le gusto al cincuentón.

Así estuve un rato turnándome entre las dos tetillas y su pecho lleno de un pelo espeso que me causaba mayor excitación.

-¡Hijo de puta! ¿Qué me estás haciendo? Nadie me había hecho eso, sigue-Decía Teodoro.

Bastante curioso baje la mirada y encontré que José le estaba metiendo los dedos en el culo, esa verga chorreaba liquido preseminal como un volcán y ese macho se estaba revolcando entre los sacos.

-Toñito mámale de nuevo la verga-Ordeno José-Cuando te diga tratas de tragártela toda-Me susurro.

José se levanto, busco un envase con una grasa y se la unto en la verga, levanto las piernas y se fue con su lengua a darle placer anal y aprovechando el descuido, esa verga fue entrando arbitrariamente por ese culo mientras yo tragaba hasta lo que podía.

-¿Qué carajos? Eso no AAAAAAAAAY-Grito el cincuentón-Sácamela maricon.

Trato de quitarme de su verga pero no pudo y con la fuerza de José asumió su destino, su culo también estaba siendo desvirgado esa noche.

Yo no dejaba de masturbarme esta sería la noche más morbosa de mi vida y aprovechando que Teodoro tenia la boca abierta libere su verga y fui por el placer a la mía.

Ese macho cincuentón no sabía en lo que se estaba metiendo y termino desenfrenado recibiendo una verga enorme y chupando como nunca lo había hecho.

José ya había dejado la compasión y el culo de Teodoro recibía esa verga con fuerza, todos sudábamos a litros y el olor a macho inundo la pequeña habitación.

-Los maricones son los que se dejan romper el culo y yo veo que te está gustando bastante-Le dijo José a Teodoro.

Yo me agarraba del cabello de mi mamador para afincarme mucho más y hacerlo tragar hasta el fondo lo que le causaba arcadas pero al rato no daba tanta resistencia.

José empezó a masturbar a Teodoro a toda velocidad y con tremenda verga metida en el culo no pudo soportar más.

Unos chorros de leche espesos y blanquecinos empezaron a llenar la mano de José y el cuerpo de Teodoro.

-Te acabas de correr como las putas macho-Dijo José.

-Nunca imagine que algo así pasaría, que hijos de putas son ustedes-Respondió Teodoro todavía desfalleciendo.

Los tres quedamos echados en los sacos escuchando el sonido de algunos perros y de los animales nocturnos, descansando un poco de la actividad pero José y yo no habíamos terminado. Aunque sentía que habían pasados 5 minutos de todo esto se que llevábamos un buen rato cogiendo.

-Me voy, el jefe puede venir y no encontrarme-Dijo el vigilante-supongo que nada de esto saldrá de aquí porque nos meteríamos en el problemón del año-Hablo con cautela-Todos asentimos.

Quedando los iniciadores de esta noche loca, José volvió a coger el mando. Con ese olor tan característico del sexo entre hombres, la temperatura del lugar y nuestras gotas de sudor corriendo por nuestros cuerpos.

Pegamos nuestros cuerpos y luego de darnos un beso sin limitaciones donde mi boca completa fue recorrida por su lengua sensación que nunca había sentido e imitándole probé su boca también, nuestra excitación se elevo.

Quede de espalda y mordiéndome los hombros clavo su verga en mi culo suavemente hasta el fondo.

-Quieres que te de mas verga ¿verdad?

-Sí, cógeme como tú sabes.

Sacaba su verga dejándome su glande en la puerta y la clavaba completa lentamente lo que me originaba sensaciones que todavía no se describir.

-Ayyy affff

Me mordía la oreja y me besaba el cuello, sentía su sudor corriendo por mi cuerpo lo que me excitaba mucho más.

-Toma carajo, tú querías que te cogiera ahora vas a ver-Me decía al oído.

Sus caderas empezaron a moverse más rápido y con ellos aumento el sonido de la cogida, yo estaba ido de este mundo sentía que iba a botar la leche a cada metida.

-Tócate el culo, ve lo abierto que ya lo tienes-Dijo mi macho retirando su verga-Dale, tócate no te de pena que igual ya te estoy cogiendo-Ahora aguanta porque te lo quiero llenar de leche.

Estaba sorprendido del diámetro que ya había agarrado, nunca pensé que esa verga iba a entrar pero los milagros existen.

-Abre las piernas-Me ordeno.

Yo quede boca arriba con las piernas abiertas y de nuevo metió su verga, esta vez sin pausa. Sentía como entraba completa, hasta que hacia tope adentro.

No sabía que tenía tal flexibilidad cuando empujo mis piernas hacia mi pecho quedando totalmente mi culo a su disposición.

Yo sentía morir de tanto placer y ese macho tenía un aguante, metía su verga como loco y por un rato.

-¡Ay Toñito! Te voy a dar la leche en el culo-Gritaba-Te voy a dejar preñao, toma ¡AAAAAAAAAHHHHHH! AFFF AAFFF AFFFF afff afff aff.

Yo agarre mi verga y empecé a masturbarla como loco, nunca la había tenido tan dura. José seguía en su mete y saca, yo solo pensaba en acabar y les mentiría si tarde. No fueron más de 10 sube y baja cuando mi leche empezó a salir bañándome la cara, pecho y pelvis.

-AAAFFFF mierda.

No recuerdo cuantos chorros fueron, lo que si es que perdí toda mi fuerza y José seguía jugando con su leche en mi culo lo que hacía más extrema mi corrida.

El cayó al lado mío y nos abrazamos, con nuestras respiraciones agitadas y con nuestros cuerpos pasando ese éxtasis que te deja sin energía, ambos estuvimos un largo rato, quedándonos dormidos.

José me despertó y ambos salimos casi que corriendo al rio a lavarnos, ya casi amanecía.

Con el agua fría y de madrugada nos bañamos y despidiéndonos con un beso cada quien agarro por su lado. Lamentando que no pudimos aprovechar mas el tiempo.

Estuvimos hasta las 3 de la mañana en ese establo que guarda tantos recuerdos de mi vida en el campo.

Al día siguiente me levante tarde y hecho trizas pero contento, con el dolor de culo que cargaba no me quedo de otra que fingir que seguía enfermo pero sin arrepentimiento. Mi sueño se había hecho realidad.

FIN

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La hacienda estaba algo lenta ya que los trabajadores estaban enratonados por las fiestas y Doña Laura la abuela de Toñito como todos los días se había despertado a hacer los quehaceres y desde su ventana observo al señor Teodoro caminando algo raro.



-Señor Teodoro, ¿Qué tiene?-Pregunto la Doña preocupada.

-Ay doñita anoche me resbale y me quedo una pierna medio jodida pero ya se me está pasando-Respondió el vigilante.

-Si quiere agarre unas hojas de estas y se las pone donde le duele para que se cure más rápido mijo-Le recomendó la doña.

-Tranquila doñita, no es mucho tampoco.

José que estaba pasando justamente por ese lugar escucho la conversación y una sonrisa salió de sus labios.

Observo al vigilante y con una mirada quedo implícito todo mientras se rascaba una bola.

”De nuestras bocas no saldrá lo que paso anoche o si no te cojo de nuevo y esta vez sin cariñitos”.




Gracias por leerme.

sábado, 12 de agosto de 2017

El establo y mi virginidad 1/2

TORO

Cuando se es joven no se piensa mucho, ingenuo, estúpido y desmedido, a mi edad no puedo imaginar como pude ser tan… tal vez hayan sido las hormonas las que pudieron haber destruido mi fama de niño bueno y colocar en boca de todos a mi familia.

A mis 24 años la vida del campo es lo mío, como las generaciones pasadas de mi familia seguía trabajando para que el ganado y la siembra de la hacienda siguieran en pie.

Desde que tengo memoria ya cumplía alguna función dentro de las hectáreas de la hacienda y sumado a la escuela, así transcurría mi vida en mi pueblo querido.

Mi gran secreto que a pocos se lo había confesado, es que más de una vez he tenido algo que ver con algunos trabajadores de mi padre y es que siempre me han excitado los hombres aunque eso podría convertirse en un infierno en mi familia, las mentes en los pueblos son menos abiertas y eso me ha obligado a tener una doble vida.

Perdí la virginidad a los 15 años en el establo con José, uno de los hombres de confianza de mi papá que para aquel entonces tenía 32 años.

Un día estaba echándole comida a las gallinas cuando lo vi pasar hacia la parte de atrás del establo y sin más saco su verga y empezó a mear. Lo observe por unas ranuras y quede impresionado con una verga enorme oscurísima y ese líquido potente que salía de ella.

Ahora comprendo que son cosas de la adolescencia, empiezas a sentir esa picazón y pierdes la cabeza. Seguí observando a ese hombre de espalda ancha y unos brazos fuertes que le había dado el campo y sin querer se me paro… el corazón. Se meneo su verga un par de veces y se incorporo.

Yo no sabía qué hacer conmigo mismo, sentí algo que me dominaba pero a la vez ese miedo de que me hubiese visto. Esa noches transcurrieron entre pajas y más pajas.

Los días pasaban y cada vez que veía a José, me parecía más interesante aunque llevaba años trabajando con mi familia nunca lo había visto de esa forma.

De niño siempre le gustaba juguetear conmigo como todos los trabajadores de mi padre pero esa etapa había quedado atrás.

Un día comencé a perseguirlo, la curiosidad me estaba matando. Quería volver a verle la verga cuando meara y eso me tomo bastante tiempo. No sabía que me estaba pasando.

Siempre me escondía entre el monte, las plantaciones o las casuchas de los animales donde estaba José para poder repetir ese momento que tantas veces me provocaban pajas una y otra vez pero era más difícil de lo que yo podía.

Un día por casualidad estaba comiendo en las plantaciones de maíz sentado en una piedra grande un pedazo de pan con queso que le había robado a mi abuela que se hacían aquí mismo.

Había sentido un ruido pero no había visto que era, inmediatamente corrí a esconderme ya que podía ser mi abuela o mi mamá, gatee entre las plantas y quede asombrado.

Pude ver a Claudia, la hija de doña Josefa la cocinera, acostada boca arriba y con las piernas abiertas y entre ellas José mostrándome sus nalgas y sus enormes bolas que bailaban junto a un pedazo de verga.

Para mí eso fue el cielo, la excitación me domino y en segundos ya sentía mi verga dura.

Acostado en el suelo, saque mi verga y sin importar que alguien me viera, comencé a masturbarme con frenesí, segundos después un chorro de liquido espeso salía disparado regando las plantas. Quede en el suelo casi muerto esta situación me estaba sobrepasando.

Para ese entonces no sabía cómo era el sexo, no existía esa facilidad con el porno y lo más cerca, eran las fiestas con las burras que le gustaban a mis amigos y aunque estuve en varias no me atreví aunque admito que fueron morbosas.

Seguí observándolos, Claudia gemía como loca pero José le tapaba la boca con una mano, su ritmo cada vez era más feroz parecía un animal, un toro enfurecido.

Yo seguí excitado y volví a reiniciar otra paja, José se había quitado la camisa y ahora podía ver sus músculos llenos de sudor lo que me estaba excitando mucho más.

No se cuanto tiempo había pasado pero José había sacado su enorme verga llena de liquido y empezó a soltar chorros de leche que cayeron en el cuerpo de Claudia, otras en el suelo lleno de hojas y sus ropas.

-Esta es la última vez José-Dijo Claudia con la respiración agitada-Tu sabes que estoy comprometida.

-No seas así, tú sabes que aquel pendejo no te va a dar lo que yo te doy.

-Aquel pendejo como tú lo llamas me va a sacar de este pueblo, siempre fuimos claros. Esto es un pasatiempo.

Se arreglaron la ropa y aunque habían tenido una buena faena la situación se había puesto tensa, Claudia se fue por un lado y José paso a mi lado, casi me descubre.

Yo espere un momento y luego fui a acostarme donde habían estado cogiendo como animales, con mi verga aun afuera volví a la marcha y con los ojos cerrados termine de nuevo bañándome en mi propia leche.

Esa noche en mi cama me masturbe 2 veces más, imaginaba esa verga parada balanceándose y luego levantada, sentía que podía tocarla y masturbarla. Una vez que llegue a mi último éxtasis me entro el remordimiento.

Como podía ser posible que estando la Claudia con esas tetotas y ese culazo no la había tomado en cuenta solo veía a ese moreno que me tenia loco y no entendía la razón.

Desde ese día mi trato con José empezó a ser diferente, no podía dejar de verlo, me intimidaba y no sabía qué hacer. Yo seguía persiguiéndolo de vez en cuando tratando que mis responsabilidades no se alejaran de él.

Pasaron meses sin nada nuevo pero una mañana lo seguí a una parte alejada del establo, hacia el rio. Mis dotes de espionaje estaban activos hasta que unas gallinas me delataron.

-¿Quién está ahí?-Pregunto el moreno volteando hacia donde yo estaba-Salga que lo escuche-Empuño el machete y se dirigió hacia donde yo estaba.

-No me haga nada señor José, soy yo Toñito-Salí asustado de mi escondite.

-¿Qué haces tú por aquí Toñito?-Dijo José relajando su cara y guardando su machete.

-Es que… yo… iba al río.

-Yo también, la calor esta brava.

Llegamos al río, de inmediato el señor José se quito la camisa y empezó a brincar entre las rocas yo lo seguía. Cada vez nos adentrábamos más a los terrenos vírgenes de la hacienda.

Llegamos a una parte donde las rocas estaban más grandes y el agua más profunda, aunque la corriente no era tan fuerte.

José se quitó todo y salto al rio como un niño.

-¿Qué esperas? Lánzate Toñito el agua esta buena.

-No de seguro esta fría-Me excuse sabiendo que el agua del rio siempre era fría.

-No seas señorita, vente carajo-Gritó José con una sonrisa en sus labios.

-Pero es que…

-No es la primera vez que te bañas conmigo.

Me quite la ropa y mi verga estaba morcillona, corrí hasta la orilla y me lance rápido para disimular.

-¿Cómo has crecido Toñito? Antier eras solo un carajito.

Guarde silencio, mientras lo miraba a la cara y luego por pena miraba hacia los arboles.

Sabes que estoy algo preocupado por ti, por eso estamos aquí he notado que me estas persiguiendo.

Yo quería ahogarme en el rio en ese momento, no encontraba donde meter la cara y el miedo se afinco en mi estomago.

-¿Qué dirá mi papá?-Pensé.

Lagrimas empezaron a correrme por mis cachetes y estoy casi seguro que me puse rojo.

-No, tranquilo no llores. A mí también me gustan los hombres y mucho más las mujeres.

-Mentira, a mi no me gustan.

-Claro que si desde hace tiempo atrás, me andadas persiguiendo para verme el guevo.

-Es que yo…

-No digas nada… conmigo estas seguro pero debes a aprender a disimular. Nadie se puede enterar y eso que hiciste conmigo te pudo meter en algún problema grave.

Yo estaba sorprendido nunca hubiese pensado que José, ese macho con esposa y todo me estuviese diciendo eso.

Lo bese por impulso, un breve beso pero lo hice. –No debí hacerlo-Inmediatamente pensé.

El silencio se hizo, José me quedo mirando al igual que yo a él, sentí miedo.

-No me gustan los besos entre hombres muchacho pero me excitan otras cosas-Dijo José con su cara serena.

-Lo siento.

-Tranquilo, mi esposa no me da na´ ni tampoco mis otras novias-Confesó-Tócame para que veas como ando estos días Toñito.

Puso su mano en mi brazo y fue bajando hasta llegar a mi mano, agarrándola y poniéndola en ese pedazo de carne bajo el agua que ya estaba duro.

Yo no sabía que hacer, mi corazón estaba acelerado y aunque estaba en blanco en ese momento empecé a tocar sus bolas y a pajear su verga.

Sus manos callosas y fuertes empezaron a tocar mi pecho y luego mis nalgas. Una sensación extraña me invadió, una corriente recorria mi cuerpo y aunque resultaba placentero ese nuevo contacto de su cuerpo con el mío me pareció demasiado.

José cruzo sus manos por mi espalda dejándome totalmente pegado a su cuerpo. Nuestras vergas empezaron a endurecerse y nuestros cuerpos a tocarse de una forma que nunca había sentido.

Ese macho amasaba mis nalgas, haciéndome a veces levantarme un poco quedando su verga por debajo de mis bolas.

Cada caricia, ese calor era algo nuevo para mi y por ende excitante a tal punto que estaba dispuesto a hacer lo que ese macho propusiera.

Una piedra que sobresalía del nivel del río fue donde el moreno me ubico para dejarme más alto y hacerme la primera mamada de mi vida.

-Nunca he hecho esto toñito pero como sé que es tu primera vez, quiero que disfrutes.

Se metió mi verga de uno solo haciéndome gemir, se la trago casi entera y yo me sentía desfallecer de placer, se ahogo pero continuo con el trabajo. Subía y bajaba, acariciaba mis bolas y hasta en algunos momentos acariciaba con un dedo la puerta de mi culo.

Yo estaba que reventaba de placer, el chapoteo del agua se hacía más audible por la mamada que me estaba haciendo ese macho. Estaba extasiado y no podía aguantar más, era imposible.

El sexo nunca es como lo imaginamos, todas estas sensaciones me sobrepasaban y simplemente te dejas hacer.

Dejando toda mi verga en su boca no se la saco hasta que el último mililitro de leche no saliera de mi verga. Se hundió en el agua y quede sentado en la piedra, extasiado y todavía loco por ese hombre de metro ochenta y ese cuerpo enorme.

Vino de nuevo hacia mí, como un muñeco me bajo de la piedra y agarrándome una mano, me la puso en su verga que era muy larga y venosa. Yo lo empecé a masturbar al comienzo muy lento y cuando me adapte empecé a hacerlo lo más rápido posible.

Su cara denotaba que estaba gozando, llevábamos unos minutos así cuando agarrándome de los muslos me cargo hasta la orilla y en una piedra que hacía las veces de piso se agacho dejándome encima de él.

Me atrajo hacia él con sus brazos enormes que le había proporcionado el trabajo de campo y juntando nuestras caras nos besamos aunque fue algo incomodo. Yo no sabía besar y él estaba algo paralizado.

Un momento despues José se le notaba otra cara, esa que más tarde comprendí que era sobre estar excitado. Sentía su larguísima verga en mis nalgas, el levantaba su cadera para que su glande se paseara por ella.

Yo parecía un juguete delante de aquel macho que me tenía aprisionado para su búsqueda de placer, sentí su glande en la puerta de mi culo y como después no se movían hacia los lados sino que quería penetrarme en serio.

Yo estaba asustado, mis nervios me empezaron a dominar de nuevo aunque mi verga empezaba a elevarse de nuevo.

Sentía como un líquido mojaba mi puerta trasera, cada vez sentía más presión y el dolor a continuación.

-No por favor, me duele-Le decía casi al oído.

-Quédate tranquilo, después te gustara lo que pasa es que eres virgen-Dijo José fuera de si.

-No no no, me duele mucho-Yo casi lloraba pero José seguía presionando.

-Que apretado estas carajo, uff, este culo esta como me gustan.

-AAAYYY NOOO SUELTAME-Apenas pude decir ya estaba llorando.

-Está bien Toñito-desistió José que tenia la respiración acelerada-Si te la meto no podrás ni caminar y nos meteremos en un peo, mejor mámamela.

Él me había soltado, sentía todavía como mi culo se abría un poco y aunque no me había penetrado me dolía.

Aprovechando que ese macho estaba boca arriba, me situé entre sus piernas y observe esa verga, la agarre con mi mano y no era tan gruesa pero de largo era otra cosa. Apreté su verga desde la base midiéndosela, fueron 3 veces o sea 12 dedos y algo más.

Con mi mano en su base fui en busca de esa verga con mi boca, tenía un sabor salado que tragaba sin reparos aunque casi no podía meterla en mi boca, ni siquiera llegaba a la mitad.

El tomo mi cabeza con su mano y trato de meterla más adentro pero mis ganas de vomitar eran demasiado fuertes además que no podía respirar.

Insistió una y otra vez, en meter su verga completa en mi boca y yo me dejaba hacer, mientras tanto con una de mis manos me hacia una paja. Mis babas bañaban sus bolas y parte de sus piernas.

José abrió sus piernas poniendo el paisaje aun mejor. Sus bolas se veían enormes y su verga más larga aun.

-Méteme un dedo-Dijo desesperado el moreno.

Aprovechando mis babas lo hice, metía mi dedo completo y su expresión fue de un placer mayor. Me metí su verga en mi boca de nuevo dándole placer junto a ese dedo que salía y entraba.

-Así Toñito, que rico lo estás haciendo.

Empecé a tocar sus paredes anales con mis dedos y José no pudo más. Su anillo anal apretó mi dedo, no sabiendo lo que se avecinaba empecé a sentir como empezaron a salir espesos chorros de leches que cayeron en mi boca y luego bañaron su propia verga ya que no podía tragarlos.

Aprovechando el éxtasis del momento empecé a masturbarme de nuevo y apunte mi verga a su abdomen, bañándolo de mi leche.

La imagen de José en el piso y yo echándole mi leche encima todavía la recuerdo como si fuese ayer, su cara de ido y esa corriente que me envolvió cuando yo estaba acabando de nuevo.

Quedamos unos minutos en el suelo abrazados, sin hablar y casi somnolientos hasta que interrumpimos todo para volver al río y quitarnos toda nuestra leche que se había secado.

Volvimos a la parte central de la hacienda cada quien por su lado, nos huimos en la hacienda pero esa noche caí como muerto luego de una paja recordando lo que había pasado.

CONTINUARÁ


El próximo domingo estare publicando la segunda y última parte de mi relato. Espero que te haya gusta y no te olvides de comentar que te parecio. 

sábado, 5 de agosto de 2017

Sometido

El galán de la cuadra que se acostaba con quien quisiera y se llenaba la boca enumerando las chicas que se había cogido, un chico de 28 años con cuerpo de gym, blanquito y con un culo que se veía en un jean a 5 cuadras. El sabia que dominaba a sus amigos y a sus mujeres pero llegaría el momento en que no podría hacer nada para evitar lo que yo quiero para él, cogérmelo.

●●●


"¿Dónde estoy?", "¿Qué hago aquí?" Fueron las primeras preguntas que me hice al despertar, con mis manos y pies atados no se cuanto tiempo llevo dentro de esta bañera solo se que es de noche gracias a una pequeña ventana.


Las piernas y las nalgas me duelen por esta incomoda posición, he tratado de levantarme pero se ha sido inútil, mis manos y pies se encuentran unidos y es casi imposible tratar de hacer algo.


Desde que  desperté he gritado a todo pulmón unas cuantas veces pero nadie me oye y tampoco escucho a nadie. El frio me esta desesperando pero tengo la esperanza de que alguien venga y me ayude. Las ideas para escapar se me están acabando pero ¡demonios ni siquiera puedo levantarme de esta puta bañera! Y esa maldita gota de agua me tiene loco.


Mis pensamientos van y vienen pero aun no encuentro cómo llegue o quién me secuestro, se que iba a salir con mis amigos pero no se si me reuní con ellos no recuerdo un coño. Un "¿Dónde estoy?" Sale de mi boca sin permiso pero no hay respuesta de nadie.


Es difícil saber que hacer en estos casos, al despertar y notar dónde y cómo me encontraba fue imposible no sentir miedo, mi corazón se acelero y sin dudas la desesperación fue participe del momento.


Al oír un carro estacionarse mis gritos no se hacen esperar pero no se si es mi desesperación o han tardado mucho para venir a buscarme "¿y si no vienen a buscarme? ¿Y si no me escuchan? ¿Van a dejar morirme aquí?" mis gritos se hicieron más fuerte pero nada ocurrió, solo era un poco de luz, un leve viento, el frio y yo en el apenas iluminado baño tratando de tranquilizarme.

●●●


Siento un liquido caliente correr en mi cara y pecho que me despierta, fue inevitable sobresaltarme, veo una gran verga apuntándome y luego subo la cara para ver a mi secuestrador un negro alto sin camisa de 50 años con una gran sonrisa de dientes muy blancos.


Si no estuviera amarrado maldito te matara en este preciso momento le dije con agresividad. Mi secuestrador solo dirigió el oscuro chorro de meado a mi boca y como un impulso deje de insultarlo para comenzar con unas arcadas que casi hacen que vomite.


Cuando termino de echar su gran meada con grandes carcajadas suelta un "esto es el comienzo Alex". Me dio la espalda para marcharse y vi un arma sujeta por el jean de mi secuestrador ahora si que empecé a temer lo peor, esto no era una simple broma.


No fue lo suficientemente humillante que me mearan y me dejara allí como un sucio vagabundo, sino que ahora yo tenias ganas de hacer también y ambas necesidades, espere un rato para controlarme y dar chance de que me soltaran pero llego el momento en el que debes ir y mis gritos pidiendo ayuda no se hicieron esperar.



-Oye necesito ir al baño-dije con total seriedad.




-¿Qué quieres que haga?-responde el maldito meón desde otra habitación de la casa.


Mis suplicas no fueron escuchadas y acabe bañado en mi orine y mi mierda (por lo menos estaba desnudo). Pasado un rato mi captor abrió el chorro de la tina y vació tres tobos de aguas sobre mí. Me sentí mas aliviado pero el cansancio y el miedo poco a poco fueron dominándome. Esto no es una simple broma el quiere humillarme y no hay manera de defenderme.



Lo curioso de aquél lugar es que el silencio te podía volver loco solo escuchaba los pasos de mi secuestrador cuando venia hacia mi y el sonido del viento. Los únicos olores que sentía eran los típicos de los baños y los del sudor mío y de mi secuestrador que era bastante fuerte. Después de la primera llegada del negro la puerta del baño nunca se cerró y solo se veía una pared pintada de azul claro, el centro de atención de mi estadía en el baño.




El día fue transcurriendo sin la aparición de mi única distracción, tenia sed, la última que vez que había tomado agua fue cuando hace mucho rato aproveche de los tobos de agua, mi estomago no dejaba de rugir el hambre estaba acechando y ya mi segunda noche había llegado así que sacando cuentas por lo menos tenia 24 horas sin comer, la incomodidad de estar sentado todo un día me llevaba al borde y no era para menos me sentía débil en todas formas.




Mucho rato después aparece mi secuestrador con un pequeño plato de comida caliente nunca imagine sentirme tan atraído por el olor y ganas de que esa comida llegara a mi boca, mi cara cambio al ver lo que llevaba en manos ese loco de verdad que la necesitaba pero el solo quería jugar conmigo.




-Hola-me dijo insinuando el plato de comida y colocándolo en una silla muy cercana a mí. Abandono el lugar.




-Por favor no te vayas de verdad que tengo hambre por favor ¿Qué coño quieres de mi? ¿Quién te mando? No te basta ya con lo que estoy pasando-dije con tono de desesperación y un nudo en la garganta.




Apareció de nuevo en la puerta y se dirigió a una silla que estaba a mis pies, su mirada se centro en mí y con seriedad me dijo-has tardado bastante en poner el asunto sobre la mesa.




-No tengo dinero y mi familia es pobre, mis ahorros son pocos-le dije apresuradamente.




-Yo no quiero dinero, quiero algo mas-dijo mi secuestrador con su primera sonrisa lasciva de la noche.




Fue imposible no tensar todo mi cuerpo. No creía lo que me estaba diciendo no soy gay, estoy loco este tipo no tiene pinta, estoy malinterpretando las cosas.




-¿Cómo?-Le dije con total esperanza de que haya sido un malentendido.




Mi secuestrador tomo el plato de comida y lo acerco a mi cara-¿Quieres comida?- Pregunto haciéndose entender.




Asentí a su pregunta.




-Pues entrégate a mí y todo esto comenzara a cambiar-dijo directamente sin pausas ni desconfianza. El sabía a lo que iba. Tomó un tenedor, lo lleno con comida y lo llevo a mi boca. Si no aceptas mi oferta no comerás más. Dejo el plato en la silla y se acomodo de nuevo a esperar mi respuesta.




No pude mirarlo fijamente después de escuchar su oferta, mi cara se tenso de nuevo y una lágrima empezó a correr por mi mejilla. Mis años de tratar a las mujeres como un objeto fueron apareciendo en mi mente, nunca había creído en el karma, jamás pensé que pagaría por todo el daño, una gran bofetada por el daño hecho.




-Por favor, suéltame piensa como si fueras tu el que estuviera aquí. Yo no quiero hacer esto, no soy gay-le dije llorando sin reservas.




Él había desaparecido, fue tanto lo que llore que no me había dado cuenta que el ya no estaba a mi lado y que se había llevado la comida. Estaba desesperado tenia demasiada hambre pero aun así aguante, llore gran parte de la noche y quede rendido.




En la mañana me sentía enfermo, la sed y el hambre debían ser saciadas y no tenía más alternativa.




-Ey tu, tengo hambre y sed-grite llame como si nada pero no venia el maldito.




Al rato llego con un chamo de no mas de 20 años que se veía fornido y con indiscutible alegría. El secuestrador 1 dijo-Aquí esta te lo presento- El chamo soltó la risa como si fuera divertida mi situación. Me vendaron bien los ojos y cortaron la unión de mis manos con las de los pies, los dos me levantaron y no tardaron mucho en ubicarme a lo que parecía ser una cama.




-Estamos armados y seria estúpido que trataras de escapar-dijo el joven. Me quitaron todas las esposas que agradecí con un apagado gracias y también la venda de mis ojos.




-Bienvenido a tu nueva habitación, este será tu nuevo hogar desde ahora disfrútala, a la derecha esta un baño ¡ah! Y aquella es tu comida esta al lado de la radio-Dijo uno mientras reían. Ambos se fueron y me dejaron solo, fui en busca de la comida y con las manos comí desesperadamente un gran pedazo de carne y pan que bastaron para saciar mi desesperación, luego fui al baño y tome agua del chorro hasta quedar satisfecho.




Reflexionando sobre todo esto mi gran miedo es que mis secuestradores no quieren dañarme eso alivia pero con esta habitación me están dando un cierto tipo de comodidad y de confianza que empieza a aterrarme, una habitación con baño para mi solo y sin ataduras en mis manos y pies, ahora veo mucho mas cerca sus palabras que sonaron en mi cabeza con alerta de peligro “entrégate a mí”, inevitable fue evitar que mi corazón empezara a latir rápidamente con este último pensamiento. No encontré forma de prepararme para lo que venia o como evitarlo en su defecto ya me veía con la gran polla del negro en mi boca atragantándome tal cual como se lo hacia a mis chicas ¡DIABLOS!.




Una habitación de 6x5m medianamente cuidada con un baño limpio, una gran cama con un colchón en muy buen estado, en una de las paredes contrario a la puerta de la habitación un gran armario cerrado con dos candados medianos, un reloj redondo guindado en la pared, ningún paisaje que mirar por ausencia de ventanas y la radio funcionaba pero no hubo forma de saber donde estaba.

Estuve largo tiempo en la regadera pensando en lo que se avecinaba, luego de revisar la habitación completa no me quedo más que colocarme bajo unas sabanas de dibujos animados que me cuidaban del frio, llevaba mi estadía en esta cárcel completamente desnudo.




No pude dormir no había forma de que el sueño me tocara y como distracción visual,  las agujas del reloj en la pared. 



Me sorprendo al ver mi secuestrador maduro que viene hacia mí sin cerrar la puerta colocándose del lado de la cama hacia los armarios dejando la puerta abierta y tentadora.




-¿Cómo esta mi invitado? Ya es hora que saldemos cuentas-dijo con una ligera sonrisa.




No tuve que pensarlo mucho, fui seducido por la idea, impulsivamente y desnudo corrí hacia la puerta buscando alguna salida con la esperanza de encontrarla pero fueron segundos apenas cuando mi segundo secuestrador esperándome en un cruce me esperaba y ya preparado impacto su antebrazo en mi cuello y con total gracia caí al piso, mi caída fue rápida no hubo tiempo ni de respirar y tan rápido como caí dos patadas en el estomago no se hicieron esperar mientras se reían los dos de mi gran estupidez.




-Déjamelo a mi pepe-dijo el secuestrador 1 cambiando su cara a una sonrisa amarga que a cada segundo daba mas terror.




Con la respiración agitada y apretando mis abdominales me arrepentía de mi estupidez lloraba del dolor y fue peor cuando el secuestrador 1 en un arranque de rabia me arrastro tomándome del pelo y llevándome de nuevo hacia la habitación, me alzo como un bebe y me lanzo en la cama como si nada.



- Tráeme las esposas-dijo con tono serio y fui esposado cada brazo en una esquina de la cabecera metálica de la cama.




Tomo con una de sus manos mi cara pero aun así no quise verlo a los ojos y con su mano abierta me dio varias cachetadas mientras gritaba endemoniado"Mirame" y llorando mis ojos se conectaron con los suyos "tienes que entregarte a mi, no hagas mas difícil lo inevitable, tu culo será mío quieras o no ¿entendido? la próxima vez que entre por esa puerta todo será diferente porque así lo quisiste, no esperes lastima de mi tu serás mío y te gustara porque así lo quiero. Serás mi perra, quiero que grites de placer y lamas mi leche". Mientras me decía todo esto mis ojos no paraban de brotar lágrimas, mis esperanzas empezaron a derrumbarse.



Se marcharon de la habitación dejándome a oscuras y adolorido.


●●●

A la mañana siguiente hice todo lo que me pedían, fui llevado por pepe al baño esposado tanto manos y pies, en la regadera mis manos fueron elevadas con un gancho que no había notado y que ayudo a que pepe recorriera con tranquilidad la totalidad de mi cuerpo para lavarlo. El chico resulto ser un profesional colocando enemas y fui humillado con múltiples frases que solo hicieron bajarme el ánimo cada vez más.




Mi desayuno fueron dos teteros llenos de un líquido oscuro y espeso que bebí por necesidad. Pepe jugaba conmigo notaba mi desespero por algo de comer, él sacaba el tetero de repente de mi boca cagándose de la risa como un niño y así pasamos un buen rato.



Antes de las 8 am ya estaba solo en la cama con mis manos sujetas por las esposas y en cada una de mis tobillos un sujetador de color negro que me inmovilizaban mis pies, mi cuerpo quedo dibujando una x en la cama. No fue larga la espera pero ya habían tocado la parte blanda de mi y temblando del miedo solo me dedico a esperar al maldito loco sádico de mi secuestrador y al pervertido de su chupamedias que no dejaba de decirme lo que pasaría en un rato.




"Ya no hay forma de escapar".




A las 9.30 am entro el mayor de mis secuestradores que sin perder el tiempo ni malgastando palabras se quito su pantaloncillo quedándose totalmente desnudo.




Una verga morada con un glande rojizo bastante oscuro contrastando con el tronco y muy venosa se hizo presente, su mano derecha rodeaba el tronco y me asuste porque aun sobraba un gran trozo de verga con un grosor exagerado y curvada hacia arriba.




Se monto encima de mi, luego coloco cada una de sus piernas sus entre mi pecho y acerco su pene a mi cara, con su mano dirigió su miembro a mi nariz donde esparcía la primera gota de liquido preseminal y paso una y otra vez su glande de un olor dulce. 



Mi única forma de evitar era volteando mi cara hacia los lados pero ni eso hizo posible que no pasara la verga por mi cara, el olor no me desagrada pero que la pase por mi cara me hacia sentir humillado y demostrárselo no fue difícil pero solo estaba jugando, eso le gustaba mas.



El olor fue impregnando toda mi cara, él ya no se limito a mi nariz paseaba con parsimonia su cabeza por todos lados hasta que visito mis labios y jugó con ellos un rato hasta que me ordeno abrir la boca. Me resistí no estaba preparado para esto pero fue su cara de demonio y una cachetada que me dejo aturdido lo que me hizo abrir la boca, ya mi miedo hacia él estaba creado y mi cuerpo cansado de todo.




-Pásale la lengua-dijo con todo tranquilo.




Saque mi lengua y fui pasándola por toda su cabeza, primero su rajita donde un pequeño sabor salado llego a mis papilas gustativas y luego por los bordes de su glande donde un sabor levemente salado y amargo fueron arrastrados por mi lengua. Mi gran lucha interna no era simplemente tener una verga en mi boca sino luchar con el asco y precisamente esa verga no estaba limpia.




Introdujo su cabeza a mi boca y empecé a chuparla con ganas quería que se corriera rápido, yo sabia que tenia el poder de excitarlo para eso me tenia aquí encerrado y con una mamada podía salvar mi culo por lo menos por un rato de ser desvirgado.




Mi boca fue llenándose de saliva y la succión iba cada vez con más fuerza pero no aguantó más y metió otro trozo de carne a mi boca, yo solo trataba de apretar mis labios como podía sobre esa gran verga y mi lengua hacia círculos como loco tal cual como me gustaba que lo hicieran muchas de mis mujeres y así fui tratando al resto de su verga que iba entrando pero no contaba que iba a querer meter todo aquello.




El me obligaba a tragar cada vez mas pero no podía y no había forma de evitarlo mis manos estaban amarradas y sentía el pulso de su verga por instantes.




Coloco una mano a cada lado de mi cabeza y empezó a mover su pelvis, no pude evitar toser al inicio, luego se le unió mis ganas de vomitar, mi falta de respiración y mis ojos llorosos, estuvo un largo tiempo torturándome de esa forma pero ahora lo hacia un poco mas lento y aunque igual me costaba por lo menos habia un mínimo alivio.




La calma había llegado pensé para mi mismo cuando saco su verga pero no fue cincos segundos mas tarde cuando la volvió a meter completa a mi boca y la sacaba para repetir una y otra vez la maniobra, si bien podía tomar aire con mas calma las arcadas no pude aguantarlas y sentí como una pequeña parte de mi desayuno invadía mi nariz y boca, hasta allí finalizo la felación con mis vómitos y la leve sonrisa de satisfacción de mi violador.




No estaba a salvo, la tranquilidad momentánea fue el cielo porque la desesperación de no poder respirar por el vomito y su verga en mi boca era lo peor de mi vida.



Acomodo una almohada en la parte baja de mi espalda para luego irse al baño a limpiar su verga. Vi cuando salió con total tranquilidad, busco unas llaves en su pantalón y abrió el gabinete. Con una cuerda delgada sostuvo mis piernas en el aire quedando yo a entera disposición, además limpio los restos de comida que bañaban mi cara y cuello.




Traía en mano una cajita de madera que sitúo a su lado una vez que estaba en la cama observando mi culo. Había sacado un frasco que supuse que era lubricante y un pequeño consolador color carne bastante delgado. Mi culo se contrajo al ver aquello y el noto la presión que hice por el movimiento en mis abdominales.



-Por favor, no-suplique llorando una y otra vez pero como siempre nunca era lo que yo quería.




Sentí su frio dedo en la entrada de mi culo que todavía no comenzaba a hacer presión solo lo frotaba como haciéndome cosquillas cosa que ligeramente logro pero que no quise que lo notara, lo que no pude disimular fue cuando metió el dedo de un solo golpe y que casi me saca un gritito.




El dedo fue dando vueltas una y otra vez por largo tiempo y mi incomodidad era más que evidente, no entiendo por que razón no utilizo mas lubricante se quedo con lo que agarro del comienzo. Un segundo dedo fue introducido al juego, el dolor invadió mi culo pero no era tan fuerte como otros dolores que había experimentado pero igual mi cara y mi cuerpo fueron victimas de la reacción por esa falta de delicadeza. Era demasiado incómodo. 




Sentía los dedos tocar mis paredes una y otra vez la incomodidad iba desapareciendo e iba adaptándome cada vez mas, mi deseo en ese momento era que no me gustara nada de esto pero ese segundo loco hizo que mi verga empezara a vibrar.




Tomo un pene plástico de la caja y lo embadurnó de la crema fría y lo introdujo lento pero sin parar.  Esta nueva sensación no me desagradaba y el lo noto. Viendo como ya no lloraba ni suplicaba fue sacando y metiendo cada vez mas rápido el pene hasta que se oyó de mi boca un gemido bajo pero aun así un gemido que saco de la boca de mi secuestrador una leve sonrisa.




Mi respiración iba en aumento y aunque trataba de evitarlo mi pene se fue poniendo duro no podía ocultarlo ya me estaba entregando a él, esto lo entusiasmo a ir cada vez mas rápido en el ritmo del consolador y como nuevo juego empezó a sacarlo y meterlo completo haciendo que mi cara se frunciera. Esta última forma no me gustaba prefería cuando lo dejaba adentro casi todo y se movía, cada vez que lo sacaba y lo metía de nuevo me estremecía porque la sensación en mi culo era demasiado intensa como al principio de todo esta violación fallida.




Saco otro pene del tamaño del mío, un juguete de 17cm de color carne también y de un grueso normal pero bastante mayor al anterior pene. Lo metió a paso firme a mi culo y esta vez no pude resistir, grite como desfallecido no lo esperaba, me dolía y así se lo hice saber pero el no hacia caso a nada de lo que le decía. No movió el consolador solo lo dejo allí metido hasta el fondo.




-Llamo a pepe, el cual vino emocionado. No quiero que te lo cojas te lo presto un rato para que te diviertas con su boca- dijo guiñándole un ojo al joven de 20 años y se marcho de la habitación.




Si sentía miedo al mamársela al maduro ahora tenia el doble con este chamito, conocía sus mañas pero solo me quedaba esperar que ocurriera todo, no había forma de evitarlo.




Pepe me sorprendió al quitarse la ropa, se notaba que era un joven atleta estaba totalmente definido y su polla no era tan grande como la de su colega pero igual era de buena medida.



De un salto subió a la cama y se acomodo en mi cara -¡Oh no!-Apenas pude decir. Al descapucharse su verga note la nata blanca que rodeaba su cabeza, su olor era mucho mas fuerte y le dije-Noooo-pero el solo me respondió con un "así te gustara mas nena, mi verga esta sazonada solo para ti". 



No abrí mi boca pero el condenado abrió mis labios y paseo sus glande por mis dientes y la metía dentro de mis cachetes y yo aun me resistía, me negaba a que este maldito me humillara.


-Abre la boca o me la pagarás-Gritaba pero yo seguía resistiéndome. Pepe acerco una de sus mano a mi culo y saco el consolador de una para luego meterlo tan rápido como pudo, pegue un grito, esta vez si dolió en serio. "ya por favor ya hare lo que quieras aggg por favor" pero el seguí, sacaba y metía el consolador ya un poco mas suave pero igual mi culo no estaba totalmente acostumbrado hasta que se canso y lo dejo metido hasta el tope.




-Ahora si la vas a mamar maricon de mierda-Dijo pepe con malicia.




Su verga fue recibida por mi boca abierta que de una metió por la mitad. Tuve que succionar lo mas que podía, mi lengua acariciaba su frenillo con rapidez pero el movía su polla de adelante hacia atrás no se quedaba en un solo sitio. 




Pepe adquirió la pose de su colega de hace rato tomo mi cabeza con ambas manos y movía su cadera a la vez que levantaba mi cabeza. Las arcadas empezaron desde el inicio de la mamada una maldita pesadilla estaba viviendo y el solo disfrutando. "Que boquita tan rica" era la frase que me repetía una y otra vez acompañado de sus constantes gemidos hasta que paro todo su juego y por fin me dejo descansar.




Pepe se sitúo entre mis piernas y con una mano se metió mi pene totalmente flácido en su boca y empezó como loco a mamar. Me enfurecía que ese maldito hiciera lo que quiera conmigo, mi verga no duro mucho tiempo dormida y mi resistencia se fue al diablo una mamada lenta me estaba llevando al cielo, mis gemidos empezaron a llenar la habitación especialmente cuando le entraba mi verga completa en la boca, tomaba con su mano mi verga y la masturbaba mientras chupaba la cabeza y cuando estaba llegando al punto de no retorno abandono todo tipo de caricias a mi miembro.


-Así es que vas a tener que aprender a mamarla-dijo pepe una vez liberada mi verga de su boca.




Como no le basto mi verga, recorrió mis tetillas y lamio el sudor de mi cara y del cuello con paciencia disfrutando cada uno de mis sabores, al terminar con esto se fue a mis sobacos donde absorbió lo que pudo y así termino su paseo por mi cuerpo porque apareció el maduro que de forma natural le ordeno-Mamala.




El joven busco con su lengua la cabeza del maduro y empezó mamarla con ganas y muy lentamente se fue metiendo la verga completa como un verdadero profesional, a medida que iba pasando el tiempo la mamada se iba acelerando y quede sorprendido con un rápido mete y saca que hizo que el mayor cerrara los ojos y levantara la cara, de repente le es quitado el biberón a pepe y el negro se dirige a mi con una amplia cara de satisfacción.




Todo sucedió muy rápido, él maduro saco el pene plástico de mi culo, baño su pene en lubricante y posiciono su cabeza en la entrada de mi ano. Pepe se puso sobre mí en forma de 69 y empezó a mamarme la verga muy lentamente observando en primer plano como esa verga entraría.




La verga del negro era casi el doble del ultimo pene que tenia hace momentos en el culo así que era inevitable tener miedo él podría destruir mi aun virgen agujerito mínimamente dilatado. Paseaba su cabeza de arriba abajo llenando mi entrada del frio lubricante, de una presiono y metió la cabeza de su guevo.




"AAAAAAHH" salió de mi boca, "sácamela por favor, sácamela AAAHH", no podía evitar apretar su verga con mi culo me dolía pero el aun así seguía metiendo a momentos una parte de su dura verga. -Relájate campeón-me aconsejo-Si sigues apretando así te va a doler mas haz como si cagaras y veras que lo disfrutara-.Siguiendo su consejo como pude relaje algo, y metió otro trozo mas, no se hizo esperar otro grito de mi parte.




Pasado un tiempo el empezó a introducir y sacar la verga ligeramente, cada vez que la metía un gemido salía de mi boca y no abría los ojos, contraía mi cuerpo con cada movimiento, pepe se salió de encima mío y vio tal espectáculo sentado en la cama haciéndose una paja bastante rápida.




Los movimientos se hicieron a cada instante mas rápido y mis gemidos siguieron sincronizados con sus movimientos, era demasiado para mi, me agarraba por detrás de las rodillas tomando impulso para aumentar sus embestidas. El dolor había bajado y gritaba por gran rato que me tuvo así hasta que empecé a sentir como se levantaba mi pene con firmeza, esto lo excito mas y me culio como poseído por unos instantes hasta que se salió de mi culo. Mi respiración acelerada, una capa de sudor en todo mi cuerpo y mi culo palpitando como fruto del aguante y potencia del negro que se levanto de la cama solo a tomar un poco de agua.




Le pico un ojo a pepe y volvió al ataque pero mas calmado, metía y sacaba por completo su guevo de mi adolorido culo y se mantuvo por un rato hasta que se fastidio y comenzó a darle como al inicio corto y fuerte y empecé a gemir de nuevo al ritmo de sus movimientos. Me tenia agotado pero sediento de mas y aunque por instante le gritaba-Lento por favor- no quería que parara para nada.



 El seguía con sus rápidos movimientos apuntando a diferentes sitios de mi culo que me ponían como loco, mi pene erguido por completo parecía estallar, las gotas de preseminal bajaban por mi verga. Pepe que seguía hipnotizado conmigo con una paja ahora más lenta, se subió a la cama se acerco a mi cara y aprovecho que aun gemía con la boca abierta para terminar en ella y en gran parte de mi cara con grandes gemidos.




Ese macho seguía dándome placer, sus gotas de sudor bañaban mis piernas pero el ritmo nunca era lento, el seguía como loco hasta que con su mano derecha tomo mi verga y empezó a subir y a bajar muy rápido, solo bastaron tres movimientos para terminar abundantemente sobre mi pecho y abdomen, sentía como mi culo apretaba la verga y ya no quería mas esa verga en mi culo.


-Sácala por favor no puedo mas-Comence a decirle casi desfallecido pero los movimientos del negro no pararon en ningún momento solo aumentaron a medida que mis gritos se hacían presentes hasta que sentí como se estremecía sobre mi y sentía mas húmedo de lo normal mi agujero, sentía como si me hubiese cagado.




Esta experiencia fue lo mas extremo que habia vivido. Con los ojos cerrados relaje mi cuerpo y me olvide del mundo ya todo habia acabado.






Fin






Este ha sido uno de los primeros relatos que escribi, espero que te haya gustado.

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